Eros

Bahía, península, paraíso y las metáforas de la penetración

Por: | 10 de noviembre de 2015

Un hombre me dijo una vez que en la naturaleza femenina estaba la necesidad de ser penetrada, de recibir. Él me gustaba mucho y no se lo discutí, porque frente a él siempre sentía exactamente eso, y solo hubiera intentado distanciarme con argumentos feminista y políticamente correctos, provenientes únicamente de la cabecita. Esto es, de la mente; razón e ideología que tan buena estructura nos permiten armar para abrirnos camino en casi todos los ámbitos. Razón e ideología que, a veces, no casan con lo que nos avisan las tripas, el pubis y el pecho, ardiendo o reflejando ardores.

Un elogio de la penetración no es lo que solemos hacer las mujeres, porque es verdad que no la necesitamos para el placer, pero... vaya placer. 

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Fotografías de Irene Díaz.

Juntos en el paraíso, me oí decir para adentro, recapturando momentos de corazones que se baten contra paredes que amortiguan y laten, también.

"Tenerte dentro", me dijo él, y yo pensé que era al revés (yo lo tenía a él dentro) y, sin embargo, su perspectiva o sus sensaciones me dejaron admirada: él sentía que yo había accedido a su adentro.

Él, otro él (no importa quién), pudo identificar mis contracciones del clímax, y eso me dio el placer de su atención. Estar presentes, conscientes del cuerpo, de los cuerpos, en eso deberían consistir nuestros encuentros eróticos, intuí.

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Irene Díaz.

Me encantó darme cuenta de lo relativo de las percepciones, de cómo los cuerpos abolen la dualidad yo-tú. Nada como ese vínculo perfecto donde parece que por fin la carne se llena de alma o, lo que es lo mismo, lo espiritual se manifiesta en la sexualidad. Por fin, somos lo que somos: este cuerpo y todo lo que él contiene e implica (cerebro, mente, este pedacito de consciencia, también instinto, también hambre, placer, dolor).


Permitirán los lectores que hoy haga foco en la parte penetrante del asunto sexual (y las sensaciones que puedo nombrar desde la propia experiencia), dejando en segundo plano -sin por ello menospreciar- todas las otras manifestaciones de la bendita sexualidad hetero, trans u homosexual y no ceñidas a la genitalidad.

Otra reserva: sé que a veces suenan machistas algunos conceptos evolutivos de nuestra sexualidad, ligados asimismo a símbolos místicos que son diferentes en cada cultura, pero equivalentes en lo que evocan. La antropología no siempre ejercita la corrección política.

Hoy puede sonar sexista aquello del yin (o la luna que refleja, o el agua que se amolda o el receptáculo femenino) a la luz de todos los protocolos morales, políticos y sociales que hemos tenido que erigir para ordenar las cosas y proteger a los/as indefensos/as de los estallidos de violencia que vienen de represiones y mandatos no canalizados amorosamente.

Aclarado esto, confieso cuánto me place saberme animal y, por eso, empiezo a abismarme en mi animalidad, intuir la suya, e intentar contar lo que veo cuando me asomo. Creo que el relato solo tendrá valor si podemos hacerlo honestamente, sin etiquetas.

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Irene Díaz.

Conocernos a nosotros mismos es el imperativo que trazan, entre otros, los autores de ese libro que suelen consultar médicos y pacientes y que se llama La enfermedad como camino. Dahlke y Dethlefsen advierten que, en esa misión del autoconocimiento, "tenemos que prescindir de los valores habituales, porque son el peor enemigo de la sinceridad: mientras uno esté convencido de que para ser buena persona solo tiene que mantener una actitud u observar un comportamiento determinados, forzosamente reprimirá todos los impulsos que no encajen con su esquema. Estos impulsos reprimidos son lo que, en forma de síntomas corporales, equilibran la realidad". Así es como explican el origen del síntoma y de la patología en este ser que somos, un todo integrado, sin dualidad cuerpo-mente. 

"En definitiva, cada cual, sea hombre o mujer, tiene que desarrollar totalmente ambos aspectos (lo femenino y lo masculino). Pero este difícil camino empieza por la total identificación con la propia sexualidad corporal. Una vez asumido este polo, se podrá despertar e integrar conscientemente la parte del alma correspondiente al otro polo, a través del encuentro con el otro sexo", aseguran los autores de El camino... "De esta diferencia entre los polos surge la tensión llamada 'vida'", insisten. 

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Irene Díaz.

Aceptar la feminidad, "contigo dentro" (de hecho, una partícula que usan tanto hombres como mujeres). Arder o reflejar ardores, como la luna, decíamos. Porque contagiamos o nos contagian erotismo. En ocasiones, el deseo del otro nos enciende. Aunque sigamos usando metáforas de la penetración, de la dualidad, como aquella península y la bahía a la que le cantaban el dúo argentino Pedro y Pablo (en Catalina Bahía). 

Lo cóncavo y lo convexo solo importan en tanto crean esta tensión compartida. Los dos en el paraíso es sentir su corazón en mí, latir su orgasmo. Si su carne es la mía (sin diferenciar de quién las palpitaciones), he llegado a la instancia definitiva del encuentro con el otro. 

De ahí este homenaje, al que no le hacen falta eufemismos.

Hay 10 Comentarios

Vale, en cuanto a los "valores añadidos" no lo discutiré, pero a niveles puramente físicos las hay que somos de disfrutar plenamente mediante otras partes del cuerpo de un hombre... Una penetración "regulera" puede compensarse con una lengua hábil ;)

La sensación más enloquecedora que puede tener una mujer.
http://lolatoys.com/es/we-vibe-4-plus.html

En las relaciones sexuales la penetración es una parte muy importante, pero no la única. Las caricias, los roces, los masajes, la estimulación de ciertas zonas, ahora hay un gran diversidad en el mundo del sexo.
Además, la penetración ahora no es algo exclusivo de la mujer, sino que se le pregunten a muchos hombres.

Saludos

Sentir la penetración, cada cual tiene su opinión, es la sensación más placentera que puede existir, tanto para ella como para él. Pero el sexo, es mucho más que la penetración, que debería ser el resultado final a "trabajo" previo de erotismo, estimulación y excitación que puede tener como resultado un orgasmo.
Por eso, la penetración es importante, pero el camino hacia ella, no se puede descuidar nunca.

¡Pues sí que hay que poner disculpas para poder hablar de la penetración! Lo políticamente correcto puede realmente venir a cortarte el rollo. A ver si algún día conseguimos abandonar el feminismo sexo-negativo y apuntarnos definitivamente al feminismo sexo-positivo. Entonces podremos hablar con tranquilidad de lo mucho que nos gusta la penetración y lo bonito que puede ser un pene. Sin tener que pedir disculpas por hacerlo.

Lo mejor de ello es también la sensación que se desprende de la expresión, de la mirada de él, cuando se sabe dentro de ti. Cuando formáis parte de un todo, en ese momento en que sólo estáis tú y él, él y tú, y lo que os rodea no existe.

Desde luego, la penetración es placentera en lo físico, pero eso es sólo la punta del iceberg...

Sin duda es algo de lo más placentero para una chica, además el momento que más realizada te sientes con diferencia es la penetración. Para mi es un simbolo de climax y de tener al hombre bajo sumision, sentir el placer de una penetración es quizás lo más excitante a la hora de mantener una relación

Sin duda es algo de lo más placentero para una chica, además el momento que más realizada te sientes con diferencia es la penetración. Para mi es un simbolo de climax y de tener al hombre bajo sumision, sentir el placer de una penetración es quizás lo más excitante a la hora de mantener una relación

No hay nada más placentero que sentir dentro tuyo al hombre que deseas, sentirte poseída, sin ningún tipo de limitaciones ni cortapisas

Me parece muy acertado lo que dices, y quizás sea porque siento lo mismo. Eso de sentirse dentro aunque sea la pareja la que realmente rodea. Pero esque es el cuerpo entero el que se siente a cachos dentro ó fuera, sin que importe nada si realmente es así de literal.
Lo que pasa es que estoy convencido de que no es lo general. Cada uno somos un mundo y no todos "tienen" la suerte de "nosotros"
Se dice que quien no sabe bailar no hace bién el amor y yo me lo creo. Por no extenderme, creo que se nota muchísimo en la pista de baile quién folla solo, quién no se como un rosco, y el que hace el amor divinamente. Y me apuesto a que ellas lo saben tambien. Aunque a la ora de elegir...sorprendan.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

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Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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