Jesús A. Núñez

Siria-Turquía, guerra de farol

Por: | 24 de octubre de 2012

A pesar de la escenificación bélica que tanto turcos como sirios están desarrollando en estas últimas semanas, pocas veces resulta tan evidente como en este caso que ninguno de los dos contendientes desea entrar en una guerra abierta.

Desde Damasco, los puntuales ataques artilleros que han provocado al menos la muerte de cinco civiles turcos son vistos como efectos colaterales de su intento de eliminar bolsas de resistencia localizadas cerca de la frontera, al tiempo que trata de disuadir a Ankara del apoyo que pueda prestarles. A caballo de los alrededor de 700 kilómetros de frontera común, pero sobre todo en la provincia de Hatay, se mueven grupos rebeldes que tratan de aprovechar el suelo turco como santuario y como base de partida para algunas de sus incursiones contra las fuerzas leales a Bachar el Asad, amparados en la existencia de más de 100.000 refugiados ubicados en unos doce campos controlados por Ankara (no por el ACNUR como sería normal).

Las más importantes de estas acciones rebeldes están conectadas con las que se desarrollan en torno a Idlib y Alepo, dado que si estas ciudades cayeran en su poder, los rebeldes dispondrían finalmente de una zona liberada (no disputada como ocurre actualmente) desde la que poder aumentar su desafío al régimen, dificultando aún más su vital tránsito hacia la costa mediterránea.

Además, como ya ocurrió en junio pasado con el derribo del caza F-4 turco, acciones de castigo como las que ahora han sufrido los civiles de Akcakale le permiten al régimen sirio chequear hasta dónde llega su margen de maniobra frente a un vecino y una comunidad internacional que no van más allá de retóricas amenazas del uso de la fuerza. En definitiva, Damasco no desea ni abrir un nuevo frente con un vecino militarmente más poderoso, ni mucho menos traspasar la línea que pudiera activar una respuesta internacional en fuerza.

Ankara, aunque por razones diferentes, comparte esa renuencia a implicarse totalmente en una guerra en la que se arriesgaría a perder mucho más de lo que pudiera ganar. Por un lado, ya ha podido constatar que ni siquiera su pertenencia a la OTAN le ha evitado ser objeto de ataques sirios. Al margen de lo que determina el artículo V del Tratado, la Alianza ha hecho oídos sordos ante los ataques recibidos por uno de sus miembros, mientras Washington ha mostrado su claro rechazo a la idea turca de establecer una zona de exclusión aérea sobre el espacio aéreo sirio. Dicho de otro modo, a pesar de tener las segundas fuerzas armadas de la OTAN Ankara sabe que estaría sola en un hipotético choque frontal con Damasco.

En esas condiciones el mandato parlamentario que ha recibido el gobierno de Recep Tayyip Erdogan para usar la fuerza contra Siria debe entenderse como el resultado de las dinámicas internas de la política turca. Erdogan es sobradamente consciente de que más de la mitad de su opinión pública, así como el principal partido de la oposición (el Partido Popular Republicano) y la abrumadora mayoría de la población kurda, rechazan la entrada en guerra con Siria. En sus cálculos pesa fundamentalmente el riesgo que para la marcha de la economía turca- cuya positiva evolución es seguramente el principal activo de su triunfante gestión desde 2002- tendría una escalada bélica de la magnitud que cabe prever si las hostilidades se desataran contra su vecino. Además, también es consciente del enorme peligro que supone el apoyo que Damasco puede prestar a los grupos kurdos turcos descontentos con el enfoque que su gobierno está dando a sus históricas reclamaciones. Incluso, por completar el abanico de factores a considerar, un enfrentamiento total con Damasco tendría también repercusiones negativas en sus relaciones con Rusia- como ya ha podido comprobar tras el incidente provocado por su decisión de obligar a aterrizar en su territorio a un avión civil procedente de Moscú, aparentemente cargado de armas y munición para su aliado sirio.

En resumen, mientras sigue sin concretarse ninguna de las iniciativas lanzadas por diferentes actores- desde la del presidente egipcio para implicar a Turquía, Egipto, Irán y Arabia Saudí en una solución consensuada, hasta la de Catar para lanzar una operación militar liderada por la Liga Árabe, sin olvidar la de Francia de establecer una zona de exclusión aérea-, Ankara se ve impotente ante un problema que le afecta muy directamente. Turquía no está en condiciones de establecer en solitario su pretendida zona liberada en territorio sirio y sabe que no contará con ningún apoyo sólido para lograrlo. Entretanto, esos 100.000 refugiados ya han superado lo que Erdogan identificaba como un límite psicológico que llevaría a Ankara a adoptar otra posición más firme…, sin que nada haya cambiado a mejor desde entonces.

Hay 11 Comentarios

Lo que me da rabia es que el aparente entrometimiento de Europa por cuestiones humanitarias no sea más que otra forma de búsqueda de intereses.

Bonjour! Por no mencionar el papel cobarde de la Liga Árabe y demás países musulmanes...

Well supported comments and best work about izrada web stranica.

Bonjour! Lo que me da rabia es que el aparente entrometimiento de Europa por cuestiones humanitarias no sea más que otra forma de búsqueda de intereses.

Por no mencionar el papel cobarde de la Liga Árabe y demás países musulmanes...

El mejor invento del zoo humano es la guerra adornada de ética. La fabricación de armas es un gran negocio en los que se asientan grandes intereses económicos. Los objetivos de esos intereses son claros: el control de los recursos naturales, en especial el petróleo (en Libia). En el caso de Siria el objetivo de Occidente mira a Irán. No es ningún secreto que Rusia y China recelen de las apetencias occidentales por controlar el Oriente Medio, con el apoyo de Arabia Saudita enfrentada a Irán por motivos sectarios (la vieja lucha entre sunis y chiitas).

Bueno, cholito Fredy, no te olvides que China y Rusia evitaron una resolución de condena por parte de la ONU. Por no mencionar el papel cobarde de la Liga Árabe y demás países musulmanes.

Los países desarrollados no han hecho más que "amenazar" al gobierno sirio, mientras tanto en las calles el pueblo está muriendo de a poco, el país se desangra en medio de tanta irresponsabilidad por parte del Presidente sirio que se aferra con todas sus fuerzas a una opción de retener el poder y que dejó de ser tal desde el mismo momento en que murio el primer mártir.

No hay palabras para expresar la inmensa tristeza que siente el pueblo sirio, miles de familias han sido desplazadas de sus hogares hacia lugares inciertos, inseguros, y desconocidos que carecen de las comodidades elementales que dejaron atrás en sus hogares y que muchos de ellos ya no los encontrarán porque fueron destruidos por un tirano que sólo piensa en su propio bienestar y que no le importa lo más mínimo la suerte del pueblo al que juró defender en la toma de Posesión.

****★¿Quieres GANAR DINERO en tus TIEMPOS LIBRES? http://su.pr/2q9Bi7

Es una pena que realmente este conflicto no haya hecho más que empezar. Lo que me da rabia es que el aparente entrometimiento de Europa por cuestiones humanitarias no sea más que otra forma de búsqueda de intereses.

I agree with all the comments below

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Jesús A. Núñez es el Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid). Es, asimismo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres). Colabora habitualmente en El País y en otros medios.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal