Golpe Franco

Sobre el blog

El balonmano español ha logrado todos los títulos de clubes habidos, medallas olímpicas, europeas y dos oros mundiales. Fuera del 40x20, la gloria se esfuma rápido ante la poca hucha y los escasos altavoces de este deporte. Este espacio pretende poner ojos y voz para trasladar lo que surge en la pista fuera de ella. Un golpe franco a la actualidad del balonmano.

Sobre el autor

es periodista, redactor de la sección de Deportes y cubre la actualidad del balonmano.

Archivo

abril 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        

Exiliarse para competir

Por: | 30 de mayo de 2013

Juan-Carlos-Pastor-FOTO-VOLKER_54242313402_54115221155_600_244
Pastor, durante un partido del Valladolid. / ap

Se lo veía venir desde hacía un año. Primero, decía, emigrarían los grandes jugadores; después, sería su turno, el de los entrenadores. No quedaba otra salida. “En España no era posible desarrollar un proyecto deportivo interesante. Y, para mí, eso es lo importante; luego vendrá que me quieran, pero lo que busco es poder trabajar un equipo”, explica Juan Carlos Pastor, seleccionador campeón del mundo en 2005, que ha puesto punto final a 18 años en el banquillo del Valladolid –él se niega a considerarlo un adiós- y que la próxima temporada dirigirá al Pick Szeged, húngaro.

Tenía 27 años cuando se sentó por primera vez en el banquillo vallisoletano, ante un Caja Laboral, predecesor del eterno Portland, que ya entrenaba entonces un tal Zupo Equisoain. El debut no fue nada halagüeño: se lo amargó Alexandru Bulligan –“lo paró todo”-, que con el tiempo trabajaría como entrenador de porteros en la selección de Pastor. En estas casi dos décadas en Valladolid, ha logrado dos Copas del Rey, una Asobal y una Recopa de Europa, en 2009. Quizás el mayor título, sin embargo, haya sido su forma de concebir el balonmano, de desarrollar “defensas inteligentes, ataques creativos”, como él lo define.

Esa impronta le valió la llamada del Pick Szeged, que prueba la fórmula que tan bien le ha funcionado este curso a su gran rival, el Veszprem, que dirige Antonio Carlos Ortega: compaginar la creatividad, el desarrollo de la táctica que tanto trabajan los técnicos españoles con el poderío físico de sus jugadores. “Va a ser duro, difícil, complicado, tienen una forma diferente de ver el balonmano, el idioma supone una barrera, pero ya nos apañaremos”, comenta Pastor, que lo tiene claro: “La peor decisión es la que no tomas”.

Al igual que Ortega, estará arropado por jugadores que conocen bien sus intenciones, sobre todo en dos puestos claves para desarrollar su juego: el extremo, con Roberto García Parrondo –“nos ayudará mucho a mostrarles la defensa 5-1”- y un central como Niko Mindegia, clave en el éxito del Naturhouse este curso: “Es importante tener en la pista a alguien que entienda cómo piensas tú”.

Más allá de los logros materiales, Pastor quiere resarcirse de una temporada muy complicada, en la que el Valladolid no se salvó hasta el último encuentro. “Hubiese sido muy cruel irme de mi casa así, no se lo merecía tampoco la afición”. Por primera vez en mucho tiempo ha sentido impotencia al ver que no podía hacer nada para evitar cómo transcurría la temporada: Por eso necesita un cambio. Y en España no lo encuentra: “Lo más triste ha sido ver que no podíamos competir. Necesito volver a competir en Europa, construir un equipo, hacer que esté contento, jugar bien... mirar de tú a tú a todos los rivales”.

 

El Atlético se aferra a Talant

Por: | 27 de mayo de 2013

Talant
Dujshebaev, durante el encuentro de vuelta ante el Füchse, en Berlín. / EFE

Desde hace años, Talant Dujshebaev camina de la mano de los rumores a final de curso. Su salida esta temporada parecía inevitable. En septiembre, sin embargo,  seguirá sentado junto a Raúl González en el banquillo de Vistalegre. O del Madrid Arena si se cumple la petición de Enrique Cerezo a Ana Botella. Le llamó el Kielce, polaco; le tentó, un año más, el Hamburgo. Pero la fidelidad hacia Domingo Díaz de Mera; el querer seguir cerca de su hijo pequeño, Dani y la más que probable incorporación del mayor, Alex, a la disciplina rojiblanca; la sensación de que el futuro del Atlético depende de él ha podido más que cualquier oferta millonaria. Que las tenía. 

La salida de Luis Miguel López de la dirección general el pasado marzo encendió todas las alarmas sobre el futuro. Desde que aterrizase en Madrid, el Atlético está “a punto” de cerrar un acuerdo con un patrocinador que le garantice estabilidad. Han pasado dos años y el ansiado sponsor sigue sin llegar. La desaparición se ha descartado, en buena medida porque el Atlético no deja de ser una apuesta de Miguel Ángel Gil Marin, que no querría sumar el segundo entierro del equipo de balonmano. El club de fútbol garantiza que seguirá aportando poco más de un millón de euros. El resto, volverá a salir del bolsillo de Díaz de Mera, dueño del equipo.

Dujshebaev, que ha multiplicado sus facetas, hasta el punto de que es él el que está buscando patrocinadores, principalmente en Rusia, se harta de repetir que la plantilla se tiene que estructurar en torno a Kallman, Cañellas y Aginagalde. El primero ha denunciado impagos por parte del club, y los campeones del mundo, tentados por otros clubes, acaban contrato el año que viene. El que Talant siga al frente del barco parece que contribuirá a la continuidad de los tres al menos un curso más. Junto a Hombrados, y la presumible llegada de otro guardameta de garantías, sería la columna vertebral de un equipo muy joven, con recorrido para varios años, cuando escampe la tormenta. Pero competitivo, una máxima a la que Dujshebaev sería incapaz de renunciar. A la que se aferra el Atlético.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal