Jesús A. Núñez

Neofeudalismo en el siglo XXI

Por: | 20 de marzo de 2012

El muro de Berlín (1961-89) fue probablemente el más conocido de los muros de la vergüenza, pero ni fue el único ni el último en ser construido. Fueron los alemanes los que emplearon por primera ese término (Schandmauer, en alemán) para referirse al que la extinta República Democrática Alemana decidió construir en la dividida capital germana. Qué bien nos sonaba entonces esa denominación como expresión bien visible de la maldad intrínseca de los que se ubicaban al otro lado del “telón de acero”. Qué mal suena ahora, cuando es la expresión más visible de nuestro propio repertorio de medidas represivas frente a un mundo insosteniblemente desigual en el reparto de las riquezas.

La celebrada caída de ese símbolo de la Guerra Fría pareció interpretarse como el fin de las divisiones forzadas entre quienes habitamos la casa común (como Mijail Gorbachov gustaba de referirse al mundo globalizado que habitamos). Sin embargo, como bien nos recuerda hoy la noticia del muro que Grecia quiere erigir en su frontera común con Turquía, la construcción de nuevos muros (y el mantenimiento de muchos otros construidos con anterioridad) es también un rasgo crecientemente habitual en este nuevo siglo.

Vivimos un proceso de neofeudalismo en el que se tiende (equivocadamente) a creer que la solución a las amenazas que nos afectan pasa por la construcción de nuevas fortalezas. Progresivamente nos vamos encastillando tras altos muros que suponemos que van a preservar nuestro bienestar y nuestra seguridad frente al salvajismo que nos rodea. Enclaustrados tras altas paredes creemos estar impermeabilizados contra los males del mundo; sin entender que no hay ninguna valla que nos garantice la ansiada seguridad.

Aunque con diferentes motivaciones iniciales, en realidad todos los muros- desde la Gran Muralla China hasta el que Marruecos construyó en el Sahara Occidental, pasando por el que Israel está creando en tierras de la Cisjordania palestina ocupada, sin olvidar el que España ha elevado en Ceuta y Melilla- surgen del miedo a la invasión de los “otros”. Es una reacción que se repite en todas las latitudes- sea en la frontera entre Estados Unidos y México o en la que separa a China de Corea del Norte, o Irak de Kuwait o a Argelia de sus vecinos del sur.

Pero es, en todos los casos, una reacción condenada al fracaso. Nadie puede considerarse a salvo detrás de esas paredes, por altas y tecnificadas que sean, cuando las brechas de desigualdad siguen ampliándose e impiden a un amplio porcentaje de la población mundial satisfacer sus necesidades básicas.

Atenas, reciba o no los fondos que solicita a Bruselas, no puede creer que los 10 kilómetros de barrera a lo largo del río Evros (compartido con Ankara) van a solucionar sus problemas. Es cierto que la entrada diaria de 300 indocumentados en su territorio excede sus capacidades en solitario para atender a las necesidades que plantean ; pero la solución no puede ser el despliegue de más efectivos de Frontex ni el levantamiento de un muro feudal. Desgraciadamente este está siendo el enfoque principal de la política comunitaria de inmigración; sin entender que la apuesta por el desarrollo y la seguridad de quienes nos rodean redunda directamente en nuestro propio beneficio. ¿Hasta cuándo?

Hay 5 Comentarios

no solo en Cuba o en Corea del Norte no hay derechos humanos,tampoco los hay en Colombia ,el pais con mas terrorismo de estado de America Latina y ademas aliado de USA ,en Cuba encarcelan periodistas ,en Colombia los matan.

De acuerdo con César Martin, no hay nada parecido al Muro de Berlin en el mundo de hoy, salvo las prohibiciones para salir de Cuba y Corea del Norte, sin muros fisicos pero con coercion y sanciones draconianas a quienes "osan" huir de las dictaduras comunistas. También de acuerdo con la banalizacion de lo que fue el feudalismo. Y lo de la "injusta reparticion" de riqueza es otra licencia indebida que se toma el articulista. Qué tiene que ver? Si fuese verdad lo que dice, nadie desearia abandonar Cuba o Corea del Norte, alli la reparticion de riqueza (en realidad miseria) es "altamente igualitaria".

FRANCIA: Comunicado del Comité Ejecutivo de la Unión Judía Francesa por la Paz (UJFP) Alto a crímenes racistas. En Toulouse y en Motalban, se ha asesinado fríamente a militares. Algunos de ellos eran de origen afro caribeño o árabe. En Toulouse, una escuela confesional judía ha sido atacada con armas de guerra. Un rabino y varios niños han sido también fríamente asesinados. La UJFP expresa su total apoyo a las familias afectadas por estos asesinatos. En el momento en que estas líneas son escritas, es posible que estos crímenes abyectos estén relacionados pero no hay pruebas. La UJFP, que cuenta entre sus miembros con numerosas víctimas o descendientes de víctimas de una época en que el racismo de Estado asesinaba en masa a las personas en función de sus orígenes, denuncia estos crímenes. Estos asesinatos se llevan a cabo en nuestro país, donde reina actualmente un clima dominado por un discurso de Estado racista y xenófobo de una extrema violencia. Todos los racismos, ya ataquen a los gitanos, los negros, los árabes, los judíos o a otras personas, no son opiniones sino que son incitaciones al paso al acto criminal. Toda esencialización de los seres humanos en función de sus orígenes, del color de su piel, de sus creencias o de sus no creencias conduce a la barbarie. Toda banalización de los discursos racistas o de exclusión, ya sean antisemitas o islamófobos, o designen a los pobres, los jóvenes, las mujeres, los niños.... es inadmisible y debe ser combatida con fuerza. La UJFP espera que se haga la luz sobre estos crímenes y que todos los discursos racistas sean combatidos, sin excepción.19/03/2012

Estoy de acuerdo con usted, no hay barreras que frenen el movimiento humano. Si los pueblos se ven metidos en un conflicto bélico, se moverán hacia donde puedan y como puedan. No hay barreras que los frenen y espero que siempre haya la posibilidad de huir escapando de la muerte hacia la vida.

El Muro de Berlín no impedía entrar, sino salir. No sé si el autor es consciente de lo que supone esa diferencia. Por otra parte, la comparación con el feudalismo es completamente banal. ¿Conoce el autor lo que era, realmente, el feudalismo? ¿Conoce las razones que hay detrás de sus muros y fortalezas? Creo, sin más, que utiliza un cliché.

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Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

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