El día que Allende glosó a Stalin

Por: | 16 de enero de 2014

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Salvador Allende, durante un discurso. / Reuters

Por Mario Amorós

La mañana estival del domingo 15 de marzo de 1953 miles de personas concurrieron al corazón de Santiago de Chile, a la Plaza Italia, para asistir en el Teatro Baquedano al “grandioso homenaje” que la izquierda iba a tributar al “gran constructor del socialismo y líder de la paz recientemente fallecido”: Iósif Stalin. La muerte del presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética y secretario general del PCUS el 5 de marzo había conmocionado al movimiento comunista internacional, que lloraba al sucesor de Lenin, al arquitecto de “la patria de todos los trabajadores del mundo”, a quien había guiado a su pueblo a la heroica victoria sobre el nazismo, al “padre” de la inmensa nación que, en definitiva, “había abierto para la Humanidad la Era del Socialismo”.

En el proscenio del Teatro Baquedano, dos banderas chilenas flanqueaban un enorme retrato de Stalin. Junto a Salvador Allende en las primeras filas del patio de butacas tomaron asiento las personalidades políticas e intelectuales más ilustres de la izquierda local: Pablo Neruda y Delia del Carril, el científico Alejandro Lipschutz, el presidente de la recién creada Central Única de Trabajadores (el ex seminarista Clotario Blest), dirigentes legendarios como Elías Lafferte (presidente del PC) o destacados actores como Roberto Parada y María Maluenda. El acto, presidido por la emoción, estuvo conducido por el joven periodista José Miguel Varas y la locutora radial Eliana Mayerholz y se inició a las once en punto con la interpretación, por la soprano Blanca Hauser, del himno soviético y de la Canción Nacional chilena. Intervino, en primer lugar, un viejo compañero de Allende, el sindicalista de Valparaíso Juan Vargas Puebla, después tomó la palabra el presidente del Partido Radical y a continuación Maluenda y Parada recitaron el emocionante poema de Maiakovsky sobre la muerte de Lenin.

Clausuraron el acto Salvador Allende y, en nombre del Partido Comunista, Pablo Neruda, regresado del exilio en agosto del año anterior, quien leyó una elegía dedicada a Stalin. Faltaban aún once años para que el Poeta escribiera en Memorial de Isla Negra: “… y ya se sabe que no nos desangramos / cuando la estrella fue tergiversada / por la luna sombría del eclipse”.

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Salvador Allende y Pablo Neruda. / Fundación Salvador Allende

Allende habló como presidente del Frente del Pueblo, la coalición política que había encabezado el año anterior en la primera de sus cuatro candidaturas a la Presidencia de la República. Su larguísimo discurso en aquella mañana de marzo de 1953 fue una verdadera oración fúnebre, una extraordinaria loa a Stalin, en la que exaltó al “hombre que encarnó una doctrina” (el marxismo-leninismo), a un “símbolo de paz y construcción”, y elogió su obra (“la socialización de la agricultura”, la política frentepopulista, la industrialización y los planes quinquenales…) e incluso “su aporte cultural”. Sus últimas palabras se dirigieron a los hombres, las mujeres, los jóvenes y los niños de la URSS. “Hombres de la Unión Soviética: nosotros, los socialistas, compartimos vuestro luto que tiene conmoción universal. Mujeres de la Unión Soviética: nosotros, los socialistas, interpretamos vuestro luto porque para vosotras es el sufrimiento que impone la partida sin retorno del padre, del camarada, del amigo y protector. Jóvenes de la Unión Soviética: nosotros estiramos hacia vosotros los brazos para alcanzar vuestra desesperanza y daros nuevas fuerzas, porque el silencio del líder de la juventud es, también, el silencio de todas vuestras canciones. Niños de la Unión Soviética: vosotros, crecidos en las realidades, por amargas que ellas sean, seguramente creeréis que vuestro padre Stalin ha muerto y en el recuerdo de su ejemplo crecerán vuestros brazos que en la arcilla del trabajo afianzarán la grandeza del mañana”.

En realidad, aquel discurso (sin duda alguna el menos allendista de toda su vida) iba dirigido a su principal aliado político, como un consuelo destinado a mitigar su dolorida orfandad: “Camaradas del Partido Comunista, nosotros sabemos que hay sombra y dolor en vuestros corazones, que es ancha y profunda vuestra angustia. Vuestro consuelo, el saber que hay hombres que no mueren. Stalin es uno de ellos”.

El descubrimiento de este discurso en las páginas microfilmadas del diario comunista El Siglo en su edición del 16 de marzo de 1953 en la sección de Periódicos de la Biblioteca Nacional de Chile fue una desconcertante sorpresa, puesto que contrasta llamativamente con la posición que siempre expresó sobre el sistema político y social edificado por Stalin en la Unión Soviética. Por ejemplo, el 18 de junio de 1948 alzó su voz en el Senado para rechazar la iniciativa legal que decretaría la proscripción del Partido Comunista durante diez años. Al mismo tiempo, mencionó también los principios fundamentales que le distanciaban de la URSS: “Los socialistas chilenos, que reconocemos ampliamente muchas de las realizaciones alcanzadas en la Rusia soviética, rechazamos su tipo de organización política, que ha llevado a la existencia de un solo partido, el Partido Comunista. No aceptamos tampoco una multitud de leyes que en ese país entraban y coartan la libertad individual y proscriben derechos que nosotros estimamos inalienables a la personalidad humana…”. La visión crítica de la URSS, unida a la incondicional adhesión a Moscú del Partido Comunista chileno (fundado por Luis Emilio Recabarren en junio de 1912), explicó el nacimiento del Partido Socialista de Chile el 19 de abril de 1933, durante décadas marginado voluntariamente de toda filiación internacional y con una identidad marcadamente latinoamericanista y antiimperialista. Y el joven médico Salvador Allende participó en su creación y expansión desde Viña del Mar, el fértil valle del río Aconcagua y los imponentes cerros de Valparaíso, donde entonces, con 25 años, iniciaba su carrera profesional.

No obstante, jamás sucumbió al anticomunismo que sí penetró a fines de los años 40 en un sector del socialismo chileno. Visitó la Unión Soviética por primera vez en agosto de 1954 junto a una comitiva de personalidades chilenas en un largo viaje promovido por Neruda. Fue entonces cuando publicó un artículo en el diario oficial del PCUS, Pravda, puramente descriptivo de la realidad nacional y del programa, composición y objetivos del Frente del Pueblo. No hizo ni una sola alusión a Stalin un año y medio después de su muerte.

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Allende, en el centro, con sus acompañantes en Stalingrado en 1954. / Fundación Salvador Allende

En aquel mundo de la guerra fría, en el que su figura política fue creciendo –elección tras elección- hasta convertirse a partir de 1970 en uno de los líderes del Tercer Mundo, Allende se distinguió por su crítica persistente de la acción imperialista de Estados Unidos en América Latina, África y Asia y por su cálida solidaridad con los pueblos del Sur que luchaban por su emancipación nacional. Pero también se escuchó su voz en otras ocasiones muy importantes… El 7 de diciembre de 1956 tomó la palabra en el Senado para condenar la invasión soviética de Hungría y resaltar el histórico XX Congreso del PCUS, celebrado en febrero de aquel año, en el que Nikita Kruschev presentó su demoledor informe sobre los crímenes de Stalin. Entonces, como a lo largo de su vida con su acción política y su cuidada oratoria, Allende defendió “los conceptos humanistas y libertarios” del socialismo y el derecho a la autodeterminación de los pueblos. “No hay pueblo que acepte el colonialismo mental o espiritual y, tarde o temprano, su lucha emancipadora buscará sus legítimos y propios derroteros”.

Más proféticas aún fueron sus palabras del 22 de agosto de 1968, apenas horas después de que unos doscientos mil soldados y más de dos mil tanques de cinco naciones del Pacto de Varsovia invadieran Checoslovaquia para poner fin a las reformas democráticas promovidas por Alexander Dubcek. Allende, que había visitado este país y otros de la órbita soviética dos años antes, intervino en el Senado para condenar “enérgicamente” la agresión militar que puso fin a la Primavera de Praga. Denunció, eso sí, la hipocresía de la derecha chilena, que se rasgaba las vestiduras por Checoslovaquia, pero callaba ante Vietnam. Y no se equivocó tampoco al predecir el enorme daño que las imágenes de los tanques soviéticos en la bella capital checa harían al “movimiento socialista mundial”. En Europa occidental, fue el principio del fin del “mito soviético”.

En los años 60 visitó la Unión Soviética en varias ocasiones, singularmente en noviembre de 1967 para asistir a la conmemoración del cincuenta aniversario de la Revolución de Octubre. También elogió de manera recurrente, por ejemplo el 6 de febrero de 1968, el apoyo militar y logístico de la URSS al pueblo vietnamita, que, guiado por Ho Chi Minh, ya había derrotado al colonialismo francés y entonces enfrentaba la increíble agresión de Estados Unidos.

Y el 6 de diciembre de 1972, en el marco de su gira exterior más importante como Presidente de Chile, llegó a Moscú por última vez. En su visita oficial de tres días se entrevistó con Breznev, depositó sendas ofrendas florales junto al mausoleo de Lenin y en la tumba del Soldado Desconocido, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad M. V. Lomonosov y visitó Kiev. Aquella primera noche, en la cena oficial que le brindaron en el Kremlin, defendió las singulares características del proceso político chileno, la construcción del socialismo “en democracia, pluralismo y libertad”.

Más allá de algunas declaraciones públicas, por ejemplo las que realizó ante las cámaras de la televisión soviética la noche del 9 de diciembre, los resultados de su viaje a la URSS le decepcionaron. En 1971 y 1972, Chile había obtenido cerca de 80 millones de dólares en créditos a corto plazo de instituciones financieras controladas por la URSS y durante aquel viaje logró otros 20 millones de dólares de libre disponibilidad y 27 más para la compra de materias primas y alimentos. Era una ayuda muy inferior a sus expectativas y a las necesidades de Chile, que hacía apenas un mes había sufrido el paro sedicioso de los empresarios, las clases medias y los camioneros y estaba asfixiado por la guerra financiera y económica orquestada por Nixon y Kissinger. “Los compañeros soviéticos no nos entienden”, le expresó al doctor Óscar Soto en su habitación del hotel en Moscú.

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Allende y Castro en un fotograma del documental 'Salvador Allende'.

Su última gran escala, antes de volver a Santiago de Chile para enfrentar el que sería el último año de su vida, le condujo a La Habana. Allí, en la Plaza de la Revolución, la noche del 13 de diciembre de 1972 Fidel Castro y él hablaron ante un millón de personas. Cenó en uno de sus restaurantes favoritos, La Bodeguita del Medio, y con un grupo de empleados del Hotel Habana Libre evocó sus viajes a Cuba desde febrero de 1959, cuando inició su amistad con otro médico, Ernesto Guevara de la Serna.

Pero este es ya otro capítulo de la vida de Salvador Allende, uno de los grandes mitos políticos del siglo XX.

Mario Amorós es periodista y doctor en Historia. Su último libro, Allende. La biografía (Ediciones B), fue elegida mejor biografía sobre personaje no español de 2013 por especialistas de Historia[S].

Hay 27 Comentarios

La izquierda se la pasa criticando a Stalin, pero bien que han sobrevivido gracias a su obra.
La URSS, esa misma que sobrevivió gracias a Stalin, fue el refugio de varios exiliados y el referente por excelencia de la conduccion internacional del socialismo.

Puritanos, fanaticos e hipocritas.
La izquierda, especialmente esa izquierda renovada post 90, hace rato que perdió toda decencia que alguna vez albergó.

No por nada han tenido que dedicarse a fraccionar la sociedad en "minorias" y vivir de "defenderlas"

"Los extremos se tocan." Blaise Pascal (1623 - 1662) matemático, físico y filósofo francés.

“Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Salvador Guillermo Allende Gossens (11-09-1973) médico socialista y presidente chileno.

Pero la senadora Isabel Allende Bussi entendió:
“Se abrirá la gran Avenida La Paz por donde pasarán los ex prisioneros políticos al cementerio, sin una sociedad mejor”. ¡Viva los sueldos de los senadores! ¡Vivamos bien! ¡Vivamos lejos de los que piden justicia!

"Los extremos se tocan." Blaise Pascal (1623 - 1662) matemático, físico y filósofo francés.

“Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Salvador Guillermo Allende Gossens (11-09-1973) médico socialista y presidente chileno.

Pero la senadora Isabel Allende Bussi entendió:
“Se abrirá la gran Avenida La Paz por donde pasarán los ex prisioneros políticos al cementerio, sin una sociedad mejor”. ¡Viva los sueldos de los senadores! ¡Vivamos bien! ¡Vivamos lejos de los que piden justicia!

JAA, LOS UPELIENTOS ANALFABETOS TRATAN DE "defender" AL BORRACHO judio masón PSICÓPATA SUICIDA COBARDE QUE NO SABÍA QUE SU "ídolo" EL judio DICTADOR stalin ERA EL PEOR GENOCIDA DE LA HISTORIA!!, JAJAJA COMUNACHOS DELINCUENTES ESCORIAS!!!!!, SON TODOS IGUALES GUSANOS ASQUEROSOS, BIEN MUERTOS ESTÁN TODOS Y A ESTAS 2 ESCORIAS SE LOS AFILAN ETERNAMENTE EN EL INFIERNO!!!!!!!!!!

Cuánto memo progresista puede llegar a catabolizar en un foro de internet lo que sale de su plano cerebro.

Un título muy interesante sería... el día que la Inquisición glosó a la Iglesia Católica. El comunismo nada tiene que ver con Stalin y el cristianismo nada tiene que ver con la Iglesia. Una cosa son las ideas humanistas y otra muy distinta son los que las usan con fines de poder. Hitler se auto-titulaba nacional y socialista... a todos los canallas se les ve el plumero. .

El otro gran mito sobre Allende es su muerte. Véase mi artículo "Fidel Castro: ¿asesino de Allende?" en:

http://www.intelinet.org/sg_site/articles/sg_castro_allende.html

Buen artículo, pero para comprender al viejo socialismo chileno, que en buena medida, lideraba junto a otros Salvador Allende, hay que conocer su origen, tiene influencias directas de anarquismo, de la disidencia comunista y trotskista, PERO QUE SOBRE TODO NO COMULGO NUNCA CON RUEDAS DE CARRETAS.
También, hay que verlo en acción, en la guerra civil española, los laureles, y justamente se lo ha llevado Neruda, por la solidaridad, pero anarquistas y socialistas chilenos fueron a las Brigadas Internacionales, y otros frentes. Quien recibió al famoso navío Winnipeg en Valparaíso, cuando arribo a Chile oficialmente, fue el Ministro de Salubridad Publica quien encabezó la ceremonia, Salvador Allende.
Y para qué decir de todas las otras diferencias, que en los buenos momentos, se tratan de aligerar, la construcción del socialismo en la Europa del Este, el PS con Allende a la cabeza, siempre apoyo a J B Tito, a Diljas, al desarrollo de la Yugoslavia Socialista, que para los socialistas era un modelo mucho más justo y humano. También se marcó claridad, frente a la invasión de Hungría, y posteriormente a la de Afganistan. Allende y el PS, fueron grades impulsores del Movimiento de los No Alineados, con por supuesto los soviéticos en contra. Así como del apoyo a las luchas de liberación del Tercer Mundo, tanto que Allende tuvo una relación privilegiada con el FLN y Gobierno Argelino. También hay que señalar que Salvador Allende asumió la Presidencia de la OLAS Organización Latino Americana de Solidaridad, creada en la famosa Tricontinental, celebrada el año 1967 en La Habana, en contra de la opinión del PC de Chile y de la URRS y otros lados. Vale la pena recordar que el PS ELN ayudo a sacar a los sobrevivientes de la guerrilla del Che, en 1968, desde Bolivia, y Allende personalmente (Presidente del Senado) los acompaño en el vuelo que lo llevo a Europa, vía Isla de Pascua, Tahiti, para que los yanquis no los pudieran atrapar
Y en los específico de Cuba, fueron los socialistas de Allende, cuando a la noticia del Asalto al cuartel Moncada y otros en Cuba, apoyaron a esos revolucionarios incondicionalmente contra la dictadura batistiana, a diferencia del PC que apoyaba a Batista, como General del pueblo. Así también bien señala que Allende estuvo en la Habana, en Enero del 1959, a días del triunfo de la Revolución Cubana, y luego los socialistas con Allende apoyaron a Fidel, cuando Aníbal Escalante y otros miembros del PC aupados por el PC de la URSS, trataron de darle un golpe de estado. Si así es la historia. Salvador Allende destaca por su internacionalismo, así casi no es candidato en 1970, pues tuvo que llegar apurado, al pleno del PS donde se lo nomino como tal, pues había otro socialista, el Cheto Rodríguez, que le quería comer la color. El Presidente del Senado de Chile, estaba en esos dias en una gira de apoyo internacional visitando al gran Ho Chi Minh y al no tan criticado en esos días, camarada Kim Il Sung, con el cual el Partido Socialista tubo una profunda amistad hasta bien avanzados los 80tas.

Me sigue pareciendo muy difícil poder hablar de partidos comunistas antes de Octubre y, sobre todo, de la Komintern. Eso no significa que no hubiese antes socialistas (o socialdemócratas, que por entonces no se hacían esas distinciones) en muchos países en sintonía con Lenin o con Trostki (por ejemplo, la famosa "izquierda zimmerlwaldiana"). Que los partidos de la Segunda Internacional, ya fuese una mayoría, una minoría o la organización completa, se pasasen a la Tercera no significa que se pueda hablar de comunismo (entendido como lo que se daría en llamar marxismo - leninismo) antes de 1917 - 1919. De lo contrario, habría que concluir que el mismísimo PCUS se fundó en 1898, año de la creación del Partido Socialdemócrata Ruso, pues la escisión bolchevique de éste dio lugar a aquél.
En cuanto al PSOE, debo decir que había vida antes de Felipe González (después, ya no me atrevería a decirlo). Incluso tras la escisión de los comunistas, siguió habiendo un sector revolucionario importante en él; no olvidemos que Largo Caballero era el "Lenin español".
Por último, no seré yo el que discuta el bajo nivel educativo de por aquí. Pero no se preocupen, amigos chilenos, en cuanto disfrutemos de la privatización del sistema, a la manera de su país, comenzaremos a brillar en las clasificaciones internacionales. Al fin y al cabo, en ese cercano escenario, sólo una minoría podrá cursar estudios, y ya se sabe que la excelencia académica es cosa de unos pocos, ¿verdad, señor Wert?

Pues sí, Guillermo, el Partido Comunista de Chile fue fundado el 4 de juniio de 1912, mucho antes que la Revolución Rusa. Lo fundó el político y sindicalista Emilio Recabarren con el nombre de Partido Obrero Socialista, y el 2 de enero de 1922, al momento de afiliarse a la Komintern, pasó a llamerse Partido Comunista de Chile.

Por esa razón el PC chileno tiene 2 aniversarios distintos. Además, acá en Chile el PC no fue una escición de los socialistas, como sucedió en Europa,. porque el PS recién se fundó en 1933. Desde ese año y hasta el golpe de Estado de 1973, tanto los comunistas como socialistas se declaraban partidos marxistas-leninistas y ocupaban un nicho ideológico muy similar. Salvador Allende, cabe decir, era socialista, y jamás militó en el PC. Es más, durante su gobierno (1970-1973) el PC era un partido mucho más moderado y menos radical que el socialista, el que que se dedicó a hacerle la vida imposible a Allende a pesar de que pertenecía a su propio partido.


Por supuesto, los socialistas chilenos de hoy ya no tiene nada de socialistas; a lo más podrían ser considerados de centroderecha como el PSOE español.


Acá en América Latina, y en particular en Chile, la palabra "socialista" no es igual a "socialdemócrata". La verdad, ambas palabras no tiene nada que ver entre sí. Ustedes en España jamás han tenido socialistas; lo que tuvieron eran socialdemócratas que ahora han pasado a ser centroderechistas, nada más.


Espero haberles aclarado algunos puntos, ya que allá en España el nivel de ignorancia sobre mi país (y sobre toda AL) es abismante. Se nota a la legua que su sistema educacional está en crisis.

Griffin. Como bien explica el historiador Gabriel Jackson (enlazo el artículo en el nick), desde finales de 1934 y a través de su Ministro de Exteriores, Maxim Litvinov, la URSS "intentó en repetidas ocasiones, en la Sociedad de Naciones con sede en Ginebra y en conversaciones privadas con diplomáticos ingleses y franceses, convencer a los occidentales de la necesidad de establecer una alianza militar defensiva que protegiera, tanto a la Unión Soviética como a las potencias capitalistas democráticas de la amenaza de una guerra de conquista nazi". No les hicieron ni el más mínimo caso. La ya más que conocida y erronea política de apaciguamiento de las democracias europeas y puesto que Stalin era consciente de la necesidad de ganar tiempo, dada la inferiorioridad militar del Ejército Rojo en aquellos momentos, hizo que "Stalin buscara su propio acuerdo con Alemania".
Respecto a la calumnia de acusar de colaboracionismo a los comunistas franceses, se cae por sí sola. Fueron los comunistas quienes principalmente nutrieron a la Resistencia, siendo así que tras la derrota nazi fue el Partido Comunista francés quién ganara las elecciones en 1945. Y sí, las purgas fueron antes, no durante la guerra. Stalin ya sabía de las intenciones de Hitler desde 1933 y no tenía que ser un lince para adivinarlo; bastaba con escuchar sus discursos y leer su libro Mein Kampf. Y no, lo de Ucrania no fue una purga, fue otra cosa, pero ya me he enrrollado bastante.

1.- Lo esencial: Mario Amorós ha publicado con rigor histórico los acontecimientos y matices de intervenciones del senador primero y presidente después Dr. Salvador Allende en pasajes de su vida política. Como siempre Amorós al escribir sobre la historia y la vida de Allende es cuidadoso y ponderado, es justo.
La experiencia vivida por la desaparecida URSS durante la segunda guerra mundial no se puede delinear sobre juicios personales del rol que jugaron aquellos líderes. La historia con aciertos y errores ya esta escrita en incontables obras, ensayos y crónicas, diarios y memorias que detallan toda su crudeza y sus más recónditos y dramáticos momentos. Stalin jugo un papel determinante en la victoria sobre el fascismo. Sus errores como sus virtudes están a la vista.
2.- De lo que se trata es de destacar la visión y el juicio critico de Allende sobre aquel sistema político soviético que fue para muchos un paradigma y que signó buena parte de la conducta también política de los países liberados y a un tiempo ocupados por ellos. El Partido Comunista Soviético marcó la pauta a seguir en esos países, hasta la sacudida final cuando culmina el siglo XX. Sin embargo sería un acto de ingratitud deleznable no reconocer el aporte de aquel sistema, de aquel heroico pueblo soviético a toda la humanidad. Sin aquel sacrificio de más de 20 millones de vidas y una economía entregada para frenar el avance del fascismo, posiblemente hoy la humanidad tendría una geografía política muy diferente y quizás una sola tétrica bandera con una suástica ondearía en los mástiles.
3.- Allende es aun inconmensurable. Un luchador social como pocos. Defensor de las causas que consideró justas. Amante de la libertad, de la democracia y respetuoso también como nadie de quienes disentían de su pensamiento político. Respetuoso del pluralismo político. Su sueño de justicia lo llevo a buscar la mejor vía para darle a su pueblo la misma y abrazó con pasión las ideas socialistas. Contribuyó a la fundación de su partido y por supuesto se nutrió de la experiencia universal de su tiempo, de la época que le toco vivir. Fue consecuente toda su vida y tuvo la valentía de criticar, luego de percatarse, las insuficiencias del socialismo soviético como a su tiempo lo hizo también el comandante Guevara, el legendario Che. Quizás de ahí, entre otras razones, aquella especial simpatía entre ambos, expresa en la dedicatoria del libro “La guerra de guerrillas” del Che, de buscar mediante vías diferentes un mismo objetivo: La justicia social y la total soberanía para sus pueblos. (cont.)
4.- Alguien con fundamento dijo que el socialismo no se podía construir con las armas melladas del capitalismo. Son sistemas irreconciliables y eternamente excluyentes. Eterna será la confrontación. Allende libró su batalla de ideas y su proyecto, profundamente humanista, iba alcanzando una correlación de fuerzas favorables a su proyecto. Entonces, la legalidad y la estructura política capitalista no pudieron contener el auge de su proyecto. Fallaron los mecanismos de contención. La hipócrita democracia del poder capitalista cedió el paso al fascismo y este despedazó toda la estructura democrática de la sociedad chilena de la década del 70. Durante 17 años Chile conoció una feroz dictadura. Ahora enrumba nuevamente su destino y el pensamiento allendista acompaña a no pocos en el nuevo empeño.

Dulces y decorosas disculpas se leen por aquí hacia Stalin. Que acabó con los nazis...no, no exactamente. Mientras los nazis aterrorizaban Europa y mataban indiscriminadamente a cuantos demócratas y comunistas (no confundir) encontraban a su paso, Stalin PACTÓ CON ELLOS (Ribentropp-Molotov), y el diario L'Humanité, del Partido Comunista Francés, llamó A COLABORAR con el invasor nazi por orden de Moscú, solo por poner un ejemplo. En cuanto a las purgas, de tamaño tan descomunal que mermaron a la población soviética, fueron ANTES de la Guerra Mundial. La de Ucrania por ejemplo, en 1933.

Pues Stalin, en su pueblo, que está en Georgia, sigue siendo un ídolo de masas y su nombre está por doquier, mirad: http://www.losmundosdehachero.com/viaje-a-gori-la-cuna-de-stalin/ Hasta las calles llevan su nombre...

Gracias Sol. Me has quitado las palabras de la boca o, mejor dicho, del teclado. Y me has evitado ponerme borde.

¿El Partido Comunista Chileno fue fundado en 1912, cinco años antes de la Revolución de Octubre y siete de la creación de la Komintern? Me parece que eso merece una aclaración.

Ricardo Inciarte, si te informaras un poquito antes de hablar no parecerias tan tonto... Pinoche nunca fue ministro de defensa del gobierno de Allende. Habia sido nombrado por el presidente Allende comandante en jefe del ejercito. Jose Toha fue ministro del interior y defensa y Letelier lo fue en el momento del golpe... Allende y Fidel fueron siempre amigos. Allende fue a Moscú, 1972, invitado por el Presidium del Soviet Supremo de la URSS, encabezado por Leonid Brezhnev. La visita del mandatario chileno estuvo, como es habitual en este tipo de reuniones cumbre, colma­da de diversas actividades, conversaciones para los intercambios de experiencias y opiniones sobre temas de interés bilateral y sobre actualidad inter­nacional, firma de acuerdos para el desarrollo de las relaciones económicas, científico-técnicas, así como la colaboración cultural. Asi mi senyor la proxima vez antes de quedar en ridiculo con su opinion informese un poco... no cuesta nada


Allende era un oportunista. Fue a la URSS y no pudo conseguir un duro. Luego hizo migas con Fidel, para hacer un frente comunista latinoamericano...Pero sus polìticas econòmicas terminaron en un desbarajuste...que aprovechò la derecha chilena y su propio ministro de Defensa, el Gral Pinochet...lo tumbò un 11 de septiembre de 1973. Puso fin a sus dìas con un balazo en la Moneda

SALVADOR ALLENDE SONO CON UN SOCIALISMO DEMOCRATICO. NO PRETENDIO TRASLADAR EL SOCIALISMO SOVIETICO A CHILE.ERA UN DEMOCRATA QUE CREYO EN LA JUSTICIA SOCIAL Y EN LA CONSTRUCCION DE UNA SOCIEDAD DE INCLUIDOS.VIVIRAS POR SIEMPRE

Ya veo que aun sigue levantando ampollas que contra todo pronóstico acabara con los nazis. ¿Cometió crímenes Stalin? Sí, y en mi opinión se le fue la mano con las purgas, aunque no fue el único que cometió atrocidades. Y cuando sabes que un ejército de 7 millones de fanáticos arios se está preparando para aniquilar a tu pueblo debe resultar complicado mantenerse ecuánime en la tarea de separar el grano de la paja, más aun en una época tan terrible y salvaje, en la que las "democracias" occidentales demostraban su verdadero talante dejando a España a su suerte frente al fascismo, el nazismo crecía subido en la ola de los grandes industriales alemanes y la llamada cuna de la democracia arrojaba bombas atómicas sobre la población civil desarmada de un país derrotado sin que ello supusiera ni el más mínimo problema de conciencia; muy al contrario, a quienes perpetraron semejante matanza se les recibía como héroes. O juzgamos a todos en su contexto o no juzgamos a ninguno.

Para atacar la corrupción inherente al capitalismo, capiroba, no hace falta ennegrecer la negra figura detestable de uno de los mayores sátrapas despóticos de la humanidad, el malhadado Stalin.

Exculpa a Allende y a muchos otros que en aquella época nadie salvo los propios soviéticos sabía lo que ocurría realmente dentro de la URSS. La propaganda funcionaba de maravilla. Stalin es uno de los mayores genicidas de la humanidad pero se tardó mucho tiempo en saber la verdad

Sus buenos miles de millones de dolares le costo a la oligarquía yanki convertir a Stalin en ese esperpento propagandístico tan socorrido hoy en día para defenderse de quienes criticamos la corrupción inherente del capitalismo, el sucesor con sonrisa profiden del nazismo. Luego les preguntas de uno en uno qué han leído o en qué modo se han informado acerca de Stalin y lo único que saben de él es que lucía un frondoso bigote. Y algunos ni eso.

Allende defendía la construcción del socialismo “en democracia, pluralismo y libertad”. El Departamento de Estado se encargó de bajarle del guindo.....

No está muy claro si el mayor genocida de la historia fue Stalin o su colega Mao Zedong. Nunca habrá cifras precisas de las muertes atribuibles a uno y a otro. En todo caso, el bronce es para Hitler.

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Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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