Jesús A. Núñez

Once años después del 11-S... y seguimos

Por: | 12 de septiembre de 2012

Pasa el tiempo sin desmayo tanto para las víctimas de los ataques y sus familiares como para los responsables de la lucha contra el terrorismo y para todos nosotros, que somos permanentes víctimas potenciales. Y en esa clave, aunque el guión oficial estadounidense insista en que el país es hoy más seguro que hace once años, nada justifica el forzado optimismo de quienes quieren convencernos de que Al Qaeda ha sido diezmada. En el balance provisional que cabe establecer desde el fatídico 11-S son mucho más acusados los errores y las incapacidades demostradas en tratar una amenaza como la terrorista. Para comprobarlo basta con repasar telegráficamente algunos asuntos:

-      Hoy, como ayer, la comunidad internacional sigue siendo incapaz de establecer una definición consensuada sobre el concepto mismo de terrorismo. Cada uno (ONU, UE, EE UU) elabora su propia lista sobre los grupos que considera como tales. Y no son pocas las ocasiones- bajo el influjo de la nefasta “guerra contra el terror”, que ha contaminado hasta el extremo la agenda de seguridad internacional desde su lanzamiento por la no menos nefasta administración Bush-en las que se ha abusado del calificativo de terrorista para así justificar mejor la eliminación de todo enemigo.

-      Con demasiada frecuencia se sigue abordando la amenaza terrorista como el producto exclusivo de locos y fanáticos. Incluso se ha llegado a decir que quien pretende analizar sus causas está justificando esa opción violenta. No se ha querido entender que hay un caldo de cultivo que facilita el florecimiento de estos grupos- fundamentado en la aplicación internacional de dobles varas de medida sobre los comportamientos de unos y otros y en la persistencia de focos de desigualdad insoportables dentro de un mismo territorio.

-      De ahí deriva un enfoque que ha optado por atender mucho más a los síntomas más visibles de la amenaza que a sus causas subyacentes. Cayendo en el error contraproducente de pensar que dar protagonismo a los medios militares- ahí están Irak y Afganistán como muestras bien visibles- es garantía de éxito.

-      Bajo ese mismo impulso, son muchos los que han jugado a confundir el auge del islamismo político con la amenaza de Al Qaeda, con la pretensión de dibujar al Islam como un enemigo homogéneo a batir por cualquier medio. Lo que nos enseña el actual proceso de despertar árabe es precisamente que la estrategia de Al Qaeda ha fracasado totalmente, en la medida en que no ha logrado la caída de ninguno de los regímenes que considera ilegítimos, mientras que la movilización ciudadana ya ha logrado cambios sustanciales en Túnez y Egipto, entre otros.

El terrorismo no nació el 11-S. Los errores cometidos por la administración Bush y por quienes la acompañaron, creyendo que había atajos en la lucha contra esa amenaza que traspasaban el marco del estado de derecho, no han hecho más que insuflar vida a quienes creen que solo les queda la violencia para obtener sus objetivos. Sabemos ya que ese no puede ser el camino. Pero también debemos saber que la lacra del terrorismo está aquí para quedarse por mucho tiempo.

En consecuencia, lo único a lo que se puede aspirar es a reducir su capacidad para impactar a una sociedad o para colapsar un Estado. Y eso pasa por la cooperación internacional, compartiendo capacidades de inteligencia, policiales y judiciales, pero también articulando mecanismos que reduzcan a niveles soportables las acusadas desigualdades que son el más claro factor belígeno que cabe identificar en muchos de los conflictos que caracterizan nuestro mundo.

Mientras tanto, ¿desde qué óptica tiene sentido que Estados Unidos gaste 1.300 millones de dólares en un (todavía inacabado) museo para conmemorar el 11-S en la “zona cero” y otros 76 en un monumento conmemorativo de los 40 muertos del vuelo United 93? ¿Mide así el grado de su dolor?

Hay 12 Comentarios

FRANCISCO TONTÓN DE LA CALLE, si, y el hombre no pisó la luna, fue toda propaganda pro-yanki con la complicidad del narco comunismo y el sionismo internacional.

Sí, Francisquito, los autores de los atentados del 11-S fueron los Iluminatti, a los que se sumaron el servicio secreto vaticano, la nobleza negra veneciana, y el lobby de recolectores de manzanas golden del Penedés. Anda, chaval, cómprate literatura de verdad y deja de leer las chorradas que escribe Daniel Estulin.

Hola,amigos. Me parece que se pasa por alto lo fundamental del 11S: ¿quién lo hizo? ¿Con ayuda, connivencia, colaboración y a favor de quién o quiénes? Una vez más se parte del supuesto de que lo contado por los medios es la verdad. Pero resulta que en los mismos medios hay muchas verdades, verdades a medias, verdades solo para impresionar, impactar, vender, etc.
Yo creo que los periodistas deben seguir dando lora con algunos de los señalamientos que en su momento sorprendieron, pero nada más. Por ejemplo: ¿por qué el señor BUSH, junior, dejó que salieran de los Estados Unidos todos los posibles autores y colaboradores del atentado contra lasl Torres Gemelas y una vez que se fueron, sacó todas las medidas para controlar aeropuertos y salidas? ¿Cuál es la relación de los BUSH con los Bin Laden y qué tiene que ver esta relación con los atentados? ¿Por qué varios testigos afirman que después del choque de los aviones con las torres, oyeron explosiones en uno de los edificios adyacentes que no explotó sino que implosionó? ¿Cómo influyó la administración BUSH en todas las informaciones sobre el atentado para que nunca se llegara a saber lo que realmente pasó y por qué?
En fin, hay un montón de interrogantes que nadie tiene interés en contestar, pero que podrían depurar la verdad que anda muy mal parada. Después, se podría seguir hablando. Mientras tanto, no hay sino confusión y furia.

Esto es lo de siempre; en pleno siglo XXI, las hordas musulmanas se echan a las calles a matar infieles y luego salen los progres a decir que "todas las religiones son iguales". En Occidente no hay más tontos y más cobardes colaboracionistas, porque no caben.

El fanatismo cristiano de los crímenes de la santa inquisición nada tiene que ver con las enseñanzas del Gran Maestro Jesús. Y el fanatismo del terrorismo islamista nada tiene que ver con las enseñanzas de Mahoma. Desgraciadamente, las religiones, desde hace milenios, convertidas en sistemas político-ideológicos, son las que pretenden transformar a los pueblos en simples rebaños de borregos.

Ramoncito, por qué no te dejas de romper las pelotas y te vas a vivir a tierras islámicas ?. Ya cansas con tus chorradas antioccidentales, tu demagogia rancia y tu filoterrorismo, cateto.

Ramoncito, por qué no te dejas de romper las pelotas y te vas a vivir a tierras islámicas ?. Ya cansas con tus chorradas antioccidentales, tu demagogia rancia y tu filoterrorismo, cateto.

Ramoncito, por qué no te dejas de romper las pelotas y te vas a vivir a tierras islámicas ?. Ya cansas con tus chorradas antioccidentales, tu demagogia rancia y tu filoterrorismo, cateto.

RAMÓN, en cambio Oriente, especialmente el musulmán, ese al que siempre estás listo a defender, aunque ello te lleve a justificar crímenes espantosos, no juega al doble rasero como Occidente, ellos proclaman simplemente esclavitud para todos y a quien no le cuadre: muerte. ¿Luego quién es menos terrorista y menos asesino que quién?

La nueva forma de PERDER PESO. Un método NOVEDOSO!!! Mira como funciona: http://sn.im/24o439v

Ay, ramoncito, tu amargura y desesperación te hace vomitar bilis. Eres tan bobo que das lástima.

Dice el viejo adagio... el que siembra vientos recoge tempestades. Durante siglos Occidente ha jugado el doble rasero de "libertad" para ellos y "esclavitud" para los otros. Sobre la base de la esclavitud de aborígenes y africanos el mundo presenta el doble rostro de unas cuantas potencias imperiales chupando la sangre de millones de seres del llamado tercer mundo. Luego, ¿quién es el terrorista? A nadie engañan con su santa hipocresía.

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Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

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