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Sobre el blog

Actualidad sobre las oportunidades de negocio de la Economía Verde, el Medio Ambiente, la Energía y la Sostenibilidad, sin olvidar los nuevos nichos de mercado relacionados con el cambio climático y la eficiencia energética.

Sobre EOI

Escuela de Organización Industrial

EOI Escuela de Organización Industrial es la escuela europea de referencia en la formación en gestión medioambiental y energética, siendo la primera escuela en desarrollar este tipo de programas en 1976. Desde entonces, EOI ha abierto líneas de especialización en energías renovables, gestión del agua y huella de carbono, con especial atención al emprendimiento en los sectores productivos de la Economía Verde. En sus cursos se han formado más de 35.000 pymes que se suman a la comunidad de 80.000 antiguos alumnos de la Escuela. EOI, fundada en 1955, es una fundación pública del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Programas de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad

Sobre los autores

Profesores del área de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad de EOI Escuela de Organización Industrial.

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Negocios y cambio climático: paradoja u oportunidad

Por: | 29 de abril de 2014

Cuando pensamos en el cambio climático, la primera imagen que nos viene a la cabeza está asociada con aspectos negativos, como eventos catastróficos o alteraciones en los sistemas naturales o humanos. Efectivamente, los costes humanos y económicos del cambio climático serán muy sustanciales y, según todos los estudios, muy superiores a los costes que conllevaría frenar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Kepa Solaun
Kepa Solaun. Profesor del IMSD en EOI y director general de Factor CO2

Sin pretender alterar esa percepción, con este artículo pretendo mostrar cómo, además de los aspectos a los que hemos hecho referencia, el cambio climático puede ser una oportunidad para las organizaciones empresariales. De hecho, paradójicamente, sólo aprovechando algunas de estas oportunidades podremos reducir la severidad de estos impactos y nuestra vulnerabilidad a los mismos.

Para trasladar este mensaje, utilizaré la jerga tradicional, diferenciando entre cómo mitigar y cómo adaptarnos al cambio climático. Con la mitigación nos referimos a cómo podemos reducir las emisiones y mejorar los usos del suelo para reducir la concentración global de gases en la atmósfera. Con la adaptación, por su parte, abordaremos actuaciones de ajuste que reduzcan nuestra exposición a los daños derivados del cambio climático y aprovechen sus oportunidades.

La nueva aventura de la reducción

Tras la reciente publicación de las primeras conclusiones del quinto informe de evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, se confirma que es muy complejo conseguir los objetivos que la comunidad internacional se había fijado en materia de limitación de emisiones. De hecho, en el momento en el que más contundente es la información científica, la acción política al respecto se muestra más laxa y falta de respuestas. En otras palabras, hay un abismo entre la necesidad científica y la voluntad política.

Kepa Solaun bombillaSin embargo, cuando nos salimos de la arena de la gran política internacional, nos sorprende la enorme cantidad de iniciativas que se están desarrollando. Numerosos países están desarrollando incentivos de mercado para hacer frente a las emisiones o están diseñando instrumentos para fomentar los proyectos de reducción de emisiones. Amén de iniciativas fiscales o regulatorias. De los grandes planteamientos globales dirigidos por lo público, como el primer Protocolo de Kioto, hemos pasado a un territorio más débil y complejo, que podríamos llamar federal, donde conviven múltiples iniciativas público-privadas surgidas desde abajo, que aspiran a integrarse.

En este nuevo entorno, el rol de las empresas es esencial. Lo primero que podemos intuir es que poner en marcha este creciente número de iniciativas requiere de ingentes dosis de inteligencia y estructuras de conocimiento, en torno a las cuales se está creando un potente sector que ofrece soluciones, tecnologías y alternativas. A medida que emitir sea más costoso, la viabilidad de propuestas alternativas será necesariamente mayor. Esto no sólo incluye energías renovables, sino gestión de residuos, transporte o incluso telecomunicaciones.

Pero, mucho más importante, es que estas iniciativas han sido creadas para ofrecer incentivos adicionales a las empresas más eficientes. No podemos olvidar que, una batería importante de acciones para reducir las emisiones está relacionada con medidas a costes negativos. Es decir, con medidas que requieren una inversión pero que se pagan por sí mismas en periodos de tiempo razonables. Reducir las emisiones en las empresas es, en buena medida, ser organizaciones más eficientes, energética y productivamente, y ello redundará en una mejora de su competitividad.

Gestionando riesgos y oportunidades

La otra cara del cambio climático es la que tiene que ver con cómo podemos actuar para que los impactos esperados nos afecten lo menos posible. No se trata de dejar de actuar para reducir emisiones, sino de reconocer que, aún en el mejor de los escenarios, el cambio climático va a alterar las condiciones sobre las que gobiernos y empresas se van a desarrollar en los próximos años.

Kepa Solaun imagen 2Es en este sentido cuando los términos “adaptación”, “reducción de vulnerabilidad” o “resiliencia” cobran sentido. Cada vez más empresas son conscientes de la importancia de analizar cuáles son los riesgos climáticos que pueden afectarles a ellas o a su cadena de valor. Según un reciente estudio entre empresas avanzadas, un 32 % anticipa un riesgo de reducción en su capacidad de producción o trastornos en el mismo. Numerosas organizaciones están desarrollando análisis de vulnerabilidad para evaluar esos impactos potenciales y poder reaccionar a tiempo.

Pero aquí también existen oportunidades. Un mundo con cambio climático será sin duda un mundo peor, pero en el que surgirán oportunidades de nuevos productos en un mundo más adverso al riesgo. Existen muchas necesidades en relación con infraestructuras, con productos financieros o de diseño en general, con gestión de recursos como el agua o la energía,  que las empresas más avanzadas serán capaces de ver y aprovechar.

En resumen, existen numerosas oportunidades asociadas a la puesta en marcha de acciones contra el cambio climático. Todo parece indicar que en los próximos años veremos una proliferación mayor de las mismas, en un contexto en el que la llamada “financiación climática” debe ser decisiva en la incentivación de estas opciones, proporcionando estímulos para los sectores que disponen de soluciones.

El discreto encanto de la energía fotovoltaica

Por: | 14 de abril de 2014

En el año 2013 la energía fotovoltaica en el mundo marco un récord de instalación con 37.048MW nuevos, lo que hace un total de 136.700MW fotovoltaicos instalados .La previsión para el presente año es que se puede alcanzar la cifra de 55.000MW.

De los datos de este año se pueden sacar dos interesantes conclusiones una es el desplazamiento geográfico de las inversiones, Asia ha tomado el liderazgo que desde hace diez años ostentaba Europa en cuanto a potencia instalada.

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José Donoso Alonso. Director General UNEF (Unión española fotovoltaica). Profesor EOI Master Energía Renovables y Mercado Energético

A pesar de la ralentización del mercado europeo, motivada fundamentalmente por la caída de la demanda energética, Alemania que continua siendo líder en cuanto a potencia instalada en nuestro continente,  incrementó su capacidad en 3.300MW. Este crecimiento fue acompañado por Italia con 1.200MW, Reino Unido 1.100 MW, Rumania 1.100 MW y Grecia con 1000MW. Mientras en España nos quedamos en 102MW.En Asia han destacado China y Japón con 11.300MW y 6.900MW respectivamente.

Para el presente año se espera que continúe la misma tendencia  con 13.000MW a instalar en China y 7.200 en Japón. En E. se espera la instalación de 6.000MW. En Europa los líderes seguirán siendo Alemania y el Reino Unido que instalarán respectivamente  3.200 y 1.700MW.

La segunda conclusión interesante es que la motivación ambiental como motor de la instalación de plantas fotovoltaicas ha sido sustituida por la de la garantía de suministro y su competitividad económica actual.

La importante reducción de costes llevada a cabo por la energía fotovoltaica, un 80% en os últimos cinco años, ha permitido que en su último discurso sobre el Estado de la Nación el presidente Barack Obama haya podido afirmar que “cada cuatro minutos, otro hogar o empresa en Estados Unidos adopta la energía solar; cada panel que se instala tiene detrás a un trabajador cuyo empleo no puede subcontratarse en el extranjero”.

Frente al antiguo discurso de la energía solar cara y el viejo y tendencioso slogan “nuclear hoy, solar mañana”, nos encontramos con una realidad de un Hoy con una energía solar no solo limpia sino también competitiva económicamente y con una curva de aprendizaje que aún no ha tocado suelo  dentro de su desarrollo tecnológico convencional y que aún tiene campo de reducción a través de nuevos saltos tecnológicos.

A esta competitividad añade otras características: su tremenda flexibilidad para poder realizar desde plantas de centenares de MW hasta plantas de pocos kw y su nulo impacto ambiental. Lo que produce una falta de barreras de entrada  que permite un rápido despliegue del cual todos los agentes económicos pueden tomar part,e no solo las grandes corporaciones energéticas. Estas  características positivas también ha sido fuente de problemas cuando no se han implantado las regulaciones adecuadas.

Este éxito, particularmente en su aspecto de pequeñas instalaciones utilizadas para el autoconsumo,  está  abriendo un nuevo camino para el desarrollo tecnológico. Camino que lleva del autoconsumo al balance neto, la generación distribuida, las redes inteligentes y las ciudades inteligentes.  Camino futuro que está cambiando la forma   de producir y consumir energía situando al ciudadano en el auténtico centro de decisión  del mundo energético. En Alemania  estamos viendo un florecimiento de la recuperación de las antiguas compañías eléctricas municipales que están desarrollando esta vía.

Pero todo cambio revolucionario genera sus reacciones en contra y en este momento estamos viviendo a escala mundial  una reacción de los agentes actualmente dominantes en el mercado eléctrico para intentar imponer  por vía regulatoria barreras económicas que limiten o  impidan su desarrollo, atacando la libertad de mercado y la libertad individual de los ciudadanos. Interesante paradoja que cuando la energía solar no era competitiva se le reclamara constantemente que lo fuera y ahora que lo es se le ponen barreras para impedirlo.

El caso más radical de estos planteamientos es el que estamos viviendo en España, con un borrador de decreto sobre autoconsumo  que no sabemos cuándo se publicará pero que, como un anti-Cid, está teniendo efectos antes de nacer. El resultado del “impuesto al sol” que en él se instaura hace inviable económicamente las instalaciones y está produciendo una paralización total del sector, ante el miedo de que finalmente se apruebe. No solo evitando la generación de 4.000 empleos anuales que se hubieran podido crear para una cuota de solo 200MW sino también produciendo la perdida de empresa, know- how y conocimiento que hubieran permitido que España fuera uno de los países que más beneficios hubiera obtenido del este cambio tecnológico. Al final llegará pero serán empresas foráneas las que se beneficiarán.

Pocos saben que la historia de la revolución Industrial podría haber sido muy diferente a como fue.  El primer barco a vapor se construyó en Alemania 60 años antes que el primer motor de ese tipo se construyera en el Reino Unido. Ese barco se quería destinar para cruzar el Rhin, pero los propietarios de los puentes existentes que vivían de los derechos de pontazgo, aludiendo a la ruina que les iba a producir y a las inversiones realizadas, la noche anterior a su inauguración lo destruyeron. El realizador del barco desmoralizado abandonó el país y se instaló en el Reino Unido.  Al final los barcos a vapor llegaron los pontazgos desaparecieron y Alemania perdió cien años. Esperemos que los decisores económicos y políticos no se comporten como nuevos luditas y no hagan perder a nuestro país oportunidades de desarrollo tecnológico y económico de las que tanto necesitamos. Los dueños de los puentes hubierna ganado mas asociándose al fabricante del barco.

Sostenibilidad creativa: El ingeniero que soñó con un cocotero

Por: | 02 de abril de 2014

En muchas ocasiones nos planteamos cómo mejorar ciertos procesos para que sean más sostenibles, para incrementar su rendimiento o simplemente para optimizarlo dentro de sus condiciones de contorno.

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a contemplar cuan productivo es el tiempo que dedicamos al desarrollo de dichas labores o si realmente aportamos nuevas ideas ante los retos del día a día. Tal vez (y sólo tal vez…), deberíamos perder unos segundos y reflexionar sobre algunas ideas antes de volver a sumergirnos en la inmensidad de nuestro teclado.

¿Crear o producir? 

Aitor Díaz firma
Aitor Díaz Pérez “Profesor de EOI y Manager de Proceso en SADYT

Cualquier proceso de diseño implica ciertos “estándares”. Es decir, a poco que evaluemos cualquier ingeniería, nos daremos cuenta que la mayoría de trabajos relacionados con el diseño se basan en experiencias previas o proyectos similares que dicha ingeniería haya desarrollado.

Esta forma de proceder resulta fantástica y coherente, de hecho, “si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo?”....Sin embargo, corremos el grave riesgo de no mirar un poco más allá e intentar mejorar estos diseños aportando nuevos enfoques que quizás nadie planteo en su concepción original.

Nuevos puntos de vista, soluciones absurdas que acaban siendo geniales, ideas que, por un motivo u otro, no nos atrevemos a “soltar” delante de nuestros jefes…Toda esta creatividad está perdiéndose sin remedio. Estamos mucho más preocupados (y con razón…) en conservar nuestros empleos que en intentar introducir aire nuevo a nuestros cálculos, diseños, proyectos…

Quizás sería mucho más sencillo si, de vez en cuando, desviáramos la mirada de nuestro monitor y recordáramos que una buena idea es mucho más valiosa que una reluciente pila de documentos.

Aitor Díaz 1

El ingeniero que soñó con un cocotero

Una de las grandes contradicciones con la que convivimos día a día (y a la cuál nuestras empresas hacen el caso justo…) es la deslocalización laboral y las grandes ventajas que puede conllevar.

Me explico, todos sabemos lo sencillo que puede resultar establecer una videoconferencia hoy en día. Disponemos de la tecnología y la infraestructura necesaria para ello, no obstante, suele resultar mucho más complejo realizar este tipo de comunicaciones desde la oficina que en nuestra propia casa.

Aun así, la gran mayoría de las jefaturas de nuestro país se niegan a adoptar modelos de trabajo que podrían resultar mucho más rentables y productivos, tanto para el trabajador como para la propia empresa.

En lo que al sector del agua se refiere, la gran mayoría de empresas estamos diseñando instalaciones a nivel global. Nos movemos hasta cualquier rincón del mundo, por tanto, ¿tan importante resulta para una obra en Australia (por ejemplo…) que su equipo de diseño este trabajando desde una oficina en Madrid o en la playa bajo la sombra de un cocotero?

Al fin y al cabo, el resultado final es lo que deberíamos tener en mente en todo momento. Estamos cansados (y ya incluso lo consideramos algo cómicamente utópico…) de escuchar “leyendas” sobre lo felices que son los empleados en ciertas empresas tecnológicas como “Google” o “Apple” dónde se prima el bienestar del trabajador para incrementar su rendimiento.

No obstante, seguimos empeñados en seguir ese modelo típicamente español que considera al trabajador tanto más productivo cuantas más horas este sentado en su silla. Da igual que estemos leyendo el “Marca”, utilizando redes sociales o pegando una cabezadita….nuestro jefe estará contento porque no nos movemos del sitio.

Pero no nos engañemos, no podemos culpar únicamente a nuestras jefaturas. Si algún compañero nos plantea la alocada idea de trabajar en bata desde casa lo más probable es que pensemos en la consecuente tomadura de pelo y el escaqueo menos sutil. En ningún momento se nos ocurrirá imaginar que dicho compañero está realmente implicado con su trabajo y lo único que quiere es optimizar sus horas de producción.

No todos los empleos son iguales, no siempre podremos aplicar las mismas reglas, pero las herramientas para compatibilizar familia, productividad, responsabilidad y creatividad ya están más que disponibles...¿Seremos capaces algún día de confiar en la auto gestión y utilizarlas?

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“El Equipo A”

Crear equipo. Suena fácil, ¿verdad? No paramos de escuchar esta sencilla expresión en competiciones deportivas y no nos cansamos de repetir lo orgullosos que estamos de nuestra cohesionada selección de fútbol.

Pues bien, intentemos aplicarlo a nuestros proyectos. Quitando esas rocambolescas técnicas de coaching que sufrimos de vez en cuando, ¿realmente nuestras empresas se esfuerzan en crear unión entre los miembros de un equipo de desarrollo?

Llamémoslo departamento, proyecto, equipo de trabajo…sea como fuere, el éxito o fracaso de estas unidades suele depender de las interacciones entre los miembros que las integran. De este modo, si nos encontramos con “jugadores” implicados y que se dejan la piel en el “campo” raro es el proyecto que, por complicado que sea, no llegua a buen puerto.

Parece una premisa bien sencilla, sin embargo, la mayoría de los puestos de gestión suelen olvidar estos pequeños detalles. Todos cometemos errores, todos podemos opinar del trabajo de nuestros compañeros y casi ninguno tenemos la sana costumbre de “mirarnos el ombligo” por lo que una tarea que puede considerarse simple puede convertirse en un autentico quebradero de cabeza.

Implicar a los “jugadores”, valorar, motivar, evaluar, agradecer y, por encima de todo…”escuchar” puede ser la clave del éxito para cualquier empresa que se atreva a lanzarse a proyectos imposibles.

A lo largo de años de experiencia, y después de muchos errores y aciertos, poco resulta más gratificante que observar cómo nuevos miembros de tu equipo se convierten en líderes (que no jefes…) y se enfrentan, en equipo, ante cualquier reto que se ponga por delante.

La economía verde nos anima a mejorar nuestras instalaciones, aumentar la sostenibilidad de nuestras acciones, y nos recuerda la importancia de los avances comunes frente a meros intereses privados y económicos. No olvidemos, pues, optimizar una de las fuentes de energía más importantes, nuestro trabajo.

El País

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