Responsabilidad Social e Innovadora

Por: | 22 de mayo de 2014

Muchos analistas coinciden en la idea de que estamos saliendo de la crisis. Lo que no parece tan claro es cómo estamos haciéndolo. Un hecho que me sorprende, y también me preocupa, es que al preguntar a economistas, políticos y empresarios sobre cuál es el modelo para crecer de forma sostenible, o bien dan argumentos evasivos, o directamente no tienen respuesta o, lo que es peor, afirman que la solución es volver al modelo que nos ha llevado a una de las mayores crisis económicas de España.

Foto Juan Pastor
Juan Pastor Bustamante, Profesor de creatividad e innovación de EOI

Una de las grandes lecciones que estamos aprendiendo con esta crisis es que las respuestas más innovadoras están viniendo desde lo micro. Profesionales, emprendedores y pequeñas empresas se conectan y tejen redes de colaboración. Empiezan a tener visibilidad social conceptos como microfinanciación (crowdfunding), préstamos colectivos (crowdlending), espacios de trabajo comunes (coworking). Estos son solo unos ejemplos de la cantidad de términos nacidos para describir nuevas fórmulas de conectarse desde lo individual a lo colectivo. Puede objetarse que estas tendencias actuales tienen carácter coyuntural, pero nada más lejos de la realidad: están aquí para quedarse. Lo micro trabajando en red es capaz de repensar, crear, transformar y asimilar a mayor velocidad tanto nuevos como viejos conceptos.

La agilidad, flexibilidad y creatividad que detecto en muchas microempresas y pymes no la vislumbro en la gran empresa. No es únicamente una cuestión de tamaño, también lo es de actitud ante el cambio. El cierre de multitud de empresas que se habían quedado obsoletas ha propiciado un talante positivo de apuesta por la modernización (renovarse o morir) en las nuevas empresas y en las que han logrado mantenerse. Es más, estoy constatando cómo la pequeña empresa reinterpreta y adapta conceptos como Responsabilidad Social Corporativa (RSC) e Innovación.

Muchos de los profesionales y docentes que trabajamos en la Escuela de Organización Industrial (EOI) ayudando y asesorando en la creación y consolidación de empresas, comprobamos día a día como muchas micropymes incorporan, desde su constitución, la responsabilidad social corporativa a través del triple balance, que consiste en medir y valorar el impacto financiero, social y medioambiental de la actividad empresarial. Pese a ser pequeños empresarios o profesionales, no solo se preocupan de lograr unas cuentas saneadas, sino que son conscientes de que su contribución –mediante el cuidado del medio ambiente o la sociedad donde se desarrolla su actividad- es un diminuto grano de arena que puede convertirse en una gran playa paradisíaca. En estos casos, la decisión de contribuir no se consulta con ninguna junta de accionistas. Casi siempre depende de un reducido número de personas y en muchas ocasiones de un único empresario. Pero su compromiso está produciendo el efecto Sí se puede entre otras empresas de similares características, especialmente como consecuencia de su difusión a través de las redes sociales.

Los empresarios y emprendedores no están copiando los modelos y las acciones de responsabilidad social corporativa de las grandes empresas, sino que están utilizando su creatividad, o apoyando la creatividad de otros, cediendo productos, servicios u horas de trabajo.

Pero paradójicamente, en lugar de estimular y apoyar esta ebullición creativa que nace de lo pequeño, se intenta regular –como está ocurriendo con el crowdfunding-, o se legisla sin demasiado acierto –como ha ocurrido con el mecenazgo o micromecenazgo-, sin encontrar la tecla acertada para impulsarlo como se merece.

Foto Juan Pastor 2

En España, al igual que en muchos otros países sin tradición ni cultura de apoyo a la creatividad e innovación, está naciendo una primera generación de empresarios y emprendedores creativos e innovadores. Ya no hablamos de casos aislados. Nos referimos a cientos y miles de personas en grandes ciudades, pero también en medianas, pequeñas y en el mundo rural, que se plantean hacer las cosas de forma diferente, original. Emprendedores que están repensando, reinventando muchos productos y servicios, integrando modernidad y tradición sin renegar de ninguna de las dos. Esto es una excelente noticia que debe festejarse y, sobre todo, respaldarse.

¿Pero en qué puede consistir esta celebración y apoyo? Pues en asumir, como consumidores, clientes o prescriptores, nuestra capacidad desde lo micro para identificar estas empresas que están apostando por la innovación y que están mostrando un compromiso social y medioambiental. Más allá de identificarlas, si pasamos a la acción y nos convertimos en sus clientes o proveedores, o las recomendamos a través de nuestras redes sociales, estaremos produciendo un efecto positivo social y económicamente. No esperemos a que las apoyen otros, las grandes empresas o el Estado. Actuemos en aquello en que tenemos capacidad de decisión.

Porque para lograr cambiar nuestro modelo de desarrollo económico, necesitamos empresas más innovadoras, más ecológicas y más socialmente responsables. Ayudando a este perfil de empresas nos estamos ayudando a nosotros mismos.

Hay 6 Comentarios

Nos encanta esta reflexión y nos gustaría compartir nuestra forma de llevarla a la práctica: http://www.sostenibilidadamedida.com/emprender-desde-la-innovacion-%C2%B7-nuestro-ejemplo-en-sostenibilidad/

Yo tengo la sensación que las grandes empresas españolas, con excepciones, se han quedado como congeladas y sin respuesta ante la crisis. Y frente a ellos y obligados por la necesidad han surgido nuevas iniciativas enmarcadas en pequeñas empresas. Es pronto para ver si cuajan en resultados relevantes.
También comparto que la Administración no ha sabido apoyar eficazmente estos nuevos planteamientos.

Hola Javier: Gracias por tu reflexión. Siento no compartir la primera parte " En cualquier momento de la historia las pequeñas empresas han sido más innovadoras que las grandes por el simple hecho de que ser más pequeñas les permite ser más flexibles y adaptarse a los cambios." El ser pequeña empresa no implica ser innovador, ni flexible. Unas pequeñas empresas lo son y otras no. Si fuera correcta tu afirmación, España sería uno de los países más innovadores del mundo y nada más lejos de la realidad. El ser pequeña empresa tampoco implica saber trabajar en red. Afortunadamente las cosas están cambiando y cada vez hay más pequeños empresarios que apuestan por la innovación y por el trabajo en red. Coincido con tu reflexión sobre la RSC, por experiencia, esa perspectiva se aprende sabiendo trabajar en red

Muchas Gracias Carlos por tus palabras y tu apoyo.

Hola!
La verdad me parece un artículo plagado de tópicos. En cualquier momento de la historia las pequeñas empresas han sido más innovadoras que las grandes por el simple hecho de que ser más pequeñas les permite ser más flexibles y adaptarse a los cambios. Sin embargo, cuando las empresas grandes se ponen a innovar, arrasan el mercado por el gran volumen de recursos de los que disponen.
Otro tema es como las pymes integran la RSC. Desde luego que hay buenísimos ejemplos de ello (al igual que hay buenos ejemplos de grandes empresas que no se deberían olvidar) Las pymes tienen la ventaja de que, como dices, decide el dueño, pero eso les hace perder perspectiva, no se crea discusión interna de cómo integrar la RSC, no se busca el consenso. Un riesgo a mi manera de ver.
Saludos

Gracias, Juan, por tu visión fresca, innovadora y constructiva, que apoyo totalmente.

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