Eros

Orgasmos solidarios

Por: | 22 de junio de 2016

Damos y recibimos orgasmos tan generosa o mezquinamente como damos y recibimos la vida, las cosas de la vida: una sonrisa, un destello de luz sobre el agua quieta, la llamada de un amigo, o la ola naciendo y muriendo sin morir el océano. Si estamos entrenados en el agradecimiento y nos atrevemos a habitar las sensaciones de cada momento vital, las gracias se volverán placer.

El éxtasis es la cumbre de nuestra animalidad y mientras más conectados estemos con nosotros, menos camuflados nuestros sentidos (menos disimulados nuestros procesos químicos y orgánicos naturales), más atentos podremos estar a las sensaciones que procesa nuestra cabecita y ser, de verdad, al menos en ese instante, un ser completo hecho de espíritu y respiración.

Habitar. Penetrar. Damos orgasmos como somos. Nos damos y nos entregamos. Sabemos recibir. La complicidad con el compañero de orgasmo o de éxtasis, sea o no nuestra pareja en otros frentes de la vida, es la clave de la entrega. No importa si el nuestro, el femenino, dura en ttorno a los 20 segundos y el de los hombres, aproximadamente seis. También se puede jugar con el desajuste. La ruptura y la asimetría posibilitan el encastre de emociones y de cuerpos.

Hablemos de orgasmos compartidos (los otros, los solitarios, nos hacen bien para liberar tensiones, pero esta vez queremos elevarnos con ellos a un lugar mejor, ¿lo divino?).

Daniela_Guglielmetti

Obra de Daniela Guglielmetti, fundadora de 'Dibujo a Domicilio'.

No hay que entender el misterio, tampoco explicarlo, sino (de nuevo) habitarlo. 'Habitar' en el sentido 'heideggeriano' del término: "estar satisfecho, en paz, llevado a la paz, permanecer en ella" (Martin Heidegger, Conferencias y artículos).

Y aunque hemos perdido, según intuyen chamanes y antropólogos, algunas técnicas arcaicas del éxtasis, podemos amar e intentar encontrar el éxtasis original y reencontrarnos en él. Ver a Dios en la fusión.

Como dice Valerie Tasso: "Dios aparece mucho más en los orgasmos que en las charlas teológicas".

La química cerebral tiene otras respuestas, no siempre tranquilizadoras para quienes defienden el sexo desprovisto de afecto. Porque, efectivamente, el goce sexual puede disparar el amor. ¿La razón hormonal? "Quizá porque la actividad creciente de la testosterona asociada con el deseo sexual puede incrementar la actividad de la dopamina, que es el neurotransmisor del romance. Esto es, la hormona del deseo sexual puede producir una combinación de sustancias quimicas en el cerebro asociadas con la pasión romántica: una elevada actividad de la dopamina central y una menor actividad de la serotonina central. De ahí que los adolescentes y adultos jóvenes que tienen sexo con 'solo un amigo' son biológicamente susceptibles a enamorarse", según la hipótesis de la antropóloga Helen Fisher.

Como sea, en lugar de cuidarse de los orgasmos (y del amor), habitarlos. Esa es mi propuesta. Desatarlos y vivirlos, y aunque sean inabarcables con palabras, intentar retener sus particularidades. Anotarlas.

Cada momento extático es diferente y podemos aprender de él sobre nosotros. Pero también podemos aprender de los orgasmos de nuestro compañero. Desde afuera y de adentro: diferentes abordajes habrá a cada lado, por supuesto. En nuestro caso, con nosotros/as mismos/as, podemos abismarnos hacia las sensaciones más profundas, sentir el aire del precipicio, la tensión o la distensión, la materia de los sentimientos (amor, gratitud, vínculo con lo vivo o apenas desahogo). También las contracciones del cuerpo, sincronizadas o no con el pulso. Entonces acariciar al ser espíritu que respira y late.

Desde mi afuera, puedo sentir también al otro y procurar cohabitar la satisfacción, pero difícilmente sienta con él la potencia y la velocidad de su caída, hacia su propio precipicio. Alguna vez hablamos aquí de los hombres silenciosos (sé que en muchos casos, una férrea educación religiosa está detrás de tanto asombroso silencio), y ¿qué hay de los espasmódicos, de los que parecen echar rayos con sus descargas eléctricas? Hay quienes, incluso, quedan como electrificados durante un largo rato, con todo el cuerpo sensible a cualquier mínimo roce.

Alguien me confesó que, tras una discusión que habíamos tenido, en un largo abrazo de reconciliación, había estado a punto de llegar a un orgasmo, sin habernos siquiera quitado la ropa. La pura emoción.

¿Hay orgasmos, entonces, que ocurren sin frotar, sin necesidad de que la situación erótica nos lleve al límite?

También hay orgasmos que desencadenan las palabras explícitas, fuertes, inesperadas, especialmente en medio de momentos de ternura. Como confesaba Venus O'Hara, días atrás, si estamos en un instante emocional dulce y espetamos un "fuck me, please" o "fóllame" o "niques moi fort" o "cogeme", desataremos un éxtasis primitivo. Y sonreiremos. Reiremos juntos, claro.

Cálido refugio. Bien lejos de un simulador de orgasmos táctil para tu tableta, con vulvas pixeladas para aprender a tocar, por cierto.

 

 

'La petite mort', un simulador de orgasmos femeninos.

Hay 2 Comentarios

Deberían abrir una oficina con el lema:
Orgasmos solidarios. como aquella moda de orgasmos gratis. Por cierto, que sean fingidos.

En el momento que se alcanza el orgasmo, es el mejor momento del día. Todo se olvida y solo aparece el placer, el goce y el disfrute

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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