La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

 1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.  

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Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.  

   Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

Hay 351 Comentarios

El reino de Rouco no es de este mundo, él no se da cuenta de que las guerras se hacen para robar 'al enemigo', pero ahora que no solo nos lo han robado todo sino lo que produzcan nuestros hijos a base de trabajar cuando los sueldos anden a 40€ (al mes, claro), ¿para qué necesitan guerras?. Se nota que ha sido un atento lector de don Pío Moa y se ha llegado a creer que la guerra fue una 'Guerra Santa' para matar a los ateos y quiere repetirla, ¿donde están los malos mandamases de extrema izquierda? ¿donde los quema-iglesias?.
¡Despierte usted Mi Santidad!.

Por cierto, otro tópico que a ver si lo desmontamos: No sólo vinieron voluntarios extranjeros encuadrados en las Brigadas Internacionales (comunistas), sino que también vinieron muchos de otras tendencias ideológicas diferentes de "la voz de su amo" y se quedaron a luchar hasta el final, caso de mi familia materna, que estuvo en Barcelona hasta poco antes de que fuese tomada por las tropas franquistas. Vinieron por su propio pie a combatir en España - desde el exilio en Argentina, vía Amberes - y contribuyeron, militarmente unos y en la propaganda otros hasta casi el fin, nada de cómodas evacuaciones previas al desastre y con gratitud sempiterna (muy merecida, eso no lo discuto) como los integrantes de las BI. Siempre que se cita, menciona, honra (largo etc...) a los voluntarios se trata exclusivamente , siempre, una y otra vez, de los comunistas. Como para pensar que tienen el monopolio de la lucha obrera y del reconocimiento histórico. Los demás, a la fosa del olvido. Lo siento, pero este artículo tiene el "sempiterno" sesgo oficialista pro-PC (descafeinado con el erstaz socialdemócrata) que se lee en cualquier tribuna de la "izquierda".

En primer lugar quiero matizar el artículo con ciertas consideraciones. Es imposible la objetividad en ciencias sociales y más aún en la historia. Si acaso, lo que debemos exigir es pluralidad e imparcialidad ante los hechos acontecidos que consigan afianzar cada posición. Lo que no comentan los historiadores, es que incluso la historia misma es parte de la lucha de clases. Es necesario considerar que toda historia tiene cierto carácter ideólogico, ya que con frecuencia, la historia ha sido escrita por una determinada clase social.
Con respecto a las razones que impulsaron la victoria franquista y la caida de la débil República. Resulta que el movimiento obrero, sobre todo expresado en el anarcosindicalismo, representaba el verdadero movimiento progresista y revolucionario. La democracia burguesa de la república no conseguía invertir el orden aritocrático-burgués heredado de la dictadura de primo de rivera. Caciques y latifundistas, así como los capitalistas liberales de la alta burguesía, formaban la oligarquía politicoeconómica del país. La socialdemocracia no conseguía mediante su suave reformismo invertir el orden social y dar solución a los factores que jerarquizaban la sociedad de los años 30. En ese sentido, los revolucionarios ejecutaban actos de acción directa mediante huelgas, ocupación de campos y de fábricas, claramente vulnerando el orden institucional. LA República siempre puso más vigilancia en una supuesta revolución de la izquierda y falló en la vigilancia de la extrema derecha, que en silencio, estaba preparando el Golpe. Fue un fallo republicano de grandes magnitudes, no disolver las fuerzas armadas y renombrar los cargos a personas de confianza. La débil democracia cedía ante el chantaje militar y recomponía en gobierno nombrand a importantes figuras de la derecha y presentar una falsa unidad. Cuando el golpe empezó a fraguarse, los civiles revolucionarios tomaron las armas y en un primer momento consiguieron frenar la acometida en muchas ciudades. La República era débil y necesitaba de anarquistas y comunistas para defenderla, como ocurrió en Catalunya o Aragón. Sin embargo, los líderes revolucionarios prefirieron aplazar el programa revolucionario y asumir una primera necesidad, defender la democracia burguesa ante el avance del fascismo. Aunque se colectivizaron fábricas en Catalunya, no se ocupó la banca nacional de Madrid y se respeto la propiedad bancaria. El capitalismo financiero ya dominaba al industrial y pese a que los trabajadores eran dueños de las fábricas, el gobierno central chantajeaba cerrando la financiación. La incorporación de anarquistas al gobierno de la Generalitat puso de manifiesto que los radicales prefirieron posponer su programa político y dar respuesta urgente a la necesidad de defender la República. Cuando la República recobró algo de poder, desarmó al campesinado y a los obreros, y no tomó las medidas necesarias para evitar que el poder militar fascista uniera fuerzas y consiguiera la victoria.

Lo de la Republica me parece normal entre el antibolcheviquismo tipico de las monarquias absolutistas europeas poniendo sancadillas y el querer abarcar tanto en tan poco tiempo sin reflexionar en las consecuencias de cada decision.
En cuanto a porque duro tanto la dictadura me parece que porque convirtieron a España en un cuartel: a los soldados no debia faltarles el agua, pues contruyo pantanos a mansalva, necesitaban comida, pues los terratenientes con ayuda de la guardia civil tenian a los jornaleros en regimen practicamente de esclavitud trabajando por la comida (y a palos por lo que me han contado) la seguridad ciudadana pues a ver quien se metia con los civiles y encima con los correveydile de los curas que seguro que en las comilonas que les daban los ricachones soltaban todos los secretos de confesion que fueran oportunos. Asi adormecieron al pueblo durante tanto tiempo al recrearles un entorno de seguridad y confortabilidad segun te acercaras mas o menos a sus ideales (to pa mi sin que nadie se entere o lo critique, tipico de cualquier dictadura)

Cuando se habla de guerra Clausweitz debe de estar presente, recordando su definicion "La guerra es la continuidad de la politica por otros medios." A mediados del siglo XX JFK dijo aquello de " Lo que es bueno para la General Motors es bueno para EEUU." con lo que supeditaba la politica a la economia. Se puede entonces modernizar la teoria de Clausweitz y " la guerra la definiriamos como el intento de consecucion de objetivos economicos que no se lograron por medios politicos." Si miramos la historia los conflictos tribales han sido por recursos alimentarios, recursos naturales e incluso humanos como la esclavitud. ¿Podemos pensar que no existio ninguna guerra romantica? No solo podemos, debemos, las miticas y romanticas Cruzadas fueron para liberar la ruta de la seda y las especies, un claro objetivo economico, como los mercaderes venecianos conocian.
Con todo lo anterior el autor del articulo no contesta cual fue el objetivo economico que se busco en nuestra guerra civil.
Napoleon decia que para una guerra hacia falta Oro despues mas Oro y finalmente mucho mas Oro. Hoy solo añadiriamos una palabra.mas para ir a una guerra a todo el Oro necesario y esa palabra es.petroleo pues a principios del SXX ya se precisaba.del liquido negro para mover ejercitos. Otra cuestion en la que no entra el autor y es que al ejercito nacional el gobierno de EEUU le otorga un credito ilimitado de petroleo, al inicio de la contienda.
Se echa de menos en la internalizacion del conflicto menciones a la Brigada Viriato y a los voluntarios del IRA que combatieron del lado nacional.

¿Goya?, ¿El duelo a garrotazos? ¿No fue Goya el que falleció exiliado en Burdeos?

Todo golpe de Estado es inmoral porque se hace en contra del ordenamiento legal establecido. Lo que no se gana con las urnas, sino con las armas y la muerte, invalida cualquier justificación que se haya hecho, se haga o quiera hacerse en el futuro acerca de la Guerra Civil española, cuyos únicos culpables son quienes la declararon: O sea Paco y los suyos.

Pequeños personajes que propician grandes cambios.... Tanto Franco como Hitler (en menor medida Mussollini) fueron pequeños hombres, sin mérito aparente, que llegados al lugar adecuado en el momento adecuado supieron tocar los resortes de su entorno circundante para hacerse notar.
Sin embargo, estoy de acuerdo con varios posts, a Hitler, que llegó al poder de forma legal (creó un partido, ganó unas elecciones) se le ha juzgado sin piedad (la misma que él -no- tuvo con los judíos), mientras que a Franco se le ha dejado de lado. Tal vez sea por la aplicación del dicho "mata a un hombre y te llamarán asesino, mata a millares y serás un héroe". Tal vez la frase siga "mata a millones y serás un genocida".
Aquí no se trata de ser partidista, que todos lo somos (y yo claramente no estoy en el lado de Franco), sino de ser fiel y riguroso ante la Historia: Franco fue un golpista apoyado por uno de los tipos más odiados de la Historia.
Puede que si no se hubiera Alzado no hubiera habido una guerra civil. Nunca lo sabremos. Entre otras cosas porque puede que en 1940 hubiéramos estado hablando alemán y tal vez, solo tal vez, las matanzas de la SS hubieran inculcado en nuestro prueblo un odio eterno a nazis/fascistas....

El principal error de todos es confundir Republica con la izquierda o el socialismo, en la republica también gobernó la derecha CEDA, que fué cuando Paquito reprimió las protestas de los mineros a tiros. Pueden existir Republicas de derechas como de izquierdas. Otro tema es si tener hoy en dia al heredero de Franco como jefe de estado a sabiendas de que es un mangante como la mayoria de los políticos es cosa lógica. Puede que sea inviolable, pero se pueden estudiar los casos en aras de la História solo para conocer la verdad, y en este pais ni eso. No se lo que opinaran los juristas pero para mi inviolable es que no tiene porqué pedir cuentas, otra cosa es que juzguen un hecho objetivamente ( cosa difícil en este pais ) y se descubla que uno es un mangante pero se acoge a su condición de ser divino

Como dice uno de los comentarios: está claro que aún no se ha superado la guerra civil. Existe un odio de fondo que perdura, y en ambos bandos. Ello impide que se alcance una verdadera paz, y que los fantasmas del pasado no vuelvan a aparecer. El fascismo y el comunismo fueron sistemas autoritarios y de base contrarevolucionaria y revolucionaria respectivamente, pero ambos violentos y con desprecio por la vida humana. La idea de que con la violencia se puede mejorar el mundo se ha demostrado falsa, repetidas veces... Y si así fuese, sería muy triste, demostraría una de las caraterísticas del ser humano: la depredación y violencia máxima en este mundo. Debemos recordar que una parte considerable de los combatientes en esa guerra lo fueron obligados, en un bando o en el otro.

De verdad que me gustaría pensar que la guerra fue por cuestiones de 'alta política' y así podemos darle un aire romántico en el que cada cual puede optar por lo que más le guste estéticamente, pero en el idioma que se suele hablar en mi pueblo y dejándose de 'tontás' queda claro que el motivo fue el que siempre es, la pelea por hacerse con la mayor parte de los beneficios y la riqueza producida por los únicos que la producen, y por esa riqueza empezaron la guerra y lo demostraron haciéndose con ella después de 'ganada', los franquistas y la iglesia salieron de ella con 'todo lo que valía un duro'. Lo podemos adornar con la preocupación que tenían con la deriva política, el sinvivir de que el pueblo se olvidara de Dios y todas las alegaciones 'poéticas' que quieran pero como el novio que alaba los bellos ojos de su novia al momento se ve que lo que le gustaban eras otras partes de su anatomía. Y los 'apeteceres' son perdurables, de ahí el éxito que tiene siempre este tema, los mismos motivos que tuvieron para provocar la matanza los tienen siempre que se tercie, venga o no a cuento. Vean ustedes la salida de don Rouco Varela que ya va viendo otra guerra sin que esté la extrema izquierda en el poder ¿ahora porqué?.

Una historia de la guerra civil que no hace referencia a las causas de la lucha de clases, la explotación de los trabajadores, la represión brutal contra sus reivindicaciones, la inexistencia de los derechos humanos para la mayoría de la población... Vaya panfleto... Si buscan la conciliación ahora que la gente busca comida en los contenedores gracias a la avaricia de los herederos de los fascistas que se la metan por donde les quepa. Si hemos de morir, de pie y luchando.

El titular de la noticia debería ser "La Guerra Civil que siempre se aprendió en las Escuelas" porque llevamos 40 años en los que se enseña en la escuela y en los medios de comunicación que los nacionales eran los malos y los rojos los buenos.

En 1819, Goya comenzaba a poner el pincel sobre el lienzo de la obra "duelo a garrotazos", una de sus pinturas negras más célebres. En este óleo el autor trataba de representar la secular lucha fratricida entre españoles. Después de 200 años, espero que el periodo de debate pacífico y democracia surgido después de la dictadura de Franco no sea una mota de polvo en medio del desierto. Ya es hora de convertir la excepción en regla y de arrinconar para siempre a los devotos de la imposición por la fuerza, sean del color que sean.

Yo a Mario le aclararía que quizás le han llamado fascista, de igual manera que se lo hubieran llamado si respecto a la 2ª Guerra Mundial, también mantuviera la posición de imparcialidad y equidistancia. "¿Nazis y Aliados? dos caras de la misma moneda" Impensable, ¿no?

A Fer agradecerle su claridad y no esconderse en la equidistancia. Solo decirle que los que reaccionaron, inevitablemente según él, a que les quitaran tierras y privilegios eran los que las acaparaban durante generaciones. En todo caso, si el problema era la injusta República, Franco siempre hubiera podido intentar reponer una democracia tras derrotar a los malvados republicanos, pero parece ser que pensaba que él ya sabía lo que era bueno para la mayoría (minoría realmente) de los españoles.

En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.

Lo que si cabe señalar es donde estaban las fuerzas democráticas del país y que papel desempeñaron en el conflicto, si es que las había. el sistema republicano es un sistema político no un partido político ni una idiosincracia ideológica. vincular república a la izquierda, y franco a la derecha, es pueril, a no ser que la derecha democrática no existiese en la época. posteriormente las cárceles españolas estuvieron trufadas de presos políticos. cuantos de los presos políticos pertenecían a una burguesía democrática? porque hay que ver, ahora demócrata somos todos, hasta los que nunca votaron la constitución son demócratas, ya no queda ni un fascista., pero eso sí, los hay que se dedican sistemáticamente a la defensa de un régimen político nacionalista, fascista, católico y militar. y es cierto que franco y el fascismo gano la guerra, y la república la paz, por qué qué es si no un régimen democrático si no es republicano.

Pues no, el parte de guerra que se cita al comienzo de este artículo no es exactamente el que firmó Franco. El verdadero no dice nada de 'victoriosas'. Dice, simplemente, 'han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares'. Esto ya hace sospechar del artículo en su totalidad.

Siglos de Inquisición, débil Ilustración (sustentada en Europa por los cultos círculos masones que tanto amó Franco después), tardía democratización y Revolución Industrial. La culpa de la guerra de exterminio fue del progreso. El historial de monarquías absolutistas primero y pronunciamientos, dictaduras y sanjurjadas varias después, no tuvo nada que ver.

¡Enhorabuena! A Don Julián Casanova por su artículo. Felicitaciones al forista EL CURRANTE por sus argumentos. ¡Muy buenos comentarios! Chapeau!

Ni siquiera la transcripcion del parte de guerra es correcto en el primer parrafo del articulo; asi que para que seguir...

Disculpas por los fallos gramaticales. Es lo que pasa por escribir rápido.

Para ARSONIT Y ANCHORED y demás

1. Yo no he dicho en ningún momento que no hayan existido homenajes a ambos bandos. Era un modo de decirle a currante que no es imparcial y que ha usado a las víctimas de forma demagógica. Si se condenan las muertes en la GV (sólo en la GC) que se haga de manera equánime.

2. No alardeo de falta de cultura. Sólo digo que tal y como está el patio y con lo relativa que es la historia me resulta desesperante leer cosas de la GC. Porque a mi me gusta ser lo más imparcial posible y creo que cada uno barre para su casa. Es casi imposible hacerse una visión objetiva del tema, al final vas a tener que tirar de ideología sí o sí.

3. Yo no he hecho apología de nada, tal y como se insinúa en alguna contestación. Además, que me dé igual la GC no quiere decir que no pueda expresar mi indiferencia. Como podéis ver mi argumentación en ningún momento ha girado alrededor de los hechos explicados en el artículo porque me parecen auténtica basura. No me hace falta siquiera leerlo para saber que estará sesgado.

4. No soy cristiano, no profeso ninguna religión. Asi que ARSONIT has patinado tu sólo tío. Si insinúas que soy un cristofascista disfrazado de neutral-boy te has equivocado. Las religiones no van conmigo.

5. Todavía no habéis resuelto el gran dilema que expuso currante ¿Por qué soy un fascistas?


Mario, tus comentarios son de una ignorancia tan grande que resultan insultantes. Quizás si tu abuela agricultores y analfabetos en la Extremadura de los años 30, hubiera tenido que abandonar su lugar de origen con sólo 10 años de edad por encontrarse en medio de una guerra tan absurda e injusta como salvaje, hablarías de otra manera. Quizás si la madre de tu abuela hubiera pasado en el penal de Santander 3 largos años por injurias infundadas de una vecina envidiosa, serían otras tus palabras. A lo mejor si tu abuela con sólo 15 años de edad hubiera tenido que huir de un Madrid asedidado por tierra y aire hacia Francia, intentando salvar su vida, tus comentarios serían otros. Quizás si el tío de tu madre, con sólo 16 años de edad, una vez acabada la guerra hubiera pasado dos largos años en la cárcel por recoger del suelo un papelito de propaganda del bando perdedor... Quizás, a lo mejor, quién sabe si sólo con un poco de sentido común que tuvieras, te habrías mantenido al margen desde un principio en lugar de proferir insultos hacia las víctimas de un conflicto atroz que sucedió aquí mismo, en el país en el que vives. A día de hoy seguimos rodeados de testigos de aquella época, y simplemente por respeto a todos ellos, deberías de mostrar interés hacía lo que te pueden contar. Es muy triste encontrarse con alguien como tú, una persona que además de jactarse de su felicidad por vivir en la ignorancia, quiere imponer con insultos lo que los demás han de creer o pensar al respecto de este tema. Si de veras te importan una mierda los muertos y las víctimas de esta atroz guerra, si de verás crees que hacia el futuro sólo se puede caminar aligerando de la mochila la historia que incomoda, serás muy feliz en tu vida, pero estas tristemente muy equivocado. Se avanza cuando se conoce la Historia creada por miles de pequeñas historias. Se avanza cuando se aprende a mirar hacia atrás sin perder la perspectiva que asoma por delante. Se avanza cuando escuchas y respetas, cuando estás dispuesto a seguir adelante sin rencores pero con todo el derecho del mundo a exigir justicia. Así se avanza . Con gente como tú se estanca uno en debates infructuosos donde lo único que puede aflorar es odio y asco ante la ignorancia y la difamación deliberada. Que seas muy feliz en tu andar desorientado, pedazo de mequetrefe.

Mal empezamos. El último parte de guerra no decía eso.
Como todo el artículo tenga el mismo rigor...
¿"Nuestras tropas victoriosas..."? Eso no aparecía en el parte.

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Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

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