Eros

¿Hay futuro sin sexo?

Por: | 10 de enero de 2017

Todos hemos visto alguna película o leído algún libro futurista en el que parece que el sexo ya no es necesario. A ver, visto desde esa perspectiva práctica, es un esfuerzo físico que no siempre asegura la reproducción (si lo comparamos con las certezas de un laboratorio) y que implica sentimientos y ese tipo de cosas que tan mal se ven en las utopías/distopías futuristas. Tanto es así que parece que la evolución pasa por eliminar el sexo como modo de reproducción, o eso nos dice la ciencia ficción. Porque la ciencia lo que nos ha dicho recientemente es todo lo contrario: de hecho, el sexo parece ser la clave de la evolución de las especies.

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Imagen de la película futurista 'La Isla'.

La culpa de todo la tiene, según este reciente artículo, una pulga  Por resumirlo a niveles muy simples, se trata de un trabajo en el que se estudió dos poblaciones diferentes de estas pulgas o lías de agua (Daphnia magna): las que se reproducían de forma asexual, es decir, por duplicación de los genes de la madre, y las que lo hacían de forma sexual, uniendo los genes de dos individuos. Cabe señalar que estas pulgas tienen la capacidad de elegir una u otra forma, según su temperatura.

La idea era analizar cómo respondían ambas poblaciones de una misma especie al ataque de una bacteria, que parece ser su peor enemiga, en la carrera por la supervivencia. Lo que descubrieron los científicos es la respuesta que suena más obvia: la población que se reproduce de forma sexual resiste mejor los ataques de la bacteria que la que se reproduce de forma asexual, ya que la combinación de genes favoreció el sistema defensivo de las pulgas concebidas.

Es decir que si un individuo se reproduce siempre con el mismo código genético tiene menos probabilidades de adaptarse mejor al entorno que uno que combine los genes de sus progenitores y, por lo tanto, tendrá más posibilidades de mejorar la supervivencia de la especie. O, lo que es lo mismo: el sexo es clave en la evolución.

Más allá de la repercusión teórica y científica, desde la sexología, este estudio también tiene su lectura. Porque esto de la asexualidad, no como sistema de reproducción, sino como tendencia social, es algo que empieza a preocupar. Lógicamente, cada individuo tiene todo el derecho a definirse como quiera y a desarrollar su sexualidad como le dé la gana. Esto incluye no desarrollarla o desarrollarla solo a nivel individual, lo que se traduce en amarse más a uno mismo que molestarse en amar a los demás. Pero la cuestión varía si le cambiamos el enfoque. Es decir, si no pensamos en la asexualidad como un hecho individual, lógico y entendido dentro de la diversidad de la sexualidad humana y lo examinamos como una tendencia de toda una sociedad. 

Si nos vamos a países en los que la situación es más radical, como es Japón, donde ya hay parejas que optan por la reproducción asistida antes de pasar por el trance de acostarse juntos y, así, aumentan el número de personas vírgenes de avanzada edad, lo que tenemos es una sociedad que evoluciona hacia un camino que puede ser preocupante si eso deriva en un descenso poblacional. Aunque solo sea para pagar sus pensiones. Y es que el gobierno de Japón se ha mostrado alarmado por este dilema y se ha puesto manos a la obra para fomentar las relaciones sexuales entre su gente.

Más allá del componente sociodemográfico o, incluso, del componente evolutivo, habrá quien piense que aunque los humanos no desarrollen la capacidad de reproducirse asexualmente por pura evolución (aunque a este ritmo, quién sabe), siempre habrá un laboratorio que pueda solucionar, al menos, el problema estadístico y el genético.

La pregunta entonces es, ¿el sexo nos hace evolucionar solo en un sentido biológico? El sexo (con otros, se entiende) no es solo un mero trámite reproductivo, es también una vivencia importante en el desarrollo como individuos, en nuestra evolución como personas.

Por supuesto que se puede vivir sin sexo, la pregunta es si, de darse el caso, viviríamos igual, saludablemente. Si eliminamos esa parte humana, esa parte que sigue siendo animal, básica e instintiva, pero que también nos define, la experiencia de vivir, parece que queda algo incompleta. Si no interaccionamos con el otro a ese nivel tan íntimo, profundo, físico y químico, que es el acto sexual, parece que nuestra forma de sentir, de entender al otro y empatizar queda reducida a un ámbito de excesiva individualidad.

Somos seres sociales y no podemos vivir aislados, porque todo Robinson necesita a su Jueves. Somos seres sexuados y no podemos vivir renunciando a una parte de nosotros mismos, porque nuestra evolución personal, nos parezca mejor o peor, se vería también condicionada. 

Así que, en un mundo en el que se abren cafeterías con robots que practican sexo oral, con muñecos hiperrealistas que intentan compensar nuestra soledad y con probetas que parecen facilitar la cuestión de nuestra descendencia, la naturaleza nos muestra que el sexo no es un capricho ni un misterio, sino una pieza clave de nuestra vida, si queremos que esta -la vida humana- siga existiendo.

Hay 10 Comentarios

Thank you for this special article

Es muy interesante el punto que planteas porque es cierto que cada quien tiene el derecho de sentirse y actuar como desee, por lo que el ser asexual no sería un problema pero desde el punto de vista colectivo y social es algo preocupante. Mientras tanto, los que disfrutamos del sexo entendemos lo importante que es alimentar el deseo y los beneficios que nos genera hacerlo.

Qué va! imposible! no se puede ni se podrá vivir sin sexo nunca! Un saludo

Excelente artículo. Está claro que el sexo es una necesidad innata para el mantenimiento de las especies, pero bien es cierto que el raciocinio y las capacidades sociales humanas lo llevan más allá de la reproducción; haciéndolos un componente más de nuestra forma de socializarnos.

Muchas gracias por el artículo

I can not live with out sex videos http://angelsx.com

En el momento de la historia donde mas impactos sexuales recibimos, blogs, peliculas, pornografia, anuncios publicitarios......la tendencia es a prácticar menos sexo y lo mas preocupante de forma no saludable e incluso violenta. Creo que en aras a una "libertad sexual" que no supimos gestionar abrimos la caja de pandora y ahora nos cuesta vivir con esas consecuencias. Interesante artículo, nosotros a la hora de vender muñecas de silicona nos planteamos lo mismo, es esto el futuro de la sexualidad, estamos de acuerdo ? pero comprendimos que independientemente de lo que creamos o no, el sexo seguirá formando parte de nuestras vidas y lo que debemos es usar las herramientas que tenemos para hacer que sea algo saludable, provocativo, porque no. Pero no debe usarse para manipular o cercenar voluntades.
http://www.wodaaberealdolls.com


Esta es una de las necesidades humanas básicas. Será difícil no estar

Que bueno seria no tener que seducir, substituir el deseo sexual por algo más espiritual.

Difícil poder imagina un mundo sin sexo, es sin duda el mayor de los placeres, la mejor manera de poder disfrutar de nuestros cuerpos

En el futuro será más necesario que nunca.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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