08 nov 2011

¿Qué nos impide tuitear?

Por: José Carlos Capel

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Resulta imposible no admitir que una parte importante del mundillo gastronómico se mueve ya por internet. Aún así, parece que algunos todavía no se han enterado. Con ocasión del encuentro “Gastronomy & Tecnology Days” convocado en Barcelona por Telefónica, el cocinero Ferran Adrià llegó a afirmar: “En estos momentos hay dos tipos de restaurantes: los que tienen clientes que tuitean y los que no. En Estados Unidos en algunos está mal visto tuitear”. Transcribo está frase resumida del artículo que publicó Marta Fernández Guadaño en un importante diario económico el 21 del mes pasado.

 Aunque no pongo en duda las palabras de Adrià yo me siento desconcertado. ¿No es verdad que a estas alturas se tuitea en todas partes, en bares, cafeterías y restaurantes? ¿Es que hay algo que nos impida tuitear? Cierto que Adriá nunca habló de prohibiciones sino de restricciones de tipo social. De la mala imagen personal que en determinados establecimientos puede generar el hecho de tuitear. Como la próxima semana estaré en Nueva York intentaré escudriñar el verdadero alcance de su afirmación.

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Por mucho que a algunos les moleste, los tuits gastronómicos han entrado a saco en un territorio reservado al restringido mundo de los críticos. A partir de ahora se acabó. Con la libertad que proporciona internet, cualquier comensal anónimo -- ya se sabe --, puede convertirse en un reportero improvisado capaz de colgar la foto de un plato y relatar su experiencia en tiempo real. Y de paso geolocalizarse a través de Foursquare o Facebook Places. Y con ello influir en otros comensales y crear corrientes de opinión. ¿Por qué no?

¿Qué diferencias hay entre alguien que tuitea una imagen asociada a un comentario culinario, y las notas que yo como crítico gastronómico apunto en una libreta mientras fotografío los platos que más tarde voy a comentar? Por un lado el criterio, siempre subjetivo, tan discutible en un caso como en otro; por otro la velocidad de la información. Yo tardaré al menos una semana en trasladar al papel una opinión que alguien lanzó mucho antes por internet. Mi desventaja es notoria.

Es evidente que Google y la guía anglosajona Zagat van a revolucionar la crítica gastronómica de medio mundo. Este era el tema del post que publiqué el pasado 18 de septiembre. En el futuro las guías se harán por votación popular. La democratización de  criterios parece irreversible.

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Por supuesto que estoy completamente a favor de las redes sociales y reconozco su enorme poder. Y, por encima de todo, defiendo la libertad de opinión.

No me extraña que muchos cocineros deseen que sus restaurantes los visiten personas con elevado número de seguidores en twiter, para que hablen del establecimiento e incluso lancen fotos de familia.     

Sin embargo, debo confesaros algo. Cuando realizo análisis de platos, hago anotaciones escritas y tomo fotos con mi iphone, disfruto mucho menos que si me relajo y paladeo tranquilamente un menú. Trabajar limita mi satisfacción.

A pesar de que respeto todas las conductas tampoco me siento cómodo si en una mesa, en medio de una conversación interesante uno de los comensales se ausenta de manera reiterada para hablar, pasar tuits o mensajes por su móvil. A eso, en mi caso, yo lo llamo trabajar. Supongo que este es el comportamiento que no está bien visto en ciertos restaurantes de Estados Unidos. Una suerte de censura social, según Adrià.

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¿Tuitear o no tuitear? ¿Cuándo y en qué lugar? Esa es la cuestión.   

 

 

Hay 27 Comentarios

buenas tardes

nos gustaria invitarles a nuestro restaurant, somos un equipo joven tratndo de posicionarse en barcelona entre los mejores .

gracias de antemano por su atencion y ya saben quedan cordialmente invitados a probar nuestro menu degustacion .

muchas gracias y hasta pronto.

estamos ubicados en provenza 93 en barcelona ciudad.

MON Restaurant

Queda fatal eso de tuitear en medio de la cena, aunque se ve que estabais esperando mientras os tomabais unas cañas. Por cierto, me he fijado en la chavalita de la foto y no parece fea, si fuera espabilada (eso ya es más jodido) lo mismo le daba una oportunidad.
Todos los secretos para seducir mujeres haciendo click sobre mi nombre.

De acuerdo, está muy bien la inmediatez, las redes sociales, etc, y su claro beneficio sobre el negocio de la hosteleria.
Sin embargo, me atrevo a apostar de de aquí a poco años algún establecimiento de éxito contará entre sus virtudes con la prohibición de acceso a la red 2.0 garantizando la atención y el respeto a la mesa y comensales

Apuesto por disfrutar y no por tuitear, pasar mensajes o lo que sea. Al diablo con la técnica, hay que comer y pasarlo bien

Sois unos cursis, es una mala educación, estropea una cena, tíos y tías de otra época. No tenéis sensibilidad para entender lo que es la noticia al instante y su difusión por las redes sociales. O se tuitea cuando nos de la gana o tuitear pierde gracia, ahora sí ahora no, en un bar sí y en un restaurante no. Lo dicho cursis

A nosotros los twits nos vienen muy bien. Tengo un bar en Segovia y me gusta que la gente tuitee y diga cosas. Es el futuro. Nos anima el ambiente y más ahora con la que tenemos encima. Apoyo a la era 2.o

Hola amigos. Leo vuestro comentarios y parece que las cosas están bastante claras.
Por un lado hay que entender que a los establecimientos de hostelería les beneficia-- es evidente--, el lanzamiento de tuits desde sus mesas. Promoción, difusión de marca, publicidad espontánea y todo eso

Pero al mismo tiempo la mayoría reconocéis que el uso reiterado del teléfono puede malograr conversaciones y perjudicar el disfrute de una comida. Con pequeñas diferencias estamos todos de acuerdo.

Las fotos y los tweets en una mesa son un incordio y pueden estropear las mejores comidas, pero casi todos pecamos de vez en cuando...

En algunos sitios informales pega, en otros, simplemente, estropea la cena.

Me produce una tremenda pereza eso de twitear. Supongo que algun día lo haré, pero por el momento prefiero comentar la comida con los que tengo al lado o enfrente en la misma mesa.
http://50maneras.blogspot.com/

Twitear en una mesa, hablar por teléfono, ponerse a escribir notas, sacar fotografías, pasar msm, etc, se puede llamar como queramos menos comer y pasarlo bien.

Según en qué circunstancias el vicio de twitear roza con la mala educación o con la grosería. Hacía tiempo que no veía a una pareja, quedamos para cenar en Freixa y se tiraron toda la noche tuiteando no sé qué. Y yo me pregunto ¿se puede comer, charlar y tuitear al mismo tiempo? Conmigo que no cuenten. Esta escena la veo repetida a diario y no me interesa nada. La mayoría de los tuits en buenos restaurantes son para presumir, digo yo. Estamos perdiendo el uso de la palabra

Sr. Capel, la inmediatez se esta volviendo en locura, móviles encima de la mesa, conversaciones a medias...cada vez son mas las veces en las que pienso que me gustaría no tener ni móvil, ni ordenador, ni nada!!!!, ni yo ni mis compañeros gastronómicos.

"Slow blog", me encanta, pingue. El directo está sobrevalorado. Reportear una comida en directo, ¿tiene algún sentido?. Me recuerda a un álbum de vacaciones aspiracionales: mira, yo estuve allí y allí. Al final, puede que incluso no estés donde dices que estás porque te encuentras tan ocupado en reportear que no la disfrutas con todos los sentidos,

Yo creo que twitter aporta algo más: ruido. El boca-oreja es más rápido y emite para mucha gente que a su vez lo cuenta y así hasta "el infinito y más allá". Claro está que, cuando se hacía por teléfono, o en persona, era más lento pero se sabía quién, cómo y por qué recomendaba. En twitter..., "chi lo sa".
Abogo por el "slow blog", es más completo. Y el sueño de todos sería la tertulia de sobremesa, la verdadera crítica está ahí, la crónica es la que se apunta. Es una opinión, sin más.
Saludos.

Totalmente de acuerdo yo soy del mundillo gastronómico (blogera de cartavariada.com) que se mueve por internet @laiamf por cierto José Carlos Capel cual es su twitter?

Lo siento, pero no entiendo a los que quedan para cenar o tomar algo y se pasan todo el tiempo tuiteando o hablando por telefono. Cuando esto sucede sencillamente me largo, entiendo que esas actividades son mas importantes que mi compañia y como para mi no lo son me marcho, sin mas.

Bueno, este asunto tiene muchísimas ramificaciones que sería muy interesante debatir, pero me parece que hay dos consideraciones fundamentales: la que atañe al desempeño de un trabajo, y la que tiene que ver con la educación.

Personalmente, no soporto que los móviles se hayan convertido en herramientas de las que la gente no sabe prescindir, y me llevan los demonios si en una comida que se supone relajada los comensales atienden a mensajes o llamadas. Me parece terrible, eso de los teléfonos sobre la mesa, y me cortan muchísimo el disfrute.

Dedicarse a hacer fotos o a tuitear es exactamente lo mismo, pero toma otro cariz si se trata de trabajo. Respecto a las ventajas de uno u otro modo de hacer crítica gastronómica, estoy de acuerdo con Santiago con que cada estilo sirve para algo distinto. Yo prefiero con mucho la crítica madurada a la instantánea, pero puedo verle la gracia a la otra.

Un saludo,
Gara.

A mi me pondría muy nervioso lo de bailar el twit mientras como, aunque hay ocasiones en las que los platos tienen presentaciones tan chulas que se te escapan las manos.
En mi caso los twits a los amigos son para darles envidia.
Aunque se corre el riesgo de convertir el twitter en las paredes y muros de algunos restaurantes populares en los que aparece el dueño abrazado a actores de medio pelo o a futbolistas retirados.
El diletante.

Si se come solo, aún lo veo pasable, pero si estás con más gente, de repente inhibirte de la conversación para sacar el móvil, hacer la foto twittearlo + facebookplacearlo ... en cierta forma me parece una falta de respeto al resto de compañeros/amigos/comensales; casi una paradoja, twitteando nos acercamos de aquellos que están lejos a la vez que nos distanciamos de los que tenemos al lado.

Sr. Capel, como ya comentamos en el post del que usted hace mención cada cosa en su sitio. Usted lleva muchos años y , gracias por exponer algo tan evidente como decir que no disfruta la comida tanto cuando hace su trabajo, no todo el mundo lo hace, y sabe perfectamente que su "target" no es el mismo que el de los tuiteros. Yo personalmente no concibo estar comiendo y con el móvil colgando notas y fotos en internet. La inmediatez hace perder una parte que considero indispensable en la comida, el reposo, el que reafirmar las sensaciones de los platos o matizarlas. Personalmente, la consideración que me merecen los "gastrónomos tuiteros" es relativa. Es una cuestión de cómo uno concibe las cosas, y o mucho me equivoco o es imposible conseguir un análisis sosegado mientras se escribe y se come a la vez.

Totalmente de acuedo con don Capel, un tuit es una cosa instantánea, del momento, un post requiere sentarse, pensar, elaborar un contenido. Igual que Santiago, cuando busco un lugar dónde ir a comer, me decanto por los comentarios que encuentro en la red y generalmente son los blogs que tienen info más detallada.
Por otra parte, cuando voy a comer me gusta disfrutar de mi comida y el ambiente, así que dejo de lado el teléfono y las conexiones, me dedico a disfrutar del plato y la compañía.
Os dejo el link al blog que en que recomendamos sitos 3B (buenos, bonitos y baratos) para comer:
http://www.losbonvivant.com/

Yo utilizo mucho muchisimo redes sociales y internet, por interés y por temas profesionales. Pero he de reconocer que coincido. Se disfruta más de la comida, sin ponerse a tuitear ni sacar fotos... comiendo, hablando.

Al final todo el mundo puede hacer recomendaciones, que está muy bien. Pero al final también, habrá tal cantidad de personas sobre quien leer, que deberemos filtrar y nos atenderemos casi solo a las personas que nos generan confianza por sus comentarios anteriores.

Yo uso twitter y tengo un blog gastronómico (aunque no hago críticas de restaurantes, sí cuento experiencias en alguno, normalmente desconocido). Me gusta leer en las redes sociales, especialmente en twitter, las opiniones de otros, pero me sirve fundamentalmente para conocer el sitio si no lo conocía y ver el aspecto de los platos. Cuando quiero saber si realmente merece la pena un sitio, sin embargo, acudo a vosotros, los críticos gastronómicos y blog con auténtica experiencia en ello: a ti, a Carlos Maribona, leo el blog observación gastronómica o el de Jorge Guitián...
El resumen, según mi punto de vista, es que cada uno de los formatos sirve para lo que sirve. Mientras el primero, twitter, es una opinión inmediata, de primer momento; el segundo es una opinión reflexiva y madurada por el tiempo. Así que ¡¡qué viva la opinión a través de twitter y a través de la crítica gastronómica!!
En lo que sí estoy totalmente de acuerdo es que si twitteas mientras comes se disfruta muchísimo menos. Yo no lo hago (sí subo fotos a veces si el sitio me ha gustado, pero a posteriori) , al fin y al cabo, a mí lo que me gusta es comer (y cocinar).
Por último, una mínima crítica gastronómica, ya que veo que hay un comentario de tapas 2.0. Si vais a Salamanca no os perdáis ir allí. La simpatía de Soraya y la mano de Jorge hacen que la experiencia sea inolvidable.
Saludos

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Un blog para gente a la que le gusta cocinar, viajar, estar al día en modas y tendencias y, sobre todo, comer bien. Un diario de experiencias personales relatadas con desenfado y sentido del humor. Cocineros, recetas, restaurantes, personajes, secretos de cocina y recomendaciones insólitas que no te puedes perder.

Sobre el autor

Isidoro Merino

José Carlos Capel se licenció en Ciencias Económicas, pero lo que realmente le gustaba era cocinar. Lleva 25 años ocupándose de la crítica gastronómica de este periódico y preside Madrid Fusión. Después de haber escrito decenas de libros, ha convertido su afición en un modo de vida.

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