Golpe Franco

Sobre el blog

El balonmano español ha logrado todos los títulos de clubes habidos, medallas olímpicas, europeas y dos oros mundiales. Fuera del 40x20, la gloria se esfuma rápido ante la poca hucha y los escasos altavoces de este deporte. Este espacio pretende poner ojos y voz para trasladar lo que surge en la pista fuera de ella. Un golpe franco a la actualidad del balonmano.

Sobre el autor

es periodista, redactor de la sección de Deportes y cubre la actualidad del balonmano.

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Una lucha que no cesa

Por: | 31 de octubre de 2013

La selección femenina de balonmano arrancó la pasada semana el camino hacia el Europeo de 2014 con dos victorias ante Turquía e Italia. Ocasión para volver a ver juntas al núcleo principal de la mejor generación de jugadoras. Por ello, y ante el Mundial de Serbia que se celebrará en diciembre, Eli Pinedo accedió a contarnos cómo ve ella al equipo y a reflexionar sobre la situación que vive su deporte. 

BF
Macarena Aguilar, Eli Pinedo y Beatriz Fernández, tras lograr el bronce en Londres. 

Hacía ya tiempo, desde antes de verano, que no nos juntábamos en la selección. Si siempre es especial volver a ver a reunirte con tus compañeras, desde que muchas andan desperdigadas por Europa las concentraciones se han hecho aún más especiales. La selección se ha convertido en el punto de encuentro para todas. Y eso, estoy segura, acabará dando sus frutos, porque llegamos con muchísimas más ganas aún de volver a lograr algo juntas y reivindicar nuestro deporte.

Ha llovido ya un poco desde que nos juntamos hasta nueve internacionales en el Itxako. Las cosas han cambiado. Hay muchísimas cosas que se pueden mejorar, pero tenemos que ver la Liga como una oportunidad para la gente joven, un punto de salida de una nueva generación de guerreras. Es cierto que al oír a alguna compañera sientes cierta envidia en cuanto a la calidad de las ligas en las que juegan en comparación con la española. Yo, sin embargo, me siento una privilegiada por jugar donde lo estoy haciendo, en mi ciudad, en Donosti, en el Bera Bera, un club que va al mes con los pagos, que está disputando la Champions…

Los partidos de la semana pasada contra Turquía e Italia son la antesala del Mundial de Serbia de diciembre. Entonces se cumplirán seis años desde aquel Mundial de Francia de 2007 en el que empezó todo. En lo deportivo no nos fue, digamos, bien, pero ahí se formó el núcleo del grupo actual. Se habían retirado varias jugadoras veteranas y entramos muchas jóvenes, con Jorge, el actual seleccionador. Un nuevo equipo, vaya. Un grupo en el que no destaca ninguna, que trabajamos en la misma dirección, conscientes de que un día le tocará brillar a una y otro día a otra. Esa creo que es la razón principal de todo lo que hemos conseguido en estos seis años. Porque, si no lo sabéis… después de Francia logramos la plata en Macedonia, quedamos cuartas en el Mundial de China, bronce en el de Brasil….y ya el año pasado tocamos cima con el bronce en los Juegos.  

 

Es verdad que después de Londres se nos ha hecho un poco más de caso, pero creo que no el suficiente para lo que hemos conseguido en todo este tiempo. Somos conscientes de que la crisis ha afectado a todos los deportes, ¡qué voy a decir del nuestro! Pero siempre pienso que si el bronce de los Juegos lo llega a lograr el equipo masculino la cosa hubiese sido bien distinta… No se trata de dar ni lástima ni nada de eso. Defendemos lo que es nuestro y lo que hemos ganado a base de trabajo. Si tenemos que hacer el doble de esfuerzo para que nos hagan un poquito más de caso, lo haremos. Si se trata de ganar más títulos o medallas, por trabajo no va a ser. Solo queremos que se nos reconozca lo que hacemos. Nada de lo que hemos logrado ha sido casualidad. 

El 'hispano catarí'

Por: | 24 de octubre de 2013

BORJANANTES
Borja Fernández, el año pasado con el Nantes.

Esta es la historia de un mastodonte de 206 centímetros de Pontigón, Asturias, de casi 32 años, que se ha ganado la vida en dos deportes diferentes en cuatro países distintos. La historia de Borja Fernández, un tipo que un día fue pívot de la ACB y lo dejó para batirse en la línea de seis metros del 40x20. Que se ganó el apodo de hispano en Italia por las narices que le echaba al asunto, como el gladiator hollywoodiense que triunfaba en el cine entonces. El mismo que ahora lleva tapadas la cruz de la victoria, la santina, el himno de Asturias, tatuajes que prefiere no enseñar “por respeto”, para no generar reticencias en su nuevo periplo: Catar.

La última aventura arrancó a principios de verano. En el momento en que se cerró el acuerdo entre el Nantes, con el que aún tenía un año de contrato y El Qadiya. Atrás quedaba un equipo que jugó la final four de la EHF, muy buenos amigos como Jorge Maqueda o Valero Rivera Folch. “La organización por la improvisación”, bromea, todavía con un marcado acento asturiano a pesar de tanto vaivén. Y es que a Borja Fernández se le nota feliz estos días, de vuelta a España como integrante de la selección que dirige Valero Rivera. El técnico, actual campeón del mundo, trabaja desde hace meses para armar un equipo que afronte el Mundial de Catar en 2015 con ciertas garantías. La empresa para la que fue contratado. Para ello llevará a cabo una política nacionalizaciones de jugadores extranjeros, entre ellos Borja. Una práctica muy habitual en balonmano y que a España, sin ir más lejos, le ha permitido beneficiarse de Rolando Uríos, Talant Dujshebaev o Arpad Sterbik. “Nunca llegué a jugar con España, desde el plano deportivo creo que es una gran oportunidad para disputar campeonatos internacionales”, explica Borja.

La rutina catarí nada tiene que ver con lo que acostumbraba el pivote asturiano hasta ahora. En lo deportivo, de agosto a febrero, cuando comience la liga, es tiempo básicamente de entrenamientos. Una época en la que se da especial importancia a la preparación de la selección. Esta es la segunda quincena que pasa el combinado árabe este otoño en Barcelona, donde Valero ha decidido concentrarles a todos.

Borja
Borja Fernéndez, en su época de jugador de baloncesto del CAI y el martes, en Zaragoza, con Catar.

La vuelta a España ha supuesto para Borja el regreso a los lugares donde creció y sufrió la metamorfosis deportiva. En Barcelona, en Badalona por ser exactos, se cultivó como jugador de baloncesto en las categorías inferiores de un Joventut en el que mandaban André Turner, Tanoka Beard –“le vi arrancarse la camiseta después de que le pitaran la cuarta personal en un partido y pensé: ‘Ni en tres vidas quiero jugar contra este”- o Jackie Espinosa, con el que, ríe, se sentía identificado: “Igual técnicamente no era muy bueno, pero lo dejaba todo en la pista”. La entrega le valió para ganarse al Pabellón Príncipe de Felipe, de Zaragoza, que reclamaba su presencia al técnico del CAI, Alfred Julbe, siempre que podía al grito de “¡hispano!, ¡hispano!”. El mismo público que no daba crédito el verano de 2005 al enterarse de que Borja seguiría jugando en aquel parqué…pero en el equipo de balonmano. Fernando Bolea, hoy entrenador del Bidasoa, se había prendado de las cualidades del pívot, sus movimientos y le convenció para que se entrenara con el grupo. Él accedió a hacerlo solo con Bolea, como para que le dejara de insistir. Sin darle importancia. Un día, dos, tres… la cosa fue a más y entre Bolea y Valero, entonces director deportivo del BM Aragón, le terminaron por convencer. “Siempre es gratificante volver a Zaragoza”, luce orgulloso Borja, que anotó cuatro tantos y fue uno de los más destacados de equipo. 

Esta segunda fase de preparación finaliza el jueves con un partido contra el Barça B y algunos de los jugadores del primer equipo que no hayan viajado con sus selecciones. Después, tocará volver a Catar, a los atascos de Doha, de las cosas que más desesperan al gigante asturiano. Al día a día de El Qadiya, donde comparte vestuario con jugadores cataríes, tunecinos, egipcios, un bosnio y un ruso. A la rutina extradeportiva, que también afronta con optimismo. Con demasiado, incluso: “Ahora se puede ir a la playa: ha mejorado el tiempo: 36-37 grados de día y por la noche baja 10”. Por delante, Borja tiene tres años de contrato. Tiempo para ganarse a su nueva afición. Para, quién sabe, ganarse que algún día le reciban al grito de “¡hispano!, ¡hispano!”

Una nueva vida entre estrellas

Por: | 17 de octubre de 2013

Desde que el año pasado los magnates del PSG decidiesen crear una sección de balonmano y, a base de talonario, reclutaran a muchos de los mejores jugadores de este deporte se esperaba su enfrentamiento con el Barcelona, el mejor club de la historia, también auspiciado por el equipo de fútbol. La cita será este sábado domingo 20, en París. Con motivo del duelo, Antonio García, campeón del mundo con España, cuenta su experiencia en el club más rico del mundo. 


Entreno
Los jugadores del PSG, durante un entrenamiento la pasada temporada. 

Una nueva vida entre estrellas

Hace ya más de un año que aterricé en París, tiempo en el que ha sucedido de todo en mi carrera profesional. De llegar lesionado a un equipo que se estaba creando prácticamente de la nada a jugar ahora contra el Barcelona en la Champions, pasando por un oro en el Mundial de España. Todo ello después de tener que dejar León obligado por las circunstancias. Porque aquel fue el mejor vestuario que probablemente haya tenido nunca.

Los primeros pasos en París no fueron sencillos. Me perdí los Juegos de Londres por una lesión, por lo que llegué antes que el resto de internacionales a los entrenamientos de pretemporada. En realidad, ahora es cuando soy más consciente de todo lo que viví aquellas semanas: lesionado, en un sitio nuevo, un balonmano diferente al que había practicado hasta entonces… y a las dos semanas, el equipo anuncia el fichaje de una estrella como Mikkel Hansen, que jugaría en la misma posición que yo. A esas alturas, lo tenía bastante complicado. Aunque, insisto, entonces no era consciente. Casi mejor.

 

Por si fuera poco, se me reprodujo una pubalgia, además del gemelo que estaba tocado, que me impedía coger la dinámica del grupo. En realidad, hasta después del Mundial, en febrero, no encontré sitio en el equipo. En ese tiempo, el trato de mis compañeros fue muy bueno. Creo que la relación que hay en los vestuarios de los equipos españoles es única, pero la experiencia de este año y pico que llevo en París ha sido bastante positiva. Recuerdo cuando volvieron de los Juegos los internacionales. Éramos 10 jugadores nuevos. En realidad, era un nuevo equipo, un nuevo club. Cuando llegué trabajaban aquí tres personas; ahora son casi 20, tenemos canal de televisión propio en Youtube… Otro mundo.

Aunque no hubiese coincidido con ellos, nos conocíamos prácticamente todos. Bojinovic ha sido sin duda uno de mis grandes apoyos. Vivimos en el mismo barrio (Boulogne-Billancourt), solemos comer juntos… Me ayudó mucho para que no le diese vueltas a la cabeza. Obviamente con Sierra también tengo mucha complicidad. Igual que con Honrubia, o la que tuve con Dinart… No tengo queja. Se armó un grupo bastante bueno, los nuevos solíamos quedar bastante, éramos muchos y todos prácticamente de la misma edad. Recuerdo la fiesta que se montó para el cumpleaños de Marko Kopljar, en un restaurante-discoteca de lujo. ¡Yo nunca había ido a una fiesta de ese estilo!

 

Una de las cosas que más sorprende, aunque hayas oído hablar de ellas es el trato que reciben los internacionales franceses. De auténticos ídolos. Dinart, hasta este año que se ha retirado, Honrubia, Abalo, Narcisse son los más queridos y reclamados. También Hansen, claro está. A Sierra y a mí se nos empezó a tomar más en serio cuando ganamos el Mundial. No es lo mismo tratar con un internacional español que con un campeón del mundo. La verdad es que jugar y entrenar con ellos es una experiencia muy positiva. El hecho de entrenarte con gente de tantísima calidad te hace estar siempre muy concentrado, siempre me llevo nuevo algo aprendido a casa. Defender al lado de Dinart ha sido una clase durante todo un año. Lo mismo que ver jugar a Hansen, ves la calidad de sus pases… Nunca he sentido su presencia como si fuera un rival, me hacía muchísima ilusión jugar con alguien como él. Es uno de los jugadores con los que mejor me llevo, de hecho.  El primer año fue como un campus. Ha sido un campus de un año. El balance desde que llegué ha sido positivo, sobre todo en cuanto a títulos, porque ganamos la Liga. En cuanto a juego, creo que no he tenido la misma progresión. Este año noto que estoy jugando muchos más minutos importantes que lo que solía, me ha tocado desatascar los partidos más de una vez, incluso jugando de central. Me gusta esa función, estoy contento. Lo que no quiere decir que aspire a jugar más minutos… El equipo no ha arrancado del todo bien, al menos no como esperábamos y se espera de nosotros. El partido contra el Barça va a ser importante, veremos en qué sitio está cada uno. 

Coubertain
El Stade Pierre de Coubertin, donde habitualmente juega el PSG.

El ambiente estoy seguro de que va a ser increíble. Desde hace dos semanas está todo vendido, el pabellón estará a reventar. Se espera con muchas ganas este partido. En general, todo lo que rodea al club y al balonmano en Francia es sin duda impresionante. Nada que ver con lo que había vivido hasta ahora, y eso que vengo de dos de los equipos que más y mejor afición arrastran en España, como Granollers y Ademar. Pero esto no se puede compara a nada. Ya solo la puesta en escena, el marketing que desarrolla el club, la captación de socios... cada día me sorprende más. Y no solo aquí en el PSG. No he jugado en un solo pabellón que no estuviese lleno. Aquí se hace un partido de las estrellas y ya sabes cuál va a ser la fecha, dónde se va a jugar y cómo se tiene que votar a los jugadores. Es otra forma de ver el deporte, otra cultura. El diario L’Equipe rara vez repite portada, no le importa apostar por otros deportes que no sean el fútbol. Eso en España parece imposible.

Campeones por el mundo

Por: | 11 de octubre de 2013

Alex
Alex Dujshebaev, en el partido de su equipo, el Vardar, ante el Barcelona en Champions este año.

Manolo Cadenas ha tirado de sensatez en la lista para sus dos primeros compromisos serios, aunque sean amistosos, al frente de la selección española. El técnico leonés apuesta por mantener el bloque que formó Valero Rivera y se coronó campeón del mundo en enero. La gran novedad, aunque esperada, es Alex Dujshebaev, de 21 años, que entra por primera vez en la convocatoria de la absoluta. Una selección que anda desperdigada por Europa. 11 de los 16 citados juegan fuera de España. El propio Cadenas dirige al Wisla, polaco. Solo el Barcelona aporta jugadores de la Asobal: cinco. La diferencia es notable con respecto al equipo que apabulló a Dinamarca en el Sant Jordi a principios de año. Entonces, 10 de los 16 internacionales jugaban en España.

Esta dispersión, y la incapacidad de la federación para desembolsar mucho dinero, ha obligado a Cadenas a convocar a los jugadores directamente en Hungría, sin pasar por España. Durante su estancia allí, los magiares correrán con los gastos de desplazamiento y alojamiento de la selección. Los dos partidos (1 y 2 de noviembre en la localidad de Debrecen) serán la primera toma de contacto seria de Cadenas como seleccionador desde que fuera nombrado en mayo. Un mes después dirigió al equipo en los dos encuentros que restaban de clasificación para el Europeo, aunque el pase estaba ya sellado.

El dato de los emigrantes en la selección vuelve a evidenciar las carencias de la Asobal este año, aunque no tendría por qué repercutir en la selección. Quizás todo lo contrario. El nivel de los partidos que disputan Cañellas (Hamburgo, campeón de Europa), Aginagalde (Kielce, campeón polaco) o Ruesga (Veszprem) en sus nuevos equipos es, en general, notablemente superior al que se registra en España.

Es el caso también del propio Dujshebaev. Máximo goleador de la Asobal el pasado año, el lateral rinde a un gran nivel en el Vardar, macedonio. Sin duda aportará descaro y juventud a los campeones, pero sobre todo se podrá empapar del ambiente de un grupo que, con los años y salvo contratiempos inesperados, está llamado a liderar. Un equipo que Cadenas no ha querido desmembrar. Los cambios se antojan paulatinos, solo si son necesarios. Montoro y Ariño son los únicos campeones del mundo ausentes, ya que Ugalde y Raúl Entrerríos se perdieron la cita por lesión, y Alberto Entrerríos puso punto final a su carrera con España al levantar el título. Juanín García, el máximo goleador de la historia de España, que no contaba para Valero Rivera, tampoco parece entrar en los planes de Cadenas.

La lista la forman: Sterbik (Barcelona) y Sierra (PSG), en portería; Víctor Tomàs (Barcelona) y Albert Rocas (Kolding), en el extremo derecho; el extremo izquierdo es para Cristian Ugalde (Veszprem) y Valero Rivera (Nantes); Jorge Maqueda (Nantes) y Alex Dujshebaev (Vardar) en el lateral derecho; Joan Cañellas (Hamburgo), Antonio García (PSG) y Viran Morros (Barcelona), en el lateral izquierdo; dos pivotes: Julen Aginagalde (Kielce) y Gedeón Guardiola (Rhein-Neckar Löwen) y tres centrales: Raúl Entrerríos y Dani Sarmiento, del Barcelona y Carlos Ruesga (Vezprem). 

 

La cuadrilla del Bidasoa está de vuelta en la Asobal

Por: | 09 de octubre de 2013

Por entonces, 22 de abril de 1995, Asier Aranburu no era más que un chaval de 10 años volcado con un equipo que había abiertos las puertas de Europa a Irún. Aquella tarde, en Artaleku, el pabellón que cinco días atrás había retumbado hasta llevar en volandas a los suyos (30-20), viviría algo único. En la pantalla gigante que había instalado el Ayuntamiento, la vuelta de la final de la Copa de Europa: Badel Zagreb-Elgorriaga Bidasoa. En el parqué croata, de amarillo, dirigidos por Juantxo Villarreal, Svensson, Pernunicic, Extaburu… también Fernando Bolea, autor de ocho tantos que ayudaron a hacer valer la renta de los irundarras.18 años después de aquella escena, Aranburu y Bolea comparten vestuario en Artaleku: capitán y entrenador de un histórico, el Bidasoa –el único junto al Barça que ha ganado una Copa de Europa y que sigue vivo- al que la desaparición del Atlético  ha devuelto a la Asobal. Después de penar, sufrir y olisquear la desaparición, trata de aguantar en la máxima categoría con una cuadrilla de jugadores de casa.

 

De aquel Elgorriaga nada queda. Finiquitado el patrocinio de los chocolates, comenzó la cuesta abajo. “Fue duro, me consta que la anterior directiva hizo todo lo posible por encontrar un sponsor, pero ni con una Copa de Europa debajo del brazo se logró”, explica José Ángel Sodupe, actual presidente. El año 2007 supuso un punto de inflexión para el club irundarra. Descendió de la Asobal y la situación se tornó crítica. “Intentamos subir rápido y no lo conseguimos, el agujero se fue haciendo cada vez más grande…” Hasta que en la temporada 2009-2010 se tocó techo: la deuda ascendía a 300.000 euros, los impagos eran constantes, a proveedores, a jugadores... La liquidación era un hecho, pero la ayuda institucional y que quedaba un año para el 50 aniversario del club frenaron el declive. Un cambio de la gestión económica ha ido cerrando la hemorragia hasta casi poder decir ahora mismo que la herida ha cicatrizado.

 

La historia del Elgorriaga podría ser la de tantos. En el balonmano y en el resto de deportes minoritarios. Salvo porque siguen vivos. “El año que bajamos tuvimos un presupuesto de 1,3 millones; el de esta temporada, de 560.000. Es lo que hay, ya nos dimos cuenta de que no podemos gastar más de lo que tenemos”, argumenta Sodupe. “Cualquier época pasada fue mejor”, bromea el técnico, Fernando Bolea. Queda lejos lo vivido a principios de los noventa, pero el arrope de Artaleku sigue siendo especial: “Mis mejores recuerdos del club siempre han tenido que ver con la afición, con cómo nos ha alentado”.

 

Después de echar cuentas, asumieron la plaza del Atlético, que antes rechazaron el Academia Octavio y el Palma del Río. El equipo, configurado para otra categoría, aún no conoce la victoria. Salvo Vidal, argentino, y Álvarez, gallego, el resto de jugadores son guipuzcoanos. “Somos una cuadrilla”, dice orgulloso Asier Aranburu, el capitán, 12 años vinculado al club en dos etapas. Él cató las mieles de Europa antes de la hecatombe –“cómo se hacía grupo en los viajes por Europa”, recuerda”-, pero disfruta de la experiencia que les toca vivir. Su equipo, el de su casa, está de vuelta en la Asobal. “Tenemos la calidad suficiente y la garra necesaria para no pensar en descender”. Y así seguir creciendo.

El País

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