Jesús A. Núñez

El finiquito de Ahmadineyad

Por: | 13 de marzo de 2012

El propio régimen había fijado en el 65% de participación el umbral que marcaba el éxito de la convocatoria para renovar los 290 escaños del noveno Majlis (Parlamento) desde el arranque de la revolución en 1979. Por su parte, la oposición había pedido el boicot por entender que, como en ocasiones anteriores, sus candidatos habían sido previamente eliminados de la contienda por el Consejo de Guardianes, lo que restaba credibilidad a unos comicios- los primeros desde las controvertidas/fraudulentas presidenciales de junio de 2009- en los que las cartas estaban marcadas a favor de las tesis más conservadoras del régimen.

De este modo, todo se reducía comprobar si finalmente se alcanzaría ese nivel de voto- que ha quedado establecido en un 64,2%- y a tratar de dilucidar quién saldría reforzado de las urnas con vistas al futuro, sabiendo que la relación de fuerzas resultante determinaría en buena medida la agenda política interna para los años venideros. Con la victoria (75% de los escaños) de los partidarios de Ali Jamenei, líder supremo de a revolución, está claro que Ahmadineyad se va a enfrentar a muchos problemas para desarrollar lo que le queda de mandato (hasta 2013), arruinando de paso sus aspiraciones de regresar posteriormente a la presidencia en 2017 (puede optar a un tercer mandato, pero no puede ser consecutivo a los dos que ya lleva en el cargo).

Por el camino, no solo Ahmadineyad está a punto de recibir el finiquito, sino también los progresistas y el sector menos ultraconservador del espectro político iraní. De hecho, solo resta que en 2013 los ultraconservadores terminen por rematar una tarea que, desde la derrota de Mohamed Jatami, viene cerrando el paso incluso a los que desde dentro del sistema puedan cuestionar mínimamente la legitimidad de los sucesores de Jomeini. Aunque queden rescoldos de pugna ideológica, cada vez más el choque entre estos sectores es de carácter económico, con los alineados con Jamenei dispuestos a resistir el empuje de quienes aspiran a beneficiarse de un modelo que reparte privilegios entre unos pocos. En esta lucha, resulta clave la opción que tomen los Guardianes de la Revolución, que se han convertido en un actor económico de primera magnitud al frente de un conglomerado empresarial que ha aprendido a sacar tajada hasta de las sucesivas sanciones internacionales. Interesados en mantener esa posición de privilegio, en sus manos está (mucho más que en las de los votantes) inclinar la balanza a favor de Jamenei o de Ahmadineyad.

Aunque el poder de Ahmadineyad decline a ojos vista, no cabe esperar que en la escena internacional se vayan a producir cambios sustanciales. Es elemental entender que el programa nuclear iraní no habría llegado hasta el punto actual si no contará tanto con el apoyo de la inmensa mayoría de los iraníes- convertido ya desde hace tiempo en un asunto de orgullo nacional- y, desde luego, del propio Jamenei. Quienes se reparten hoy el poder en Irán- desde la doble legitimidad, religiosa y política, que define el modelo de velayat e-faqih- son igualmente antioccidentales y conscientes de que se acercan al punto de alcanzar el ansiado liderazgo en Oriente Medio. Por tanto, ni cabe imaginar que vayan a ser más contemplativos con Occidente, que vayan a abandonar su programa nuclear o que vayan a dejar en la estacada a su aliado sirio.

Hay 3 Comentarios

Sempre assim, todos os governos legalmente eleitos quando não se curvam ao império estadunidense (pró Israel, França e Reino Unido) acabam sendo motivos de inverdades. O que causa espanto é saber que, quanto mais inverdades falam desses governos, mais apoio eles tem da maioria da população local. Curioso perceber que os governos mais bem avaliados pela população local são os que são vitimas da mídia ocidental pró-EUA (Israel, frança e Reino Unido0. Como exemplo podemos citar Ahmadineyad , Hugo Chaves, Cristina Kitner, Rafael Correa, Evo Morales.

Lo siento. No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Ahmadineyad no recibirá más finiquito que áquel que puedan tener nuestros propios líderes políticos. Uno no se presenta 4 veces seguidas a la presidencia de un país, ni tan siquiera en Irán. Tendrá que ponerse a un segundo plano, como en cualquier otra parte. En cuanto a las controvertidas/fraudulentas presidenciales de junio de 2009. De fraudulentas, nada. Incluso desde los centros de análisis político occidentales ya contaban con la mayoría más que abultada en esos comicios por parte de Ahmadineyad semanas antes de los mismos. La gente se echó a la calle a celebrarlo, necios. También podríamos hablar de la supuesta invención de la "revolución verde", que nunca existió y que acabó patéticamente con la toma de la embajada del Reino Unido. Ya vemos lo enfadados e indignados que están los ciudadanos en contra del régimen de los ayatolás. Ya quisiérais eso, pandilla de mentirosos, pero no os sale bien la jugada. Siempre engañando a diestro y siniestro. Pero Irán no es Libia, que renunció a la energía atómica y así acabó. Aquí hay peligro de verdad. A ver cuántas mentiras más diréis sobre Irán. ¿Quizás como las que ahora mismo decís sobre Siria?. Pero puede que algún día os tengáis que morder la lengua de todas las sublimes tonterías y memeces que vomitáis desde vuestros media-mentideros.


AHMADINEJAD es mejor que vaya pensando en no gastarse más dineros en energía nuclear.
¿Tanta ingeniería en su cabeza y tanta fé en su corazón y no se acuerda de CHERNOBIL o de FUKUSHIMA?
(Vaya el mismo comentario para todos los paises con centrales nucleares)
¡Queremos más molinillos de viento!

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Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

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