La falsa Tizona, el falso Don Pelayo

Por: | 09 de enero de 2014

Las-lanzas                                         La Rendición de Breda / Diego Velázquez, Museo del Prado

Fíjense en el cuadro de Velázquez que abre este post. Todos nosotros lo reconocemos y lo hemos visto al menos alguna vez en nuestros libros escolares, La rendición de Breda pintado en 1635, y sabemos que narra una victoria militar de los Tercios de Flandes frente a los holandeses, que no acataban la soberanía de los Habsburgo españoles. Podríamos decir que esa obra del pintor sevillano se ha grabado en nuestra memoria para recordar ese suceso histórico pero a pesar de su apariencia realista, no narra lo que en ese momento ocurrió. El acto de entrega de la llave de la ciudad por Justino de Nassau a Ambrosio de Spínola nunca tuvo lugar y tras un acuerdo mutuamente favorable, las tropas holandesas abandonaban Breda. Hubo asedio, pero no hubo ninguna batalla memorable, y por tanto, no se produjo ese homenaje caballeroso a los derrotados. Si además de esto, añadimos que los tercios que tomaron parte en esa acción militar estaban formados mayoritariamente por extranjeros ¿qué ocurrió en esa capitulación? La Corte española encargó a Velázquez esa pintura con la intención de engrandecer y darle una pátina de gloria a la victoria de Breda que, aun teniendo una gran importancia para la guerra en Flandes, no fue una gesta heroica. Este es uno de los recursos que los gobernantes y las élites han tenido a lo largo de la historia para modificar el imaginario histórico de sociedades enteras y nos han llevado a un conocimiento erróneo del pasado tal y como nos cuenta Miguel-Anxo Murado en La invención del pasado, publicado por Debate.

 El arqueólogo y periodista gallego, colaborador habitual de la BBC y The Guardian, ha escrito libros como Otra idea de Galicia, y en este ensayo escoge una serie de momentos de nuestra historia para demostrar que no podemos defender las decisiones del presente con argumentos del pasado por la sencilla razón de que la historia no puede proporcionarnos ninguna certeza porque sus bases son demasiado débiles e inestables. Teniendo en cuenta que la ideología es el elemento de distorsión más fácil de detectar  y por tanto de corregir, Murado prefiere llevar nuestra atención hacia otros factores menos obvios pero mucho más decisivos a la hora de deformar nuestra conciencia histórica. La finalidad de La invención del pasado sería, según el autor, que el lector de historia adopte una actitud escéptica para intentar conocer lo que ha sucedido porque la historia no puede tener el carácter probatorio que se le atribuye.

Invencion del pasado

Si una de las bases de la investigación histórica es el riguroso análisis de los documentación, en este país esa tarea se convierte en algo prácticamente imposible para conocer algunos períodos concretos como por ejemplo el surgimiento del Reino de Asturias, mito fundacional de España según la historia convencional, tras la invasión musulmana de 711 (otro asunto que se trata en el libro). Murado presenta un panorama desolador para un historiador interesado en el pasado de Asturias pues el problema no es solo la ausencia de documentos contemporáneos que nos transmitan información sino que los que existen son muy posteriores, y falsos casi en su totalidad. Esto se debe a la tarea del obispo Pelayo de Oviedo, que en el siglo XII se dedicó a manipular o inventar todo un corpus documental relacionado con la monarquía asturiana. Las razones que tenía el obispo para llevar a cabo esa tarea parece que eran más de índole material que espiritual y estaban relacionadas con el impulso de su flamante sede obispal.

 Tener que trabajar sobre documentos falsificados es peliagudo pero se puede subir un escalón en la dificultad si el terreno en el que nos movemos es ya el de la pura invención. Esto es lo que el autor define como la 'construcción de la historia' y para ello aborda el caso de Castilla y su imagen histórica. A finales del siglo XII, el reino castellano detentaba un poder político en la península que para sus monarcas, no se compadecía con el pasado que se le atribuía de condado irrelevante y fronterizo. Por ello, la monarquía castellana encargó al arzobispo Ximénez de Rada la misión de que promoviese una versión de los orígenes de Castilla como reino antiguo y glorioso. Su obra máxima será De Rebus Hispaniae y en ella este obispo hace una reelaboración de todo el relato histórico que confiere a la dinastía castellana, y no a la leonesa, la legitimidad de su descendencia de la misma monarquía goda y le añade algunas leyendas sobre una Castilla remotamente independiente. Al igual que en el caso asturiano, aquí Ximénez de Rada tiene motivos personales importantes para crear esa imagen del reino castellano como lícito continuador de la monarquía visigoda ya que el papado tiene que dirimir cuál va a ser la diócesis primada en España y nuestro arzobispo defiende la candidatura de Toledo, la antigua capital del reino visigodo.

 Dentro de este proceso de 'construcción del pasado' a lo largo del siglo XIX y tratando de adaptar las visiones de España que se forjaron con las crónicas alfonsinas o las de Florián de Ocampo y Juan de Mariana, especialmente éste último, aparecen las historias nacionales cuyo máximo exponente será Modesto Lafuente y su Historia General de España. El objetivo de Lafuente y toda una pléyade de intelectuales era plantear el relato histórico en los términos de la identidad nacional española, teniendo cuidado de que lo castellano fuese el componente esencial de esa identidad. José Álvarez Junco nos describe en su gran obra Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX el esquema dominante de estas narraciones: paraíso (España aislada, feliz e independiente), caída (“pérdidas de España bajo Roma, los musulmanes, etc”) y redención (España recupera con el régimen liberal las libertades perdidas). Pero hay que esperar a Menéndez Pidalprimus inter pares de los intelectuales nacionalistas liberales, para que la concepción castellanocéntrica se convierta finalmente en la idea histórica de España. Menéndez Pidal pensaba que el mejor hilo conductor de su teoría, buceando en los elementos esenciales que conforman ese espíritu del pueblo o Volksgeist español, era la lengua y decidió basar sobre el Poema de Mío Cid todo su proyecto histórico. Como recuerda Murado, Pidal usó una obra de arte literaria como un documento válido para la investigación y similar a una crónica periodística. Aunque la historiografía científica se ha ido abriendo camino desde los años 70 del siglo pasado y las contradicciones de este discurso son evidentes, el prestigio de Pidal es tan fuerte que su idea de España sigue dominando el imaginario colectivo.

La importancia de una visión histórica que legitime al régimen político que se asienta en el poder ha hecho que se fomenten iniciativas culturales como el género de la pintura histórica (durante el siglo XIX), los hallazgos arqueológicos, el cuidado de objetos históricos en los museos, la gestión de los lugares que evocan la memoria colectiva (casas natales, espacios protegidos, etc) con el propósito de que el mensaje que nos transmiten sea acorde a la idea histórica de España que esos regímenes han propugnado. Las pinturas traducían al lenguaje plástico “verdades” de la historia mientras que los objetos conservados en los museos nos permitirían palpar ese pasado para recordarlo, pero de acuerdo a una visión que muy frecuentemente llega distorsionada. El problema se hace mayor si hablamos de falsificaciones y Murado nos expone un ejemplo reciente que muchos recordarán y tiene que ver otra vez con la figura del Cid, en esta caso con la Tizona, su famosa espada. En este asunto se mezclan varios aspectos como el contexto neonacionalista de la época del expresidente Aznar, las alegrías presupuestarias de un momento económico boyante, la atracción casi irracional de un objeto mitificado y los intereses de políticos locales mediocres. En diciembre de 2002 la Tizona fue declarada Bien de Interés Cultural, previo informe sobre su autenticidad de la Universidad Complutense de Madrid. No valieron cuatro estudios sucesivos de expertos que determinaban categóricamente que no era la espada del Cid. En 2007 La Junta de Castilla y León pagó 1,6 millones de euros al marqués de Falcés por una espada cuyo valor había quedado tasado en unos seis mil o siete mil euros por los expertos antes mencionados.

 Estos son solo algunos de los ejemplos que Miguel-Anxo Murado trata en su muy interesante ensayo, que termina preguntándose si sirve para algo la historia. Julián Casanova citaba en un reciente artículo cómo entendía Lord Acton (1834-1902) la buena historia al dirigirse a sus colaboradores en la Cambridge Modern History, “nuestro Waterloo debe escribirse de tal forma que satisfaga al mismo tiempo a franceses, ingleses, alemanes y holandeses”. Ya sea a través de la educación o a través de la cultura conmemorativa de valores compartidos, ¿podremos tener en el futuro una noción de la historia de España más cercana a la verdad que a la ficción y que satisfaga a la par a catalanes, andaluces, vascos, gallegos y castellanos? 

Hay 159 Comentarios

me gustaría saber quienes son los expertos que no cita el articulo y porque tienen mas credibilidad que la complutense, el articulo olvida que hay otra espada del Cid la Colada, en cuanto a lo de las lanzas y los tercios es de risa, el arqueólogo que no historiador como muy bien apunto un comentarista de historia militar ni pajorela idea, huele a nacionalista gallego, ademas porque he de creer ha este escritor, quizás también sea un falsificador de hitoria

Lendo a maioria dos comentários, o livro ganha mais razão de ser.

Siempre recuerdo con cariño el dia que un profesor de historia económica (creo recordar que se llamaba Antón) de la escuela de empresariales de Barcelona, en mi primer día en la Universidad allá por el año 1983, se espero a que todos los asistentes a aquella primera clase se sentaran y se callaran. Empezó a leer un pequeño libro donde se narraba las azañas del rey Don Pelayo. Al cabo de unos cuantas líneas se detuvo, nos miró y nos preguntó 'les suena esta historia, ¿verdad?, pues todo es mentira. Porque el tal llamado Don Pelayo lo que tuvo fue una escaramuza con la policia musulmana. Mientras este señor vivia en una corte, pero de cerdos, en Cordoba habia dos universidades y tenían alcantarillado y alumbrado público en las calles.'
Como colofón de aquella clase recuerdo la frase 'La historia la escribe los que ganan y por tanto Ustedes (se refería a nosotros, los alumnos) deben aprender a leer entre líneas y de forma crítica.
Nunca lo olvidaré, y por eso al leer este artículo he recordado aquel episodio.

Un saludo a todos.
He opinado antes paras indicar algunos de los varios errores importantes en el artículo, sobre todo respecto al cuadro de Velázquez de 1634-1635 que ilustra la rendición de Breda en 1625, pues las afirmaciones de que allí y entonces no hubo picas ni españoles son manifiestamente inciertas. Y la elección de fuentes para criticar la historia-mito de Pelayo es muy inusual por parcial porque hay otras y creíbles fuentes altomedievales, muy conocidas. Y hay otros fallos. Pero después de haber leído las intervenciones posteriores me parece que muchas son irrespetuosas con Murado y los otros participantes. Creo que los historiadores y los aficionados a la Historia debemos mostrarnos respeto, sin que sea óbice para una crítica responsable y basada en los hechos comprobados.
Atentamente, Antonio Boix Pons, profesor de Historia.

En ninguna parte dice el articulo que no existio el Reino de Asturias.


Habla de manipulaciones de un corpus documental que ademas no llego a nuestra epoca.


Tanto comentario apresurado e indignado que funda su rechazo a todo el articulo sobre bases emocionales en vez de racionales. Lo cual no difiere mucho de lo que podemos observar a diario de la inmadurez civica y ciudadana de Espana.


Mil perdones por la falta de acentos, no los hay en este teclado, o pocos, y prefiero ninguno a la mitad.

...gracias al autor de artículo, me ha dado que pensar, y pensando y pensando me ha dado cuenta de que, como en el caso de Velázquez, Picasso también mintiera y que quizá el caballo del Gernika tampoco estaba junto al toro, retorcidos ambos bajó las bombas. Espero no obstante que esa inexactitud no le reste un ápice de veracidad a nuestra constancia del bombardeo y de sus circunstancias.

Siguiendo la búsqueda de la verdad absoluta y por que no tiene nada que ver, puede entonces que Héctor no existiera ni que tampoco defendiera ninguna Troya ante la cólera de ningún Aquiles. Esto me entristece, ya que siempre me he sentido convocado por ese ejemplo y ahora estoy un tanto desconcertado. Voy a seguir pensando un rato en el término "cultura" y en por qué resulta siempre tan restrictivo, obvio y utilitario en la expresión de nuestros propios intereses.

Nótese un ápice de ironía y de sarcasmo Asturgaláico, si es que se admite su existencia y sin acritud.

Un saludo.

Por qué en lugar de meterse con la ya vapuleada Castilla no os metéis con las manipulaciones históricas de una "Nació" como Cataluña que desde que se fundó como región-tapón contra los musulmanes ("marca") y sojuzgada por nobles francos hasta hoy no ha tenido NI UN SOLO DIA EN LA HISTORIA DE SOBERANÏA RECONOCIDA POR PAÏS ALGUNO CONTEMPORÄNEO con la fecha que consideremos, aparte de algún período, (ese sí que oscuro y no la existencia del condado de Castilla) en que los condes catalanes se pudieron escaquear un poco de su Amo el rey de Francia por conflictos internos de este país (pero jamás renunciaron a su VASALLAJE oficialmente, como si hizo el último conde castellano y primer rey de Castilla Don Fernán) hasta que dieron EL GRAN SALTO: ser vasallos del rey de Aragón, eso sí, con el tratamiento de Principado.

A ver, para el descubridor de mediterráneos que ha escrito el artículo y para el "desmitificador" que ha escrito el libro.

Aparte de las hipotéticas invenciones de Ximénez deRada, ¿lo cierto es que Castilla era un reino independiente, no? que lideró la más amplia unión peninsular y la Reconquista, que llegó a ser uno de los más poderosos del mundo y a forjar el primer imperio global, aparte de una herencia cultural universal ¿Qué es eso de los "oscuros orígenes como condado"? Pues claro que Castilla empezó siendo un condado, todos lo sabemos, toda potencia soberana partió de algo más pequeño, ¿no? Es que de verdad no entiendo ni qué nos descubre el que escribe el artículo ni el libro. Lo cierto es que la reconquista se hizo, ¿no? Se expulsó a los musulmanes, no faltaron ni las heroicas batallas, ni la sangre ni el objetivo común de todos los reinos de España en echarlos, ¿no?

Menos mal que hay gente bien documentada que ha hecho aportaciones. 1- lo de las lanzas...Me gustaría que comentara aquí el maestro Perez-Reverte. Los lanceros combatieron casi 200 años después contra los franceses en la guerra de la independencia, por ejemplo. Pero vamos, al autor se le ve el plumero desde el punto y hora que tenía que meter a Aznar por alguna parte ¿¿?? 2- Si lo que pretende es despertar ahora un sentimiento anti-castellano, en fin, yo soy de la muy NOBLE LEAL HEROICA INVICTA Y MARIANA, aquí nos nos falta de nada. 3- Basta ya de utilizar le término "nacionalista" (Sabino Arana y compañía) cuando se habla de un país-estado. Hable de patriotismo, cateto.

La Historia es muy dificil de predecir.
Es un arma para contruir y justificar el presente. Deberia servir solo para que fueramos conscientes de las victimas que va dejando por el camino, que no suelen interesar a los que la glorifican, como adventencia para evitar ser manipulados. Dios nos libre de la Historia. Mejor acojamos a la Memoria, por sus victimas sean cuales sean.

Como historiador y arqueologo no dejo de abrir los ojos incredulo!, que las picas no se usaron en el sitio de breda?.que no existio.que Pelayo ?fue un invento? ( quizas no fuera como se nos cuentan, pero si lo mencionana las fuentes arabes..Asi que existiria..) que no existia el reino Asturiano? señor Murado o es usted flojo de sesera o miente a conciencia. si para mantener sus posturas ideologicas tiene que mentir como un bellaco..malos cimientos tiene su conciencia.

No lo veo yo muy solvente a este Miguel-Anxo ... Hasta un estudiante sabe que el denominado "Cuadro de las Lanzas" es una alegoría, una de tantas de las miles sobre temas históricos que grandes pintores de todos los tiempos han ido plasmando ... Se podrían poner muchísimos ejemplos ... Sería interesante, por otra parte, que el estudioso Miguel-Anxo se hicera ahora con la "Historia de Cataluña" que la Generalitat de esta comunidad autónoma imparte actualmente en escuelas e institutos ... Si le gusta descubrir falsedades ahí tiene un campo de investigaciópn vastísimo ...

Me resulta curioso que se hable aquí de las presuntas falsificaciones de la historiografía, digamos, castellanocéntrica, y no se diga nada (y la ocasión, oiga, la pintaban calva) de cosas como por ejemplo el reciente simposio "España contra Cataluña", y la frase con que, según recogía El País, lo cerró su director, Jaume Sobrequès: "Viva la Historia rigurosa que nos guía hacia la independencia". Si eso no es un ejemplo de "construcción de la Historia" con una finalidad clarísima, tan clara que el buen señor la cuenta, digo, la proclama, con todas las letras, que venga Dios (o al menos la Moreneta) y lo vea. Claro que algunos sólo ven lo que quieren ver.

.. es que claro, los vikingos se despistaron; iban camino de descubrir América y mira donde fueron a parar, a la costa da morte.
Por cierto. Creo que todo el mundo descubrió América excepto los españoles.... o no.

Castilian, en qué mundo vives para escribir esto?

"La última frase es la clave. ¿Se puede hacer una historia que satisfaga por igual a vascos, catalanes, gallegos, andaluces y castellanos.? Difícil, porque hace tiempo que la historiografía vasca y catalana se basa a grandes rasgos en pintar a los castellanos como los malos de la película. Lo que se ha hecho hasta ahora en Castilla tiene más que ver con una historiografía españolista que deje bien a todos los pueblos hispanos y alabe lo grandes que han sido juntos"

Los castellanos han hecho de todo menos hacer una historia armónica. Han hecho una historia en la que ellos son los buenos, y el resto son viles; llamese leoneses, llamese gallegos, llamese lo que sea. Ves la paja en el ojo ajeno pero no la viga.

Además, hablan de Al-Andalus -que toma el nombre de los vándalos, pero en moro- como si fuera toda la España, o Hispania- conquistada por los musulmanes, cuando todo el mundo sabe que los moros constituyeron un Emirato, posteriormente transformado en Califato. Al-andalus era una provincia, como Al-Garve, etc., de esos emiratos y califatos, burriquines.

¿ Y por qué la historia debería complacer al puñado de supuestas identidades especiales? estamos siempre con los mismos, pues no señor. En España hay muchas identidades que no se corresponden con los de siempre, los que quieren ser protagonistas a toda costa. Hace tiempo leí un estudio sobre identidades en España y sorpresa ( a los asturianos no nos sorprende nada) : Asturias, Navarra y Balerares.

ASTURIAS REINO INDEPEDIENTE Y PELAYO;Si claro, las cronicas arabes que hablan de Pelayo "asno salvaje" no existen y el monumental prerromanico asturiano, Santa Maria del Naranco por ejmplo, NO ES MILENARIO y no existe, -es de carton piedra-, es ocioso seguir comentado al respecto....

Alberto, no es que le critique lo deprimente. La crítica. es la sangre viva del cuerpo sano de la historigrafiá. Lo deprimente es de los comentarios basados en un Españolismo tajante condicionado por un sistema de enseñanza y pensamiento pervertidos durante tantos años. Desde Tusell, por ejjemplo, España tiene una generación de historriadores validísimos y serios. Han hhecho y hacen un trabajo honesto de desmitificacion. muy necesario. Hay que criticar, por supuesto, como parte integral del proceso. Pero no desde un punto de vista poco valido

Así que Dn Pelayo no existió ni el reino Asturiano, que luego se transformó en el gran Reino de León. Castilla era un condado, y sus condes traicionaron a los reyes leoneses Ordoño II y RamiroII, -que nos libraron de las embestidas vikingas, sobre todo a los gallegos- impidiendo que tras la batalla de Simancas en la que RamiroII venció al califa Abderramán III, hijo de una esclava vascona, pudiera terminar con la invasión musulmana.
Bueeenooo..., como se entere el historiador Juan Eslava Galán, que en su libro, "Historia de España para escépticos", escribe: "Bueno, si, algo pudo ocrurrir en Covadonga, pero desde luegoel escéptico lector hará bien en no creer que allá se riñó la gran batalla que dicen las crónicas. Quizás un pequeño destacamento musulmán, que impurdentemente se había internado por aquellas fragas, fue sorprendido y derrotado por los astures capitaneados por un espartario,o jefe de la milicia goda, llamado Pelayo, UN LEONÉS REFUGIADO ENTRE LOS ASTURES.
O sea, que no sólo existió, pero es que además era leonés. Bueno según los libros: Los astures (asturi en latín) fueron un antiguo pueblo que habitaba el noroeste de la península ibérica y cuyo territorio comprendía aproximadamente la comunidad autónoma de Asturias, las provincias de León y Zamora, la zona oriental de Lugo y Orense y parte del distrito portugués de Braganza.

Lo siento pero no pude pasar del primer párrafo:

- ¿Lanzas sustituidas por arcabuces? ¿Ninguno de los cinco autores sabe nada de historia militar? Por lo poco que sé del tema, desde principios del XVI hasta la generalización de la bayoneta décadas después del sitio de Breda (1624-25) lo más normal es que la infantería europea se organizase en unidades mixtas de picas y armas de fuego, que se apoyaban mutuamente. Picas y arcabuces se complementaban, no se sustituían. Vamos, que ni idea de lo que eran los Tercios que mencionan.

- ¿El sitio de Breda no fue una gesta heroica y se resolvió con un acuerdo beneficioso para los dos partes? Solo por respeto a la guarnición que defendió la ciudad durante 11 meses, parece que acabando con 10000 bajas de los 14000 hombres iniciales no se debería afirmar esto.

- ¿Que no había ningún español en el ejército de Flandes? Sí que era un ejército multinacional, pero esta afirmación no me cuadra para nada, y solo con mirar el artículo en inglés de la Wikipedia, parece de los 80.000 soldados del ejército de Flandes que tomaban parte en el sitio a mayo de 1625 el 18% eran españoles. Por cierto algunos con picas de 5 metros y otros con lanzas de caballería...

En fin, espero que por vergüenza los autores retiren este artículo de El País lo antes posible.

Para Mikel | 09/01/2014 18:44:52
A propósito de "solo en España sus ciudadanos desprecian con tanto ahínco y tesón a su propio pais. Este es un pais de pandereta porque su gente es de pandereta, esa es la realidad."
(Te faltan acentos, compañero).

Asumo enteramente lo primero, y justo por eso rechazo de plano lo segundo. La mentalidad arrogante que puso en circulación el desprecio a la cultura musical de la pandereta fue la que tenía la burguesía ilustrada del XVIII. Han pasado dos siglos de avances científicos (también en la rama de Letras), pero les seguimos de forma acrítica y en ello hay una repetición de su profundo desprecio por una parte importante de nuestra cultura.
Pero resulta que, al igual que las lenguas romances son un legado cultural de la latinidad, también lo es la cultura musical resguardada en el pueblo bajo. Una cultura musical de gran complejidad rítmica (pareja a metros créticos, epítritos, dócmios... greco-latinos; y a ritmos aksak de búlgaros, rumanos y griegos). Unas sutilezas rítmicas endiabladas que, sin embargo, el sencillo pandero era capaz de ofrecer. Por cierto, mayormente en manos de mujeres al tiempo que cantaban (con otro ritmo y acentuación en la melodía).
Toda esa sabiduría se ha despreciado y tirado por la borda sin miramientos (el escaso número de estudios etnomusicológicos publicados es un reflejo). Una verdadera insensatez colectiva, ejemplo perfecto de tu comentario sobre nuestro desprecio de nosotros mismos.
Cuanto más sé de este campo más me duele nuestro suicidio cultural. ¿Maduraremos? No veo indicios.
¿Qué tal si las generaciones más preparadas de este país empiezan a dar sus frutos?

Supongo que la mayoría de comentaristas han pasado sus años escolares bajo un régimen de mitificacion de la historia de España. Se nota. Hacía falta y hace falta trabajos de historiadores profesionales para ir al grano y desvelar su propia (y orgullosaa) historia a españoles tan tan maltratados y abusados por ideologicos, propagandistas y interesados. La primera historia de la Guerra Civil era de un británico. Españoles de hoy deben ser orgullosos de sus historiadores muy respetados internacionales que trabajan para darles una historia real, desmitificado. A mi me impresiona su trabajo y hay muchos así entre historiadores importantes fuera de España. Es obvio que cuesta más trabajo verles apreciado por algun segmento de gente aquí. Lamentable pero quizás se puede entender dado elcontexto en que trabajan. ¡Animo! Que esta época de historiadores españoles es la mejor de toda su historia. Impresionante

Esto huele que apesta a nacionalismo galego,lo peor el titular de este articulo y su difusion en un periodico nacional,es tan facil desmontar la historia de forma partidista,algunas regiones lo bordan.

En el centro de Gijón hay una calle llamada Munuza. Está dedicada al único gobernador musulmán que conocemos que tuvo Gijón, por tanto los musulmanes en su avance tuvieron que "superar" Covadonga y llegar hasta la costa de Asturias. Parece que este Munuza estuvo solo unos pocos años en Gijón y luego se él y sus gentes se retiraron como parece que debió suceder en otros lugares cercanos al Cantábrico porque era una zona que no era adecuada ni para el tipo de agricultura mediterránea que cultivaban los árabes ni para el tipo de ganadería caprina a la que se dedicaban los bereberes.
Se considera que la historia de Covadonga rememora una emboscada producida cuando se RETIRABAN hacia el sur, no cuando avanzaron hacia el norte.

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Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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