Jesús A. Núñez

Imparable cuenta atrás en Afganistán

Por: | 11 de abril de 2012

Mientras Washington certifica que desde el inicio de su invasión (octubre de 2001) el número de soldados y miembros de sus agencias muertos en Afganistán se eleva ya a 1.913, la cuenta atrás para el abandono de este país parece acelerarse sin remedio.

En un trágico contraste ya habitual en ese territorio, la llegada de la primavera viene acompañada de una intensificación en las acciones violentas. Así cabe entender la rápida sucesión de atentados y ataques de los diferentes grupos que, por diversos motivos, se enfrentan a las fuerzas de la ISAF y a las del gobierno de Hamid Karzai. Queda por comprobar cuál será la modalidad dominante en esta nueva temporada; pero cabe imaginar que los taliban no pretenderán volver a dominar localidades, sino que, más bien, preferirán seguir con su estrategia de golpes llamativos contra objetivos de todo tipo, que sirvan para transmitir la imagen de un poderoso actor con capacidad para golpear en los lugares más teóricamente protegidos (incluyendo el propio ministerio de defensa afgano). Asimismo, es fácil suponer que seguirán tratando de eliminar a los que consideran colaboracionistas de los ocupantes, buscando hacer más insostenible la situación de estos últimos y debilitando aún más a un Karzai que nunca ha conseguido ser aceptado como un primus inter pares por parte de quienes consideran que se avecina el momento en el que volverán a obtener todo (o una buena tajada) del poder en cuanto se retiren las tropas internacionales.

Por muchos que sean los gestos de aparente apoyo a las actuales autoridades, los hechos se empeñan en demostrar que los actores internacionales empantanados hoy en el país están cada vez más decididos a abandonar nuevamente a los afganos a su suerte. Y esto es así no solo porque para muchos de ellos no hay ningún interés vital en juego en este intrincado territorio montañoso, sino también porque el clima de crisis económica impone recortes cada vez más drásticos.

Así hay que entender, por ejemplo, la declaración del ministro de defensa afgano de que, tras la salida de la ISAF (como muy tarde a finales de 2014), las fuerzas de seguridad afganas (ejército y policía) se recortarán hasta los aproximadamente 230.000 efectivos. Si se tiene en cuenta que el objetivo para finales de este año es alcanzar los 352.000, una reducción de esas dimensiones- precisamente cuando las tropas internacionales ya no podrán atender las tareas de seguridad que le son propias- plantea enormes dudas sobre la capacidad del gobierno afgano para atender una misión tan vital para el futuro del país. Detrás del declaraciones del ministro se esconde una decisión (que seguramente se oficializará en la próxima cumbre de la OTAN en Chicago) de recortar la aportación económica internacional en el capítulo de la defensa. Si hoy ese esfuerzo supone anualmente alrededor de los 7.000 millones de dólares, se prevé que a partir de esa fecha pasarán a unos 4.100 (de los que Washington aportará hasta 2.700, mientras Kabul sumará 500 y el resto vendrá de otros actores internacionales).

Ante estas previsiones, de poco sirven anuncios tan llamativos como la transferencia a manos afganas de la macroprisión de Bagram o de la autorización para llevar a cabo operaciones especiales (sobre todo, raids nocturnos). Lo que inevitablemente trasmite el comportamiento de la comunidad internacional hoy en relación con Afganistán es que estamos a punto de abandonarlos nuevamente a su suerte (después de haberles provocado un trauma que dejará una huella indeleble durante muchos años). Quizás por eso sean muchos los afganos que tratan de escapar a una situación que perciben en términos muy negativos (en 2011 han sido 30.400 los que han solicitado asilo en países occidentales y son más de 1,8 millones los que residen fuera del país). En la misma línea cabe interpretar que los, por otro lado, escasos inversores internacionales que se han animado a promover actividad económica en el país estén también haciendo las maletas (incapaces de asegurar sus propios intereses en un entorno creciente violencia). Malas señales sin remedio.

Hay 10 Comentarios

¿Aún no ha explotado de tanto amarillismo?

Ahmed, la guerra de Afganistán fue consecuencia de la activación del principio de mutua ayuda en caso de ataque de la OTAN y esta activación se produce tras los ataques a New York y Washington después de que el gobierno talibán no entregara y protegiera expresamente a Al Qaeda. La guerra de Irak fue una Accion -desde mi punto de vista- ilegitima y ha fracasado estrepitosamente moralmente y geoestrategicamente.

Estimado Chema Gil, te despachas a gusto contra los islamistas pero no nos hablas del imperialismo americano y las verdaderas cuasas de su presencia en Afganistán. ¿Porque atacó EEUU a Afganistán y a Irak? ¿Podrías hacernos una valoracion moral al tema de las guerras yankis en paises lejanos como esos dos en unas diez lineas por ejemplo en vez de hacerlo en una única palabra o dos?

Estimado Ahmed he tratado brevemente de resumir algo de lo ocurrido pero, si en tu lectura no ves las críticas a cómo se han hecho algunas cosas, es porque te quedas con lo que quieres quedarte. Invadir Afganistán, la URSS fracasó, Occidente ha fracasado, como otros muchos que lo intentaron antes en esa Región. Quizá si hubieran leido y entendido algo de Alejandro Magno y hubieran actuado de otra manera...La clave en cuanto a la respuesta por los ataques de Al Qaeda (que tenía a su servicio un país) a los EEUU es no aplicar la respuesta adecuada frente a la guerra oculta, guerra asimétrica o terrorismo (llámalo como quieras). ¿En qué consiste este fenómeno?; cuando se produce un ataque, el fenómeno terrorista no tiene más interés en causar tantas víctimas, por las víctimas en sí mismas, sino que lo que busca es una determinada respuesta. Así, la acción o serie de acciones serán de magnitud o simbología tal que cause la respuesta que se busca. Al Qaeda -Bin Laden y los suyos- querían su ESCENARIO, en su terreno, como leiv motive para sus objetivos. la teleología y teleonomía dinámica de Al Qaeda es la que es. Por eso, como analista, me inclino a pensar, lamentablemente, que tendremos terrorismo de etiología jihadista, bajo la marca o asociación con lo que es Al Qaeda para mucho tiempo.

Mister Chema Gil, he chado de menos en tu largo comentario una ccritica a la intervención militar occidental. ¿es un lapsus? ¿es esa regla del EGO de ver la pajilla en el ojo ajeno y no ver la viga en el ojo propio? ¿es doloroso autocroticarse? ¿Es relajante criticar al OTRO?. Como no has dicho toda la verdad y tu emoción te ha jugado una mala jugada, tu testimonio ha quedado cojo y por eso hay que rechazarlo. La próxima vez, intenta ser más honesto y más valiente. Cordial saludo.

Estimado Jesús, ha terminado su texto didicendo: "malas señales sin remedio". Yo afinaría un poquito está frase y diría "malas señales para los invasores imperialistas saqueadores asesinos".

Estimado Jesús: Acertado análisis, quizá escaso merced a lo que no es más que la expresión de una opinión en un blog, pero aciertas; Afganistán, tras la salida de la URSS, quedó destruida y gobernada mediante 'caudillismos' por jefes de familias de la tribu Pastún que dieron rienda suelta a los conductas abominables contra la población. Un estado fallido donde la inseguridad, la corrupción, el narcotráfico, el tráfico de armas, una guerra civil multifrontal por gobernar sobre más porción de territorio. Los abusos cometidos por tales caudillos, muchos de ellos con responsabilidades en la guerra contra la URSS, fueron los que estuvieron a la base del surgimiento de los talibanes. Así fue como, después de que uno de esos 'comandantes' raptara y se llevara a su 'cuartel' a dos chicas que fueron violadas; el que conoceríamos como Mulá Omar -retirado a sus estudios religiosos tras quedar mutilado de un ojo en la guerra contra la URSS- creido de su revestimiento de mandato divino, con apenas una veintena de hombres asaltó el cuartel donde estaban las mujeres secuestradas; con un tanque pasaron por encima del 'caudillo' de la zona y luego colgaron su cadáver en el cañon del artefacto militar. A partir de ese momento, con el aprecio de los afganos que estaban hartos tras la guerra con la URSS y la guerra civil creada por los citados caudillos y sus espureos intereses, es como el Mulá Muhammad Omar (el sheik tuerto y apenas fotografiado) inicia una lucha contra los corruptos y abusadores señores de la guerra, jefes locales y caudillos que estaban masacrando a los civiles. Es a estos del Mulá omar a los que se debe el nombre de 'talibanes' (a veces ni siquiera los que informan del conflicto saben siquiera el por qué de los nombres, así le va a este periodismo cada vez más desacreditado); son Talibanes porque, emnpèzando por el propio Mulá Omar, buena parte de sus seguidores en esos momentos eran estudiantes que salían de las madrassas y a esos estudiantes se les denomina Talib. La emergencia de este movimiento -los talibanes- fue incrementando sus apoyos pues terreno que conquistaban terreno que liberaban de caudillos corruptos y regresaba la seguridad, desaparecían las plantaciones de adormidera (para el opio). Todo parecía que iba a ser así, cuando en realidad, Mulá Omar, creyendo que estaba revestido (incluso pretendió un día portar una túnica que la tradición imputa al profeta Muhammad) de un mandato divino fue conquistando terrirtorios, hasta Jabul (resistida algún tiempo por Saud y lo que luego sería la Alianza del Norte), revestido de 'poder divino' estimo imponer su 'ideología', inspirada en Wahab, imponiendo su particular visión del Islam (una visión apoyada por Arabía) que no es más que una herejía y la manipulación del Noble y Sagrado Corán y la Sunna del Profeta y la implantación de la jurisprudencia de etiología wahabita que nada tiene de sagrado y mucho de innovación. Afganistán entrço asçi en el subdesarrollo intensificado mediante un gobierno y leyes como todas las de Mulá Omar, con las que las mujeres se llevaron la peor parte, de esos tiempos viene la obligación del burka generalizado en todo el país, cuando no es verdad que sea una vestimenta tradicional afgana. Llegó el lider que inspiró la base o la regla (según la traducción que escojamos) Al Qaeda, primero con el auténtico creador de la misma, luego con su apoyo económico Bin Laden, Al Zawahiri -pegado al grupo pero no dirigente- hasta que ganó el favor de Bin Laden y dias después cayera asesinado el mentor de Osama. Los movimientos paralelos al Mulá Omar de Bin Laden mediante acciones de terrorismo internacional, el 11-S, y de nuevo la guerra en Afganistán, para expulsar a los talibanes; transformada en guerra de ocupación pues algunos políticos y estrategas mantienen la falacia de que una guerra de ocupación prolongada acaba con el enemigo cuando, en realidad, lo que hace es reforzarlo, adaptarse a las circunstancias y que responda con una guerra asimetrica. Así pues, Afganistán, lleva casi cuarenta años en guerra, de alta o baja intensidad, civil o contra la ocupación. Ahora las fuerzas occidentales tiene que batirse en retirada y los talibanes recuperando posiciones, añorados por su implantación de seguridad cuando derrocaron a los que iniciaron la guerra civil tras echar a los rusos. Pakistán, temiendo que la tribu mayoritaria termine por querer imponer lo que en su día se denominó Patunistán, que ocuparía parte de su territorio, preferirá -como así hizo en su día- ayudar a los talibanes para que se hagan con el poder en Afganistán y respeten las actuales fronteras; pues abrir una lucha por ese territorio le costaría miles de vidas de soldados, al tiempo que se mantiene vivo el conflicto de Cachemira. En fin un país que sigue destrozado. Y con un fenómeno como Al Qaeda al que muchos analistas dan por debilitado cuando en realidad -con la dirección de Al Zawahiri siempre- no solo no se ha debilitado sino que se ha convertido en marca franquiciada con multiploaridad de centros de gravedad, los más importantes ahora, en toda la banda centro africana (sahelo-sahariana), desde el Nilo Blanco hasta la Costa Occidental.
Globalidad, la fenomenología descrita, lleva impresa un sello globalidad, en objetivos finales, y en los efectos y consecuencias de sus acciones regionales.

Si a ver si implosionas ya de una vez ,y no nos salpica más tu amarillismo basurero, que recoges del cualquier vertedero y te crees que eres bloguero. ¡Ole!

Nunca debieron de haber ido y urge la retirada de las tropas. Una absurda contienda.

USA se retirará cuando el expolio de litio y otras joyas primas para sus juguetitos tecnológicos hayan sido esquilmados hasta el último gramo. No nos hagamos los nuevos.

http://casaquerida.com/2012/04/10/de-la-prima-de-rajoy-a-la-de-riesgo-surtido-de-mentiras-visuales-de-un-tiempo-a-esta-parte/

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal