La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

 1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.  

Document(3)-page-001

Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.  

   Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

Hay 351 Comentarios

Mario, si algo te da igual entonces que efectivamente te dé igual. Que alardées de falta de cultura e interés cuando te has metido en los comentarios a decir que basta ya de hablar de esto, que hay que olvidarlo, es de las incongruencias más gordas entre todos los comentarios.
Si no tienes nada que opinar, ya que no tienes ni idea (como has admitido), dedícate a los artículos que te interesan y deja de dar por (artí)culo y de hacer apologías disfrazadas de indiferencia.

Llevamos varios siglos arrastrando una inestabilidad tremenda porque los políticos no se ponen de acuerdo en nada. Este es un país en el que todo el mundo barre para casa, y así están las aceras... En plena crisis económica, en Reino Unido el partido del gobierno y la oposición fueron capaces de unirse para salvar al país con políticas consensuadas. Aquí, en cambio, nuestros políticos siguen más preocupados de hacerse con el poder e imponer su vía que de resolver las cosas bien y definitivamente.

para david RG:
La CEDADE lo tenía muy difícil para ganar nada, ya que es un partidillo nazi creado en los 70. ¿Te refieres a la CEDA?

Pues empieza bien el catedrático si ni siquiera es capaz de reproducir correctamente el texto de un parte de guerra que todos los que tenemos más de 45 años nos aprendimos de memoria en el colegio. "En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado."

Por supuesto que la última parte de mi comentario era para Mario.

Aunque en primaria no tuve ocasión de estudiar la guerra incivil, tuve la suerte en BUP, año 1976, de tener a una joven catedrática que nos la expuso con total claridad e independencia. En estos días veo que rebrotan algunos de los temas que fueron causa de la guerra y, encima, algún cardenal fosilizado echa más leña.

. . la guerra civil se produjo, al revelarse parte del ejército, falangistas y el requeté con el apoyo de la Iglesia Católica, contra un Gobierno que no garantizaba el orden ni la paz social y finalizó fusilando maestros por no enseñar el catecismo en el Colegio.

Sabeis lo que me gustaria a mi? que tal dia como hoy todos los politicos de uno u otro bando rindieran homenaje a todos aquellos y aquellas que murieron por sus ideales piensen lo mismo que ellos o no.
Que respetarais a los muertos, a TODOS, y que respetarais la HISTORIA que esta escrita y no es la que a alguno os de la gana, sino la que es.
La Guerra Civil del 36 fue ante todo una gran desgracia, ocasionada por muchisimos motivos, no solo porque unos poco militares se levantaron en armas contra la Republica, si pensais eso, sois muy simples.

Ciertamente, con las ultimas elecciones democraticas que hubo en 1936, se adivinaba que no habría mas y que el escenario donde la derecha y militares no asimilarian un gobierno de izquierdas o que el ala izquierda del parlamento y los sindicatos revolucionarios, tampoco aceptarian un triunfo de la CEDADE...desembocaria en un conflicto armado. En la Republica hubo politicos que intentaron modernizar el pais y llevar a cabo reformas (agrarias, sociales) para hacerlo mas justo y competitivo, esto choco con los intereses de propietarios y la iglesia.
Despues del alzamietno de Franco, definitivamente, la democracia estuvo perdida...dado que en zonas como Barcelona o Madrid, el gobierno perdió legitimidad a favor de las milicias y los sindicatos revolucionarios. A partir de ese punto cualquier desenlace ya era malo (dado que en la segunda etapa de la guerra también el bando republicano tuvo que aceptar el tutelaje de los sovieticos). Lo que fue un hecho atroz, es la REPRESION POSTERIOR en tiempos de Franco, donde se fusilo a más de 150.000 personas. Eso en cualquier pais seria un genocidio y se juzgaria...aqui tenemos a los de siempre oponiendose a la Ley de la Memoria Historica...

Según Mario y otros habría que olvidar la guerra civil. Error. La guerra civil fue un error y olvidarla es un error aún mayor. El que quiera mirar para otro lado que lo haga, está en su derecho, pero yo considero que es una irresponsabilidad no aprender de uno de los mayores errores cometidos en nuestra historia reciente y son precisamente las nuevas generaciones, las que se están formando ahora, a las que con mayor celo habría que explicarles, de la forma más veraz posible, cuales fueron las claves y los desencadenantes. Tenemos problemas muy graves entre manos, es cierto, curiosamente también los teníamos en 1936 y lo sensato es aprender de los errores, algo que dificilmente se puede hacer si preferimos olvidarlos para que "no den por saco".

Antes de nada, señalar que Julian Casanova es Catedrático de Historia contemporánea de la Universidad de Zaragoza, asi que un poco de respeto que sabe de lo que habla, y te digo de primera mano (porque he sido alumno suyo) que es un erudito de la materia.
Despues: Currante dijo: "Viene a decirnos que si el pueblo español a la petición de Franco de instaurar una dictadura hubiera aceptado "por las buenas" no hubiera habido guerra, ¿infantil o engañoso?, la guerra siguió muchos años después de no existir ninguna resistencia; fusilamientos, encarcelamientos, rapiña de propiedades de republicanos, etc.
¿El 23 F el pueblo español se debería haber puesto a las ordenes del 'elefante blanco' para inaugurar otro periodo de represiones fascistas?, ¿cometimos otro error entonces?, ¿lo cometió el resto del mundo enfrentándose a Hitler en lugar de 'arreglar' las cosas de forma pacífica?.
Una cosa es la equidistancia y otra esas afirmaciones para culpar a las victimas."

A lo que se refiere es a la idea asumida y aceptada por todos los historiadores actuales de que la sublevación franquista trataba de hacerse con el poder conún golpe de estado, pero en ningún caso pretendía desembocar en una guerra;es precisamente el fracaso del golpe de estado lo que hace que al verse con cierto poder (pero no todo) se decida seguir para adelante con la revuelta aun a sabiendas de que eso seria la guerra. De hecho para tu información los militares sublebados siguieron usando la bandera republicana hasta diciembre del 36 y fueron apoyados inicialmente por personajes como Hunamuno que vieron en ellos un intento de renovación política frente a la corruptela de la época. (este pronto cambiaría de idea al ver como se desarrollaron los acontecimientos) La guerra acontece por dos motivos, la resistencia de los izquierdistas al golpe y el fracaso del mismo en la totalidad del territorio.

Si los nacionales hubieran perdido la guerra, España habría sido otro satélite más de la URSS, como Bulgaria o Albania, hubiéramos entrado en la 2ª guerra mundial y nos habría invadido Alemania. Afortunadamente ni la vida ni la historia tiene marcha atrás.

en lo único que estoy de acuerdo es que se ha de saber toda la historia de España, una democracia aunque no sea lo mejor nunca puede ser sustituida por una dictadura militar.

Mario | 01/04/2014 11:51:13
Decía Cervantes por boca de Don Quijote que aquel pintor era tan malo que cuando pintaba un gallo tenía que rotular la pintura diciendo "Gallo". No es tu caso te pintas tan bien que me evitas el trabajo de rotularte.
Además si la política "te da asco" y los demás te importamos "una mierda" ¿quien soy yo para llenarte el vacío que confiesas tener de este tema que tan profusamente comentas?.

Cosas que no enseñan tampoco, sobre todo los republicanos, es que bajo el gobierno republicano reprimieron duramente manifestaciones socialistas y sindicales... y que Franco fue republicano.

Ya es hora de destapar sucesos que se han ocutado,por uno y otro bando.Los escritoes,como Julian Marias,Muñoz Molina,Almudena Grandes,han ido insertando en sus ultimos libros,hechos de la parte republicana en donde por supuesto se cometieron tambien atrocidades.La España de Ruedo Ibèrico,con escritores como Thomas,Stanley Payne,etc fueron parciales a favor del bando republicano.Un mea culpa por parte de las partes que combatieron,a estas alturas,serìa deseable.

Y esta clase de blogs, que respeto como persona tolerante que me considero, me dan bastante coraje porque en el fondo a la gente le da igual. En serio, el país tiene otros problemas que resolver.

Bien currante. Un aplauso. Ahora haz la típica apreciación esa que usa la gente de "fascista". Mira voy a dejar las cosas claras. La política me da asco. La historia es la materia mas manipulable que existe, y, si te soy sincero, no sé prácticamente nada de la guerra civil. Solo sé que fue un conflicto bélico en que la gente se reventó. Si un pueblo era republicano a temblar por los fachas y si un era al revés pues todo lo contrario. Por favor, quiero que me expliques, currante, en qué parte de mi comentario se deduce que apoyo a viejas glorias (supongo que te referirás a franco). Lo que le es que cuando veis que no se os sigue el rollo acusáis de facha a lo que se os cruza por delante. Te reitero, la GC me da exactamente igual. Y paso de entrar a discutir sobre quién tuvo la culpa o quién no porque ni siquiera lo sé xD (y tampoco me importa).

Me refería a Mario | 01/04/2014 11:35:33

Parece que tu no solo no olvidas sino que tratas de traer al presente las 'glorias' pasadas.

Estimados señores, si con el Tío Paco nos daban una visión sesgada, este artículo está igualmente sesgado.

No he visto que la principal razón por la que las democracias europeas o los USA no apoyaron a la república: era apoyar a un potencial regimen totalitario de corte fascista (franco) o a otro potencialmente totalitario de corte stalinista (la república).

Tampoco se cuenta que dentro de la república hubo otro golpe de estado pero este desde la extrema izquierda que llega a controlar a milicianos y militares

Tampoco he visto comentar que los que estaban al mando de la republicanos eran también responsables de la inestabilidad previa a su subida al poder.

Tampoco he visto comentar como de los centenares de miles de detenidos la mayoría volvió a su casa, una vez se les hubo juzgado (efectivamente no muy justamente), cuando ya no había riesgo de que se activase una resistencia interna o bien cuando se dieron cuenta que no había causa real contra ellos (el caso de mi abuelo, que estuvo dos años preso por una denuncia anónima y un día le liberaron al ver que no había causa alguna contra él).

Debo decirles que yo tengo 45 años y todo lo que han comentado lo he estudiado en el instituto en la clase de historia y desde luego lo que me enseñaron es que hubiese ganado quien la hubiese ganado había un verdadero perdedor: la democracia y los españoles ya que la república después del golpe podría ser considerada muchas cosas pero una democracia no lo era.

También es pasado el teorema de Pitagoras y pobre del niño que lo olvide, del pasado hay que olvidar los odios pero no los hechos, todo lo vivido ha de servir como aprendizaje sobre todo para no cometer los mismos errores.
Perdonar pero no olvidar, bastantes olvidados han quedado las victimas durante tantos años como para volver a predicar el olvido.

Lo único que he aprendido de la GC es que hay que olvidarla y dejar de utilizarla como ariete político. Lo que sucedió ya es pasado. Lo más importante es que los políticos busquen la conciliación en la enorme división que existe en nuestro país.

Interesante artículo pero muy sesgado. En primer lugar, el golpe se dio para alejar al Frente popular del poder ya que se temía que se instaurase una dictadura del proletariado.- tan solo hay que ver los primeros partes de guerra, que terminan con ¡Viva la Republica!-. Tambien destacar que el ejercito rojo tuvo infinidad de peleas internas - socialistas, comunistas y anarquistas- que en el final, lo llevaron al desastre.
Saludos

Mal favor al periodismo si decimos que los malos artículos no reciben críticas.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal