Jesús A. Núñez

Pakistán tensa la cuerda con Washington

Por: | 11 de junio de 2012

A tenor de los últimos movimientos en las relaciones bilaterales entre Islamabad y Washington parecería que la tensión ha llegado a un punto en el que lo más probable es que se rompa la cuerda que los mantiene unidos desde hace décadas. Y, sin embargo, aún sin rebajar la importancia del desencuentro actual, no cabe imaginar que tal cosa vaya a producirse.

Desde que Washington decidió llevar a cabo la eliminación de Osama Bin Laden en suelo paquistaní, el 1 de mayo de 2011, las relaciones no han hecho más que deteriorarse, en una espiral que se complicó aún más tras la operación que se saldó con la muerte de 24 soldados paquistaníes en su propio territorio como resultado de un ataque con drones, a los que tan aficionada se ha vuelto la administración Obama. Como consecuencia, desde el 26 de noviembre pasado Islamabad viene negando a la OTAN la posibilidad de seguir utilizando la vital ruta de suministro que une a Karachi con la frontera afgana. Esta simple medida complica considerablemente el apoyo logístico a las operaciones de Estados Unidos y de la OTAN, en un escenario cada vez más enrevesado para una coalición militar que hace agua por momentos (véase el anuncio francés de retirada prácticamente inmediata).

Desde entonces, Obama no ha conseguido doblegar la voluntad del presidente Asif Ali Zardari en este tema, ni mucho menos comprometerlo seriamente en combatir hasta el final a los taliban y otros grupos que utilizan a Pakistán como refugio en su lucha contra el régimen afgano. Por su parte, Zardari exige una disculpa formal por el ataque sufrido en noviembre y demanda el pago de 5.000 dólares por cada camión que atraviese su territorio (cuando hasta diciembre pasado le bastaban con 250). Si a esto se unen las recientes declaraciones realizadas en India por el ministro de defensa estadounidense, Leon Panetta, dando a entender que a Washington se le está terminando la paciencia ante la inacción de sus interlocutores paquistaníes, no puede extrañar que las negociaciones para llegar a un acuerdo se hayan visto abruptamente interrumpidas con el anuncio de la retirada del país del equipo negociador estadounidense, justo después de que el propio jefe del Estado Mayor paquistaní, el general Ashfaq Parvez Kayani, haya desairado al subsecretario adjunto de defensa, Peter Lavoy, negándose a recibirlo.

Con estas medidas nadie sale ganando por la sencilla razón de que ambos socios siguen necesitándose. Zardari, crecientemente presionado y cuestionado en el interior, necesita contar con el apoyo de Washington (incluyendo la ayuda económica) para intentar superar una profunda crisis y para hacer frente a una población crecientemente empobrecida a la que los grupos radicales cortejan sin disimulo. Pero también Obama necesita seguir contando con Zardari (y con Kayani) para evitar que Pakistán arruine la posibilidad de encontrar al menos una salida digna de Afganistán y para garantizar que las armas nucleares no caen en manos inquietantes.

Matrimonio de conveniencia, en suma, con las habituales trifulcas que suelen acompañar a parejas de ese tipo; pero también con el peligro que se las aguas se desborden provocando una tragedia que, en el fondo, nadie desea.

Hay 4 Comentarios

Tinejo lleva razón, no obstante, se le olvidó mencionar que Pakistán tiene armas atómicas gracias al apoyo que recibió de Estados Unidos durante la guerra fría, precisamente cuando la Unión Soviética ocupaba Afghanistán. Y como Irán no es lacayo de ningún imperio se le mira como un gran peligro por su desarrollo nuclear.

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Anda, Tinejito, vete para Rusia, ignorante, que eres más patético que tu ridículo blog

Pakistán no puede vivir sin el apoyo económico de los yankees y su surtido de cooperación militar para mantener a raya la oposición interna. Así es USA, con tal de controlar el planeta doblegan voluntades, habitualmente dictatoriales, para después decirnos que somos supermal ciudadanos si no estamos en contra del dictador que no les sigue el juego y pretenden derrocar.

http://casaquerida.com/2012/06/11/racimos-de-inmundicia/

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Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

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