Ir a Planeta Futuro
Escool

La crisis tiene cara de niño

Por: | 20 de noviembre de 2013

“Un día, por la tarde, una familia estaba en el parque. Cuando llegaron a casa, Juan, que es el padre, estaba preparando la cena, mientras que Carmen, su mujer, estaba bañando a Sofía, su hija y a Marcos, su hijo. Los niños estaban muy felices ya que tenían juguetes, películas, pinturas…

A la hora de cenar, se sentaron todos en la mesa, y empezaron a hablar, hasta que Juan pidió silencio.

- Escuchadme un momento, dijo

- Sé que os gustan mucho los juguetes nuevos, pero ahora estamos en crisis.

- ¿Qué es crisis?, dijo Sofía.

- Es cuando hay menos dinero cariño, dijo Juan con ternura.

- Entonces, ya no podemos comprar más juguetes tan a menudo porque lo necesitamos.

- Para qué?, dijo Marcos.

- Pues para comer, dijo Carmen.

-Tampoco podemos tener a Kai-dijo Juan.

- ¡¡¡Noo!!!, replicaron Sofía y Marcos.

- Kai no papá, por favor llévate todos nuestros juguetes pero a nuestro perro no, gritaron los dos niños asustados.

Después de todo tuvieron que dejar a Kai en un refugio.

Al mes siguiente, gracias a toda la ayuda de los niños, y al esfuerzo que realizaron los padres pudieron seguir adelante.

Ese mismo día, Juan tenía una sorpresa para todos.

- ¡Tengo trabajo!

Todos estaban súper contentos.

- ¿Eso significa que podemos recuperar a Kai?, dijeron los niños contentos.

- ¡Sí!, dijo Juan con alegría.

- Mañana vamos a buscarle, añadió Carmen.

-Vamos a la cama, dijeron los padres a la vez.

Así viven los niños la crisis, importa más lo que quieres y menos las cosas materiales”.

Infanciaunicef

Con este relato explica una niña de 12 años, Paula Fabra, que estudia 1º de ESO en el Colegio Sagrado Corazón de Madrid, cómo vive una familia la crisis económica. Porque los niños sí se dan cuenta de la dura situación que vive el país y, en muchos casos, incluso el mundo. Ven cómo la crisis afecta a su entorno e idean historias -a menudo enternecedoras y con utópicos finales felices- que revelan solidaridad con los que sufren, el valor de la amistad en momentos difíciles, el intento de aportar soluciones e incluso la queja de que no se les cuente lo que pasa, de que no se confíe en ellos.

Éstas son algunas de los cuestiones que están reflejando en sus textos los niños que participan en el programa Yo cuento. Se trata de un blog (yocuento.org) en el que se ponen en marcha iniciativas educativas destinadas a dar voz a los pequeños y jóvenes y en el que pueden participar tanto los menores de forma individual como los colegios e institutos. La primera iniciativa es precisamente un concurso de relatos y dibujos (algunos de los cuales se pueden ver ya en el blog) sobre cómo están viviendo los niños y jóvenes la crisis económica.

El programa, al que se puede inscribir cualquier centro español, ha sido promovido por Unicef y Santillana y su objetivo es “tener una perspectiva infantil de la crisis y dar voz sobre este tema a los niños, que hasta ahora han tenido un papel invisible, cuando son los más afectados por ella”, explica Ignacio Guadix, responsable de Educación y Derechos de Infancia y Compromiso Social de Unicef.

Los datos apoyan lo que dice. La repercusión de la crisis sobre los niños está siendo preocupante. La pobreza infantil en España ha crecido un 10% en solo dos años, lo que supone que hay 205.000 pequeños españoles más en riesgo de pobreza. El total de menores de 18 años en esta situación en España es ya de 2,2 millones, según el informe La infancia en España 2012-2013. El impacto de la crisis en los niños, realizado por Unicef con datos de 2010 y 2011. Este estudio resalta que los menores son ya el grupo de edad más pobre en comparación con el resto, se use el indicador que se use. Sin duda, la crisis ya tiene cara de niño.

FOTO: ©UNICEF Comité Español / AJAY HIRANI

Pero ¿qué le pasa a Wert?

Por: | 13 de noviembre de 2013

 ¿Qué posibilidades hay de que se aplique una ley, antes de que otro la cambie, que lleva el nombre de un ministro que suscita rechazo visceral en todo el mundo? En los miembros de su Gobierno, en el partido que le ha confiado la educación, en la comunidad educativa en pleno (incluso en las organizaciones educativas próximas ideológicamente a su partido). Y ni qué decir de la ciudadanía, que lo ha votado como el peor valorado del Gobierno, aparte de abuchearle allí por donde va como ministro de Educación, Cultura y Deporte (sea en la ópera, al lado de la Reina; en los eventos cinematográficos, o en cualquier universidad). Un ministro, José Ignacio Wert , que incluso desagrada a intelectuales que nada tienen que ver directamente con la política educativa, como el escritor Juan Marsé (“El Wertiginoso educador me ofende”) o José Luis Sampedro (“Wert es una amenaza para la educación española”).

Wert y Gomendio

Wert y la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, el pasado lunes. / ULY MARTÍN

Pero qué le puede pasar a una persona para dejar de ser el tertuliano polémico e irónico, pero moderado, que le llevó, por la razón que fuera, al presidente del Gobierno a escogerle expresamente a él entre todos los posibles candidatos (se me ocurren un buen puñado que sí conocen la educación y cómo tener mano izquierda) para ostentar un cargo nada menor, el de ministro, y sacar adelante una reforma de la educación que afectará a la vida y el futuro de centenares de niños.

El presidente ya conocía a Wert desde hace tiempo y el ministro ya estuvo vinculado a la política. A tenor de su trayectoria, está muy interesado en ella. Estuvo en UCD y en el Partido Demócrata Popular (PDP). Fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado por A Coruña en el Congreso de los diputados, donde coincidió con el actual presidente.

Aunque no es probable que Mariano Rajoy pensara que Wert se iba a meter en tantos jardines, lo que sí sabía, como exministro de educación, es que tendría que sortear las críticas de decenas de organizaciones (de alumnos, profesores, padres, rectores, curas…) que conforman el panorama educativo español y que tan nervioso le ponían al propio Rajoy cuando tenía que intentar llegar a acuerdos con todos ellos. Pero ya entonces el ahora presidente (en 1999 y 2000) tenía muy claro que la educación escolar necesitaba “un cambio relevante” que la alejara de los principios puestos por los socialistas desde que la reformaran diez años antes.

Pero, volviendo a Wert, el principal problema, que relatan los que le tratan en el día a día, es que el estrés se lo está comiendo. No le gusta nada que le critiquen, y más que la gente en la calle, personalidades a las que él respeta. No hay otra explicación, dicen, para tantas meteduras de pata, impropias de un cargo como el que ostenta. Cuando se aceptan determinadas responsabilidades, hay que ser capaz de mantener el control de las cosas, sea como ministro, como director de una empresa o como secretario general de una organización. Es muy gratificante ser elegido para un cargo, incluso vivir su escenificación en la toma de posesión, pero, como es obvio, los puestos relevantes van también cargados de problemas, y en el caso de Wert, al que se le encomendaba la reforma educativa que el PP no pudo ver aplicada hace unos años con su Ley de Calidad tras perder el poder, era evidente que aparecerían más temprano que tarde.

El rosario de meteduras de pata es demasiado pesado como para que no le arrastre del cargo. Desde la última, la de los adjudicar a la Comisión Europea la responsabilidad de una futura reducción de los becarios Erasmus, desmentida luego por Bruselas, pasando por sus declaraciones sobre la necesidad de “españolizar a los catalanes”, o en las que echaba toda la culpa de las críticas a su ley “a que los medios hagan llegar una imagen distorsionada” de ella, o en las que invitaba a dejar la carrera “a todo el que no llegue al 6,5” (que luego bajó al 5,5 como nota media para obtener una beca), o incluso en las que afirmaba que “la fuga de cerebros nunca puede considerarse un fenómeno negativo”.

En los casi dos años que han pasado desde su toma de posesión, en diciembre de 2011, ha ido cosechando el rechazo de todo tipo de organizaciones y personas tanto del mundo de la educación como de la cultura. Al principio, contestaba a las protestas con comentarios irónicos o ingeniosos, siempre con un cierto aire prepotente. Después, empezó a echar la culpa de las críticas que se le hacían a otros (la oposición, los medios de comunicación…) hasta que, hace unos días, un asunto, el de las becas Erasmus, se le iba de las manos al atreverse a echar la culpa a la política de la Comisión Europea, por quien fue luego desmentido.

Fue llamativo que Rajoy saliera en su defensa, asumiendo un claro riesgo, al afirmar que había sido “un malentendido”. Por eso, he consultado a media decena de personas (entre directores generales y consejeros) presentes en la reunión del pasado lunes entre el ministro y las responsables de las comunidades autónomas. Que, por cierto, no era ninguna suerte de reunión a puerta cerrada, todo lo contrario, se celebraba la Conferencia General de Política Universitaria, integrada por representantes de las comunidades y del Gobierno. Pues bien, todos los consultados han relatado que, tras cuestionar algunas comunidades la gestión que está haciendo Wert de las becas Erasmus, éste afirmó que “Bruselas estaba revisando el programa Erasmus para el periodo 2014-2020, lo que va a ser muy perjudicial para España, con la reducción de la financiación y del número de estudiantes”, según los presentes en la reunión. Bruselas desmintió posteriormente las palabras del ministro. Es más, tras la reunión con las comunidades, Wert no dio ninguna rueda de prensa. Fue el jefe de prensa del ministerio el que dio los datos a los periodistas sobre esa supuesta reducción de los becarios 'erasmus' por culpa de la política de la Comisión Europea. Las comunidades no ofrecieron ningún dato en la reunión, ni el ministro.También estuvo en la reunión la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, amiga personal del ministro y a quien fichó para el cargo cuando trabajaba en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. El ministro y la secretaria de Estado mantienen una estrecha relación profesional y personal, que es pública desde hace tiempo.

Sobre la autora

Sue Pérez de Pablos

Susana Pérez de Pablos. Periodista apasionada por la información educativa, por contar las historias y miradas de alumnos, profesores, padres…, las buenas y malas iniciativas de los gobiernos y el inmenso cambio que vive ese mundo, incluidos los temas relacionados con la tecnología, la ciencia y el desarrollo. Viajera inquieta, por los países y por la red, tras dirigir la sección de Educación de EL PAÍS durante más de una década, se propone difundir las ricas experiencias educativas de la emergente y heterogénea Latinoamérica.

TWITTER

Sue Pérez de Pablos

Archivo

septiembre 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal