México para principiantes

Por: | 08 de agosto de 2013

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En México, el país hispanohablante más grande del mundo, se lee muy poco. Muy, muy poco. De un listado entre 108 países –elaborado por la Unesco–, ocupa el penúltimo lugar en lectura. Y de los inagotables debates, sesudos ensayos y kilométricas reflexiones que inspira su historia, ni hablar. Quizá de ahí se puede explicar el abrumador éxito de Historia Mínima de México (Colegio de México, 1973), editada por el historiador mexicano Daniel Cosío Villegas, que desde hace 40 años no ha parado de reeditarse.

La idea es simple: se trata de un puñado de ensayos que buscan contar de la manera más concisa y clara posible los rincones y vericuetos de la milenaria historia de México. En la introducción del libro, Cosío Villegas apuntaba que "los textos que aquí se presentan fueron redactados primitivamente para que, acompañados de abundantes y llamativas imágenes, se trasmitieran por televisión". El grueso del pueblo mexicano, cabe apuntar, tal vez no es un gran consumidor de libros, pero sí un gran espectador del aparatito electrónico. Adaptaciones televisivas aparte, su innegable éxito consiguió que la obra fuera traducida a 15 idiomas. También ha sido traducido al braile.

La Nueva Historia Mínima de México, editada originalmente por el Colegio de México en 2004 y que se publica este año en España en alianza con Turner, no se propone de inicio terminar como una serie televisiva, pero su trabajo permitió que fuera así. En 2010, el año en que México celebraba el bicentenario del inicio de la Guerra de Independencia de España, una adaptación visual de los siete ensayos del nuevo proyecto llegó a las televisiones convertida en una serie de siete documentales de media hora. 

 

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Miembros de las 'tropas alzadas' durante la Revolución mexicana.

 

Lo que sí aclara la nueva compilación es que el mexicano (o el curioso por México) del siglo XXI requiere la mayor cantidad de información como sea posible contada de la manera más clara. No es fácil resumir dos milenios de historia en los que ocurren batallas entre tribus prehispánicas, la compleja estructura del imperio azteca, la amalgama de culturas tras la Conquista y un devenir de sangrientas guerras internas. La Revolución, una de las más grande de ellas, se cobró cerca de un 7% de la población del país y es uno de los conflictos más mortíferos en la historia de la humAh, y loanidad. 

Y los nuevos historiadores –Pablo Escalante, Bernardo García, Luis Jáuregui, Josefina Zoraida, Elisa Speckman, Javier Garcíadiego y Luis Aboites– parten de una enorme ventaja: una sana lejanía.

Es sumamente interesante hallar las diferencias entre la Nueva Historia Mínima y su exitosa antecesora. Mientras que en la edición de Cosío Villegas, la época colonial en México ocupa unas 30 páginas, la versión moderna dedica el doble. También se revisa la figura del "opresor español", el de la Inquisición y que masacra indígenas, figura obligada en la historia del México priista del siglo XX. La Nueva Historia sitúa a España en un contexto internacional: la nación española, recién instituida cuando había descubierto América, está envuelta en un mundo en que las otras grandes potencias europeas también querían su parte del pastel. 

No hay tampoco pudor alguno en relatar algunas de las más sangrientas tradiciones indígenas. Una de las fiestas anuales del México prehispánico incluía una ceremonia en la que se decapitaba una anciana: "Un guerrero corría por la ciudad, sujetando por el pelo la cabeza cercenada y agitándola en todas direcciones".

De los procesos sociales que siguieron, bastan unas palabras para detallar el paso de un país del intento de instituir una monarquía a la europea (que culminó con el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo en 1867) hasta una radical república anticlerical, que durante los años posteriores del final de la Revolución, se enfrascó en la Guerra Cristera, uno de los conflictos menos revisados del país. 

Quizá lo más poderoso es el inicio del libro. "México es muchos Méxicos", escribe Pablo Escalante en el comienzo del capítulo dedicado al México antiguo. Eran muchos Méxicos en el siglo XIV, en la fundación de Tenochtitlán, y lo siguen siendo ahora. Y de esa variedad de razas, culturas e ideas nace la riqueza de su cultura y sus muchísimas contradicciones (una de las últimas: en México viven 51 millones de pobres y es el país con mayor índice de obesidad del mundo). 

Y así, en unas cuantas páginas, unas horas de lectura, la Nueva Historia Mínima de México cumple con el objetivo de saciar la curiosidad del interesado por México y despejar las dudas del mexicano inquieto. Es verdad que en ocasiones sabe a poco y se echa en falta un análisis más amplio de los acontecimientos decisivos en la historia del país. Pero el esfuerzo es muy acertado en los tiempos en los que –dicen– para contar una historia bastan 140 caracteres.

Nueva Historia Mínima de México ha sido publicado por Turner.

Hay 63 Comentarios

Para l@s español@s:
Por que tratan de minimizar la conquista tan barbárica de las Américas? Por qué ignoran la irracionalidad y estupidez de instituciones que legaron? (aunque sí es culpa de nosotros no haberlas cambiado) Los indígenas no eran santos: eran humanos con errores, pero en general demostraron que no eran tan bárbaros como sus ancestros. Y además: qué comparación puede haber QUE derecho puede haber, si los europeos fueron quienes conquistaron tierras que ya tenían dueño? De paso, liquidando de un 70 a 90% de la población autóctona. Los romanos asimilaban al pueblo conquistado. Los españoles (y otros europeos) los exterminaban

Para mexicana indignada, soy de Barcelona y vivo en México desde hace años, estoy cansado de oir la excusa de los españoles, si es cierto que fuimos invasores, y se cometieron atrocidades, pero no es menos cierto que los mayas, los aztecas también eran invasores y no menos atroces, o es que es mas legítima la invasión la que proviene del vecino de al lado que del que viene de otro lado mas lejano, es menos asesino el vecino que vive al lado mio que el que vive en otra ciudad?, aquí en México se utiliza mucho ese rencor a los españoles para justificar la miseria que existe en el país, no me digan que desde hace 200 años, desde la independencia no han sido capaces de mejorar, la realidad es que hay una clase adinerada quele va bien asi, por cierto la revolución mexicana, fue promovida por los criollos (hijos de españoles con mexicanos), no del mexicano indígena que siguió igual de jodido y explotado por los burgueses mexicanos, lo que escribes es demagogia, no soy partidario de los toros, pero para justificar mi mal no miro los defectos de otros, que hay de malo el decir que las tribus indígenas que se encontraron eran sanguinarias y bárbaras enalgunas tradiciones? nosotros tambien las teníamos y las tenemos y eos que? a lo mejor hay que decir para demonizar al español, que poco menos el indígena era un santito que recogía flores y miel del campo, y se daban besitos todo el dia. No hay que aprovechar de que mucho lector es de España y no conoce la realidad de México.

Los autores actuales de este libro tienen un perfil muy conservador: hispanocéntrico o, mejor, hispanolátrico. Esto responde a unos directivos del Colegio de México (dejemos fuera la cursi exigencia de escribir "El Colegio...") del mismo corte, como el señor Garcíadiego, al que sólo le faltan las castañuelas para manifestar su patriotismo... español. La visión de la derecha, vamos, siempre tan comprensiva con los saqueadores españoles. Una vieja, vieja historia. Un horror que viene desde Lucas Alamán y Vasconcelos, otros que sólo creían en la excelencia de España y desde ahí escribían sobre México: esa es la "lejanía" cacareada. ¡Por eso la pueden vender este librillo en España: es la justificación de la empresa colonial y el lamento por la Independencia de México! Así se las gastan estos señores y señoras de peineta.

México lindo y que Herido.

Aun queda mucho por hacer, tenemos cuentas pendientes y nunca es tarde para hacer de mi México un pais mejor para mi y los mios.

Para Juan:
Estimado Juan, también los turdetanos, astures, celtíberos, etc. a los que conquistó Roma tenían lengua, religión, leyes y escritura. La aportación de los árabes a España fue magnífica, pero los hispano-visigodos a los que conquistaron tenían por aquel entonces una cultura superior incluso a la del, entonces, incipiente islam. Los españoles no somos ni peores ni mejores que otros pueblos.
Incluso Octavio Paz dijo que México debería reconciliarse con la conquista para reconciliarse consigo mismo. Pero si él no lo consiguió no creo que lo vaya a conseguir yo desde este blog que poca gente va a leer.

Alucino.

Los mejicanos tuvieron suerte.

Si hubieran sido colonizados por los ingleses, habrían visto todos sus pueblos indígenas exterminados. Como pasó en USA , Tasmania, casi en Australia, casi en Canada,.......

Los españoles se mezclaron. Ustedes en Méjico descienden de la mezcla de indígenas y españoles. Es indudable. Y se esfuerzan en renegar de uno de sus progenitores.

Soy español vivo en México y la mejor elección hecha de mi vida fue vivir en México....NO soporta los radicales,pero los tolero a muchos Kms

Para Victor T,
Roma le dio a España lo que no tenian, eran solo un puñado de tribus barbaras. Los romanos, al igual que los arabes despues, civilizaron a España.

España no dio a Mexico nada que no existiera, quizas distinto a los ojos de los Europeos, pero ya habia una lengua, leyes y religion, y nadie ni nada les daba derecho a los invasores a acabar con ello. Sinceramente yo no me siento nada orgulloso de ser descendiente de un pueblo arrogante, soberbio, belicoso hasta el tuetano, ignorante e irritable.

Totalmente de acuerdo con la Mexicana indignada.

No he podido aún leer este libro que parece tan interesante. Soy español y he tenido la suerte de vivir durante años en México. Creo que los mexicanos se hacen a sí mismos un daño tremendo criticando la conquista, de la que ellos son hijos mucho más que de aztecas, mayas o totonacas. Teniendo en cuenta que la "leyenda negra" aún continúa vigente, y que para los anglosajones somos lo mismo mexicanos, españoles o uruguayos, la crítica desaforada a la conquista no hace más que empobrecer la propia imagen de México ante, por ejemplo, sus tan admirados vecinos del norte.
Roma fue mucho más implacable en la conquista de España, y sin embargo los españoles nos sentimos orgullosos de haber formado parte de su imperio que, como España a México, nos dio la lengua, las leyes y la religión.

¿Así que "los nuevos historiadores parten de una sana lejanía"? ¿Opresor español entre comillas?
Cuesta, cuesta mucho reconocer la barbarie española. Cuesta mostrar algo de respeto y humildad ante tanta ambición e ignorancia. No se trata ya de alimentar odios estériles entre dos naciones que llevan la misma sangre, sino aspirar a la evaluación más honesta posible de lo que ocurrió y, desde luego, de lo que eso significa hoy para México y sus muchos Méxicos.
Lamento que este grupo mediocre de sabios traiga al artículo (con toda intención claro) el tema de las "sangrientas tradiciones indígenas" , y describa enseguida un episodio digno de la nota roja. ¿Por qué no comparan ese suceso con lo que ustedes llaman actualmente "tradición"? ¿No es la "fiesta de los toros" un espectáculo miserable que da gusto a los sanguinarios? ¿Y esa otra "celebración" donde se lanza una cabra desde un campanario? Pero ¿por qué no hablamos del modo específico en que estos conquistadores, comparados con muchos otros contemporáneos, fueron especialmente brutales? En esas filas no sólo brillaron los ladrones, sino que la humillación y asesinato más puro pueden y deben ser denunciados.
Nunca sabremos si ese mundo de tribus guerreras y "salvajes" (adjetivo favorito de los europeos) habría tenido un desarrollo que diera paso a una nación próspera y democrática. Sí sabemos que se mutiló cualquier intento. En su lugar, dejaron las cruces, el miedo, la culpa e instituciones putrefactas que, sumadas al saqueo de tres siglos, nos impedirán alcanzar el espacio al que teníamos derecho.
Por favor no dejen de revisar un texto esencial para quitarse de encima tanta soberbia: "Por qué fracasan los países" de Daron Acemoglu y James Robinson. Dos economistas estadounidenses que explican detalladamente la estela de pobreza y fracaso que dejaron los europeos en su paso por otros mundos.
Ese mismo ADN opresor, oportunista e insaciable nos muestra hoy a la verdadera Europa: la que se destruirá a sí misma.

Precisamente ayer mismo lo terminé de leer y he de decir que me ha encantado. Si bien es cierto que en ocasiones te gustaría que profundizara más en alguno de los hechos más relevantes, he de decir que se obtiene una visión muy clara del porqué México es el país que conocemos hoy por hoy. Muy interesante también su visión de la conquista española, diría que sorprendentemente sincera y nada victimista.

Buen artículo, como siempre. A mi me encanta México y las mexicanas son guapísimas: http://xurl.es/nu51w

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