Golpe Franco

Sobre el blog

El balonmano español ha logrado todos los títulos de clubes habidos, medallas olímpicas, europeas y dos oros mundiales. Fuera del 40x20, la gloria se esfuma rápido ante la poca hucha y los escasos altavoces de este deporte. Este espacio pretende poner ojos y voz para trasladar lo que surge en la pista fuera de ella. Un golpe franco a la actualidad del balonmano.

Sobre el autor

es periodista, redactor de la sección de Deportes y cubre la actualidad del balonmano.

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La Champions más española

Por: | 01 de abril de 2014

Karabatic
Karabatic, durante el partido ante el Aalborg. / ALEJANDRO GARCÍA (EFE)

En los cuartos de final de la Liga de Campeones hay tres equipos alemanes, dos macedonios, un húngaro, un francés y un marcado carácter español. Ya no por el Barcelona, el favorito, el que  siempre está, el que solo ha faltado a una de las tres finales a cuatro que se han disputado; el que más Copas de Europa ha levantado. El balonmano español, ese que agoniza en casa, ha exportado en cuestión de dos años jugadores y técnicos que resultan decisivos al máximo nivel.

Al Barça solo le separa de su tercer viaje a Colonia el peor rival que se podían encontrar: el Rhein-Neckar Löwen, segundo en la Bundesliga, que viene de eliminar al Kielce de Talant Dujshebaev en un partido de vuelta marcado por la efectividad en portería de Niklas Landin, acaso el jugador más desequilibrante del cuadro alemán, en el que militan los españoles Isaías y Gedeón Guardiola. Un portero, Landin, sobre el que también pesan dos borrones considerables, como las últimas dos finales, la del Mundial y el Europeo, que disputó con Dinamarca. Sudará el Barça, claro que sudará, pero a estas alturas de campeonato, de eso se trata. En cualquier caso, la vuelta en el Palau le aporta un plus al conjunto de Pasqui, como ocurriese el año pasado ante el Atlético.

Si hay otro equipo al que se espera desde el año pasado en la final a cuatro es al Veszprem, húngaro, que ha dado un salto cualitativo desde que el inquilino en el banquillo es Antonio Carlos Ortega. La fortaleza física se mezcla con una forma de concebir el balonmano más táctica, propia de España, resultando de esa combinación un conjunto que puede aspirar a todo, desde su portería, con el casi infalible Alilovic, hasta su estrella, Laszlo Nagy, pasando, por ejemplo, con la dirección de Chema Rodríguez o Carlos Ruesga. Por segundo año, le tocará resolver la eliminatoria más complicada. Si el curso pasado fue el Kiel quien le dejó sin el billete para Colonia, este año se la jugarán contra el PSG, el equipo que en verano aspiraba a todo, una orquesta de solistas de primer nivel lastrado por la paupérrima dirección de Gardent. Los campeones del mundo Antonio García y José Manuel Sierra fueron, junto a Hallgrimsson y, claro, Hansen, quienes levantaron el partido de vuelta ante el modesto Gorenje Velenje.

Vardar

Los jugadores del Vardar celebran el pase a cuartos. / EFE

Más sorprendente resulta el emergente Vardar, macedonio, entrenado por Raúl González y David Davis, donde Alex Dujshebaev crece a pasos agigantados. Dejó por el camino al campéon de Europa, al Hamburgo, y se le abre una ocasión inmejorable al citarse por un puesto en Colonia con el Flensburg, alemán. “Parece que como hemos ganado al campeón ya todo va a parecer fácil”, se ríe González, mano derecha de Dujshebaev en Ciudad Real y Atlético de Madrid. El factor Skopje, jugar la vuelta en la caldera que supone su cancha, arropado por miles de seguidores enloquecidos, puede resultar decisivo.

Cuartos de final. Ida, entre el 16 y el 20 de abril. Vuelta, entre el 23 y el 27: Rhein-Neckar Lowen-Barcelona; Flensburg-Vardar; Metalurg-Kiel y PSG-Veszprem

El Bera Bera marca el camino

Por: | 16 de marzo de 2014

Berabera

Las jugadoras del Bera Bera celebran la victoria en la Copa de la Reina. / CHEMA MOYA (EFE)

El balonmano femenino sufrió un punto de inflexión en 2012. La medalla de bronce en Londres ponía los focos sobre la mejor generación de jugadoras, al tiempo que la mayoría de ellas iniciaba el éxodo, incapaces como eran los clubes españoles de garantizarles unas condiciones de trabajo dignas. El Itxako, ganador de todo hasta entonces y principal suministrador de jugadoras a la selección tocaba fondo. Fue esa temporada, la 2011-12, la última en la que logró un título. Desde entonces, el Bera Bera no se ha bajado de lo alto del podio en Liga, Supercopa y Copa, título que volvió a conseguir este domingo en Alcobendas al vencer al Rocasa (21-26). No solo cambió la hegemonía, de Estella, en Navarra, a Donosti. También la forma de conseguir esos títulos. El derroche no tiene ya cabida. El Bera Bera marca el camino.

Sobre la pista, cuenta con la mejor defensa, con la internacional Patricia Elorza al frente, a punto de partirse la cara en la final contra el Rocasa. Bajo los palos, una de las porteras más determinantes, con permiso de Silvia Navarro. Ana Temprano volvió a demostrar que está en un momento idílico. 19 paradas suyas terminaron por decantar el triunfo hacia el lado donostiarra. En ataque esta vez destacaron Alba Menéndez y la capitana, Matxalen Ziarsolo, con la garantía que mañana pueden ser otras las protagonistas. “Todas sumamos. El año pasado ganamos la Copa pero sabíamos que no habíamos hecho un buen torneo; este sí, aunque la primera parte de la final estuvimos muy nerviosas”, concede Eli Pinedo, estandarte de este equipo, líder dentro del 40x20, pero también fuera. Suya y de Temprano fue la idea de motivar a sus compañeras desde que llegaron al hotel. Mentalizarlas de que estaban en casa y que aquello no era más que otro paso de los tantos que les quedan por dar. ¿Y si decoramos el pasillo?, le vino a decir la internacional a la portera. Al rato, la ikurriña colgaba de la puerta de una habitación; se leían pequeños carteles con lemas como ‘Cuanto más duro trabajas, más duro será que te rindas’ o ‘Algunas personas quieren que algo ocurra; otras sueñan con que pasará; otras hacen que suceda”. Hasta los espejos de las habitaciones acabaron pintados: “Vamos a demostrarnos a nosotras mismas que podemos ser mejor de lo que fuimos antes de todo esto”, se leía en uno. 

Fotoban

“Es un equipo muy trabajado, muy disciplinado”, celebra el técnico Imanol Álvarez, dos títulos ya (la Supercopa fue el primero) en su primer año al frente del club donostiarra, paradigma para muchos de cómo se deberían hacer las cosas en el balonmano femenino. Un relativo oasis entre tanta tierra quemada resulta este Bera Bera.

“Me he encontrado dentro lo que se ve desde fuera, un club que pelea por hacer bien las cosas en el balonmano femenino”, explica Álvarez, sobre la sección de un club de Donosti que apuesta también por el baloncesto, el rugby, el surf… En el caso del balonmano, cuenta con un presupuesto de 600.000 euros, 200.000 menos aproximadamente que el curso anterior, una cantidad que en su mayor parte proviene de la Diputación, el Gobierno vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián. Un dinero con el que quizás no puedan hacer un equipo puntero para lograr un título en Europa, aunque dominen en España, pero con el que, malabares mediante, cumplen con los pagos, consiguen que las jugadoras tengan Seguridad Social… Algo tan básico como anómalo en algunos deportes, no ya en el balonmano.

“No hemos gastado de donde no teníamos”, asegura la responsable de la sección, Tati Garmendia. “Siempre han ofrecido hasta donde podían llegar”, añade Eli Pinedo. A punto de cumplir 33 años, hace un año regresó a su casa, de la que partió más de una década atrás. Anduvo por Itxako, también por la todopoderosa liga danesa. De vuelta, celebra que lo único que ha cambiado ha sido ella, que de joven ha pasado a ser una de las veteranas: “Los valores se mantienen”.

El calvario del falso dopaje

Por: | 14 de marzo de 2014

Handball
Dominikovic, a la derecha, durante un partido con el Hamburgo, su actual equipo.

Cada vez que oye hablar de un nuevo caso sobre dopaje, se revuelve, afloran viejos fantasmas. Superados, aunque nunca olvidados. Davor Dominikovic arrastra desde 2007 el estigma de un falso caso de dopaje, de su época de jugador del Portland San Antonio. Una sentencia del Tribunal Supremo condena ahora al CSD a pagarle 150.000 euros por el error. Es el fin del caso, del calvario del pivote croata de 35 años, hoy en el Hamburgo. La herida sigue sin cicatrizar del todo.

El 20 de diciembre de 2006, Dominikovic, jugador del club navarro y ex del Barcelona entre otros, pasaba un control antidopaje durante la Copa Asobal que se disputaba en León. Un trámite, como tantos. Su equipo cayó en la final ante el Ciudad Real y Dominikovic se marchó a Croacia por Navidad y para preparar con su selección el Mundial de Alemania, que arrancaba el 20 de enero de 2007. A una semana del inicio, sin embargo, el club navarro recibía de la Federación Española la comunicación de que su jugador había dado positivo por un diurético en aquel control de diciembre. Pese a todas las dudas que se ciernen sobre los implicados en estos casos, pocos creyeron que había incumplido las normas. “Montó tal número, se derrumbó de tal forma, llorando sin parar que pensé de inmediato: este chaval no se ha dopado”, recuerda Zupo Equisoaín, entrenador entonces del Portland. A dos días del inicio del Mundial, Croacia apartaba a Dominikovic hasta que no se supiera el resultado del contraanálisis. Un examen que no fue necesario. El 24 de enero el laboratorio de Control de Dopaje de Madrid, dependiente del CSD reconocía un “error administrativo”. La muestra no era del croata. El daño, para entonces, ya estaba hecho. Empezaba la batalla legal, que se prolongado hasta ahora.

“Me perdí siete partidos del Mundial -la Federación Internacional autorizó su inscripción una vez iniciado el campeonato-, y dejé de ir a la selección un año después”, sugiere desde Hamburgo el jugador, uno de los pivotes defensivos más destacados de aquella época. “Desde entonces, cada vez que había un caso de dopaje en Croacia los periodistas me llamaban para ver qué opinaba; les pedí que dejaran de hacerlo, ¡nunca me había dopado, nunca tomé ninguna sustancia!”, rememora Dominikovic. De nada importa su curriculum, en el que luce un oro olímpico, otro mundial y una Copa de Europa, con el Barcelona, entre otros títulos. “Te das cuenta que en la vida deportiva no existe el ayer, solo hay un hoy y un mañana”.

Dominikovic recaló en el campeón de Europa, donde comparte vestuario con Joan Cañellas, este curso, procedente del Ivry, francés. Dejó el Portland en 2010, pero nunca ha olvidado Pamplona. Ni en lo deportivo  -“me apoyaron de forma incondicional desde el primer momento”- ni en lo personal: “Allí nació mi hijo, pasé unos años muy felices y aún conservo muchos amigos, mis vecinos, gente que no tiene nada que ver con el balonmano”.

Siete años después, Dominikovic ha superado aquellos momentos. Es incapaz, sin embargo, de que cada vez que escucha hablar de casos de dopaje no piense en la inocencia del implicado: “Casi todos los positivos lo son, pero, por mi experiencia, siempre soy precavido”. El CSD hará efectivo ahora el pago de la indemnización, que la asume un seguro de responsabilidad civil. “Pero el dinero no podrá devolverme todo lo que he pasado”.

Diáspora (también) en los banquillos

Por: | 10 de febrero de 2014

QATARvaleroafp

Valero Rivera, durante la final de la Copa de Asia, ante Bahréin. / AFP

No hay semana en la que no se consume el fichaje, o renovación, de un jugador español por un equipo extranjero. El éxodo es un hecho consumado, tan dolorido como está el balonmano en el país de la campeona del mundo, necesitado de una limpieza económica para volver a crecer poco a poco. Una situación que no solo afecta ya a los que ocupan el 40x20. Los que están al borde del mismo son también reclamados por todo el mundo, tanto por selecciones exóticas con chequera como por la élite europea, ávida de dotar al balonmano de algo más que físico. La diáspora se extiende a los banquillos.

Hace apenas un año que la federación catarí apostaba por Valero Rivera para liderar un proyecto de cara al Mundial de 2015 que organiza el país asiático. La mano del técnico más laureado de la historia de este deporte ha dado sus frutos en muy poco tiempo. Si en enero, antes del Europeo, su equipo miraba de tú a tú en amistosos a Dinamarca –con la que empató- o a Francia –a la que aguantó buena parte del partido-; no ya a Noruega, de cuyo trance salió victorioso, la semana pasada Catar se proclamó campeona de Asia por primera vez en su historia. Primer reto que conseguían Valero y los suyos, pues junto a él han trabajado los técnicos Manolo Montoya, Ricard Franch o el médico Josep Anton Gutiérrez, Guti, todos parte del cuerpo técnico que llevó a España a lograr la medalla de oro mundial hace poco más de un año.

“Me siento tan bien tratado y tan ben respetado que ha sido una forma de devolver todo lo que estoy recibiendo”, asegura Valero tras su primer triunfo. El técnico español de Catar destaca la implicación de los jugadores, a los que ha ido cambiando los hábitos de entrenamiento hasta conseguir trabajar como si se tratase de un club, con una preparación prácticamente diaria.

La experiencia para Valero está siendo “tan distinta como bonita” y aunque su proyecto tiene como fin último conseguir un equipo con el que afrontar dignamente el Mundial del próximo enero, el técnico español no quiere oír hablar aún del campeonato. “Queda mucho, no nos marcamos objetivos, el Mundial está ahí, pero primero están los Juegos de Asia, ya habrá tiempo de pensar en enero. Además, el equipo está ilusionado con la posibilidad de clasificarse para los Juegos de Río: “Aunque yo no sé si estaré para entonces”, puntualiza.

Las facilidades, los medios con los que cuenta Valero en Catar son casi impensables incluso en muchos equipos europeos. No ya en Irán o Emiratos Árabes, donde trabajan Rafa Guijosa y Julián Ruiz. Ambos han clasificado a las selecciones al Mundial por primera vez. El combinado que dirige Guijosa fue apeado por Catar de la lucha por el oro, si bien consiguió colgarse el bronce tras ganar a Ruiz. Un cuarto puesto que, al técnico cántabro, le sabe a gloria, “muy por encima de lo esperado”. “Se trata de un equipo amateur, no hay un jugador que sea profesional. Ellos tienen sus trabajos, hay policías, militares, aunque la mayoría son oficinistas. Antes del campeonato preparé una concentración y lo normal es que viniesen ocho jugadores a entrenar. Muchos venían, pero te decían: ‘coach’, hoy no puedo quedarme…”. Con contrato hasta junio, “una buena paga”, Ruiz condiciona su futuro a poder preparar en condiciones el torneo de Catar. “En ocho meses he podido aportar poquito, la verdad, siempre que proponía algo se acababa posponiendo. No hemos podido disfrutar de una situación de trabajo como requiere una competición, y a pesar de todo hemos conseguido el pase, es muy meritorio”.

Además de los tres asiáticos, y contando a Manolo Cadenas al frente de la campeona del mundo, en Catar puede haber hasta cinco españoles dirigiendo un equipo. El quinto en cuestión sería Jordi Ribera, al frente de una Brasil que crece a pasos agigantados con vistas a los Juegos de Río en 2016.

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Antonio Carlos Orega, durante un partido con el Veszprem.

La paupérrima situación de los equipos españoles ha provocado también que la élite de los banquillos europeos estén copada por técnicos españoles. Desde el exseleccionador Juan Carlos Pastor, que afina al Pick Szeged para el curso que viene, hasta Ambros Martin, al mando del Gyor, húngaro, campeón de Europa femenino después de tener que abandonar un Itxako de ensueño. A la espera de lo que ocurra con el Naturhouse en las últimas dos jornadas, al menos cinco entrenadores han clasificado a sus equipos para octavos de final de la Champions. Xavi Pascual, al frente del Barça, y Antonio Carlos Ortega, en su segunda temporada en el Veszprem húngaro más español, no conocen aún la derrota. En los últimos meses se ha dado un impulso mayor: Manolo Cadenas combina su trabajo de seleccionador español con el del Wisla Plock. El eterno rival del combinado polaco, el Kielce, ya se mueve a las órdenes de Talant Dujshebaev. Y el que fuera su inseparable ayudante, Raúl González dirige al hijo del primero en el Vardar, macedonio, el único que ha conseguido limar un punto a los azulgrana este año. España cotiza al alto también en los banquillos.

El filial que puede con todo

Por: | 13 de diciembre de 2013

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Michal Kasal intenta un lanzamiento. / VÍCTOR SALGADO (FCB)

Son cachorros, pero parecen leones. Hambrientos. Insaciables. Sabedores de que el premio final puede ser el cielo del balonmano, uno de los mejores equipos del mundo, el más laureado sin duda. De ahí que no teman a nadie. Por eso son capaces de devorar a un equipo de Champions, al tercero de la liga Asobal. Ellos, los chicos del Barça B, reflejo del poderío de un club; de la situación de este deporte en España, en el que son abismales las diferencias entre los azulgrana y el resto.  

Había ocurrido ya en Irún, ante el Bidasoa. Y sucedió este miércoles en la Ciutat Esportiva. Durante los octavos de una Copa del Rey que en balonmano conserva la magia de disputarse a un partido. Donde no valen segundas oportunidades, aunque en este duelo se necesitasen prórroga y la muerte súbita de los penaltis. Y ahí apareció Biosca, con la B de Barrufet, para detener el último lanzamiento. Y Montoya, que puso la guinda para los azulgrana con el gol definitivo (39-38). Como Balaguer lo había hecho antes con el tanto que forzó los penaltis (35-35). Una cantera de ensueño que podría optar a cotas muy altas en la Asobal de no ser por el club al que representa y que le impide el ascenso. Un grupo que podría medirse a sus mayores en la próxima ronda.

El Barça B ha ganado la División de Honor del balonmano español las dos últimas temporadas y se antoja campeón también este curso. Un rodillo que se beneficia de las penurias que asolan este deporte del que España es campeón del mundo. Pero que, sobre todo, aprovecha las inmejorables condiciones con las que cuenta. Desde que Xavi Pascual, el técnico del primer equipo, se hiciese cargo en 2006 de coordinar la base, se puso en marcha un proyecto para formar futuras estrellas. Así, la Residencia Blume se convirtió en un hervidero de jugadores que trabajan, estudian y, no menos importante, respiran balonmano.  

Los frutos han sido innumerables. Los más recientes, jugadores como Javi García, que se codea ahora en ese Nantes tan español de Alberto Entrerríos, Valero Rivera y Jorge Maqueda. Internacionales como Aitor Ariño, ya en el primer equipo. O el llamado a ser el sucesor del eterno Barrufet en la portería azulgrana: Gonzalo Pérez de Vargas, ahora en Francia.

En el otro lado, los damnificados. Un equipo, el Naturhouse riojano, que llegó alto porque decidió no vivir por encima de sus posibilidades. Que celebró meterse en la Champions apenas 10 años después de su fundación. Que no gasta más de lo que se puede permitir. Y que, claro, sufre también todas esas consecuencias. Las lesiones han hecho mella este año. El jueves, un día después del mazazo, tuvieron que suspender el entrenamiento. Solo tenía disponibles seis jugadores, entre ellos dos porteros. “Nos encontramos destrozados”, aseguraba Javier Gonzalez, Jota, su entrenador, que aspiraba a confeccionar un equipo digno con el que afrontar el último partido de la primera vuelta. Ante lo que se avecina un rodillo. Otra vez en Barcelona. Contra el primer equipo.  

El Guaje vuelve a casa

Por: | 26 de noviembre de 2013

Entrerrios

Raúl Entrerríos celebra un gol ante el Atlético, el año pasado. /KIKE PARA

Una Liga de Campeones, una Recopa, un Mundial de clubes, tres Ligas, un oro Mundial, un bronce olímpico.... El palmarés de Raúl Entrerríos (Gijón, 32 años) se antoja cuando menos envidiable. Poco le queda ya por ganar a uno de los mejores malabaristas del balonmano español. Acaso disputar uno de los partidos más especiales, el de este martes. Un encuentro tan intrascendente por lo que hay en juego -dos puntos prácticamente cantados para el descomunal Barça- como emotivo resulta para el central: será la primera vez en su carrera que juegue un partido de Asobal en su casa, en el Palacio de Deportes de Gijón, en Asturias, una tierra que este año, después de décadas, respira balonmano de élite. 

“Va a ser muy gratificante volver al pabellón donde empezó todo, los recuerdos que guardo son muy bonitos, los mejores”, rememora Entrerríos. Hacía más de 30 años que Gijón, con el Grupo Covadonga, no tenía un equipo en la máxima categoría; han pasado 15 desde el descenso del Balonmano Naranco, el último conjunto asturiano en codearse con los grandes. Por eso, recuerda Entrerríos, el del Jovellanos “no ha sido un ascenso más: Lo primero que hice al saber el calendario era ver cuándo jugaría en Gijón. La vinculación con el equipo es máxima”. No solo la suya. Su hermano Alberto, Tono Cartón, Borja Fernández son algunos de los jugadores asturianos que, desde la lejanía, tienen un ojo puesto en lo que ocurre en Gijón. También otro internacional, Carlos Ruesga, al que le une un vínculo mayor si cabe: su hermano Juanjo juega en el equipo gijonés. Su padre, Juan de Dios, fue portero de aquel Grupo Covadonga de División de Honor del que también formaba parte Ángel Pareja, padre de Miguel y Ángel, hoy en las filas del Jovellanos. 

El nexo de unión entre la mayoría es Alberto Suárez, técnico gijonés, seleccionador juvenil. Amante empedernido del balonmano, por el que se desvive y colabora como pocos, él es el artífice del fulgurante crecimiento de un equipo con apenas cuatro años de vida. Un club que nació para aunar la cantera gijonesa, y en extensión la de toda Asturias, con más de 4.000 federados entre chicos y chicas. A partir de esa premisa, un grupo de exjugadores y técnicos, en junio de 2009 inscribieron al Gijón Jovellanos en la Primera División Nacional. Así, colegios como el Inmaculada y el Corazón de María o el Grupo Astur, entre otros, se unieron para dar forma al proyecto. “Queríamos que los chavales tuvieran independencia hasta llegar a la época de juveniles y después garantizarles un sitio para que pudiesen seguir jugando sin tener que irse fuera de Gijón”, explica Suárez.

El técnico ha dedicado los últimos días a publicar fotos en Twitter de sus muchachos, de su equipo, de su gente, cuando eran críos. Y es que, aunque entonces pudieran soñarlo, ninguno pensaba que cuatro años después de nacer, el Gijón Jovellanos tendría casi 1.300 socios; que caminaría noveno en la máxima categoría; que estarían preparando el recibimiento al todopoderoso Barcelona, la vuelta a casa de Entrerríos. Por el camino, mucho esfuerzo y ningún despilfarro, una fórmula tan sencilla de entender como complicada de aplicar: “En Asturias no había dinero ni cuando había dinero, imagínate”, ilustra el técnico. Las necesidades han forzado al club a ir un paso por delante, a mirar hacia abajo, a la cantera: “Jugamos con gente jovencísima con un papel importantísimo. Tenemos tres extranjeros en los puestos que no producimos lo suficiente; que viven juntos y comparten coche, fichados con más imaginación que otra cosa”.

Suárez admite que el objetivo deportivo es mantenerse en la Asobal, pero hace hincapié en el “objetivo filosófico”, más enriquecedor: “Disfrutar. Qué les vas a decir a chavales que han pasado de jugar delante de 50 personas a hacerlo delante de 1.800. Sí, que tengan los pies en el suelo, que sigan con los estudios. Pero que disfruten, porque un día van a tener el premio de jugar con el mejor equipo del mundo”. Y entre ellos, uno de los suyos.

 

Al asalto del Mundial

Por: | 08 de noviembre de 2013

Maca

Macarena Aguilar, durante un partido con la selección.

A menos de un mes para que comience el Mundial femenino, el seleccionador español, Jorge Dueñas, ha dado la lista de las jugadoras que acudirán al torneo de Serbia, a partir del 6 de diciembre. Aunque falta una plaza por concretar, en el extremo derecho, no se deslizan muchas novedades de lo que ha sido el equipo en las últimas convocatorias. “Creo que estamos ante un grupo muy equilibrado, con el que hemos trabajado estos últimos años, teníamos que seguir esa estructura”, asegura Dueñas.

El éxodo masivo de las jugadoras a ligas extranjeras en los dos últimos años, que se acentuó tras el bronce logrado en los Juegos de Londres- ha desembocado en que solo 4 de las 15 convocadas jueguen en España. “Mi trabajo es conseguir que se amolden a un juego distinto al que practican en sus equipos y sus ligas, quizás más físico”, explica Dueñas, quien también ve aspectos positivos en esta internacionalización de las jugadoras: “Ya no es el primer año que están fuera, eso a ellas les ha dado más estabilidad. Además, pueden dedicarse de pleno a este deporte, cosa que igual todas no hubiesen conseguido de seguir en España”.

Hemos pedido a Jorge Dueñas que analice, brevemente, a las jugadoras que aspiran, al menos, a repetir el bronce que lograron en el último Mundial, en Brasil, hace dos años.

Porteras

Silvia Navarro (Rocasa): “Poco puedo decir de Silvia que no se sepa. Con ella nos garantizamos un referente de primer nivel en la portería.  Siempre aporta un rendimiento muy alto, es determinante en todos los partidos decisivos”

Cristina González (CLEBA León): “Desde hace años ha venido demostrando que está a un alto nivel, complementa perfectamente a Silvia, y está llamada a ser el referente de la potería de España en un futuro. Siempre que ha ido a la selección ha rendido a la perfección”.

Extremos

Marta López (Fleury, Francia): “A pesar de su juventud (23 años), ha demostrado que puede ser una referencia en el extremo derecho. Lo ha demostrado con España y lo lleva contrastando en Francia, en su club, el Fleury. Creo que es una jugadora muy completa, de la que destacaría su capacidad como finalizadora”.

Eli Pinedo (Bera Bera): “No vamos a descubrir ahora a Eli. Su rendimiento ha sido muy alto con España desde hace años. En el Bera Bera creo que está desempeñando un papel de comodín, no solo en el extremo. Además de su tremendo carácter, aporta muchísimas variantes defensivas desde el extremo, que posibilitan tener un equipo más polivalente”.

Naiara Egozkue (Bayer Leverkusen, Alemania): “Ya en la última etapa en el Itxako lo hizo muy bien. Las lesiones le frenaron la progresión en Alemania, pero su rendimiento va a ir a más. Es una jugadora a la que yo tenía controlada desde hacía tiempo y últimamente ha acudido a las concentraciones. Tiene mucho gol, es determinante en el contraataque, en la finalización, también desde los siete metros”.

Elimarta

Eli Pinedo conduce el balón ante la mirada de Marta Mangué y una jugadora croata.

Centrales

Nuria Benzal (Ferhervac, Hungría): “La idea es que juegue más de central que de lateral. No solo tiene gol, también sabe dirigir. Sobre todo buscamos una central que nos facilite el no tener que hacer cambios de ataque-defensa”.

Macarena Aguilar (Randers, Dinamarca): “Es la directora de juego del equipo, la que marca el ritmo. Es determinante en la penetración. Sin balón es una de las mejores jugadoras del mundo, si no la mejor. Tiene una capacidad increíble por romper las defensas”.

Laterales

Bea Fernández (Fleury, Francia): “Es la jugadora que marca nuestro lanzamiento desde larga distancia. La más determinante en este sentido. Además, se desenvuelve muy bien a la hora de distribuir juego con el resto y con el pivote. Necesitamos, como ya la he hecho saber, que aporte también en el plano defensivo, para evitar tantos cambios ataque-defensa”

Marta Mangué (Fleury, Francia): “La verdad es que no sé qué más se puede decir de Marta a estas alturas. Es una de las referencias de este equipo, por su polivalencia, por sus lanzamientos. En defensa, además, destaca por su trabajo de anticipación, por la capacidad que tiene por leer el juego rival, lo que provoca que comentan errores y podamos robar valores”.

Nerea Pena (Cargo, Hungría): “Es una jugadora de primer nivel mundial, pese a que su progresión ha sido truncada por graves lesiones durante los últimos años. Tiene unas características determinantes: gran capacidad de sorpresa, muy buena en la penetración, juega bien con el pivote, tiene buen lanzamiento en paso, en salto… Es muy desequilibrante. También quiero que asuma un mayor papel defensivo, aunque normalmente la reservo para que no se desgaste”.

Patricia Elorza (Bera Bera): “Es una gran jugadora, muy completa y, sobre todo, con una gran capacidad de hacer equipo. Es el comodín que todo entrenador quiere tener. Sin ser igual tan determinante como otras jugadoras, cumple en todas las facetas, tanto en ataque como en defensa. Es necesario tener una jugadora como ella”.

Alexandrina Barbosa (Thuringer, Alemania): “Es la velocidad pura. La explosividad. Determinante como pocas cuando recibe en carrera. Además, en defensa tiene una gran capacidad de anticipación, lo que facilita el robo de balones y la salida en contraataque”.

Lara González (Metz, Francia): “Es el ejemplo de jugadora a la que salir fuera le ha hecho mucho bien. Está rindiendo muy anto en la liga francesa como en la Champions A pesar de su juventud (21 años, la benjamina del grupo), tiene un gran espíritu de lucha, esa parte de guerrera necesaria para estar en este equipo, en el que ha ido entrando poco a poco. Aunque puede aportar en ataque, creo que puede sernos muy útil en el trabajo defensivo, sobre en la zona central en defensa para 6:0.

Pivotes:

Eli Chávez (Nice, Francia): “Está llamada a ser la jugadora de referencia en el futuro (a punto de cumplir 23 años y con 107 internacionalidades). Aportará mucho en labores defensivas por su gran envergadura (1,92m) y por cómo se mueve. En Francia ha mejorado mucho en ataque y resulta una jugadora muy difícil de frenar”.

Begoña Fernández (Vardar, Macedonia): “Probablemente la jugadora más experta. Está desde hace años en el primer nivel del balonmano femenino. Es fundamental en labores defensivas por su capacidad y talento, además de por ser muy intensa. En ataque suele romper las defensas rivales por su velocidad y desmarque. El hecho de que pueda ser su último gran torneo es posible que le dé un plus, aunque me cuesta creerlo, porque por su carácter siempre compite al 100%, tiene un instinto terrible”.

 
 

Un debú a puerta cerrada

Por: | 06 de noviembre de 2013

Xoan Ledo pensó que todo era una broma de Alberto Suárez. El seleccionador júnior se le había acercado en el comedor mientras hacía cola para reponer fuerzas después del partido de los juveniles de España en Hungría. “Come algo ligero, un poco de fruta, que tienes que ir con la absoluta”, le espetó Suárez. Ledo no daba crédito. El chaval siguió a lo suyo. “Comí como un campeón”, asegura. Hasta que se lo volvieron a decir. Una sobrecarga muscular dejaba a Sterbik fuera de los dos partidos amistosos contra Hungría y el seleccionador, Manolo Cadenas, urgía de un portero en caso de que Sierra necesitara un relevo. La broma no era tal. Una hora después, este chaval gallego de 17 años entraba en el vestuario de la selección campeona del mundo y se convertía en el jugador más joven en ser convocado por la absoluta.

Xoanjulen

Aunque se sentó en el banquillo durante los dos partidos, Ledo no llegó a disputar un minuto y solo se le contabiliza una internacionalidad, ya que el primero de los encuentros no se le cuenta como oficial. Además de jugarse a puerta cerrada, se disputó sin marcador y a tres tiempos de 20 minutos, y no a dos de 30. Una estrambótica situación de la que los internacionales fueron avisados en aquel mismo momento. Fue, sin embargo, en ese partido cuando Ledo estuvo más cerca de ponerse bajo los palos. Con el resultado favorable a los campeones del mundo –el cuerpo técnico llevó la cuenta y aseguran que ganaron 26-30- Sierra se dirigió a Cadenas: “Que entre el chaval, ¿no?”. “En ese momento sentí algo raro en el cuerpo, un sensación extraña, podía jugar con los campeones del mundo”, relata Ledo. El seleccionador, sin embargo, consideró que no era producente y declinó la propuesta.

Un día después, el joven portero del BM Lalín volvió a formar parte de la convocatoria. Ante 12.000 personas, con marcador, como rige la normativa. Sin marcianadas, aquello ya era otra historia: “Fue increíble”, atina a explicar Ledo, que en el calentamiento ya detuvo algún que otro balón. “Veo que ya estás preparado”, le dijo Cadenas, tratando de transmitirle la misma confianza que le había dado el vestuario desde el primer momento: “Todos me felicitaban, me decían que lo hiciese como sabía si tenía que salir; Sierra me recordó que, aunque sea de rebote, siempre se acaba parando algún balón”, broma el joven portero gallego, que compartió impresiones durante buena parte del encuentro –España volvió a vencer (24-29)- con Albert Rocas. También aprovechó a hacerse foto con sus nuevos compañeros, como Julen Aginagalde. El momento más recordado, posiblemente en el de los himnos: “Estar ahí todos abrazados, en el centro de la pista, fue muy emocionante”.

Feliz por la experiencia, Ledo es consciente de que se trata de una anécdota, de que por delante de él hay muy buenos porteros y que su trabajo está en mantener la excelencia de la selección junior, siempre en las finales en los últimos años. “Ya pasó, para mí sería un sueño simplemente que volviese a pasar lo que ocurrió en Hungría”. La de Ledo, en definitiva, no deja de ser una historia atípica en una semana con buena carga de surrealismo para los campeones del mundo.

La Federación había cerrado hacía meses que España jugaría dos amistosos en Hungría, preparatorios para el Europeo que se celebrará a partir de enero en Dinamarca. Ante un rival de peso, que estará en el mismo grupo que los campeones del mundo y que corría, como es práctica habitual en estos casos, con los gastos del combinado de Cadenas en tierras magiares. Hasta ahí todo resultaba lógico. Las cosas empezaron a cambiar cuando, una vez en Hungría, el cuerpo técnico fue avisado de que el primero de los partidos se disputaría a puerta cerrada. El desconcierto fue mayúsculo cuando los jugadores vieron, ese mismo día, que no se disputarían un encuentro al uso: se jugarían tres partes de 20 minutos y sin marcador. Desde la selección y la federación apuntan a diversos factores, aunque ninguno de forma oficial: la imposibilidad de llenar el pabellón de Debrecen durante dos días seguidos; un posible temor del seleccionador húngaro, Lajos Mocsai a perder los dos partidos –como así fue- ante su público o que el propio Mocsai tenía a tres jugadores por posición y quería probar con cada uno de ellos son algunas de las explicaciones que han trascendido.

De tan estrambótica situación se empezó a tener constancia cuando algunos jugadores, a través de Twitter, relataron la inédita situación después del partido. Apenas se tuvo constancia tampoco del encuentro del sábado hasta que concluyó. Televisión Española, a través de Teledeporte, el canal que desde hace años retransmite casi todos los partidos de la selección, no podía hacer frente al dinero que exigía la tenedora de los derechos, la televisión húngara. Normalmente, en el caso de los encuentros clasificatorios se suele recurrir al intercambio de señal, lo que no era viable en este caso. Es de suponer que la Federación, consciente de la situación económica por la que atraviesa Televisión Española, sabía de las dificultades que surgirían para retransmitir los partidos cuando se cerró el acuerdo con Hungría. Ni siquiera a través de Internet los seguidores del balonmano pudieron ver a los campeones del mundo en directo.

 

Desde que España logró el oro en Barcelona, solo ha disputado dos encuentros en casa: en Guadalajara ante Macedonia, en abril y en León, ante Suiza, en junio. Con los de Hungría han sido cuatro los partidos que han disputado fuera de España la selección. Un equipo que sigue demostrando en la pista la calidad que le llevó a tocar el cielo en enero. Manolo Cadenas, sensato, apuesta por el bloque campeón. Según explica el propio seleccionador, en Hungría buscó también otras variantes, como dar minutos a Julen Aginagalde en defensa o a Gedeón Guardiola en ataque, para buscar alternancias en el pivote. “Los valores y las virtudes del equipo campeón hay que mantenerlas”, asegura Cadenas.  

 

Una lucha que no cesa

Por: | 31 de octubre de 2013

La selección femenina de balonmano arrancó la pasada semana el camino hacia el Europeo de 2014 con dos victorias ante Turquía e Italia. Ocasión para volver a ver juntas al núcleo principal de la mejor generación de jugadoras. Por ello, y ante el Mundial de Serbia que se celebrará en diciembre, Eli Pinedo accedió a contarnos cómo ve ella al equipo y a reflexionar sobre la situación que vive su deporte. 

BF
Macarena Aguilar, Eli Pinedo y Beatriz Fernández, tras lograr el bronce en Londres. 

Hacía ya tiempo, desde antes de verano, que no nos juntábamos en la selección. Si siempre es especial volver a ver a reunirte con tus compañeras, desde que muchas andan desperdigadas por Europa las concentraciones se han hecho aún más especiales. La selección se ha convertido en el punto de encuentro para todas. Y eso, estoy segura, acabará dando sus frutos, porque llegamos con muchísimas más ganas aún de volver a lograr algo juntas y reivindicar nuestro deporte.

Ha llovido ya un poco desde que nos juntamos hasta nueve internacionales en el Itxako. Las cosas han cambiado. Hay muchísimas cosas que se pueden mejorar, pero tenemos que ver la Liga como una oportunidad para la gente joven, un punto de salida de una nueva generación de guerreras. Es cierto que al oír a alguna compañera sientes cierta envidia en cuanto a la calidad de las ligas en las que juegan en comparación con la española. Yo, sin embargo, me siento una privilegiada por jugar donde lo estoy haciendo, en mi ciudad, en Donosti, en el Bera Bera, un club que va al mes con los pagos, que está disputando la Champions…

Los partidos de la semana pasada contra Turquía e Italia son la antesala del Mundial de Serbia de diciembre. Entonces se cumplirán seis años desde aquel Mundial de Francia de 2007 en el que empezó todo. En lo deportivo no nos fue, digamos, bien, pero ahí se formó el núcleo del grupo actual. Se habían retirado varias jugadoras veteranas y entramos muchas jóvenes, con Jorge, el actual seleccionador. Un nuevo equipo, vaya. Un grupo en el que no destaca ninguna, que trabajamos en la misma dirección, conscientes de que un día le tocará brillar a una y otro día a otra. Esa creo que es la razón principal de todo lo que hemos conseguido en estos seis años. Porque, si no lo sabéis… después de Francia logramos la plata en Macedonia, quedamos cuartas en el Mundial de China, bronce en el de Brasil….y ya el año pasado tocamos cima con el bronce en los Juegos.  

 

Es verdad que después de Londres se nos ha hecho un poco más de caso, pero creo que no el suficiente para lo que hemos conseguido en todo este tiempo. Somos conscientes de que la crisis ha afectado a todos los deportes, ¡qué voy a decir del nuestro! Pero siempre pienso que si el bronce de los Juegos lo llega a lograr el equipo masculino la cosa hubiese sido bien distinta… No se trata de dar ni lástima ni nada de eso. Defendemos lo que es nuestro y lo que hemos ganado a base de trabajo. Si tenemos que hacer el doble de esfuerzo para que nos hagan un poquito más de caso, lo haremos. Si se trata de ganar más títulos o medallas, por trabajo no va a ser. Solo queremos que se nos reconozca lo que hacemos. Nada de lo que hemos logrado ha sido casualidad. 

El 'hispano catarí'

Por: | 24 de octubre de 2013

BORJANANTES
Borja Fernández, el año pasado con el Nantes.

Esta es la historia de un mastodonte de 206 centímetros de Pontigón, Asturias, de casi 32 años, que se ha ganado la vida en dos deportes diferentes en cuatro países distintos. La historia de Borja Fernández, un tipo que un día fue pívot de la ACB y lo dejó para batirse en la línea de seis metros del 40x20. Que se ganó el apodo de hispano en Italia por las narices que le echaba al asunto, como el gladiator hollywoodiense que triunfaba en el cine entonces. El mismo que ahora lleva tapadas la cruz de la victoria, la santina, el himno de Asturias, tatuajes que prefiere no enseñar “por respeto”, para no generar reticencias en su nuevo periplo: Catar.

La última aventura arrancó a principios de verano. En el momento en que se cerró el acuerdo entre el Nantes, con el que aún tenía un año de contrato y El Qadiya. Atrás quedaba un equipo que jugó la final four de la EHF, muy buenos amigos como Jorge Maqueda o Valero Rivera Folch. “La organización por la improvisación”, bromea, todavía con un marcado acento asturiano a pesar de tanto vaivén. Y es que a Borja Fernández se le nota feliz estos días, de vuelta a España como integrante de la selección que dirige Valero Rivera. El técnico, actual campeón del mundo, trabaja desde hace meses para armar un equipo que afronte el Mundial de Catar en 2015 con ciertas garantías. La empresa para la que fue contratado. Para ello llevará a cabo una política nacionalizaciones de jugadores extranjeros, entre ellos Borja. Una práctica muy habitual en balonmano y que a España, sin ir más lejos, le ha permitido beneficiarse de Rolando Uríos, Talant Dujshebaev o Arpad Sterbik. “Nunca llegué a jugar con España, desde el plano deportivo creo que es una gran oportunidad para disputar campeonatos internacionales”, explica Borja.

La rutina catarí nada tiene que ver con lo que acostumbraba el pivote asturiano hasta ahora. En lo deportivo, de agosto a febrero, cuando comience la liga, es tiempo básicamente de entrenamientos. Una época en la que se da especial importancia a la preparación de la selección. Esta es la segunda quincena que pasa el combinado árabe este otoño en Barcelona, donde Valero ha decidido concentrarles a todos.

Borja
Borja Fernéndez, en su época de jugador de baloncesto del CAI y el martes, en Zaragoza, con Catar.

La vuelta a España ha supuesto para Borja el regreso a los lugares donde creció y sufrió la metamorfosis deportiva. En Barcelona, en Badalona por ser exactos, se cultivó como jugador de baloncesto en las categorías inferiores de un Joventut en el que mandaban André Turner, Tanoka Beard –“le vi arrancarse la camiseta después de que le pitaran la cuarta personal en un partido y pensé: ‘Ni en tres vidas quiero jugar contra este”- o Jackie Espinosa, con el que, ríe, se sentía identificado: “Igual técnicamente no era muy bueno, pero lo dejaba todo en la pista”. La entrega le valió para ganarse al Pabellón Príncipe de Felipe, de Zaragoza, que reclamaba su presencia al técnico del CAI, Alfred Julbe, siempre que podía al grito de “¡hispano!, ¡hispano!”. El mismo público que no daba crédito el verano de 2005 al enterarse de que Borja seguiría jugando en aquel parqué…pero en el equipo de balonmano. Fernando Bolea, hoy entrenador del Bidasoa, se había prendado de las cualidades del pívot, sus movimientos y le convenció para que se entrenara con el grupo. Él accedió a hacerlo solo con Bolea, como para que le dejara de insistir. Sin darle importancia. Un día, dos, tres… la cosa fue a más y entre Bolea y Valero, entonces director deportivo del BM Aragón, le terminaron por convencer. “Siempre es gratificante volver a Zaragoza”, luce orgulloso Borja, que anotó cuatro tantos y fue uno de los más destacados de equipo. 

Esta segunda fase de preparación finaliza el jueves con un partido contra el Barça B y algunos de los jugadores del primer equipo que no hayan viajado con sus selecciones. Después, tocará volver a Catar, a los atascos de Doha, de las cosas que más desesperan al gigante asturiano. Al día a día de El Qadiya, donde comparte vestuario con jugadores cataríes, tunecinos, egipcios, un bosnio y un ruso. A la rutina extradeportiva, que también afronta con optimismo. Con demasiado, incluso: “Ahora se puede ir a la playa: ha mejorado el tiempo: 36-37 grados de día y por la noche baja 10”. Por delante, Borja tiene tres años de contrato. Tiempo para ganarse a su nueva afición. Para, quién sabe, ganarse que algún día le reciban al grito de “¡hispano!, ¡hispano!”

El País

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