Blogs Comunidad Valenciana Ir a Comunidad Valenciana

Arrugas y yogur

Por: | 09 de febrero de 2012

Fernandez_de_la_vega_246_635x

El lunes pasado murió una tía mía con 99 años y sin una sola arruga en el rostro. Se llamaba Mercedes. Era monja seglar. Vivió una existencia sencilla y sin sobresaltos aparentes, salvo los años de nuestra guerra civil que pasó en Valencia. Hacía labores en la comunidad que enviaban al Vaticano. Estaba orgullosa de sus bordados que podían verse en distintos ornamentos que lucía el Papa. Cuando yo visitaba a esta tía mía, una mujer de excelente humor, si estaba el Papa en la tele, ella señalaba la pantalla y decía: "Esa estola se la hicimos aquí", y las otras religiosas asentían satisfechas.

Mi tía ha muerto sin una queja, sin una arruga en su rostro, sin un reproche a nadie. Cuando pocas horas antes de expirar intentaron sus compañeras que tomara un yogur, ella se resistía: "¡Vamos, Mercedes, está buenísimo, tómalo, está muy rico!", le decían. Pero Mercedes replicó: "¡Ah, no, no! Si está tan rico, ¿por qué no os lo tomáis una de vosotras?".

Nadie entendía cómo era posible que esta mujer que en junio próximo iba a cumplir 100 años, no tenía ni una sola arruga en su rostro, a difrencia de otras muchas mujeres incluso más jóvenes que ella, como por ejemplo la ex vicepresidenta del gobierno de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega.  Todo el mundo habla de las desaparecidas arrugas -tan profundas, casi patéticas- de esta señora. Y muchos dicen que esa desaparición no se debe a cirujía plástica alguna, no es tampoco un milagro del cielo, sino que se debe a que al abandonar la política empezó a dormir a pierna suelta, tal vez también a roncar, y que el verdadero descanso unido al alejamiento de la vida pública, le había devuelto un rostro de bebé.

No tengo ni idea si tal cosa ha sido así. Y la verdad es que no me iimporta lo más mínimo.  Lo que me preocupa de este cambio cosmético tan espectacular y tan comentado, es que si se demuestra que la política causa semejantes estragos en las mujeres políticamente activas, mucha de las que están en el actual gobierno de Rajoy sentirán ansias aunque reprimidas  de abandonar el poder, dejándolo en manos de los hombres. Los hombres prefieren el poder con arrugas antes que no tener arrugas y ningún  poder. A Rajoy, en particular, le pueden echar arrugas que le traen sin cuidado. Todas las encaja. Al ministro  Wert metedura de pata le costará una raja taurina en la frente. ¿Y qué?  Se le ve contento. Y a los otros, incluso al presumido Ruiz Gallardón, los laboratorios les suministrarán productos gratuitos de belleza. Poder y belleza no duran juntos demasiado tiempo, que nadie se haga ilusiones. La señora Cospedal envejecerá a la carrrera. Ya empiezo a notarlo. Así, la cuota hombre-mujere  va a sufrir en el medio plazo un vuelco a raiz del que podemos llamar fenómeno De La Vega. ¿Saldremos ganando los gobernados?

Hay 0 Comentarios

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Escrito a ciegas

Sobre el blog

Lo que otros no miran, o lo hacen de un modo distinto, se registra aquí a ciegas en el momento mismo que algo ocurre para saber, fielmente, lo que ahora ocurre y no lo que al cabo de cierto tiempo creeremos que ha ocurrido.

Sobre el autor

Ignacio Carrión

Ignacio Carrión fue periodista de Abc, el Grupo 16 y El PAÍS en Inglaterra y en los EE UU. Ha viajado por todo el mundo como enviado especial. Es autor de dos libros de ensayos, tres de viajes y cinco de ficción. Ganó el Premio Nadal (1995) y ha publicado un Diario íntimo (La hierba crece despacio) que cubre cuatro décadas (1961-2001)

TWITTER

Ignacio Carrión

Archivo

febrero 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29        

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal