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Sobre el blog

Actualidad sobre las oportunidades de negocio de la Economía Verde, el Medio Ambiente, la Energía y la Sostenibilidad, sin olvidar los nuevos nichos de mercado relacionados con el cambio climático y la eficiencia energética.

Sobre EOI

Escuela de Organización Industrial

EOI Escuela de Organización Industrial es la escuela europea de referencia en la formación en gestión medioambiental y energética, siendo la primera escuela en desarrollar este tipo de programas en 1976. Desde entonces, EOI ha abierto líneas de especialización en energías renovables, gestión del agua y huella de carbono, con especial atención al emprendimiento en los sectores productivos de la Economía Verde. En sus cursos se han formado más de 35.000 pymes que se suman a la comunidad de 80.000 antiguos alumnos de la Escuela. EOI, fundada en 1955, es una fundación pública del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Programas de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad

Sobre los autores

Profesores del área de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad de EOI Escuela de Organización Industrial.

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Un mercado energético sostenible

Por: | 28 de febrero de 2013

Si tenemos en cuenta que el consumo energético “per cápita”  y el nivel de desarrollo social y económico de un país van de la mano, que países que concentran una gran parte de la población mundial, como es el caso de la India y China,  están aumentando de forma rápida su nivel de desarrollo, y que aproximadamente un 20% de la población mundial no tiene aún acceso a la electricidad, parece evidente que el consumo energético mundial experimentará un importante aumento en los próximos años.

Por otro lado, también resulta evidente que son los combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo) los que dominan actualmente el mercado energético, pues abastecen aproximadamente el 80% del consumo mundial de energía primaria. Esta situación no es nueva, pero su conveniencia empezó a ser discutida y puesta en tela de juicio como consecuencia de la crisis del petróleo que tuvo lugar en los años 70 del pasado siglo. En aquel momento se puso de manifiesto la conveniencia de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y buscar su sustitución en las llamadas energías renovables.

 

AIE Combustibles 2012
Consumo de energía primaria en el mundo en 2011, según combustibles (AIE 2012)

Una vez pasada la crisis de los años 70 y con la vuelta del precio del petróleo a niveles bajos, disminuyó el interés por las energías renovables. La sociedad en general se despreocupó de este tema, hasta que las voces que alertaban sobre las nefastas consecuencias que tendría el cambio climático que estaba produciendo el rápido incremento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera se empezaron a oír. Dichas voces levantaron curiosidad en unos, inquietud en otros, y en la mayoría de las personas indiferencia. Informes apoyando y negando el cambio climático se han ido sucediendo durante un par de décadas, hasta que ya nadie cuestiona dicho cambio climático y el efecto acelerador que en él está provocando el masivo uso de combustibles fósiles.

Informes cuya objetividad nadie se atreve ya a poner duda, como los emitidos por la Panel Internacional para el Cambio Climático (IPCC)  están mostrando una realidad que nos amenaza a todos los habitantes de la Tierra. Cuando leemos en dichos informes las nefastas consecuencias que tendría llegar a una concentración de 450 ppm (partes por millón) de gases de efecto invernadero en la atmósfera, teniendo presente que ya estamos por encima de las 375 ppm, es cuando comenzamos a darle a este asunto la importancia que merece. Cuando tenemos en cuenta el incremento de desastres naturales que se están produciendo como consecuencia del mencionado cambio climático, así como del gran aumento que están teniendo enfermedades con un marcado carácter medioambiental, como las alergias y enfermedades respiratorias, o cuando escuchamos los avisos de alerta sanitaria en nuestras ciudades por haber sobrepasado con creces el nivel de contaminación definido como peligroso para las personas, o cuando vemos las imágenes de ciudades en las que la población apenas puede respirar debido a la gran contaminación producida por los combustibles fósiles, es entonces cuando no tenemos más remedio que pensar en este problema.

Es en este punto cuando recuerdo dos frases recientes de Mario Rodríguez (director adjunto de Greenpeace España): “Vivimos una degradación ambiental sin precedentes”, “El medio ambiente no debe pagar los platos rotos porque no tenga madre ni padre”.

Pero, por desgracia, los humanos solemos pensar sólo en nosotros y en el momento en el que vivimos, y no en las generaciones futuras, lo que nos lleva a considerar, erróneamente, que este problema no es nuestro, pues aún nos permite seguir teniendo una vida “normal”, sin ser conscientes de que es más que probable que la contaminación que nos rodea ya esté afectando a nuestra salud, aunque aún no lo notemos de forma fehaciente en la mayoría de los casos.

Tanto por el creciente efecto nocivo que tienen en el medioambiente, como por los recursos limitados que existen de combustibles fósiles, parece claro que el cambio hacia un mercado energético más sostenible en el que el consumo de combustibles fósiles sea mucho menor que el actual y una parte importante de la demanda energética mundial sea abastecida mediante energías renovables, parece inevitable. Más allá de los esfuerzos realizados por los poderosos lobbies asociados a los combustibles fósiles y al oligopolio eléctrico, la realidad de que el actual sistema energético es insostenible en el tiempo acabará por imponerse, y la única solución para establecer un sistema más sostenible pasa, ineludiblemente, por usar las energías renovables de forma masiva.

El principal inconveniente que se les achaca a las energías renovables más abundantes a nivel mundial (la solar y la eólica) es su discontinuidad en el tiempo, lo que dificultaría poder garantizar a los consumidores el suministro de energía en cualquier momento. Pero, afortunadamente, se ha comprobado que entre la energía solar y la eólica existe una magnifica complementariedad en el tiempo cuando se consideran regiones extensas, como es el caso de Europa. Efectivamente, se ha visto la excelente complementariedad que existe entre le energía eólica en los países del centro y norte de Europa, y la energía solar en los países del sur de Europa y norte de África. Los estudios realizados han puesto de manifiesto que Europa podría abastecerse exclusivamente con energías renovables, ya que a la natural complementariedad entre la energía solar y la eólica (la energía solar es abundante durante el día, mientras que la energía eólica es más abundante durante la noche) hay que sumar el gran grado de gestionabilidad que posee la energía solar gracias a los sistemas de almacenamiento térmico que ya están comercialmente disponibles y que muchas centrales termosolares españolas ya están utilizando eficazmente para generar electricidad cuando no hay radiación solar.

Pero para poder hacer un uso eficaz y eficiente de la gran complementariedad entre la energía solar y la eólica a nivel europeo es imprescindible disponer de una potente red eléctrica europea de transporte que interconecte los diversos países, de modo que la electricidad sobrante en unos pueda ser transportada de forma rápida a otros donde la necesiten. Las redes de transporte en corriente continua a 800 kV constituyen una excelente solución para esta necesidad, pues la tecnología para estas redes ya se está usando comercialmente en muchos países, como Brasil, Canadá o China, donde existen miles de kilómetros de este tipo de redes eléctricas.  Mediante redes de este tipo pueden transportarse grandes cantidades de energía eléctrica a largas distancias, con unas pérdidas de transporte mucho menores que con las redes actuales en corriente alterna. De este modo, el transporte de electricidad a distancias de hasta 3000 km se haría con solo un 10% de pérdidas. Utilizando estas líneas de transporte en corriente continua pueden transportarse grandes cantidades de energía eléctrica desde un país a otro, para posteriormente distribuirla dentro del país receptor a través de su red de distribución en corriente alterna. La construcción de estas nuevas líneas eléctricas de transporte requiere, sin duda, de un consenso internacional que consiga la financiación requerida y elimine las tradicionales trabas que algunos países vienen poniendo para el aumento de la potencia eléctrica de interconexión con sus países vecinos.

Así pues, la sustitución del actual mercado energético, basado principalmente en los combustibles fósiles, por un sistema más sostenible, basado en las energías renovables, no es solo posible, sino imprescindible para evitar dejar a las futuras generaciones una hipoteca medioambiental imposible de pagar. Existen soluciones y lo que falta es aunar voluntades políticas a nivel internacional, para lo cual los ciudadanos debemos hacer oir nuestra voz, porque cuanto más tarde se acometa esta labor, menores serán las posibilidades de éxito antes de que los negativos efectos medioambientales sean inevitables. Creo que es pertinente hacer referencia aquí a una frase que oí hace ya mucho tiempo y que me impactó por la enorme carga de verdad que encierra: “la Naturaleza es tan sabia y funciona mediante unos engranajes tan precisos y eficientes, que antes de que el hombre acabe con ella, ella acabará con el hombre”. Y yo me pregunto: ¿son las nuevas enfermedades y los grandes desastres naturales más recientes una incipiente muestra de la sabiduría y eficiencia de los engranajes de la Naturaleza?

Pero no es momento para el pesimismo, sino para la concienciación sobre el problema y para transmitir a la clase política que este no es un problema trivial, por lo que deben situar entre sus prioridades la implantación de soluciones eficaces, pues haberlas, las hay, y España es uno de los países punteros a nivel mundial en tecnología de energías renovables. Para una vez que estamos a la cabeza del mundo en algo tan importante y positivo como son las energías renovables, no lo echemos por la borda y sepamos encauzarlo hacia la solución del problema medio ambiental que nos amenaza, a la vez que supondría una importante fuente de generación de empleo.

 

Eduardo Zarza
Profesor Electricidad Termosolar en EOI, Responsable de la Unidad de Sistemas de Concentración Solar CIEMAT- Plataforma Solar de Almería (PSA)

 

Autoconsumo fotovoltaico y empleo

Por: | 19 de febrero de 2013

José Donoso Alonso. Director General UNEF
José Donoso Alonso. Director General UNEF (Unión española fotovoltaica). Profesor EOI Master Energía Renovables y Mercado Energético

El autoconsumo de electricidad con energía fotovoltaica ya es rentable en España sin ningún tipo de ayuda, es decir, a los consumidores ya nos resulta más barato producirnos nuestra propia electricidad con nuestros paneles solares que comprar la energía a la compañía eléctrica.

Este hecho abre las puertas a un camino que conduce directamente al futuro y que nos retrotrae a los deseos de los pioneros de las energías renovables no sólo de cambiar la forma de producir energía, sino también la forma de consumirla y la propiedad de las instalaciones productoras. El paso del autoconsumo a poder utilizar la fórmula del balance neto y de ahí a la generación distribuida y de ahí a las redes y ciudades inteligentes puede significar un cambio auténticamente revolucionario.

De acuerdo con la situación descrita, el sector fotovoltaico debería estar entrando en una nueva época, en la que su actividad sea mucho más sólida y estable que antes, porque ya no dependa de la voluntad de los reguladores para su existencia sino que su propio grado de competitividad justifica sus proyectos.

Aunque las externalidades positivas en la energía fotovoltaica justificasen los recursos destinados a su desarrollo por la vía de la generación de empleo, evitar importaciones energéticas y emisiones de CO2, activar la innovación, … llevará a una mejor una situación en que ya no son necesarias los regímenes especiales y se mantienen todos los beneficios indirectos, particularmente el de la generación de empleo.

La fotovoltaica es la tecnología de generación que más trabajo crea. Según los datos del Plan de Energías Renovables, casi 20.000 personas trabajaban directamente en el sector en España en 2010, último ejercicio con datos oficiales. En aquel momento todavía estaba vigente el sistema de primas y, aunque el sector ya había dejado atrás su momento álgido (empleaba alrededor de 60.000 personas en 2008), había un modesto mercado fotovoltaico en España.

Llegó el año 2012 y el Gobierno aprobó la moratoria al sistema de primas, iniciándose con ello un período de destrucción aguda del tejido empresarial y del empleo fotovoltaico. Según los cálculos de UNEF, a inicios de 2013 el sector debe rondar los 7.000 empleos directos.

Afortunadamente para el sector y para el empleo en él, el fin de las ayudas a las renovables coincide con el citado alcance de la rentabilidad directa de la fotovoltaica en régimen de autoconsumo. Ahora bien, para desarrollar una actividad económica rentable en un sector regulado hace falta que exista una regulación.

En España, el autoconsumo instantáneo está regulado de un modo disperso y con lagunas y, a pesar de ello, se están conectando a la red las primeras instalaciones. Ahora bien, el balance neto, un sistema de intercambio de energía que permite inyectar en la red los excedentes del autoconsumo instantáneo para recuperarlos más adelante (con fotovoltaica se recuperaría de noche lo que sobre del mediodía), todavía no está regulado, a pesar de que el primer anuncio público de la elaboración de la normativa se remonta al julio de 2010.

Con el autoconsumo instantáneo, las instalaciones se dimensionan para evitar que haya excedentes de producción. En cambio, con el balance neto las instalaciones se dimensionan de acuerdo con el grado de consumo total, independientemente del momento en que se produzca el consumo, lo que amplía el tamaño de las mismas y, lógicamente, el tamaño del mercado y de todos los beneficios a él asociados: empleo, ahorro de importaciones, reducción de las emisiones de CO2, etcétera.

Con una normativa de balance neto favorable, que no incluyese apoyos pero tampoco trabas innecesarias, en España se podría crear un nuevo mercado, mucho más potente que el que ya se está creando de autoconsumo instantáneo.

La Plataforma para el Impulso de la Generación Distribuida y el Autoconsumo Energético ha elaborado un estudio macroeconómico prospectivo sobre las posibilidades de desarrollo del autoconsumo con balance neto y los resultados son muy esperanzadores: atendiendo a un volumen de instalación de 400 MW al año, se podrían crear unos 5.700 puestos de trabajo directos en apenas cinco años.

Junto a esta creación de empleo neta en cinco años, el Estado obtendría unos retornos por la actividad económica generada (recaudación de impuestos y ahorro por desempleo) de 300 millones, evitándose además, el desembolso de más de 130 millones en importaciones energéticas. La fotovoltaica se desarrollará en España en los próximos años con instalaciones de autoconsumo ligadas a programas de ahorro y eficiencia energética.

Esperemos que la normativa de balance neto que finalmente apruebe el Gobierno (se anunció por primera vez en julio de 2010) sea lo suficientemente buena como para que se multipliquen las ventajas del autoconsumo y su aportación al conjunto de la sociedad española. Lo que nos estamos jugando en este momento no es el poder parar algo que será imparable como lo fue la transformación del mercado de las telecomunicaciones, sino sólo retrasarlo y que las empresas españolas puedan ser líderes del cambio o sujeto pasivo del mismo.

¡Me gusta esta empresa!

Por: | 06 de febrero de 2013

La empresa para tener éxito tiene que gustar. 
Gustar a las personas que trabajan en ella,
gustar a los clientes que compran sus productos
y gustar al emprendedor que la ha creado.


Hoy he leído en Facebook el comentario de un amigo que es emprendedor y que compartía en esta red social lo positivamente impresionado que está con el servicio y la ayuda que ha recibido en un centro de co-working para innovadores sociales, uno de los muchos HUBs que han nacido en el mundo. 

Daniel Truran
Daniel Truran, Profesor de social entrepreneurship y de CSR en SMEs en el International Master in Sustainable Development and Corporate Responsibility de EOI, Director general de ebbf.org y Co-fundador del HUB Madrid
Lo interesante es que lo he leído desde Madrid, mi amigo escribía desde Italia y los que han leído esta opinión son miles de amigos comunes que viven alrededor del mundo. 

Hace tan solo un par de años, comprabas un producto o contratabas un servicio y a lo mejor lo comentabas llamando a un amigo/a o entre cañas con cuatro o cinco amigos. Ahora, lo más natural, especialmente si lo que has recibido (el producto y la manera en que la empresa ha interactuado contigo) han sido particularmente buenos (o particularmente malos) esa experiencia viaja en forma de comentarios en redes sociales, llegando muchas veces tu opinión a miles o hasta centenares de miles de personas, amigos o amigos de amigos esparcidos por todo el mundo.

Estas opiniones y reacciones ante tus productos y/o servicios y cómo los ofreces y el porqué de tu empresa, su razón de ser,  pueden conducir a las empresas al éxito o al más tremendo fracaso.

Por eso las empresas, aquellas que quieren alcanzar el éxito y prosperar, tienen en este momento la oportunidad de crear productos, servicios y experiencias que vayan más allá de un buen producto o de un excelente servicio, que les lleven a merecer el tan codiciado "me gusta".

Y este reconocimiento se obtiene si las empresas se enfocan sincera y completamente en satisfacer las necesidades reales de la sociedad en la que operan con un espíritu genuino de servicio. Esta trasparencia, esta autenticidad es lo que los clientes detectamos, apreciamos y comentamos.

Comentarios como "me ha encantado cómo me han sonreído en la tienda" o "qué manera tan creativa de informar sobre la política de sostenibilidad en el embalaje del producto que acabo de comprar" o "se nota un espíritu especial en los que trabajan en esta empresa"...  son todas reacciones a una nueva manera de gestionar empresas. Una nueva orientación que ha puesto mucho énfasis en conectar el producto, su creación y su presentación con las verdaderas necesidades de los individuos y de su entorno.

Por fin llegan las empresas sociales

Perdona, ¿has dicho "social"? ¿Estás hablando de los idealistas que quieren salvar al mundo y no tienen ni para llegar a fin de mes con empresas que parecen más ONGs que proyectos empresariales?

No, hablo de emprendedores y trabajadores, algunos incluso "enfundados" en trajes y chaquetas, que están creando empresas que buscan por supuesto el beneficio económico pero solo si lo consiguen mejorando de manera innovadora una o más de las necesidades urgentes de la sociedad. Están creando empresas que se están ganando muchos "me gusta" y que muchos usuarios las promocionan de manera gratuita y desinteresada a través de las redes sociales.

Son empresas que, por ejemplo, buscan reducir el impacto ambiental con un nuevo sistema para compartir vehículos; que intentan crear nuevos sistemas educativos a través de innovadores cursos de desarrollo del liderazgo en valores, que construyen eco-casas capaces de reducir drásticamente el consumo de energía, que crean aplicaciones para gestionar crisis humanitarias, etc.

No se trata de características aisladas de algunas empresas imberbes, sino más bien una tendencia emergente y prometedora que requiere que cada vez más empresas dediquen sus recursos a ser más "sociales", tal y como lo advierte este artículo publicado recientemente en el reconocido Harvard Business Review.  

Se trata, en definitiva, de combinar con acierto objetivos financieros y soluciones eficaces a problemas sociales del entorno. De tomar conciencia de que los recursos de las empresas son críticos y que, en función del propósito último de la empresa, estos recursos pueden potencialmente resolver muchos de los problemas que nos rodean.


16. marketing 640x412px¿Cómo impacta esta tendencia en los empleados y directivos?

Supón que trabajas en una empresa que comercializa refrescos, que acudes a la reunión trimestral donde alguno de los directivos va a presentar la estrategia y los objetivos para el próximo año. ¿Cómo te sentirías si el objetivo esta vez no fuera "incrementar las ventas en un 14%" sino fuera un "tenemos que resolver el problema de la sed en el mundo"?

Pues este es un ejemplo de los objetivos que tanto motivan a los empleados  de las empresas sociales, que hacen que cada lunes por la mañana lleguen a sus oficinas con una ilusión desbordante por encontrar soluciones e ideas que vayan a tener un impacto positivo en el mundo.

¿Siente la misma motivación alguien que llega el lunes al trabajo para lograr los viejos objetivos de un mero aumento en ventas?

Y este componente de retención y motivación del talento es otro de los factores que está propiciando el éxito de este nuevo modelo de empresa. Personas que trabajan no solo con empeño sino con verdadera pasión consiguen resultados inimaginables.

¿Por qué ahora es el mejor momento para crear "empresas sociales"?

Entre otros motivos porque es evidente que las prioridades puramente lucrativas y de gestionar empresas a la manera "tradicional", con el "es como lo hemos hecho siempre" han propiciado grandes fracasos económicos con las consecuencias que ahora todos estamos sufriendo.

Buscar una nueva manera de hacer empresa, dotarle de un sentido, nunca ha sido tan urgente como ahora.

También porque ahora hay mucho talento buscando nuevas oportunidades, millones de parados hartos de un sistema que les ha utilizado y desechado y con el deseo no solo de encontrar cualquier trabajo sino más bien de encontrar un trabajo con sentido, un trabajo que nos ayude a crear también una sociedad más sostenible y equilibrada.

Y porque ahora las nuevas generaciones son más impacientes y más ambiciosas que nunca y muy difíciles de retener cuando tienen talento. Durante las clases que imparto en escuelas de negocio me ha impactado descubrir en los alumnos el interés y los anhelos imparables e impacientes de crear empresas con sentido, o de hacer que la empresa que quiera contratar sus talentos se adapte a ellos, y no viceversa.

Por último, porque si tu empresa, tu producto, tu servicio, "no gusta" vas a necesitar mucha mas inversión en marketing y reducir  precios considerablemente con respecto a tu competencia que sí es "social", y  porque a medio plazo tu empresa corre el riesgo de desaparecer.

Te invito a redefinir el objetivo de tu empresa actual y/o futura, su dimensión social y a que emprendas esa transformación que la lleve a merecer un "me gusta" de todos nosotros. 

El País

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