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Sobre el blog

Actualidad sobre las oportunidades de negocio de la Economía Verde, el Medio Ambiente, la Energía y la Sostenibilidad, sin olvidar los nuevos nichos de mercado relacionados con el cambio climático y la eficiencia energética.

Sobre EOI

Escuela de Organización Industrial

EOI Escuela de Organización Industrial es la escuela europea de referencia en la formación en gestión medioambiental y energética, siendo la primera escuela en desarrollar este tipo de programas en 1976. Desde entonces, EOI ha abierto líneas de especialización en energías renovables, gestión del agua y huella de carbono, con especial atención al emprendimiento en los sectores productivos de la Economía Verde. En sus cursos se han formado más de 35.000 pymes que se suman a la comunidad de 80.000 antiguos alumnos de la Escuela. EOI, fundada en 1955, es una fundación pública del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Programas de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad

Sobre los autores

Profesores del área de Medio Ambiente, Energía y Sostenibilidad de EOI Escuela de Organización Industrial.

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Responsabilidad Social e Innovadora

Por: | 22 de mayo de 2014

Muchos analistas coinciden en la idea de que estamos saliendo de la crisis. Lo que no parece tan claro es cómo estamos haciéndolo. Un hecho que me sorprende, y también me preocupa, es que al preguntar a economistas, políticos y empresarios sobre cuál es el modelo para crecer de forma sostenible, o bien dan argumentos evasivos, o directamente no tienen respuesta o, lo que es peor, afirman que la solución es volver al modelo que nos ha llevado a una de las mayores crisis económicas de España.

Foto Juan Pastor
Juan Pastor Bustamante, Profesor de creatividad e innovación de EOI

Una de las grandes lecciones que estamos aprendiendo con esta crisis es que las respuestas más innovadoras están viniendo desde lo micro. Profesionales, emprendedores y pequeñas empresas se conectan y tejen redes de colaboración. Empiezan a tener visibilidad social conceptos como microfinanciación (crowdfunding), préstamos colectivos (crowdlending), espacios de trabajo comunes (coworking). Estos son solo unos ejemplos de la cantidad de términos nacidos para describir nuevas fórmulas de conectarse desde lo individual a lo colectivo. Puede objetarse que estas tendencias actuales tienen carácter coyuntural, pero nada más lejos de la realidad: están aquí para quedarse. Lo micro trabajando en red es capaz de repensar, crear, transformar y asimilar a mayor velocidad tanto nuevos como viejos conceptos.

La agilidad, flexibilidad y creatividad que detecto en muchas microempresas y pymes no la vislumbro en la gran empresa. No es únicamente una cuestión de tamaño, también lo es de actitud ante el cambio. El cierre de multitud de empresas que se habían quedado obsoletas ha propiciado un talante positivo de apuesta por la modernización (renovarse o morir) en las nuevas empresas y en las que han logrado mantenerse. Es más, estoy constatando cómo la pequeña empresa reinterpreta y adapta conceptos como Responsabilidad Social Corporativa (RSC) e Innovación.

Muchos de los profesionales y docentes que trabajamos en la Escuela de Organización Industrial (EOI) ayudando y asesorando en la creación y consolidación de empresas, comprobamos día a día como muchas micropymes incorporan, desde su constitución, la responsabilidad social corporativa a través del triple balance, que consiste en medir y valorar el impacto financiero, social y medioambiental de la actividad empresarial. Pese a ser pequeños empresarios o profesionales, no solo se preocupan de lograr unas cuentas saneadas, sino que son conscientes de que su contribución –mediante el cuidado del medio ambiente o la sociedad donde se desarrolla su actividad- es un diminuto grano de arena que puede convertirse en una gran playa paradisíaca. En estos casos, la decisión de contribuir no se consulta con ninguna junta de accionistas. Casi siempre depende de un reducido número de personas y en muchas ocasiones de un único empresario. Pero su compromiso está produciendo el efecto Sí se puede entre otras empresas de similares características, especialmente como consecuencia de su difusión a través de las redes sociales.

Los empresarios y emprendedores no están copiando los modelos y las acciones de responsabilidad social corporativa de las grandes empresas, sino que están utilizando su creatividad, o apoyando la creatividad de otros, cediendo productos, servicios u horas de trabajo.

Pero paradójicamente, en lugar de estimular y apoyar esta ebullición creativa que nace de lo pequeño, se intenta regular –como está ocurriendo con el crowdfunding-, o se legisla sin demasiado acierto –como ha ocurrido con el mecenazgo o micromecenazgo-, sin encontrar la tecla acertada para impulsarlo como se merece.

Foto Juan Pastor 2

En España, al igual que en muchos otros países sin tradición ni cultura de apoyo a la creatividad e innovación, está naciendo una primera generación de empresarios y emprendedores creativos e innovadores. Ya no hablamos de casos aislados. Nos referimos a cientos y miles de personas en grandes ciudades, pero también en medianas, pequeñas y en el mundo rural, que se plantean hacer las cosas de forma diferente, original. Emprendedores que están repensando, reinventando muchos productos y servicios, integrando modernidad y tradición sin renegar de ninguna de las dos. Esto es una excelente noticia que debe festejarse y, sobre todo, respaldarse.

¿Pero en qué puede consistir esta celebración y apoyo? Pues en asumir, como consumidores, clientes o prescriptores, nuestra capacidad desde lo micro para identificar estas empresas que están apostando por la innovación y que están mostrando un compromiso social y medioambiental. Más allá de identificarlas, si pasamos a la acción y nos convertimos en sus clientes o proveedores, o las recomendamos a través de nuestras redes sociales, estaremos produciendo un efecto positivo social y económicamente. No esperemos a que las apoyen otros, las grandes empresas o el Estado. Actuemos en aquello en que tenemos capacidad de decisión.

Porque para lograr cambiar nuestro modelo de desarrollo económico, necesitamos empresas más innovadoras, más ecológicas y más socialmente responsables. Ayudando a este perfil de empresas nos estamos ayudando a nosotros mismos.

La gestión de la sostenibilidad es el gran desafío de la empresa del siglo XXI, comparable con los retos de la revolución industrial y el capitalismo, respectivamente, en los siglos XVIIII y XX.

Quizás en el futuro, mirando hacia atrás, lo llamarán la “evolución empresarial”.

¿Pero, se puede gestionar la sostenibilidad de una empresa?

Realmente no es un concepto nuevo. Además, hay empresas que llevan años haciéndolo, pero sin llamarlo así. Si no, ¿cómo es que existen empresas centenarias?

John Scade, Managing Director MAS Business y Profesor del IMSD en EOI
John Scade, Managing Director MAS Business y Profesor del IMSD en EOI

Entonces, si no es nuevo, ¿qué está cambiando?,  ¿qué hace falta para que las empresas evolucionen?, ¿por qué hace falta que ahora las empresas dediquen su atención a la gestión de la sostenibilidad?, ¿por qué es tan importante?

Estamos viviendo en los últimos años un cambio continuo en el entorno en el que operan las empresas que está derivando en una evolución radical en la manera de gestionar una empresa.

Hasta hace relativamente poco, la gestión de cualquier empresa estaba basada esencialmente en un control exhaustivo de la información. Además, la velocidad de innovación era relativamente controlable. Sin embargo ahora no es así, y éste es el cambio importante al que enfrenta cualquier empresa.

Antes, las decisiones empresariales estaban basadas en información confidencial, las empresas marcaban los tiempos y podían disponer del tiempo suficiente para analizarla y tomar sus decisiones.

Ahora, cada vez más, las empresas están obligadas a tomar decisiones sin disponer de toda la información e, incluso, tampoco pueden mantener la confidencialidad de la misma ni las propias fuentes.

Este nuevo escenario, se complica aún más al exigir que las empresas asuman la responsabilidad por sus impactos, más allá de sus tradicionales ámbitos de control. Esta nueva responsabilidad, en el mundo de la sostenibilidad, se conoce como accountability.

Accountability es un término reconocido en el contexto de sostenibilidad pero que no tiene un equivalente en español, que capte su sentido completo. Accountability significa, además de rendir cuentas de las acciones, también asumir las consecuencias de las mismas frente a los grupos de interés y, para ello, incluye el dialogo y el compromiso con ellos.

Sostenibilidad icono genérico

La empresa que pretende perdurar en el tiempo tiene, por tanto, que ser capaz de fomentar un dialogo y compromiso de calidad con sus grupos de interés.

Con este fin se desarrollaron la serie de normas AA1000 de AccountAbility y, en particular, la  norma AA1000SES (2011) Stakeholder Engagement Standard (Compromiso con los Grupos de Interés).

Esta norma proporciona las bases para la participación efectiva de los grupos de interés, incluida la forma de identificación de los mismos y los temas relevantes para ellos, y de esta forma permite a la empresa atenderlos para permitir el desarrollo de su actividad y asegurar su sostenibilidad.

La aplicación de las normas de la serie AA1000 ayuda a la empresa en su gestión de la sostenibilidad, proporcionándola la información relevante.

Esto supone todo una revolución para las empresas, que indiscutiblemente va a marcar la nueva forma de gestión empresarial para el siglo XXI.

El País

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