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Escrito a ciegas

Sobre el blog

Lo que otros no miran, o lo hacen de un modo distinto, se registra aquí a ciegas en el momento mismo que algo ocurre para saber, fielmente, lo que ahora ocurre y no lo que al cabo de cierto tiempo creeremos que ha ocurrido.

Sobre el autor

Ignacio Carrión

Ignacio Carrión fue periodista de Abc, el Grupo 16 y El PAÍS en Inglaterra y en los EE UU. Ha viajado por todo el mundo como enviado especial. Es autor de dos libros de ensayos, tres de viajes y cinco de ficción. Ganó el Premio Nadal (1995) y ha publicado un Diario íntimo (La hierba crece despacio) que cubre cuatro décadas (1961-2001)

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Ignacio Carrión

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¡Por mi hija matoooo!

Por: | 29 de febrero de 2012

¿Tiene alguien culpa de algo? ¿No es preferible eludir cualquier responsabilidad por conductas reprobables responsabilizando a otros de nuestros propios actos?
Lo que hace Urdangarin, cargarle el muertoa otro,  lo hace todo el mundo. De manera que el hijo político del rey se comporta como un político más, aunque no sea del montón mas que cuando le conviene serlo.
Socios y amigos se han pringado a sus expensas. Él no. Se han enriquecido con dinero público y negocios turbios. Él no. Han evadido impuestos y han blanqueado un dinero que no les correspondía. Él no. Él ha sido engañado. Él es una víctima. Va a probar su absoluta y total inocencia sin necesidad de probar la culpabilidad de los otros. 

Si todo sale bien, otros la pagarán por él. Siempre hay chorizos de los que echar mano. Chorizos que de no haber cometido errores habrían sido únicamente socios o empleados intrépidos.

La osadía del duque le ha permitido amasar una fortuna en pocos años. Pero él merecía esa fortuna. Una familia real sin fortuna es desafortunada. El  afecto y el respaldo de la mayoría del pueblo a la Primera Familia no es suficiente. Lástima.


El  hijo político de un rey, que es algo más que un vulgar suegro, es al mismo tiempo  hijo político de una reina que además de ser su madre política es la mamá de una infanta de España.

Quien lleva las riendas de este enojoso asunto no será el rey sino la reina. Ella fue a Washington y avisó al Hola. Ella puede volver a Washington y avisar de nuevo al Hola. O a quien le parezca oportuno avisar con el fin de recomponer la maltrecha imagen de su yerno y también de su hija.
La reina Sofía es, ahora, el ama del cotarro. Lo extraño  es que esta señora, que no se anda con medias tintas, no haya logrado poner firmes al juez Castro, y a los fiscales antiorrupción. Y esta mujer con mucho temple,  puede llamar, si le da la real gana, al mismísimo juez Castro. O a cualquier magistrado. O a un fiscal. Y aunque eso supondría una metedura de pata impresionante, tampoco pasaría nada. La gente en nuestro país es comprensiva y más tolerante de lo que aparenta. La gente diría: ¡claro! ¡tonta si no para este asunto en el momento que hay que pararlo! ¡no es una madre política de un plebeyo, es la mamá de una infanta y por una infanta una suegra hace lo impensable.  Y visto desde este ángulo, entendemos  mejor que fuera Hola para fotografiarla  en Washington con su yerno imputado y con su hija Cristina. Y con los nietecitos.  

La reina transmitía un mensaje claro, con resonancias al proclamado por Belén Esteban: ¡Yo por mi hija matoooo!


Lorito real

Por: | 26 de febrero de 2012

Cuando entran en el Callejón del Oprobio, el imputado tiene porte de juez mientras que el juez (y los fiscales anticorrupción) tienen pinta de acusados.

Cuando llegue, si llega,  el momento del careo entre el duque y  su socio Torres, todavía será más escandalosa la diferencia. Torres es el malo y pondrá cara de malo.  El duque es el bueno y pondrá cara de bueno.

Lo importante es que el duque no tenga fallos de memoria. La infanta, que está en todos los detalles  menos en los que se refieren a los negocios de su marido, le mete en la boca dosis de memorín cada mañana, y luego lo suelta en el utilitario azul celeste hacia los oscuros Juzgados donde habrá de repetir al pie de la letra lo que le ha enseñado el ornitólogo  ducal.

Es indudable que la defensa ha convertido a  Iñaki en un ave parlante. Si las cosas se pusieran feas, el ave podría revolotear por la sala, sin dejar de repetir que toda la culpa es del otro pájaro.

No hay que inquietarse.   Muchos delitos no llegarán a serlo porque antes de ser juzgados habrán prescrito: Camps y Barberá dieron al duque 3 millones de euros del erario público en tres días. Todo un record.  Pero ambos están tranquilos.  Si no empluman al lorito, ¿van a tener la desfachatez de desplumarlos a ellos?

Todo está bajo control. El guión no será modificado. Vivimos en una democracia avanzada donde la justicia es igual para todos, aunque como ocurría con los cerdos de la granja de Orwell, la justicia sea mas igual para unos que para otros.

Pasemos al zoo para admirar la  gran variedad de bichos: cotorras, periquitos, papagayos, aves del paraíso, algún que otro buitre, cuervos, mucho pajarraco carroñero, tórtolas, águilas reales, sí, de las que quedan pocas, santas palomas, lechuzas y tristes murciélagos.

Diario íntimo de Rajoy (4)

Por: | 24 de febrero de 2012

¡Yo si que estoy hasta las mismísimas tizas! Aunque, a decir verdad, me alegro de que ese colegio de Madrid del que han embargado todo, mesas, sillas, pizarras, las tapas de los retretes y hasta la tiza, no sea público sino privado. Si llega a ser público ni te cuento. Esperanza y Botella al alimón, dando caña a los rojos.
Creo que muy pronto, quizá mañana mismo,  voy a abandonar este diario íntimo. No me sosiega escribirlo. Tampoco me aclara las ideas. Más bien me deprime. Y, como dijo mi mujer cuando me sorprendió el primer día en al baño tomando notas en este cuaderno, me expongo a que vaya a parar a mis enemigos.
Todos los políticos tenemos más enemigos que amigos por el hecho de dedicarnos a este noble aunque desprestigiado oficio. Importa poco el partido. Lo que cuenta es sólo eso, ser político.
No quiero jugármela. Pensaba escribir este diario durante toda mi primera legislatura, sin fallar un día. Pero no. No podrá ser.
Me enteré de muy buena fuente que el Rey sí lleva un Diario. Y que cuando le impuso a la agente literaria Carmen Balcells en un acto en Valencia celebrado años atrás, una medalla por no recuerdo qué clase de mérito, ella aprovechó ese momento para ofrecerse a su majestad a publicar ese diario, o autobiografía, o memorias, porque ella sabría cómo y con quién negociar para convertirlo en un bestseller.
Yo podría llamar a la agente catalana y decirle que tengo entre manos algo muy especial. Seguro que le encantaba. Y en el supuesto de que la política me fallara y decido no  ocupar mi plaza como  Registrador de la Propiedad, que sería lo lógico, entonces podría vivir perfectamente de los derechos de mi Diario.
Mientras tanto, aquí debo reseñar la verdad, como hizo Azaña. Y como ningún político de los de ahora se atreve a hacer.
¿Se atrevería Francisco Camps a sincerarse en su diario íntimo y revelar si pagó o no pagó los trajes? Llamaré por teléfono y le preguntaré, ¿pagaste aunque fuera a plazos los trajes o sigues erre que erre negando lo que sólo alguien como tu se atreve a negar? Paco  contestará: Mariano, debemos reunirnos y hablar de nuestras cosas que son muy bonitas.
Lo que debe hacer Paco no es publicar esa tesis doctoral con faltas de ortografía, sino repartir Camino por las soleadas calles de Valencia.
Esta comunidad me está dando muchos dolores de cabeza. Algunos la llaman la Calamidad Valenciana. No hay día que no se descubra un nuevo latrocinio seguido de detenciones de afiliados nuestros. ¿No será una conspiración urdida por el PSOE  como la del atentado de Atocha?
Ojalá no sea cierto que se hayan desviado varios millones de euros de un dinero público destinado a la ayuda de países pobres, directamente  a los bolsillos de unos cuantos corruptos.
Mi función es pedir calma y sensatez a los españoles, que ahora parecen muy nerviosos y confusos. No me cansaré de repetir que este año va a ser difícil, que lo peor aún está por venir, pero que no tengo miedo alguno a la calle, aunque en realidad no las tengo todas conmigo.
Un  Presidente del Gobierno sólo puede desvelar sus miedos en el refugio de su diario íntimo. De lo contrario la imagen que da de España es una imagen de país cobarde.  ¿O no?


Diario íntimo de Rajoy (3)

Por: | 23 de febrero de 2012

Urdangarin pasó la noche en Zarzuela. Menos mal. ¿Dónde iba a quedarse, si no?  ¿En su palacete de Pedralbes? ¿O en el de Matas que van a subastarlo?
Zarzuela es el sitio adecuado. No debe resultarle cómodo  toparse con su suegro, que se  lo llevan los demonios, pero este duque tiene tablas y le echa valor. Cuando el sábado declare en el juzgado de Palma lo hará muy bien. Mejor que lo hizo Camps.

Me gusta su abogado. Como siempre, la tele lo sacó por la calle que es donde tiene la buena costumbre de recibir a la Prensa. Estuvo  oportuno dándole limosna a un mendigo sentado en la acera. Así se hace. El abogado se agachó, soltó una monedita, y enseguida se dirigió a los periodistas deseoso de tranquilizarlos. “Mi cliente no se olvidará de ustedes cuando termine con el juez, algo les dirá”.

Los del CESID me pasado un informe diciendo que el mendigo al que el abogado de Urdangarin le dio limosna es un accionista minoritario del Banco de Valencia, el banco que pagó la fianza millonaria  a Jaume Matas para librarlo de la cárcel. Los accionistas del Banco de Valencia se han quedado peor que los top manta. Muchos están abandonando Valencia para que la policía no les zurre como si fueran estudiantes.  Si todo esto es cierto, de ningún modo debe hacerse público. Hay que decir que el mendigo no era mas que un parado más, hasta hace poco empleado en un circo que hizo un ERE de padre y señor mío.

Me voy a Roma. Allí las cosas van tan mal como aquí, o algo peor. Lo que pasa es que los italianos, aunque han perdido a Berlusconi, son todavía como  trileros. Si te descuidas te birlan la pasta delante de los carabinieri. Lo sé. Da pena ver cómo están las urgencias en los hospitales. Más que italianas parecen sirias. ¡Que no lleguemos a esto aquí! A ver qué hace Ana Mato. Monti se lleva bien con el Vaticano donde ya tienen bastante con sus desmadres sexuales y sus trapos sucios económicos. ¡Pobre Santo Padre! Y encima se lo llevan muy pronto a Cuba.
Bueno, salgo pitando que ya me espera el séquito en el avión. ¡Ciao!


Diario íntimo de Rajoy (2)

Por: | 22 de febrero de 2012

Pasé una noche pésima. Tuve pesadillas. De pronto, sin previo aviso, se presentaba en Moncloa mi primo meteorólogo. Sí, el que una vez me dijo que el cambio climático y el agujero de  la capa de ozono eran mentira. ¡En menuda me metió entonces!

Lo recibía en el cuarto de baño, que es donde escribo este Diario, y me aconsejaba llamar a Rita (Barberá) y pedirle que adelante las Fallas. “No puedes esperar hasta el 19 de marzo con la ciudad de Valencia ardiendo sin los ninots en las calles”.  Y al decir esto, mi primo desaparecía.

¿Qué significado tiene la presencia de mi primo en La Moncloa? ¿Tan preocupado estoy por las cargas policiales en la capital del Turia?

No quiero que unos disturbios me distraigan del objetivo primordial: ganar Andalucía. Cuando ganemos Andalucía y España sea completamente azul, el enemigo no tendrá escapatoria. Hablaré con Cospedal. De ella me fío.

Un clavo saca a otro clavo. Como el próximo sábado tenemos morbo a tope con Urdangarin en el Juzgado de Palma, la Prensa desviará la atención a la isla. A pesar de las burradas de Jaume Matas Mallorca es una plaza segura.  Lo aguanta todo.

Tengo que proyectar una imagen de absoluta calma. La imagen de España es importante cuando arden las calles de Atenas y el turismo se desvía hacia aquí. Lo que más temo es que pueda darles la volada a ingleses y alemanes y cancelen sus vacaciones enntre nosotros. ¡Esas porras policiales hacen más daño fuera que dentro de España!
Como dije ayer desde Londres, España no merece esta imagen en el exterior. Merece la imagen de un pueblo en el que  todos tiramos del carro, como burros de Mijas paseando  tranquilamente a los guiris. Ellos nos sacarán de la crisis.

Por otra parte, va bien que todos se enteren de que el pulso no me tiembla –en eso debo parecerme al ferrolano- si las cosas se ponen feas. Al menos lo de ETA parece que pinta bien. Me voy a fumar un puro.


Medalla al sadismo gubernamental

Por: | 21 de febrero de 2012

La delegada del Gobierno en Valencia está haciendo méritos para que  Rajoy le conceda hoy mismo la Medalla al Sadismo con el distintivo negro de la cachiporra nacional. Esta mujer, cuyo nombre no merece ser impreso,  no está mal de la cabeza. Es así. Tampoco el jefe de la policía a quien  encomendó reprimir a los estudiantes y familiares de estos, está mal de la cabeza. Es así. Toda España -y por supuesto parte del extranjero- lo ha visto con indignación e impotencia.

Pero una vez se le otorgue la condecoración  a la sádica autoridad, los valencianos ya podrán reunirse en la Plaza del Ayuntamiento y aplaudirla, mientras la alcaldesa Barberá vestida de rojo sangre, le preste el balcón y, por supuesto, todo su apoyo.

Ya no hay nada que hacer en Valencia, salvo compadecer a las víctimas de tanto engaño y tanto palo propiciado por sus políticos del PP que siguen detentando un poder absoluto. Por menos que esto, un pueblo irrumpe en la sede de los represores y los desaloja con todo derecho y a las bravas.

Esto no tardará en producirse.

El voluntariado

Por: | 19 de febrero de 2012

Se ha impuesto, aunque sutilmente pero a la fuerza, el voluntariado. O sea, que si haces algo lo haces voluntariamente y porque te gusta hacerlo. No debes esperar que te paguen por ello, ni en dinero ni en especies. Y  debes sentirte satisfecho. La alternativa del voluntariado es no hacer nada. Pasar de todo. Marginarte.
¿Y quién desea algo así?
No piensen que esto que escribo en un blog en El País digital es otra cosa que una demostración libérrima (y paupérrima) de voluntariado. Ignoro si otros escritores o periodistas que también tienen blog y no están jubilados, como yo,  sino en activo, también actúan bajo este régimen de voluntariado. Quizá cobran, por poco que sea, aunque sea un plus. O ni siquiera un plus, sino que su contribución queda incluida en su nómina.
Antes te llamaba alguien y te ofrecía escribir un artículo para una revista, por ejemplo, y tú preguntabas qué te iban a pagar por el artículo, y te daban una cifra y decías sí o no. Lo mismo ocurría con las reseñas de libros. Por poco que fuera, las publicaciones especializadas algo pagaban a sus colaboradores. Esto es cada día menos frecuente. Una, por ejemplo, estaba financiada por Cajamadrid y pagaba un tanto, muy modesto, por cada reseña. Pero de la noche a la mañana Cajamadrid decidió eliminar esa publicación al retirarle su apoyo. Y Revista de Libros, que así se llamaba el periódico, desapareció.
Siempre esperas la mala noticia que puede ser de dos clases: que cierran y por tanto ya no hay nada que hacer, o que se han quedado sin fondos por lo que ya sabes lo que tienes que hacer: voluntariado.
Publicaciones del prestigio como Le Monde Diplomatique en español, donde desde hace varios años publico reseñas de libros,  no me paga nada. Practico gustosa y generosamente el voluntariado. Escribir en esa revista mensual ya es una forma de pago en términos de prestigio. Y con eso te conformas. Es más, deseas que les vaya muy bien, o lo bastante bien como para seguir apareciendo un mes tras otro en los quioscos.
Mientras Rafa Nadal obtiene no sólo victorias en el tenis y una muy alta y merecida retribución, sus sociedades también se benefician de ciertas cargas  fiscales  con estrategias deportivas de las que no sabíamos nada, pero que ahora revelan los periódicos. Quizá son legales esas estrategias, pero uno tiene la sospecha de que en este país quien no corre vuela, y de que Nadal está lejos todavía del voluntariado,  pero tal vez bastante cerca de la evasión de impuestos.
Los altos directivos de empresas públicas van a ver mermados sus elevados sueldos. Me parece bien. No hace explicar por qué. Ya no me parece bien que, por ejemplo, La Caixa pague un sueldo cuyo monto ignoramos a la esposa de Iñaki Urdangarin quien, por su parte, recibe otro sueldo nada despreciable como consejero de Telefónica. Si los clientes de La Caixa y los de Telefónica nos retirásemos, digamos a miles, y cambiáramos de banco y de empresa de telefonía,  pondríamos a la infanta y al marido de la infanta en régimen de voluntariado. ¿O no? Y estaría bien. Estaría mejor, desde luego, que lo que ocurre ahora pero pronto dejará de ocurrir, o mucho me equivoco.
Al rebajón de sueldos decretados por el gobierno del PP podría añadirse el rebajón del coste de famosas series o programas en la TVE, que es una institución pública. Me entero hoy por El País que un minuto de Águila Roja nos cuesta 11.400 euros, que no es poco. Y que un minuto de Cuéntame nos sale por la friolera de 12.100 euros. Y que por otro minuto del espacio La hora de Mota, con el gracioso tío de la vara en la parrilla, tenemos que pagar 12.200 euros. ¡Para qué seguir! Si no meten publicidad en el ente público vamos de cabeza a la ruina. Y si meten publicidad, vamos a lo que ya tuvimos y deseábamos perder: más anuncios por minuto que ninguna otra televisión europea.
¿Se pueden bajar los costes de esas series de éxito? ¿Habríamos de pedir a sus responsables, artistas, guionistas, técnicos y todo lo demás que se apunten al voluntariado, aunque sea por una temporada y hasta que acabe la recesión y empiece la resurrección?
No me quejo de mi condición de jubilado sumiso a las leyes del mercado y al imperativo categórico del voluntariado, que ya es filosofía pura. Pero  me doy el gusto, al menos,  de no ocultar esta condición sino, muy al contrario, de pregonarla con moderado orgullo.

Peripecias por España

Por: | 18 de febrero de 2012

No se pierdan la lectura de Mis peripecias por España, un libro de Lev Trotski que acaba de publicar la editorial Reino de Cordelia. Es un libro corto (180 páginas) y barato (5.95 euros) y créanme que no lamentarán adquirirlo: en mucho tiempo no leía yo páginas tan cómicas y mordaces que, escritas hace un siglo, conservan todavía una sorprendente actualidad. No quiero destripar esta obra del revolucionario permanente a quien Stalin ordenó matar en 1940 en México. La escribió en 1929 en Constantinopla, basándose en sus anotaciones del viaje que hizo por España al ser expulsado de Francia que, a diferencia de España, participó en la Gran Guerra. Trotski estuvo en Sebastián, Madrid y Cádiz. Sin cargo alguno fue detenido y encarcelado en la Modelo de Madrid.
Las mejores páginas relatan su estancia en aquella prisión que tenía tres clases de celdas: dos de pago (la más cara a 1.50 pesetas diarias)  y el resto gratuitas. Como él ocupaba una de pago, tenía derecho a pasear al aire libre dos veces al día, mientras que los que no pagaban nada –la inmensa mayoría de la población penal- sólo paseaban una vez ya que “las celdas no son mas que el reflejo de las desigualdades sociales existentes en España”.  Y añade que los que pagan “tienen derecho a una mayor porción de aire puro que los pulmones de los que respiran gratis”.
En Cádiz, y antes de ser embarcado a la fuerza en un trasatlántico rumbo a Nueva York, conoce Trotski a un joven gaditano que le pone al tanto de la penosa situación española: “Estamos en decadencia. Nuestros estudiantes  no aprenden. Nadie hace nada. Si los ayuntamientos gastan algún dinero, lo emplean en plazas de toros y no en puertos y escuelas. De esta situación sólo podrá sacarnos la República, y ésta sólo podrá venir con la guerra (…) Todos los partidos nos han engañado. Dinero. No hay ideas”.
¿Existió ese joven de 23 años o lo creó el mismo Trotski para retratar el momento español? Da igual. El retrato es certero. Y eso basta.

Franco, la coca cola y los Príncipes

Por: | 17 de febrero de 2012

Franco está de moda. Ha sido la inspiración de Arco, la feria anual de Arte que se celebra en Madrid, donde lo vimos embotellado en una máquina expendedora de coca cola. Esta visión resultaba refrescante.

Franco ha aparecido también en forma de guiñol en El intermedio de la Sexta, el único programa de risa que se la juega cada noche.  Pero cuando ya estábamos encontrando divertido al ferrolano, algo pasó que nos lo quitaron de golpe y porrazo. ¿Sería amenazado Wyoming? No sabemos. No dieron ninguna explicación, o no me enteré si la dieron. Tal vez el motivo fue considerar que el guiñol de Framco es un símbolo del franquismo.

Sabemos  que Franco está en el inconsciente de muchos españoles y en cuanto sacan al dictador de la tumba, por la razón que sea, atrae nuestra atención y descarga nuestra adrenalina.

Pero no atrae nuestra atención por méritos propios del Caudillo, sino por las reacciones que esperamos  que va a producir su presencia en nuestra sociedad.

Acabamos de comprobarlo durante la visita que los Príncipes de Asturias hicieron a Arco. Evitaron encontrarse con el anterior Jefe del Estado que fue quien eligió al actual Jefe del Estado, es decir al rey, para sucederle en el cargo. ¿Por qué? ¿Los compromete o incomoda?

Algunos españoles nos quedamos on las ganas de ver el gesto, mueca, visaje, parpadeo o guiño que don Felipe, y su esposa, pudieron haber puesto al enfremtarse con el fantasma de El Pardo. Y es verdad que la expectación que este año desertaba la visita de los príncipes era muy superior a la de otros años, precisamente por culpa de Franco. Sin Franco jugando al escondite con los príncipes en las distintas salas de Arco, la gira perdió toda emoción.  No hubo mas que imágenes aburridas de la pareja a lo largo del censurado recorrido. Era como si los hubieran llevado a una fábrica de conservas, algo que guarda bastante parecido con la famosa exposición.

Gracias a Franco una coca cola puede parecer lo que no es, pero casi es, como una Pepsi. Y los acompañantes de la pareja, entre los que estaban la señora Botella de Aznar y el señor José Ignacio Wert, con sus coloristas corbatas y sus patéticas meteduras de pata, no demostraron tener sentiddo del humor ni imaginación suficiente  al no arrastrar a los invitados hasta la máquina expendedora de la bebida más popular e internacional del planeta. Seguramente se trataba de no promocionar ni el continente ni, sobre todo, el contenido del aparato.

¡A saltar y a callar!

Por: | 16 de febrero de 2012

Urdangarin
Dado lo bien que corre (y salta) el imputado Iñaki Urdangarin, ¿por qué no entra en los Juzgados de Palma por una de las ventanas?

Sería una novedad y un  precedente a tener en cuenta  el que un deportista de la talla de Urdangarin  optara por el salto a la Justicia en lugar de emprender una  veloz huída como la que protagonizó en una calle de Washington DC. con el fin de evitar preguntas de la Prensa.

¿O acaso no es mejor  aterrizar en la sala, o en el mismo banquillo, por el procedimiento de la pértiga, aun sin pértiga, en vez de hacerlo  a pie, por la puerta delantera o la trasera, o por el garaje o, incluso, en brazos  de ese forzudo guardia de seguridad contratado por los tribunales mallorquines?

Famosos  y  políticos sospechosos de corrupción están mal acostumbrados. Ni  se ponen capucha ni se enfundan el pasamontañas porque entran satisfechos en los palacios de Justicia como si fueran, justamente,  sus propios palacios.  Muchos lo hacen en coches blindados y con escolta personal.

Qué duda cabe que el juez encargado del caso Palma Arena tiene espíritu deportivo. Que el duque salte  ¡a la de una, a la de dos y a la de tres! y que todos callen o vitoreen su alarde físico y no sólo financiero.

Doña  PIlar de Borbón, hermana de nuestro rey, ha ordenado silencio. Lo hizo  en  tono airado  y ante las cámaras. Por lo visto y por lo oído, esta dama es ahora la encargada de llevar la voz cantante de la Zarzuela. Vive  en nuestro país, que todavía es España, pero parece que está en otro. Apela a la Constitución pero  culpa a la prensa de inventarse un caso inexistente, el caso Urdangarin. Su rostro airado y descompuesto inspira ternura y compasión. También algo de risa. Esta dama debería prodigar sus apariciones públicas que, ahora más que nunca, alegrarían el aburrido momento histórico que nos toca vivir.

 

El País

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