Eros

¿Si duele no es amor?

Por: | 24 de noviembre de 2016

Gran parte de mi labor como sexóloga consiste en que las personas puedan tener relaciones sentimentales más saludables. Porque muchas veces confundimos la palabra amor con cosas como la dependencia, la obsesión e incluso con algo parecido a un arma de destrucción masiva. Por supuesto, el empeño de cualquier profesional de la sexología pasa por conseguir que haya una mejor educación sexual, para que los sexos se entiendan mejor el uno al otro y puedan así compartir y compartirse, dejando de lado ciertos comportamientos autodestructivos. Vamos, que el amor, en definitiva, sea más sano. Pero eso no quiere decir que el amor no duela.

Kiss-copia-2

Detalle de 'Kiss V' de Roy Lichtenstein.

La crisis ha tenido muchas consecuencias e incluso, ha traído algunas modas. Una de ellas es la que yo denomino toda la estética ‘happy flower’ que puede verse en las estanterías de los centros comerciales, con todo tipo de productos llenos de frases cortas pero bonitas y muñequitos sonrientes. Tiene toda su lógica. El aumento de depresiones y situaciones complicadas que ha conllevado la caída de nuestra economía, incluso en nuestra vida sexual, necesitaba una vía de escape para no sumirnos en la miseria, que se ha traducido en el aumento de productos y mensajes llenos de positividad, que intentan hacernos ver que la vida puede ser maravillosa. Y claro que puede serlo, claro que hay momentos de felicidad absoluta, pero los hay porque también existen momentos tristes. Momentos duros y difíciles, porque la vida es dulce en ocasiones, pero otras es amarga. Pues en el amor pasa exactamente lo mismo.

El primer error es confundir enamoramiento con amor. El enamoramiento es una etapa del amor, es cierto, pero el problema es que las películas, los relatos y casi hasta los anuncios de televisión nos muestran este periodo de enajenación como si fuera el amor verdadero. El amor en mayúsculas. Pero eso no es más que una reacción bioquímica de nuestro cerebro, no un concepto romántico. Según los expertos, el enamoramiento es una reacción química, provocada por una sustancia de nuestro cerebro llamada feniletilamina. Esta sustancia obliga a segregar dopamina, cuyos efectos son parecidos a las ‘anfetaminas’ que producen el estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja. Todo ello supone que tengamos pensamientos frecuentes sobre la otra persona sin venir a cuento, que nos cueste concentrarnos, que nos apetezca todo el rato el contacto físico, que nuestro cuerpo reaccione ante la presencia del otro e incluso que tendamos a idealizar a la otra persona. Es decir, que no somos nosotros mismos durante un tiempo.

Pero esto, por suerte, acaba. Básicamente, porque si no sería algo así como un nuevo concepto del apocalipsis zombie. Así que es obvio que cuando la gente dice que está enamorada de su pareja, no está en este proceso, sino que ha pasado al siguiente nivel, a construir una relación de amor con otra persona. Es decir, una relación de pareja que, como cualquier otra relación, de amistad, de familia o de trabajo, implica tener buenos y malos momentos.

Y esa relación, como cualquiera de las otras, va a doler a veces. Por supuesto nunca debe de doler porque nos hemos perdido el respeto, porque no sentimos utilizados, o porque nos sentimos agredidos, incluso hasta llegar al dolor físico. Eso es masoquismo y no tenerse amor a uno mismo. Pero sí dolerá cuando vengan las dudas, los conflictos, el exceso de expectativas, las inseguridades, y todos los retos que debe afrontar una persona en cualquier relación a lo largo de la vida. Porque sí, de una forma u otra, les pasa a todos.

De hecho, cuando más se ama, es cuando más posibilidades hay de sufrir por amor. Pero no por la falta de atención o de reciprocidad, no por estar esperando horas por una llamada que no llega o por ver a esa persona tonteando con cualquiera. No, eso es no querer aceptar una realidad, que para los ojos de los demás resulta obvia y en ese caso lo que nos duele no es el amor, es el rechazo.

El amor duele porque implica tener empatía por otra persona. Tu pareja ha sido despedida de un trabajo que le encantaba, ha tenido un enfrentamiento muy duro con su familia, o incluso, tiene que hacer frente a una enfermedad. Si el ser amado sufre a nosotros nos dolerá, precisamente porque le amamos de verdad. Nos dolerá aun más porque veremos su dolor y no podremos hacer nada para solucionarlo. Nos dolerá también cuando se nos queden ilusiones por el camino, cuando tengamos objetivos juntos que no conseguimos sacar adelante, o cuando sabemos que nos queremos y que las circunstancias no nos hacen estar bien ni separados, ni juntos. Y nos dolerá hasta el punto de poder sentir esa sensación en el pecho, como si de verdad se nos partiera el corazón

Por eso, cuando llegan las discusiones, los conflictos, los momentos bajos, el conocer lo peor del otro pensamos que no merece la pena. Porque ‘si duele no es amor’, está claro. Y nos rendimos. Tiramos la toalla y huimos hacia una nueva pareja que nos venga a buscar para cenar en un restaurante romántico, sin pensar que algún día también tendremos que verle en el váter. Buscamos de nuevo esa foto en el atardecer y esa frase tonta que utilizamos como mantra, porque de tanto verla creemos que es cierta.

Como si a estas alturas de la película no hubiéramos entendido que el amor es más bien un abrazo cuando más se necesita, un momento de sinceridad para asumir errores como primer paso para superarlos, un 'lo siento' que habrá que repetir todas las veces que nos equivoquemos (¿quién narices se inventó eso de que el amor es no tener que decir nunca lo siento?), un estar sentados sin hablar pero sabiendo que no estáis solos, una mano que coge a otra en la sala de espera de un hospital, un entender que hoy no hay ganas pero no pasa nada, un quererse cuando se ríe, pero también cuando se llora. El amor más sano es el que deja de ser una idea ficticia y se asume como una realidad que tiene muchas aristas.

Porque sí, el amor a veces duele, pero solo cuando merece la pena.

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Pues sí, el amor puede doler, a veces lo que más queremos nos termina doliendo y haciendo daño. Pero por suerte, los puntos positivos suelen ser superiores a los negativos, es lo bonito del amor

É pena que a gente nāo possa mais dialogar.
https://www.youtube.com/watch?v=-7WQ7o1ot5A

El amor duele como un cuchillo de hielo

Estais enamorada? Estais embrujada

Como científico que investiga el cerebro, no paro de preguntarme de dónde habrá salido ese mito de que la feniletilamina es un mediador del amor o del enamoramiento. Por ejemplo, una búsqueda en PubMed con "phenylethylamine" AND "love" da 0 resultados. Una búsqueda con "phenylethylamine" AND "nucleus accumbens" (el sitio donde supuestamente este compuesto libera dopamina) da sólo 16 resultados. No, este compuesto no media el enamoramiento. Eso de que "el enamoramiento es sólo química" es una exageración sin base científica.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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