21 sep 2015

Brunch en Nueva York

Por: José Carlos Capel

Vista de la barra de Estela Ayer, justo al mediodía, nos habíamos citado con José Morán Moya (@spanishhipster ) y su esposa Elise. Se trataba de disfrutar del típico brunch de los domingos en Estela, restaurante de moda con mesitas y barra que dirigen a medias el cocinero uruguayo Ignacio Mattos y el sumiller Thomas Carter, profesionales experimentados.

Mattos presume de haber sido discípulo del veterano argentino Francis Mallmann y de la mítica Alice Waters en Chez Panisse. Por su parte Carter ejerció durante años de responsable de bodega junto a Dan Barber en Blue Hill Farm  Nada más sentarnos me entregan una carta que me desconcertó. Apenas fiambres, ninguna ensalada de frutas, ni yogures, ni zumos, ni piezas de bollería ni tampoco los insoslayables huevos Benedict  ¿Me podría traer un bloody Mary, pregunté a la camarera algo desorientado al no ver tampoco otro de los iconos del brunch? ¿Y zumo de naranja? Afortunadamente su respuesta me tranquilizó. 

Bloody Mary “El brunch ha ido evolucionado”, me comentó Morán. “Alberga multitud de conceptos. Ya no es estrictamente ese ágape que reemplaza al desayuno y sustituye a una comida (“breakfast + lunch). Engloba almuerzos variopintos de fin de semana, incluidos los sábados. Comidas de cualquier tipo y procedencia que se sirven en horarios larguísimos, desde las 11,00 h, hasta las 16,00, que admiten tantas variantes como te puedas imaginar. La mayoría se tarifan a la carta, aunque algunos sean menús de precio cerrado”.

Me faltó tiempo para comentarle que el último que había tomado en Clinton Street Baking, resultó absolutamente convencional. Una panadería que el New York Times había premiado por la calidad de sus tortitas (“best pancakes”). Local recomendable para desayunar o merendar entre semana, que brinda un espléndido brunch. En esa ocasión tomamos zumos de frutas, huevos benedict, tortilla con beicon a la salsa de tomate y unas tortitas con nata y mermelada memorables. El café, tipo americano, tan agradable como los “muffins” y algún “scone”.

“El lugar del que me hablas prosigue con éxito”, me comentó Morán. “Hay más de 1.400 establecimientos con brunch en esta ciudad.”

Burrata en salsa verde con pan tostadoDejamos a nuestro amigo la responsabilidad de confeccionar el menú y al poco comenzaron a desfilar por nuestra mesa platos no muy abundantes, a medio camino entre tapas grandes y raciones reducidas. “Lo típico en Estela son los “small plates”, si queremos nos los servirán al centro para compartir”.  

Primero una ensalada de endivias con anchoas y avellanas, luego croquetas de patatas y bacalao con alioli, y enseguida una burrata sobre jugo de vegetales con pan tostado y rallado. Un arranque de nivel. En la siguiente tanda dos muffins ingleses rellenos de pescado ahumado y rabanitos, otros tantos bocadillos de huevo con panceta y aguacate, y una tortilla francesa rellena de calabaza y queso gouda cubierta de escarola. Por último un dumpling de queso ricota con champiñones y queso pecorino sardo. Platos imaginativos, la mayoría de alma mediterránea, que compartimos al centro. De postre una delicada panna cotta servida en plato y un sorbete de fresas al queso mascarpone. Todo bien. Solo el café americano, demasiado extraído, desmerecía de lo demás. Muffin inglés relleno de pescado ahumado y rabanitos  

Mediada la comida José me recordó que Estela se encuentra entre los 100 mejores restaurantes del mundo, concretamente en el puesto 90 de la controvertida lista TheWorlds50Best  Sin duda, el balance había sido positivo pero para estar entre los 100 me pareció demasiado. Estela es un local particularmente ruidoso con un servicio más que descuidado. Cuenta, eso sí, con una acertada lista de vinos con marcas de medio mundo y una colección de jereces que envidiarían muchos restaurantes españoles. Manzanillas, amontillados y olorosos de pequeñas bodegas, incluidas algunas botas del famoso Equipo Navazos.

Aunque desde hace tiempo soy consciente de la evolución del brunch, me cuesta trabajo hacerme a la idea de que ya no es lo que a mi me gusta, un desayuno inglés en versión XXL, donde primero se almuerza y luego se desayuna, o al revés, con varios iconos gastronómicos que nunca deben faltar. Sígueme en twitter en @JCCapel Entrada del restaurante Estela Sorbete de bayas rojas al queso mascarpone José Morán Tortilla con calabaza y queso gouda con escarola Sin comentariosPanna Cotta Endivias con avellanas y anchoas Dumpling de queso ricotta con champiñones y queso pecorino sardo Croquetas de bacalao con patatas con alioli Bocadillo de huevo, panceta y aguacate

Hay 19 Comentarios

Para mi Estela no está entre los 100 mejores restaurantes del mundo, tiene su mérito, pero no hay materia prima de calidad y el local es incómodo.

En España duraría 5 minutos abierto.

amigo jesus , me podria ud explicar por se le llama
requeson a la ricotta, gracias

Es un sitio muy caro, me parece a mi

Totalmente de acuerdo. Un brunch debe ser un brunch

En otro lugar del mundo alguien se hacía la pregunta contraria...

¿por qué se le llama ricota al requesón?

Bueno, en eso de hacer un buen desayuno estamos de acuerdo, se supone que es por la mañana cuando gastamos más gasolina, ahora bien, cree vd que los que se "prietan" un buen desayuno, a media mañana o eso de las 9:30-10, se cascan el bocata con su cerveza, vino o cafe con leche, luego llega la hora de la comida y pasan con una tapa o un café?Va a ser que no. El brunch puede resultar en EEUU o, incluso en algunos paises de Europa centro-norte, pero por estos lares no, o al menos de momento, dentro de algunos años, quien sabe, todos calvos, seguro, ja,ja. Saludos!

"Lamardecuina", el brunch no supone comer más, creo yo, juntas dos comidas o colaciones en una, casi es al revés. A mi que me gusta desayunar bien un brunch te ahorra parte de la comida que sigue después. O no, todo depende de la cantidad.


José, me encantan los bagels, tengo varias recomendaciones que contrastaré antes de marcharme.
Saludos

Nos dirán que siempre decimos las mismas cosas cuando hablamos de la maldita lista esa de San Pellegrino pero los que la atacamos tenemos razón. Si un restaurante como el que Vd. nos indica resulta que está entre los 100 primeros del mundo es que los que votan no han comido ni en Nacho Manzano, Francis Paniego, Ricard Camarena, Dani García, Jordi Vilá y tantos otros fantásticos cocineros españoles que no aparecen ni por asomo en esa relación. Sí, ya sé el tema de las cuotas por paises y los grupos de votantes. Injusticia que los directores de Restaurant Magazine no están en condiciones de corregir de ninguna manera.
Yo me guío por las fotos que Vd. publica del tal Estela, aun suponiendo que se trata de una comida desenfada qué mal presentada está. Entre 100 primeros del mundo? Los foodies de USA lo primero que debería hacer es viajar. Lo que pasa es que se votan los cocineros a sí mismo y el tal Ignacio Mattos es un genio de las relaciones públicas y de la comunicación. El 90 del mundo Estela, por favor¡ no me hagan reir

A ver si alguien me lo puede explicar ¿un brunch es un montón de comida o un poquito de cada cosa? Se va a picar o a comer..., pues entonces no me vale este lugar, por lo que veo es un menú degustación tirando a vulgar. ¿Qué necesidad tenemos de llamarle brunch? Estos anglosajones todo es complicar

En NY funciona mucho la tinteriaxde las modas y todo el mundo aborregado sigue lo que le dicen como algunos críticos como Vd. cuanto le costó el brunch de Estela? Nunca menos de 60 € una tomadura de pelo por una tapas. Le han engañado Capel

Ósea que el brunch no es lo que era sin bollería, ni zumos, qué pena !

Señor Capel, ¡¿Nueva York?! ¡¿Ya tan pronto?! Estaría bien que nos aconsejara sobre en qué compañías aéreas se come mejor. Para un brunch, huevo, claro, y también lo otro que nos cuenta: magdalenas, bollos, tortitas y tostadas. Faltan los bagels. Si sigue por allí, mi consejo es que pregunte por algún sitio donde los hagan buenos. En NY hay sitios excelentes. En Montreal los hay mucho mejores. Son un invento judío que van pero que muy bien para todo.

A mí un brunch me sienta como un tiro. Es una comida a deshoras y nunca domé el cuerpo para eso. Tan a deshoras que han tenido que inventarle un palabro, porque eso no cabe ni en una vida ordenada ni en el diccionario. Viví en Norteamérica y siempre los tomé allí, obligado por conveniencias del trabajo. Maca me ha recordado que hay unos brunchs especiales, los de los domingos. Hablo por mí. Los brunchs de los domingos después de haber estado la noche de parranda sientan estupendamente bien. Uno se levanta tarde, tarda en ducharse, tarda en hacer el café, y tarda tanto que cuando se da cuenta ya ha quedado con los amigos para comer, porque es una necesidad. Es oler la comida y se pasa media resaca. Y creo que lo del bloody mary es porque te quita la otra mitad. Los autoservicios son muy socorridos, pero mejor darse el gustazo de comer mejor. Comer a placer con hambre… eso es un escalón más. Pues esto le contaba a un amigo canadiense hace años para disculparme por no querer organizarnos de brunch, y lo que me respondió da para pensarlo: en España también tenemos un palabro para una comida a deshoras por obligaciones del trabajo, la “merienda-cena”, y anda que no les hice pasar por meriendas-cenas a esos pobres, pero es lo mismo: son unas horas ya sin comer en las que las tripas rugen como el león de la metro y uno come lo que le pongan, pero si se puede comer bien, es una experiencia memorable.
(Yo he leído scone).

Solo una correccion, "scoone" no existe, es "scone"

Opino que aquí, con la de ingestas al dia ya tenemos suficientes. No sé si deberíamos incorporar el brunch con la de problemas que les plantea el sobrepeso a nuestro sistema de salud. Pero si es que pretenden que estemos todo el dia "amorraos al pesebre", en un pienso continuo, ya vale de tanto engorde, que estamos bien, de verdad. Holaaaaa!

Para ejemplo de lo que no son brunchs lo que ofrecen algunos hoteles madrileños. El Ritz, el Palace, el Intercontinental abren a las 13,30 con bufés llenos de paellas y guisos, casi todo mediocre, un invento para captar clientela a su manera con un nombre que suena bien. Mal

Viví en Nueva York durante tres años y echo mucho de menos el brunch de los domingos. En Madrid no encuentro locales que entiendan la idea porque la clientela tampoco está por seguir la corriente de los desayunos tardíos en plan comida, a nosotros lo que nos mola es el aperitivo.

Me gustaría probar esa cosa del brunch. Como decían en "Los Simpsons" es como un desayuno con una rodaja de melón.

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Un blog para gente a la que le gusta cocinar, viajar, estar al día en modas y tendencias y, sobre todo, comer bien. Un diario de experiencias personales relatadas con desenfado y sentido del humor. Cocineros, recetas, restaurantes, personajes, secretos de cocina y recomendaciones insólitas que no te puedes perder.

Sobre el autor

Isidoro Merino

José Carlos Capel se licenció en Ciencias Económicas, pero lo que realmente le gustaba era cocinar. Lleva 25 años ocupándose de la crítica gastronómica de este periódico y preside Madrid Fusión. Después de haber escrito decenas de libros, ha convertido su afición en un modo de vida.

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