Sobre el autor

Anabel Díez

. Soy periodista de información política de El País y paso la vida entre el Congreso, el Senado y la sede del PSOE, de la calle Ferraz 70 de Madrid. Antes de centrarme en la actividad de los socialistas he seguido la información de la mayoría de las fuerzas políticas. Me interesa la vida política e institucional para poder contarla ya que tengo este oficio privilegiado. Trato de hacerlo sin prejuicios, sin filias ni fobias y sin afán inquisidor. Sólo periodismo.

Eskup

Archivo

diciembre 2011

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

El ejemplo inglés

Por: Anabel Díez | 17 nov 2011

"Maldita sea, clamarán ahora muchos británicos por haberse quedado en casa cuando tuvieron la oportunidad de votar; ahora están en las calles manifestándose por los recortes". Esta es una cita que el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha introducido en la recta final de la campaña. El ejemplo inglés le sirve al candidato como argumento, uno más, para tratar de llegar a la cabeza y al corazón de la legión de desafectos. Sí, los británicos castigaron duramente a los laboristas, encabezados por Gordon Brown, les retiraron el saludo y el voto y su abstención, dio paso al gobierno conservadorde David Cameron en fusión con los liberales.

Durante esa campaña, los conservadores españoles, se apresuraron a decir que el modelo Cameron era el suyo, ciertamente atractivo en su presentación. Los recortes empezaron de inmediato con una profundidad y alcance insospechado. Y dejó de ser el modelo del PP. Rajoy lo retiró de su discurso, pero Rubalcaba lo ha recuperado.

Rajoy no es Cameron pero hay una línea que les une: El misterio en sus campañas sobre el alcance de las medidas de austeridad que iban a tomar si llegaban al Gobierno. No hay maledicencia alguna al afirmar que el líder del PP mantiene en la ambigüedad los sacrificios que planteará a los españoles. Cansado de que le pregunten detalles sobre partidas y políticas concretas el líder del PP ha dado el titular: "Mi prioridad son las pensiones. A partir de ahí, habrá que recortar en todo", como dijo a EL PAÍS, además de reconocer que la gran ley de la era de Zapatero, la incorporación como derecho de la ayuda a la dependencia, "no es viable" como ha dicho en una entrevista al director de EL PAÍS.

¡Ya está, lo ha dicho, se le va escapando lo que va a hacer, y las concreciones las ponen los líderes autonómicos del PP!, exclaman alborozados en el equipo electoral del candidato socialista. El PP ha acusado el golpe y se ha apresurado a intensificar las dosis de recuerdo, como en Medicina y poner en solfa los recortes de los últimos dos años. Al final, la campaña culmina con el debate sobre los recortes. Hay una petición subliminal de todos los socialistas en campaña y de Rubalcaba particularmente cuando apelan a la necesidad de que los españoles tengan a su disposición "un PSOE fuerte". Es la llamada a los indecisos - enfadados, desilusionados, apáticos -, a que no dejen a ese partido en la indigencia parlamentaria y, por tanto,inútil para defender a sus electores ante un posible ejemplo inglés. En la recta final esa llamada ha rezumado carga dramática.

Lucha titánica por mantener el clima electoral

Por: Anabel Díez | 10 nov 2011

Debate
Los estrategas del PSOE no piden peras al olmo y procuran tener afinado el principio de realidad. Su objetivo primario, esencial, es mantener no ya tensión sino cierta atención electoral para romper esa barrera de incomunicación en la que se han situado millones de españoles con respecto a las propuestas del partido actualmente en el gobierno.  Pasados los debates, el de los dos partidos grandes y el de parte del arco parlamentario, ¿qué hacer? para que los ciudadanos a los que se dirigen los socialistas no desconecten definitivamente de la cita electoral.  Misión nada fácil. Del lado del PP, los estudios de opinión indican invariablemente que la fidelidad de voto es muy alta, altísima.

Si ha tenido alguna utilidad el debate entre Rubalcaba y Rajoy, es la irradiación de clima electoral, de comentarios sobre lo que ha dicho uno y otro o sobre lo que uno ha preguntado y otro no ha respondido. Los técnicos electorales del PSOE creen que "algo de movimiento de opinión" sí ha habido. Además, en la línea que quería el candidato: los silencios de Rajoy o las no respuestas. Mucho o poco, nada es desdeñable cuando se parte de la precaridad como es el caso del PSOE. Quienes no lo vieron sí han escuchado comentarios sobre uno y otro y estadísticamente está comprobado que algún efecto puede tener. Este es el análisis que hacen en el cuartel general del PSOE que siguen día a día la pulsión electoral. "Muy ligera", reconocen desde el lado del bloque social progresista y de la izquierda.

No se ha llegado al ecuador de esta campaña que es el momento en el que se produce el replanteamiento de las campañas. Ahora bien, no parece que Mariano Rajoy tenga ni la intención ni la necesidad de cambiar su estrategia. El candidato socialista apurará su mensaje "de salir de la crisis todos juntos" y remachar que  su adversario " no dice qué quiere hacer con este país". Lo proclama Rubalcaba invariablemente en Toledo, en Vitoria, en Pamplona, en Burgos, en Las Baleares y en todas las plazas que pisa. Él tampoco cambia. A su equipo y  a él mismo les parece suficientemente potente explicar sus propuestas económicas y la expectativa de que aún le quedan media docena de propuestas por desgranar. ¿Será suficiente para conseguir clima electoral? Lo intentará.

Aunque el PSOE denuncia que Rajoy no enseña las cartas más difíciles es constatable que no cesa en su afán de sumar votantes.El último guiño ha sido para fumadores y propietarios de establecimientos de hostelería. No se ha comprometido a cambiar la ley que prohibe fumar en locales de ocio pero ha dejado la estela de que le gustaba más la anterior norma. Para espanto de los no fumadores.

La esperanza en "el vértigo" del indeciso

Por: Anabel Díez | 04 nov 2011

La sociología electoral está repleta de previsiones incumplidas, de pronósticos fallidos. En este supuesto quiere situarse el PSOE y su candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba. Empieza la campaña electoral y el PSOE parte como derrotado ante una mayoría desbordante del PP. Eso dicen los sondeos de cualquier instituto de opinión y también sus encuestas. No tienen otra opción que dirigirse desde ahora y hasta el último minuto al bloque de indecisos que se mantiene en torno a los tres millones de ciudadanos.

Estos indecisos, desafectos o enfadados con el PSOE no forman un colectivo homogéneo sino que se subdividen en posiciones diferentes, según reconocen en el comité electoral de este partido. Se detecta a los que dudan en votar al PSOE o no votar a nadie; los que no saben si apoyar al PSOE o a Izquierda Unida y, por último, quienes no tienen claro si votarán a los socialistas o a UPyD. Por primera vez desde hace muchos años, también se ha producido trasvase de votos del PSOE al PP, pero estos ya figuran desde hace meses en la bolsa de votantes del partido de Mariano Rajoy; con ellos ya no se cuenta.

¿Qué puede hacer Rubalcaba para convencer a los citados indecisos, en cada una de sus variantes, para que le voten?. Difícil tarea, pero lo intentará. Día a día el candidato tratará de mover ese voto enfadado con el argumento de que, a pesar de los errores del gobierno al que ha pertenecido hasta hace un trimestre, la crisis es de tal calibre y con unas características tan globales que ningún gobierno podría haberla parado. Y el futuro no será igual si gobierna el PP o un partido de corte clásico socialdemócrata. Estas serán las líneas de campaña iniciales, según nos cuentan en su entorno. También apelan, esta vez bajito, a un deseo. Podría pasar que ex votantes socialistas sientan una especie de vértigo político ante la posibilidad de que el PP tenga todo el poder en España: el central y el autonómico. Sin contrapesos o muy livanos. En todo caso, si así sucede, lo habrá querido democráticamente la ciudadanía.

 

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal