Jesús A. Núñez

Unión Africana, utilidad cuestionada

Por: | 31 de enero de 2012

Un somero repaso al tratamiento mediático de la 18ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA), que se ha cerrado hoy en Adís Abeba (Etiopía), deja una impresión poco satisfactoria. Al margen de que habitualmente los medios españoles e internacionales prestan muy escasa atención a lo que ocurre en África; lo relevante en esta ocasión es que la noticia (la Cumbre) no ofrece apenas nada reseñable. En realidad, el único tema que merece cierto comentario es la imposibilidad de nombrar a la persona que debe presidir su Comisión (órgano ejecutivo principal), al no haber recibido los apoyos necesarios ni el gabonés Jean Ping (actual presidente, desde febrero de 2008), ni la sudafricana Nkosazana Dlamini Zuma (actual ministra de interior). La decisión se retrasa hasta el próximo mes de junio, cuando se celebre la próxima cumbre en Malaui, sin que quede claro si ambos podrán volver a presentarse y ni siquiera la modalidad de elección que se establecerá entonces.

Este resultado muestra la creciente resistencia a admitir que Sudáfrica, la potencia económica de la región subsahariana, se convierta en el actor principal en el marco de la UA. Pero también indica que no hay consenso sobre qué otro país podría impulsar a una organización que es crecientemente criticada- como lo demuestra el insuficiente apoyo a la continuidad de Ping- por su bajo perfil durante el pasado año en los acontecimientos que afectaron a varios países norteafricanos, inmersos en la llamada “primavera árabe”.

Esta percepción de muy limitada capacidad operativa queda igualmente demostrada en cuanto se recuerda la pervivencia de focos de violencia endémicos que van mucho más allá de Somalia, o la gravedad de crisis humanitarias, hambrunas incluidas, como las que sufre el Cuerno de África. En ninguno de esos casos la UA ha podido liderar los esfuerzos por hacerles frente.

Pero es que tampoco ha logrado ningún avance sustancial en el tema que servía de lema de esta Cumbre: impulsar el comercio intraafricano. En términos macroeconómicos el continente ha registrado el pasado año un crecimiento medio del 5,5-6%, y las previsiones para este año son del mismo nivel. Sin embargo, según las estimaciones más recientes, los intercambios comerciales entre los 54 miembros de la UA no superan el 10% del total (muy por debajo de cualquier otra región en el planeta). Y todo ello contando con que la integración económica continental era uno de los pilares principales de la aventura de la Unión Africana, cuando arrancó hace ya casi diez años.

En estas condiciones no puede extrañar que aumente el cuestionamiento de de una organización que acaba de estrenar su flamante sede en la capital etíope- valorada en unos 200 millones de dólares, aportados íntegramente por China. Tendrán que ir pensando en añadir algo al ya clásico argumento de la debilidad financiera que arrastra desde su inicio, para justificar el magro balance acumulado hasta ahora.

Hay 2 Comentarios

Desde mi punto de vista, el problema de la UA es que no hay una visión consensuada de lo que debería ser África. Prácticamente desaparecidas las pulsiones panafricanistas, el continente se debate como dice usted entre las reticencias a entregarle el mando a Sudáfrica, las reticencias de los autócratas que ven en una UA fuerte una posible amenaza para su poder, y un grupo de países entreguistas a los intereses occidentales y a las políticas del FMI y el Banco Mundial. De todos modos, a corto plazo veo casi inevitable una suerte de partenariado entre Nigeria y Sudáfrica para sacar a la UA de su estancamiento.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los Jefes de Estado de África son asesinos delincuentes o golpistas, tirando por lo bajo ¿Dónde ve lo raro o lo útil de esta congregación mafiosa?

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Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

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