Fondo de Armario

Una sentencia del Constitucional a favor de la mujer

Por: | 06 de marzo de 2014

Muj1

La brecha salarial, otra discriminación contra la mujer / Samuel Sánchez

El Tribunal Constitucional hizo su particular aportación al Día de la Mujer hace ahora 20 años. El 8 de marzo de 1994 publicó una sentencia que amparaba a 138 mujeres que cobraban por su trabajo prácticamente la mitad que sus compañeros de empresa pese a tener categorías superiores o equivalentes. No era la primera vez que el Constitucional se pronunciaba en ese sentido, pero al hacer coincidir la publicación de esta sentencia con esta fecha enfatizaba la necesidad de equiparar las condiciones laborales de hombres y mujeres para avanzar hacia una verdadera igualdad de derechos.

El caso concreto sobre el que falló el alto tribunal había comenzado cuatro años antes y las 138 mujeres trabajaban en la empresa de perfumes Antonio Puig de Barcelona. El comité de empresa planteó un conflicto colectivo contra la situación discriminatoria que padecían 138 empleadas de las secciones de envasado y expedición. En la sección de envasado funcionaban distintas cadenas o cintas de producción, en las que las mujeres llenaban los frascos, mientras los hombres alimentaban las cintas. En la sección de expedición las mujeres, entre otras funciones, distribuían los pedidos, mientras que el personal masculino los embalaba y cargaba.

Trabajo de la Generalitat de Cataluña informó a favor de la equiparación retributiva entre unos y otros trabajadores, ya que "el sexo constituye la única condición diferenciadora tenida en cuenta". El pleito llegó al Constitucional tras dos sentencias previas: el juez de lo Social número 3 de Barcelona desestimó la petición de conflicto colectivo, por entender que las tareas desempeñadas por los trabajadores de uno y otro sexo "son significativamente distintas". El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña confirmó esa sentencia, al considerar que la empresa había probado "la diversidad de tareas realizadas por uno y otro colectivo profesional". Se presentó un recurso de amparo ante el Constitucional. El fiscal hizo un informe que defendía resolver en el mismo sentido que lo hicieron las instancias inferiores porque no veía discriminación por razones de sexo en este caso.

Pero el Tribunal Constitucional, en una sentencia de su sala primera, estimaba el recurso de amparo, al reconocer el derecho de las trabajadoras afectadas "a no ser discriminadas por razón de sexo". Fue ponente Miguel Rodríguez-Piñero, que es catedrático de Derecho del Trabajo. La sentencia anulaba las de los dos órganos judiciales que enjuiciaron el asunto y declaraba el derecho de las trabajadoras "a percibir el complemento de cantidad y calidad en la misma cuantía que el asignado" a los hombres.

Lo más importante, aparte del sentido de la sentencia, fue que el Constitucional entró en el fondo de la cuestión: la vulneración del derecho a la igualdad. Y su argumentación fue muy contundente. La alegación básica de quienes defendían la diferencia de salario era la diferente función desempeñada por unos y otras, pero el punto débil de esta argumentación era "el criterio de esfuerzo físico" en que se basaba la empresa. En todas las instancias judiciales -recordaba el Tribunal Constitucional en su sentencia- quedó probado que "ningún impedimento fisico existe para que unas y otras labores sean desarrolladas por trabajadores de uno y otro sexo". Eso llevaba a concluir que aunque era una práctica empresarial atribuir unos puestos a hombres y otros a mujeres, no había ningún criterio objetivo que hiciera defendible la atribución de diferentes salarios. Es decir, por tanto, que había discriminación en perjuicio de las mujeres.

Un año después, en el Día de la Mujer de 1995, EL PAÍS se volvía a ocupar del caso de las trabajadoras de Antonio Puig. Cada una de las 138 empleadas -y los dos compañeros que estaban en su misma situación- había cobrado una cantidad que oscilaba entre 9.000 y 11.000 euros por los últimos cinco años de discriminación sufrida, puesto que ese fue el acuerdo alcanzado entre trabajadores y empresa en la posterior negociación mantenida para dar cumplimiento a la sentencia. Obviamente se equiparó el salario a partir de la publicación de la sentencia, lo que supuso acabar con un desequilibro de entre 125 y 180 euros mensuales entre hombres y mujeres.

Joan Agustí, el abogado de estas mujeres, se declaraba entonces pesimista, a pesar del éxito que representó esta sentencia: "Claro que persisten las discriminaciones, pero el problema es que muchas mujeres ya ni siquiera se lo plantean por el miedo a perder el trabajo. En los tiempos que corren, el conflicto planteado por las trabajadoras de Puig hubiera sido mucho más difícil. Ni que decir tiene cuando se trata de casos particulares, no de una situación que afecte a un colectivo".

Preguntadas algunas de las mujeres afectadas por la sentencia, todas mostraron su satisfacción. Varias decían que la reacción de los compañeros fue buena, "aunque se produce ocasionalmente algún comentario de corte machista: "No queríais igualdad, pues ahora tendréis que llevar las carretillas y embalar".

Los datos que ofrecía por entonces la Organización Internacional del Trabajo no invitaban al optimismo: según sus estimaciones, las mujeres tardarán 475 años en conseguir la igualdad laboral. Han pasado 19 desde entonces. Actualizando la información, la UE señalaba el pasado 28 de febrero que la brecha salarial en Europa entre hombres y mujeres superaba el 16% en favor de los hombres. España superaba la media, se acercaba al 18% y lo peor es que la tendencia de los últimos cuatro años indica que la brecha aumenta.

Aquella sentencia fue positiva, pero queda un Himalaya por delante.

Hay 3 Comentarios

No se puede discriminar a la mitad de la humanidad. Una sociedad así está perdida.

Oposición al Anteproyecto de Ley Contra el Aborto.

A la opinión pública.

A quienes corresponda.

El que suscribe, ciudadano hispano-mexicano, arraigado en España desde el año 1989, padece el síndrome de morquio y artrosis reumatoide.

En España se está debatiendo el Anteproyecto de Ley Contra el Aborto, suscrito por el Ministerio de Justicia y avalado por todos los Ministerios; con la ausencia de las opiniones y argumentos científicos de las voces autorizadas profesionales como son las sociedades médicas científicas entre otras, la Comisión Central de Deontología y Derecho Médico de la Organización Médica Colegial (OMC) que censuran la suspensión del supuesto de aborto por malformación fetal.

Los obstáculos burocráticos que impone el Ministerio de Justicia, están establecidos para que las futuras madres se enfrenten a una montaña insalvable para superarlos, principalmente a quienes no poseen recursos económicos para cumplir estos requisitos como son dos certificados de médicos y un siquiatra, necesarios para continuar con otros obstáculos como es el religioso, por intromisión de la Conferencia Episcopal que advierte a las abortistas, equipo médico que serán excomulgados todos los participantes en una operación.

Se han manifestado millones de ciudadanos en el rechazo a la continuación del Anteproyecto de Ley, en todo el país en decenas de reuniones masivas con la ropa y banderas color morado, en las que la frase más repetida es “Las mujeres tienen el derecho a decidir”. Pero el gobierno español no escucha y de manera caprichosa continúa los trámites para aprobar su ley.

Pero quienes sufren, (sufrimos) las consecuencias de una enfermedad en varios casos desde el momento de nacer ¿qué opinamos?, ¿cual es nuestra experiencia? ¿Cuántos miles de afectados hemos sido consultados para iniciar el susodicho anteproyecto? ¿Cuales son las ventajas o paliativos? que ofrece este gobierno a quienes padecen y padezcan las consecuencias físicas o mentales, visibles u ocultas.

La experiencia personal es la siguiente, enumerada de forma breve:

Nací el año 1937, por lo que en ese tiempo no se disponía de ningún indicio medico-técnico científico que advirtiera de la posibilidad de alguna malformación u otra deficiencia; al cumplir cinco años, empezó a observarse que mi cuerpo no crecía de manera proporcionada a las extremidades y manos, la columna vertical no se desarrolló normalmente, iniciándose así a formar un bulto en el pecho, y así perduró toda mi vida. Esto se denomina Síndrome de Morquio (Médico colombiano que lo estudió y encontró el gen causante, lleva su apellido).

Las consecuencias, son innumerables, crueles, bestiales, degradantes, etc. En general se puede decir que he sido un rechazado, excluido incluso por parte de la misma familia, vecinos, condiscípulos y demás. Salir a la calle es un riesgo, no importa en qué ciudad, he visitado 14 países; no importa en qué ámbito, laboral, universitario, campesino, urbano. He sido objeto de burlas, mofas, risas, insultos, ofensas, etc.

Lo que la sociedad ignora es, que personas como yo, estamos acostumbrados a convivir con nuestra enfermedad, que todo lo anterior, nos afecta pero sabemos asumir y que solo nos hace comprender la miseria humana que nos rodea y es triste comprobarla desde esta óptica, desde la visión del enfermo; porque también hay personas que lo ven desde el otro extremo, sufren al mirarnos, parece que imaginan que no puedo vivir y soy huérfano de amor, que vivo mendigando una caricia un beso y no es así. Lo que es inevitable es el desconsuelo, amargura permanente en todos los que fuimos afectados por la naturaleza (Que no por el espirito santo, yo soy ateo) por lo que no acepto la frase “Dios así lo quiso”, porque quienes la sufren no tuvieron otra opción. Ya lo dije, en el año que nací no se contaba con las valiosas herramientas médico-científicas para detectar y prever estas malformaciones u otras enfermedades y ahora que se dispone de ellas se pretende ignorarlas; entonces, ¿Para qué sirve la investigación? Eso indica que se desea a volver a vivir en una época pasada, gobernada por dictadores.

El daño causado en mi familia no termina así, yo soy el séptimo hijo de diez hermanas y hermanos, me siguieron dos gemelos, con una diferencia de tres años; es decir, que aún no se manifestaba de una manera evidente mi malformación, uno murió Jorge, a causa de una infección estomacal y deshidratación a la edad de cinco meses; Ricardo tenía dos años cuando nació Yolanda. Los tres padecimos el síndrome de Morquio y en Yolanda la artrosis reumatoide se manifestó de manara aguda y precoz, y con la desventaja de ser mujer, la crueldad de las consecuencias fueron más crueles.

Se movilizó 20 años en silla de ruedas, su deformación le causó agudos dolores en varias partes del cuerpo, necesitó de una asistenta las 24 horas del día, perdió toda la capacidad de movimiento; todos los servicios que necesitó los pagó con su Pensión, trabajó como profesora durante 25 años, estudió Farmacología en la U. de G. fue una alumna brillante.

Pedía que se legislara sobre el derecho a terminar con una muerte digna, La Eutanasia, nadie la escuchó, optó por terminar su agonía y una mañana fue encontrada muerta en su cama en la ciudad de Morelia, Michoacán, el año 2012.

Ricardo estudió la carrera de Ingeniería Química en la Universidad de Guadalajara, fue un alumno destacado y brillante, falleció en un accidente automovilístico, en 1976.

El Estado mexicano no nos compensó con alguna ayuda económica ni cuando vivimos 12 en familia. Las ayudas económicas familiares no existen. Hace décadas se legisló sobre el aborto y se aprobó; ahora la iglesia vuelve a asustar con el diablo a quienes decidan abortar.

Quiero decir, que el gobierno español dice ignorar el daño que pretende causar por su capricho de imponer su ley, pero no tiene argumentos médico-científicos para explicar de manera razonada y convincente, solo desea imponerla, ahora se puede evitar ese perjuicio, la sociedad debe redoblar esfuerzos para impedir que se prohíba el aborto; porque una familia con un miembro enfermo, no cuenta con el apoyo económico ni para adquirir los medicamentos indispensables tal como se logró en la legislatura anterior, aunado que ahora intenta negar la posibilidad de abortar.


La sociedad española ha madurado de manera positiva a través de los últimos 30 años, sobre todo en lo relativo a los derechos humanos y sociales, en esta legislatura se han suprimido igual que los empleos de funcionarios públicos, en detrimento del bienestar y la paz social. Estamos a tiempo de evitar otro dislate más en esta fatídica legislatura. ¡Actuemos!

ATENTAMENTE.

Héctor Guillermo Robles Garnica.
Elche (Alicante), España.
Febrero 2014.
hectorguillermorobes@gmail.com

Cuando la sociedad en general admita que es el grupo el que gana o pierde en su conjunto, se empezará a dar a cada cual lo que le corresponde en función de su capacidad y su valía.
Independiente del sexo que cada persona lleve puesto.
Siendo la vida en pareja un complemento de la vida individual, de la profesión y de la personalidad de cada cual, sin tener nada que ver los roles.
Por ser hombres o por ser mujeres.
Ante una sociedad madura que busca la eficiencia, y el rendimiento limpio, por la valía.
Incluso el hogar y los hijos o hijas, a resguardo en caso de no poder compartir cuidados y profesión.
Desde el respeto y la realización personal en favor de la sociedad en su conjunto.
Desde los valores humanos, desde la igualdad de las personas, desde el presente individual.
Desde la proyección cara a futuro.
Pensando en las personas.
El único mérito de nuestra cultura y civilización.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Juan Carlos Blanco

, filólogo y periodista, tiene una larga trayectoria profesional vinculada al archivo de EL PAÍS, del que ha sido responsable durante más de 15 años. Por sus manos ha pasado mucho de la Historia, con mayúsculas, de este periódico y este país.

Sobre el blog

Noticias antiguas, historias ya contadas. Siempre de actualidad. Una mirada a las informaciones de hoy tomando como referencia la hemeroteca de EL PAÍS, donde se guarda mucho y muy valioso de lo que hemos sido y somos como ciudadanos.

Archivo

mayo 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal