La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

 1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.  

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Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.  

   Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

Hay 351 Comentarios

Muy buen artículo, y las críticas que estás recogiendo así lo atestiguan.

Es increible que todavía cause este derrame de palabras y sobre todo insultantes de los de extrema derecha.Ellos siguen vigentes porque la herida sigue abierta.Claro que hubo victimas franquistas como toda guerra,pero los años posteriores fueron de asesinatos y negación de unos principios inimaginables, que yo los he vivido.Aparte estos días se ha escrito en la prensa catalana (alguna) los asesinatos de la parte francesa con los refugiados,fueron en unos campos de concentración horribles,no solo Alemania e Italia,también Francia (que era franquista) tiene una buena culpa de las muertes de miles de republicanos,y la historia sigue contada o no adecuadamente.

La Historia la cuentan los vencedores y las opiniones son variopintas tantas como personas. La curiosidad de cada persona que indaga por su cuenta, lee, oye...opiniones para todos los gustos hará una visión global de lo que fueron los acontecimientos pasados y de por qué sucedieron.
Otra cosa son los poderes que, en su afán por aferrarse y perpetuarse, instruyen e influencian para que la opinión general sea de una u otra manera. Por lo tanto ¡Cuidado con lo que nos creemos!

"Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil. "
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Viene a decirnos que si el pueblo español a la petición de Franco de instaurar una dictadura hubiera aceptado "por las buenas" no hubiera habido guerra, ¿infantil o engañoso?, la guerra siguió muchos años después de no existir ninguna resistencia; fusilamientos, encarcelamientos, rapiña de propiedades de republicanos, etc.
¿El 23 F el pueblo español se debería haber puesto a las ordenes del 'elefante blanco' para inaugurar otro periodo de represiones fascistas?, ¿cometimos otro error entonces?, ¿lo cometió el resto del mundo enfrentándose a Hitler en lugar de 'arreglar' las cosas de forma pacífica?.
Una cosa es la equidistancia y otra esas afirmaciones para culpar a las victimas.

Las guerras se producen cuando las sociedades colapsan y no existen mecanismos, o no se encuentran, para solucionar los problemas sociales por vehículos políticos. la guerra civil fue efectivamente una guerra de clases, entre ricos y pobres, por eso se la llama la última guerra romántica, y es la consecuencia de los gobiernos pucherazo y de las dictadura posterior, en un país que nunca enfrento los cambios democráticos cuando tocaba hacerlo que era el siglo XIX, por lo tanto fue una guerra evitable, que no se quiso evitar, y que ganó el que no debía, no tanto por quién gano, si no por lo qué hizo a posteriori.

Faltan un montón de cosas, desde el erróneo apaciguamiento del gobierno a los militares golpistas Sanjurjo y Franco, entre otros; el derribo de lo conseguido por anteriores gobiernos por parte de los reaccionarios Lerroux y Gil Robles, que como el PP no aceptaron la República, pero la utilizaron para sus fines; el apoyo indirecto de sobre todo EE.UU. y Gran Bretaña a las fuerzas rebeldes, al abandonar a la República y permitir una falsa neutralidad que rompían las grandes empresas con sus ayudas; la sangrienta y genocida gran represión fomentada cuando no generada directamente por el bando golpista, antes durante y después de la guerra, con hechos como el exiliio y los campos de concentración, ambos derribados y olvidados en la transición.

La convivencia social entre las diferentes capas de gentes que formaban la sociedad, implicó un desgaste.
Y esos roces sociales al margen del derecho y la justicia, ocasionan desajustes y desequilibrios que se recargan sobro un lado, más que sobre otro de la sociedad ocasionando quejas, y enfrentamientos.
No siendo capaces de resolver en justicia el desequilibrio social, se pretende imponer por la fuerza una forma de gestión que no se discuta.
El resumen de la guerra civil no es otro que la imposición de un sistema a la fuerza por parte de los vencedores sobre los vencidos, cuando ha fracasado el entendimiento mediante el diálogo político en democracia.
El fracaso de la política, por la interferencia de poderes particulares que se consideran preeminentes y con derecho de prioridad sobre las bases sociales.
La guerra viene por el fracaso de la gestión pública viciada por exigencias de rendimientos a toda costa.
Sin contar con los derechos de las personas a compartir la igualdad de oportunidades desde una referencia de respeto y de legalidad.
El respeto a las leyes en vertical y en horizontal.
Nos hace iguales ante la ley.
Sin perder por ello el sentido de la propiedad se puede ser decentes en la gestión y no opresores.
En definitiva, siempre es igual sacar el mayor rendimiento al menor gasto posible.
Incluyendo ahí a las personas sin ningún reparo.
De ahí las quejas.
Y el enfrentamiento.

Como han dicho anteriormente, el parte de guerra con el que comienza el artículo está mal transcrito. Mal empezamos un artículo que pretende enseñarnos lo que no se nos enseñó en las escuelas.

nuca mas: ¿acaso hay razones para empezar alguna guerra? La Segunda Guerra Mundial empezó cuando Hitler invadió Polonia ¿acaso había razón para que la invadiera que fuera ineludible? la Pimera Guerra Mundial digamos que empezó con el asesinato del archiduque ¿acaso había razón necesaria para matarle? es más, una vez muerto, ¿acaso la diplomacia no podía haber hecho algo antes de empezar las hostilidades?

Una guerra civil es la peor de las guerras. La guerra es el fracaso total del hombre. Así que esa herencia tenemos. Una oligarquía que vio peligrar todo su poder, un pueblo que se sintió libre por primera vez, una República que dio esperanzas a los humildes, un panorama internacional prebélico con el fascismo y el comunismo a las puertas y mucho odio. Con esta herencia, muchos países vecinos supieron perdonar y vivr en Democracia. España no, España mantuvo durante 40 años el odio y la represión a los "vencidos", con cárceles y muerte, primero al "rojo" y luego al que no estaba de acuerdo con el dictador sanguinario. Aquí el franquismo (ese fascismo cañí) murió matando, por eso es tan necesaria la reparación a las víctimas de la dictadura franquista, la memoria, su reconocimiento, el dolor de las familias. No sólo la guerra civil fue horrible, lo verdaderamente inhumano vino después. Y todavía hoy estamos reclamando Memoria y Justicia a los que la dictadura asesinó. España no ha cerrado aún sus heridas porque la ideología franquista sigue bien viva entre sus herederos, primero los asesinaron de forma cruel e inhumana y ahora les niegan la Memoria y el reconocimiento de sus familias. Si la guerra civil española fue sanguinaria, la dictadura que le sobrevino no se quedó corta, 40 años son muchos años, demasiados para que todavía hoy no estemos con las heridas abiertas.

Despues de leer todo esto, articulo y comentarios, entiendo por que nos va como nos va en nuestr pais, Espanha. Somos testarudos, intolerantes con la opinion agena, radicales a veces, y sobre todo, tenemos miedo a la verdad y a reconocer nuestros errores. La Guerra Civil se pudo haber evitado, pero no estaba en nuestra naturaleza hacerlo, como ahora no lo esta ponernos a remar todos a una para sacar el pais del caos y seguimos haciendo cada uno nuestra guerra...los ricos para sacar mas ventaja, los catalanes para ser mas independientes, los corruptos para poder seguir siendolo, los catolicos recalcitrantes por seguir teniendonos en las tinieblas de la religion, los anarquistas no se sabe porque, los socialistas por continuar en el limbo de los justos, la oposicion por seguir sin ejercer....y lo mas triste, el pueblo en general, la clase media, la antigua mayoria que sustentaba el pais, por seguir en la postura del protagonista de "El extranjero" de Camus, es decir, por ver la vida pasar y no inmutarse ante ella.

Sorprendente.
Ni una palabra sobre el exilio y la Retirada que afectó à medio millón de españoles en febrero de 1939.
Vivo en el sur de Francia. He descubierto esta faceta de nuestra historia de la que nadie me había hablado desde que estoy aquí.
Exposiciones, obras de teatro y conferencias llevan cada mes de febrero a los franceses y a los hijos y nietos de aquellos exiliados esta historia poco conocida en España ¿por qué?

Las preguntas me parecen esenciales para sintetizar una guerra tan larga, compleja y, sobre todo, con tan importantes consecuencias. Con el permiso del profesor Casanova, me gustaría invitaros a leer esta antigua entrada de mi blog en la que proponía 7 libros que me habían ayudado a intentar comprender nuestra terrible guerra civil
http://despuesdelhipopotamo.com/2012/03/31/siete-libros-para-comprender-nuestra-guerra-civil/
Un saludo cordial

No, si lees, pone claro que hubo unas 55000 victimas por el bando republicano, la diferencia, es que esas están todas reconocidas, honradas y enterradas en lugares de culto. Mientras, unas 100000 según el articulo, están en cunetas de carreteras y caminos y sitios así. En cualquier guerra hay barbaridades por cualquiera de los 2 bandos, solo que aquí, los vencedores recuperaron las personalidades de sus victimas y macharon a los vencidos. No se trata de hacer lo mismo, solo reconocer las muchas cosas que se hicieron mal por el otro lado, y ayudar a que personas, que solo pensaban de forma distinta, sean reconocidas como victimas de un momento terrible de la humanidad. Por lo menos, que todos reconozcamos que la inmensa mayoría de los represariados solo fueron hombres y mujeres que no pensaban igual.

La historia hay que enseñarla imparcialmente. Contando las verdades y lo acaecido en ese periodo de tiempo. Enseñarla significa, no tomar parte en ella contándola desde el punto de vista personal. A mi hijo en el instituto público, su profesor se la enseña desde el punto de vista de la izquierda (da clase con el niki enseñanza pública y no a los recortes), está afiliado a los sindicatos. La ideología de cada uno es respetable, pero en la enseñanza no puedes intentar manipular e inculcar tus ideas a tus alumnos. El buen profesor enseña la historia con lo acaecido en ese tiempo, no manipula. Los alumnos, aún siendo jóvenes no son tontos.

Cito: "En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos [...]"

¡JAJAJAJAJAJA! Venga ya, ¿en serio? Esto no se lo cree ni quien lo escribió. En 1936 y tras una fractura social sin precedentes alimentada por comunistas y socialistas y camino de convertir España en una URSS v2.0, por suerte para nosotros, a unos cuantos se les ocurrió levantar la voz de la única forma en la que a los comunistas son capaces de entender: Con las armas.

Buen post, aún queda mucho que conocer y mucha paja que separar de la verdad

http://www.losmundosdehachero.com/

Completo la frase de Cicerón: Ser eternamente niños es la mejor manera de vivir. La historia comienza de nuevo cada día

Sinceramente es asqueroso que se siga manipulando la historia, que pasa que sólo hubo víctimas republicanas?, no hubo franquistas, mientras se siga escribiendo de esta manera tan orientada nunca podra existir una paz social, ya que siempre se reconocen las víctimas de una parte, las otras no cuenta... típico de la gente que es pasional y poco racional, el problema es que creen tener la razón y pretenden adotrinar...

El comentario de "flin" es incorrecto. Si hubo rendición en el bando republicano. Hay que recordar que el 5 de marzo hubo un golpe de estado encabezado por el general Casado y este apoyado por los socialistas pacto una rendición con los nacionales, pensando equivocadamente que seria una especie de "abrazo de Vergara" cosa que la historia nos ha demostrado que no fue asi. Saludos.

Se olvida de señalar la participación de las tropas marroquís, que tabién fue muy impotante.

Quien empieza en semejante artículo dando mal el último parte....
Lo que tenemos que aprender de la Guerra Civil es que, como dice el artículo, no había razones para haberse producido. Ninguno de los problemas del país eran tales que nos tenían que haber llevado a la guerra. Se podían haber solucionado, pero NO SE QUISO. Y el resultado fue un país devastado y un odio que parece se va heredando. Así no se puede hacer país. Hay que recordar, y mucho, la Guerra Civil: Para que jamás se vuelva a repetir algo así.

Como ya ha mencionado otro comentario, la transcripción del último parte es incorrecta.

Muy buen post!!

http://areaestudiantis.com

Pues le ocurrió que no seria malo recordar que no existió rendición ni parte de derrota ni firma de fin de guerra ni nada por parte del ejercito legitimo de la Republica, Paquito decidió unánimamente que la guerra estaba finiquitada y punto, mientras seguia matando hasta el 79. El ejercito rojo desarmado siguió siendo masacrado mientras el resto en el exilio luchaba en la segunda guerra mundial y muchos de los nuestros entraron los primeros en Paris para liberar el ayuntamiento y su ciudad ( ningún francés dispararia a Meson ( casa del pueblo o ayuntamiento ) mientras un aguerrido español alzó su voz junto su puño y les advirtió: no somos Franceses, somos Españoles, y tenemos toda la intención de destruirles.Es hora de que el ejercito regrese y reclame su legitimidad, esos heroes nunca pudieron regresar a sus casas una vez terminada la guerra, ayudaron a liberar al mundo del Fascismo ( como el catalón GARBO ) estos Españoles a dia de hoy siguen siendo humillados y pisoteados, la guerra no fué terminada, sigue latente, veremos como sigue....

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Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

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