Fondo de Armario

La tragedia del río Órbigo

Por: | 10 de abril de 2014

Orbigo

 A las cuatro y veinte de la madrugada fue rescatado del río Orbigo a la altura de Benavente (Zamora) y por medio de tres grúas, el autocar en el que viajaban los niños y profesores de un colegio de Vigo, que ha sido localizado a 40 metros del lugar donde sufrió el accidente /12-4-79 EFE

Rememorar el accidente del río Órbigo –ahora que se cumplen 35 años de esa tragedia-  a través del archivo de EL PAÍS nos permite recuperar un ángulo menos tratado de aquellas jornadas además de hacer un sucinto relato de los hechos. Por otro lado, se recordará cómo tan luctuoso suceso fue pasto de videntes y fenómenos paranormales.

El 10 de abril de 1979, martes santo, una excursión escolar de niños de EGB (Enseñanza General Básica) del colegio Vista Alegre regresaba a Vigo tras visitar Toledo y Madrid. 59 personas viajaban en el autobús Pegaso. Se salvaron nueve niños y un soldado. Fallecieron 45 niños de entre doce y catorce años, el conductor y tres profesores.

Después de parar a comer en Benavente, hacia las 16:30 el autocar derrapó al tomar una curva en el puente sobre el río Órbigo de la carretera comarcal 650 a la altura de Santa Cristina de la Polvorosa, pueblo muy cercano a Benavente, en la provincia de Zamora.

La parte trasera del autocar tocó en el pretil del puente y el vehículo patinó hasta el otro lado de la carretera, donde se precipitó en el río, que justamente en ese punto presentaba un pozo de unos siete u ocho metros de profundidad. El río iba muy crecido aquellos días.

Rápidamente llegaron al lugar del accidente personal de Cruz Roja y Bomberos de Benavente, pero el rescate fue dramático por la fuerte corriente y la temperatura –gélida- del agua. “La colaboración de vecinos del pueblo de Santa Cristina y de viajeros que se detuvieron a su paso por el lugar del accidente fueron decisivas”.

Surgían las hipótesis sobre las causas, encabezadas por un posible exceso de velocidad pero también se recogía el testimonio de una vecina del pueblo, que decía que había oído contar a una de las niñas rescatadas con vida que unos niños echaron polvos pica-pica al conductor, que llevaba los ojos llorosos por esa razón.

El soldado José Antonio Arias Varela subió al autobús porque encontró por el camino a un profesor conocido, que le invitó a subir. Volvía a pasar la Semana Santa a Vigo desde La Línea de la Concepción y una parte del trayecto la hizo en un camión. Superviviente de la tragedia, relató así lo sucedido: “Llevábamos cinco o diez minutos de viaje y los niños estaban organizando concursos de canto; yo estaba sentado delate del profesor amigo mío y me ocupaba de arreglar las maletas de los niños cuando ocurrió el accidente. Los que nos salvamos fue porque tuvimos la suerte de salir despedidos a través del cristal delantero, que se rompió por un golpe. En los primeros momentos no podía nadar, porque me lo impedía el peso del uniforme y, además, tenía las piernas ateridas de frío. Tuve que sobreponerme y, haciendo un esfuerzo, conseguí estabilizarme en el agua y dejarme arrastrar por la corriente hasta poderme agarrar a un árbol de la orilla.”

Se echaba la noche, llegaban familiares de los niños y se sucedían escenas dramáticas porque además de los supervivientes sólo pudo recuperarse un cadáver. La indignación creció al día siguiente porque sólo se pudo recuperar dos cadáveres y ni siquiera se pudo localizar el autobús. Nos da una idea de cómo fue el operativo de rescate una noticia muy reciente. Rememoraba Santiago García Calles, 32 años al frente de Protección Civil de Zamora,  este episodio en el año 2011, cuando fue condecorado: "Un día gris de Semana Santa en el que hubo muchos muertos y sobrevivieron diez niños, y me juré por aquel entonces que aquella desorganización no volvería a ocurrir en esta provincia. No sé si lo hemos conseguido, aunque creo que sí".

Los padres de aquellos niños estaban indignados. Voló en helicóptero la Reina desde Baqueira, donde pasaba sus vacaciones, hasta el hospital de Benavente y allí la abordaron con dureza pidiendo que los fotógrafos no retrataran aquellas escenas. Uno de ellos le dijo: “Aquí no se está haciendo nada para recuperar a nuestros niños. Sobran guardias civiles que echen a la gente de los alrededores del puente y falta quien trabaje en el río para hacer algo que nos devuelva los cuerpos de los seres que perdimos”. Otro añadió: “Aquí sobran coches oficiales y uniformes, y falta lo que más necesitamos, hombres que se echen al río para sacar a nuestros hijos.”

Carlos Álvarez Leiva, capitán de Sanidad Militar, escribió en EL PAÍS sobre el desastre organizativo vivido y la falta de una protección civil efectiva. "En este tipo de siniestros siempre se necesita, con ligeras variantes, los mismos medios, personal sanitario, equipos de rescate, equipos electrógenos, de desincarceración, de iluminación, etcétera. Estos medios, todos, existen en nuestro país. Están absolutamente incoordinados, cada uno depende, pertenece y está en una dependencia distinta y, lo que es peor, cada uno sabe lo que tiene, pero no sabe los que posee otro organismo, con lo que, en ocasiones, se piden elementos porque ignoramos su propia existencia y, a veces, en el maremagnum de improvisación se han llegado a pedir al extranjero. Es imprescindible unificar criterios de acción, abandonando el protagonismo de las distintas instituciones cuando un suceso de esta categoría se presenta y, lo que es peor, se repite."

Una semana después de caer al río el autobús, aún quedaban por rescatar de las aguas cinco víctimas, y el 26 de abril se suspendió la búsqueda de víctimas cuando aún no habían aparecidos los cuerpos de cuatro niños. A los pocos días informó EL PAÍS de la llegada de un vidente de Vigo para localizar esos cadáveres. Otro más apareció a mediados del mes de mayo. Y no se encuentran más noticias posteriores.

EL PAÍS publicó un comentario de Pérez Ornia sobre la cobertura que se ofreció en televisión del accidente. Era demoledor de principio a fin. Inútiles fue el título elegido. Se contaba la peripecia de los periodistas y técnicos de TVE para cubrir la información del accidente. El día de la tragedia (ocurrida a las 16:30) no pudieron verse imágenes en televisión, ni en el telediario de la noche ni en las Últimas Noticias que se emitían casi a medianoche.Lo peor fue que en el telediario de la tarde del día siguiente, casi 24 horas después del accidentre, se recurrió a imágenes facilitadas a TVE por Eurovisión. La crítica apuntaba que podían ser de la BBC o de la agencia Visnews. La crítica culminaba afirmando que "redactores de los medios informativos de TVE expresaron a EL PAÍS sorpresa e indignación por la negligencia de los altos cargos. TVE pudo haber enviado dos automóviles, uno de los cuales regresaría urgentemente a Prado del Rey. TVE pudo haber enviado, en vez de cámaras de cine, cámaras de vídeo y, por último, TVE pudo haber desplazado un helicóptero con equipo de vídeo y así habría informado con imágenes en la segunda edición del telediario del martes. El helicóptero se utiliza habitualmente para cubrir informaciones deportivas (por ejemplo, competiciones ciclistas) y TVE se sirve del transporte aéreo en numerosas ocasiones de muy distinto interés informativo."

Tres días más tardes se publicó una carta al director de José Luis Sanz, mencionado de forma crítica en el comentario sobre la cobertura televisiva del accidente. Este colaborador de TVE y periodista de Informaciones permaneció en Benavente la noche posterior al accidente y esa decisión la cuestionó Pérez Ornia en su crítica. Así replicó Sanz: "Tú serás un buen crítico de televisión, pero como periodista esta vez te mereces un cero. Todo buen profesional, antes de publicar una noticia, tiene el deber de contrastarla con otras fuentes de información (eso lo aprendí muy bien de tu director Juan Luis Cebrián y de Jesús de la Serna), y esto es precisamente lo que tú no has hecho, porque a mí nadie me obligó a quedarme en el lugar del accidente."

El dolor que aún provoca recordar lo sucedido, a pesar de los años transcurridos, genera dudas sobre el tratamiento de otra derivada informativa de este accidente. Se ha hablado de la existencia de apariciones, ecos, huellas de manos que aparecen en el lugar del accidente... es preferible escuchar el audio completo.

Fue una tragedia imborrable.

Hay 4 Comentarios

Muy duro lo de las manifestaciones paranormales, con documento audio y todo, Sr. Blanco, muy duro. Así que los pobrecitos ahora son fantasmas y ayudan a los videntes y mediums a ganarse el pan, con sus "huellas de manos".

Este blog está resultando también un gran catálogo de miserias humanas...

Me ha venido a la cabeza inmediatamente la tragedia del Prestige, en la que afortunadamente no hubo muertos. Dándole dos vueltas a por qué me ha recordado aquello, creo que es por la descoordinación y por el franquismo.

El Estado fallido de entonces es igual al de hoy. Precisamente se cumple el 27 aniversario de la célebre y muy puñetera "sentencia" del ilustre jerezano Pedro Pacheco. Hay otra constante: la casta/clase política sigue tan podrida entonces como ahora. Y las instituciones lo mismo. Y en ese plan. Ninguno .

Si por lo menos ha servido para que hoy día los servicios de salvamento funcionen mejor (como parece)... es un consuelo, por pequeño que sea.

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Sobre el autor

Juan Carlos Blanco

, filólogo y periodista, tiene una larga trayectoria profesional vinculada al archivo de EL PAÍS, del que ha sido responsable durante más de 15 años. Por sus manos ha pasado mucho de la Historia, con mayúsculas, de este periódico y este país.

Sobre el blog

Noticias antiguas, historias ya contadas. Siempre de actualidad. Una mirada a las informaciones de hoy tomando como referencia la hemeroteca de EL PAÍS, donde se guarda mucho y muy valioso de lo que hemos sido y somos como ciudadanos.

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