Blogs Comunidad Valenciana Ir a Comunidad Valenciana

Escrito a ciegas

Sobre el blog

Lo que otros no miran, o lo hacen de un modo distinto, se registra aquí a ciegas en el momento mismo que algo ocurre para saber, fielmente, lo que ahora ocurre y no lo que al cabo de cierto tiempo creeremos que ha ocurrido.

Sobre el autor

Ignacio Carrión

Ignacio Carrión fue periodista de Abc, el Grupo 16 y El PAÍS en Inglaterra y en los EE UU. Ha viajado por todo el mundo como enviado especial. Es autor de dos libros de ensayos, tres de viajes y cinco de ficción. Ganó el Premio Nadal (1995) y ha publicado un Diario íntimo (La hierba crece despacio) que cubre cuatro décadas (1961-2001)

TWITTER

Ignacio Carrión

Archivo

febrero 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29        

Mi perro y yo

Por: | 15 de febrero de 2012

L1010542
Incluso a quienes no entiendan suficientemente inglés pero les gusta una buena radio (en todos los sentidos) quiero recomendarles este enlace  y ya verán. Verán que todavía tenemos un largo camino por recorrer en nuestras emisoras públicas y privadas.

Hoy, harto de que Bruselas presione al pasteurizado Rajoy, he apartado el periódico, he apagado la radio  y he salido de buena mañana a correr por el campo con mi perro.

A mi perro, que se llama Blues, le conviene tanto como a mí hacer ejercicio. Y en esta época del año, cuando hace frio, nos sienta muy bien a ambos un trote ligero.

Los vecinos no corren con sus perros. Algunos los tienen atados con cadenas, lo cual te rompe el corazón. Otros parecen haber sido adiestrados  para que ladren. Y también es lastimoso, además de molesto, oirlos hasta volverse afónicos. Aquellos que gozan de libertad parecen tenerla condicional, más bien limitada.

Blues los observa con compasión y superioridad, o así me lo parece, cuando los vemos a lo largo de nuestro recorrido.  Un hombre que convive con un perro se vuelve  perruno, del mismo modo que el perro que convive con un hombre se humaniza. Quiero decir que para mí es inevitable ponerme  en el lugar de Blues, como para él debe serlo -y así me lo demuestra- ponerse en mi lugar.

Me lo demuestra cuando tomo el desayuno y él espera, sin tocar el suyo, que le de algo del mío. No insiste porque sabe que no debe hacerlo: no obstante mira  confiado y pedigueño  en que algo caerá en su plato en el ultimo momento.

Claro que con un perro no existe un último momento. Su presencia es continua y mientras viva así será. Sabes que está ahí. Sabes lo importante que eres para él. Y  él también sabe transmitir la importancia que ha adquirido, poco a poco, en tu vida.

Durante nuestros paseos se me ocurren ideas. Son ideas que acepto o rechazo,eso depende. Las que acepto procuro desarrollarlas. Las voy escribiendo mentalmente. Hago una especie de texto sin otros utensilios de escritura que la imaginación y la memoria. Yo veo las palabras como si fueran olivos o almendros en los bancales próximos. Me fijo mucho en esas palabras al elegirlas porque necesito recordar aquello que escribí, sin dejar escrito, para trasladarlo fielmente al papel, o directamente al ordenador cuando regreso a casa.

Así ocurre cuando escribo un libro. O cuando escribo la reseña de un libro. O una sencilla  página de mi diario. O incluso este blog que hoy he querido dedicar a mi perro, pensando en quienes también tienen un perro.

Elegí como encabezamiento de ete blog,  Escrito a ciegas,  porque en realidad  mi forma  de escribir es así, a ciegas, mientras corro o paseo, mientras oigo  noticias, o música, o mientras miro el paisaje desde estos caminos que unen las distintas partidas de Benissa con nombres como Les Albes, Santa Ana, Grummers, El Quisi, y otros, desde los que alcanzo a ver el mar. No miro el texto que registro en mi cabeza.

Algunos caminos  siguen siendo de tierra. Dejo que mi perro los elija. A él le gustan todos y a mí me gusta lo que a él le gusta.

La verdad es que no sé qué pensará Blues de todo esto. Y me gustaría aberlo. Me gustaría saber qué pasa por su cerebro  cuando  salen en la tele los políticos. O los famosos. O esos híbridos de uno y otro, al estilo de González Pons. He observado, eso sí,  que cada vez que sacan a Esperanza Aguirre se sobresalta. Y lo entiendo. A mí me ocurre otro tanto.

Si apago la tele, lo agradece. Le ralaja verme leyendo un libro de los de siempre, de papel, pero también le gusta verme leyendo  un libro electrónico. Creo que no advierte la diferencia.

Desde  que me he comprado un kindle,  estoy leyendo cada día en la cama un capítulo de El Quijote que tengo milagrosamente (y gratis)  metido en ese chisme de Amazon que apenas pesa unos cuantos gramos, cuando el Quijote de mi biblioteca pesa dos kilos.

Pero este ya es otro tema, sin duda fascinante, que merecería volver sobre él en otro momento.

Ahora me reclama Blues porque ya llevo demasiado rato sin hacerle ningún caso.

Piedad, Mahoma, piedad...

Por: | 14 de febrero de 2012

En 1990 tuve la oportunidad de pasar un par de insufribles meses en  Arabia Saudí. ¿Por qué ese destino? Kuwait había sido invadido  por el ejército irakí. Tropas norteamericanas acudieron a defender a los kuwaitíes y, de paso, se estacionaron en Arabia Saudí. Este periódico en el que ahora leen mi blog, me propuso cubrir desde Dahran los preparativos de una guerra que parecía inminente entonces y que todos sabemos cómo acabó después  (si es que acabó) entre los EE UU de La dinastía Bush e Irak, ya sin dinastía alguna, pero en guerra civil.

De aquella estancia lo que mejor recuerdo, por el asco y el horror que me produjo, fue la opresión con la que la estirpe  de Saud, corrupta y sanguinaria, somete a su pueblo. Y en particular a las mujeres. La policía religiosa se pasea por las calles con una larga fusta con la que azota a las mujeres que muestran los tobillos al caminar. Y de ahí, para arriba. Es decir, hasta llegar al adulterio castigado con pena de muerte en la plaza pública, siempre por el delicado método de la lapidación.

No me extraña, pues, que a ese incauto bloguero de 23 años quieran ejecutarlo, por orden expresa del rey (muy amigo del nuestro),  a la última pena acusado de blasfemo. Hamza Kashgari se permitió dirigir  un tuit directamente  al profeta Mahoma dudando de sus sobrenaturales atributos consagrados  en el Corán. Aunque lo hizo en otro país, fuera de las fronteras saudíes, el fanatismo globalizado lo remitió al lugar de origen para que sean los saudíes quienes lo encarcelen, lo juzguen y lo condenen.

Este es el fiel y ejemplar aliado de los Estados Unidos, su principal cliente en el mercado de las armas, y la fuerza militar que ahora propone intervenir en Siria para liquidar a su jefe del Estado.

Cada cual mata por una razón. El reino de Saud prefiere que sean otros los soldados (jamás los suyos) quienes pierdan la vida en el campo de batalla. Los príncipes de Riad saben cómo arrojar la piedra y esconder la mano. Saben reprimir de puertas para adentro.

Dudar de Mahoma en Twitter o en las redes sociales es un desafío intolerable, tanto si eres un joven periodista saudí y lo haces desde Malasia,  como si eres un viejo ateo harto de religión en la corte de los peores bárbaros.

Desvalijar al muerto

Por: | 13 de febrero de 2012

Mientras el Banco de Valencia se iba definitivamente a pique, los miembros de la cúpula directiva se embolsaron en los nueve primeros meses de 2011 la cantidad de  2,5 millones de euros, un 7.5 por ciento más que el año anterior. Los consejeros del Banco de Valencia debieron de aprobar aquellas retribuciones de la cúpula, del mismo modo que la cúpula aprobaería la remuneración de su camarilla sin la que todos estos  responsables del Banco no habrían podido beneficiarse de sus emolumentos.

Los consejeros del Banco de Valencia serían desalojados, igual que la cúpula, de sus despachos cuando se produjo la intervención del Banco de España. NO hay que olvidar que el Banco de Valencia hasta este momento es el único banco comercial de toda España  intervenido por el Banco de España.

Los consejeros del Banco de Valencia no renunciaron a sus retribuciones sacadas de las arcas del banco en ruinas. De haberlo hecho podrían ahora mirar a la cara a los accionistas de a pie. Habrían dado un buen ejemplo: hemos sido pésimos administradores pero no hemos cobrado por neter la pata.  Lo que hicieron fue bajar un 4 por ciento sus retribuciones de enero a septiembre respecto a las del mismo período del año anterior.  Se repartieron casi dos millones de euros, una cifra nada desdeñable.  Es decir, devalijaron sin mayores miramientos el cadáver.

Los  mismos desvalijadores del Banco y algunos de sus aallegados reclaman que el citado banco se quede en manos de gestores valencianos. Pero esas voces suenan a burla, escarnio o sarcasmo.

Una de dos: o bien los consejeros se dejaron engañar interesadamente, con lo que dan a entender que fueron cómplices necesarios del estropicio, o fueron engañados y en tal caso prefieren ser tomados por ingenuos rayando a tontos. Esta última opción es improbable. 

Pero tanto en un supuesto como en el otro lo tienen bastante mal los consejeros, y no sólo ante la opinión publica que sospecha lo peor, y los pequeños accionistas que pueden perder sus inversiones,  sino también ante los mismos tribunales que, más pronto o más tarde, los llamará a comparecer.

Alegar ante un juez que, siendo consejero con retribución por desempeñar tal cargo, les colaron cuentas falsas o amañadas y estamparon sus firmas sin enterarse de lo que hacían, es como negar el mismísimo principio de que la ignoracia de la ley exime de su cumplimiento.

Quién sabe si a fuerza de tanta arbitrariedad  judicial y de tanta corrupción tolerada,  hemos llegado al punto en el que la ignorancia se confunde con la buena fe y ésta exime de toda responsabilidad.

Si esto fuera así habría que  devolver a los mismos que arruinaron el histórico Banco de Valencia  los cargos  que ocuparon. Y, de paso, subirles sus modestas retribuciones.

Salvemos al yerno y carguemos contra Garzón

Por: | 09 de febrero de 2012

Al juez Garzón lo ejecutarán tres veces. Una no es bastante. Una era bastante en tiempos de Franco, cuando los jueces eran marionetas del Caudillo, fieles servidores del Glorioso Movimiento Nacional, falangistas de camisa azul debajo de la toga.

A Garzón le aplican el triple garrote vil servido por Manos LImpias al Tribunal Supremo. Su primer verdugo es Correa que desde prisión dicta la sentencia. Luego vendrán los otros por el orden establecido. El resultado se conoce desde hace tiempo. Por eso hay unanimidad en el PP, en el PSOE y en casi todos los partidos para los que Garzón es un incordio.pobrecito Garzón. Acatemos la sentencia.

Cargarse a Garzón es salvar, dicen los verdugos, a la democracia y al sistema vigente en la Justicia. Liquidado Garzón, todos mucho más tranquilos. ¿Hay protestas en el exterior? Diremos que provienen de los enemigos de España. Garzón ha sido dopado. Aquí ante todo hay que salvar a Urdangarin y a su ejemplar esposa. Fueron dopados, a su modo y manera, pobrecitos. ¡Qué disgusto para la Primera Familia del Reino!

Cuidado con ese juez mallorquín que por investigar quizá demasiado y no impedir filtraciones inoportunas, puede ser él mismo investigado. Hay que juzgar a esta clase de jueces. Y si procede, hay que represaliarlos.

Quien niegue que estamos en un momento de represalias múltiples niega la evidencia. ¿A quién, aparte de las víctimas del franquismo, le interesa que Garzón siga en la Audiencia Nacional? ¿Que siga investigando crímenes y corruptelas, no sólo de ETA, como lo hizo con enorme valor, sino de otros que se consideran inmunes ante la Justicia?

La hipocresía, el odio, la mezquindad, la envidia y la desfachatez desprestigian de lleno a nuestra Justicia. Por si no tenemos bastante con este arsenal de políticos de chicha y nabo, sumamos ahora a jueces de chicha y nabo. Da gusto   oir a Ruiz Gallardón, ministro de las más altas puñetas,  pozo sin fondo de sabiduría jurídica, cuando nos alecciona acerca de su  ejemplar acatamiento a los fallos del Constitucional, siempre que vaya a favor de los planteamientos de su misma tribu. Compara a Fraga Iribarne con Pablo Iglesias. Y la sintonía de la SER no salta del dial. Esto tenemos.

Pero cuando pase todo esto, defenestrado como es preceptivo Garzón, poco a poco nos recuperaremos en la dignidad y en la decencia colectiva que merecemos como pueblo. Y muchas cosas habrán de cambiar y deberemos cambiar. Ahora, repito, salvemos como sea al yerno del rey. Éste sí fue víctima inocente de un dopaje perverso...

Arrugas y yogur

Por: | 09 de febrero de 2012

Fernandez_de_la_vega_246_635x

El lunes pasado murió una tía mía con 99 años y sin una sola arruga en el rostro. Se llamaba Mercedes. Era monja seglar. Vivió una existencia sencilla y sin sobresaltos aparentes, salvo los años de nuestra guerra civil que pasó en Valencia. Hacía labores en la comunidad que enviaban al Vaticano. Estaba orgullosa de sus bordados que podían verse en distintos ornamentos que lucía el Papa. Cuando yo visitaba a esta tía mía, una mujer de excelente humor, si estaba el Papa en la tele, ella señalaba la pantalla y decía: "Esa estola se la hicimos aquí", y las otras religiosas asentían satisfechas.

Mi tía ha muerto sin una queja, sin una arruga en su rostro, sin un reproche a nadie. Cuando pocas horas antes de expirar intentaron sus compañeras que tomara un yogur, ella se resistía: "¡Vamos, Mercedes, está buenísimo, tómalo, está muy rico!", le decían. Pero Mercedes replicó: "¡Ah, no, no! Si está tan rico, ¿por qué no os lo tomáis una de vosotras?".

Nadie entendía cómo era posible que esta mujer que en junio próximo iba a cumplir 100 años, no tenía ni una sola arruga en su rostro, a difrencia de otras muchas mujeres incluso más jóvenes que ella, como por ejemplo la ex vicepresidenta del gobierno de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega.  Todo el mundo habla de las desaparecidas arrugas -tan profundas, casi patéticas- de esta señora. Y muchos dicen que esa desaparición no se debe a cirujía plástica alguna, no es tampoco un milagro del cielo, sino que se debe a que al abandonar la política empezó a dormir a pierna suelta, tal vez también a roncar, y que el verdadero descanso unido al alejamiento de la vida pública, le había devuelto un rostro de bebé.

No tengo ni idea si tal cosa ha sido así. Y la verdad es que no me iimporta lo más mínimo.  Lo que me preocupa de este cambio cosmético tan espectacular y tan comentado, es que si se demuestra que la política causa semejantes estragos en las mujeres políticamente activas, mucha de las que están en el actual gobierno de Rajoy sentirán ansias aunque reprimidas  de abandonar el poder, dejándolo en manos de los hombres. Los hombres prefieren el poder con arrugas antes que no tener arrugas y ningún  poder. A Rajoy, en particular, le pueden echar arrugas que le traen sin cuidado. Todas las encaja. Al ministro  Wert metedura de pata le costará una raja taurina en la frente. ¿Y qué?  Se le ve contento. Y a los otros, incluso al presumido Ruiz Gallardón, los laboratorios les suministrarán productos gratuitos de belleza. Poder y belleza no duran juntos demasiado tiempo, que nadie se haga ilusiones. La señora Cospedal envejecerá a la carrrera. Ya empiezo a notarlo. Así, la cuota hombre-mujere  va a sufrir en el medio plazo un vuelco a raiz del que podemos llamar fenómeno De La Vega. ¿Saldremos ganando los gobernados?

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal