La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

 1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.  

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Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.  

   Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

Hay 351 Comentarios

No es heroico, sino criminal, luchar por unos ideales genocidas, que son los ideales por los que luchó la izquierda.

Se te olvida que el detonante de la Guerra Civil fue el asesinato de Calvo Sotelo, el líder de la derecha. El mensaje del Frente Popular estaba claro para la oposición política: Si nos hemos atrevido a matar al lider de la oposición, no atreveremos a matar a cualquiera que se nos oponga. Consecuentemente, la reacción de la oposición era previsible y si no lo tuvieron en cuenta los dirigentes de izquierdas, entonces eran unos inconscientes.

Jesus M, sobra toda tu palabrería apoyando tu opinión sobre el artículo. Sobra porque con decir que tu padre, q.e.p.d., era oficial del ejercito de la República. No sé qué libros buscaba tu padre, pero o bien los hojeaste sin leer o eso en lugar de libros eran tebeos y panfletos si al final se te quedó la versión que relatas en tu primer post. Desde luego que todo eso que cuentas son solo escritos, porque la realidad no tiene absolutamente nada que ver con eso. Si tu padre lucho del lado del Frente Popular, lo respeto porque fue su elección y es heroico arriesgar la vida por sus ideales. Pero eso no convierte en verdad lo que escribes ni en liberal y democrático el gobierno que había en Julio del 36.

No entiendo por qué se habla de de lo que habría pasado en España si la izquierda gana la guerra en términos hipotéticos o casi de ejercicio de adivinación. La guerra no fue cosa de un día de tal forma que sólo sabemos el comportamiento de la derecha tras la victoria. Desde el día 1 de la guerra hasta el último, casi 3 años después, en muchas partes de España la "guerra local" la ganó la izquierda y se vio cómo se comportó incluso manteniéndose en esos lugares según ellos el régimen republicano.

La que le está cayendo al autor del artículo pese a su evidente intento de ser imparcial en un medio como El Pais, totalmente parcial. El artículo tiene varias medias verdades y omite eventos esenciales, pero no es ni por asomo el panfletario comunistoide y socialista que abunda por los medios.

Para Holahols: Me satisface haberle alegrado la tarde, ya tengo entonces hecha mi buena obra de hoy.
Mi padre q.p.d., oficial del ejército de la República, tenía como "vicio", la búsqueda de bibliografía, tanto de un bando como de otro, incluso encargándola fuera, y libros franquistas de muy cortas ediciones, sobre temas concretos, pero muy curiosos. Ese vicio, se me contagió, hasta el punto de que estaba esperando que terminase de leer un libro para cogerlo yo. Evidentemente, no voy a referir los detalles de cientos de testimonios literarios, contradicciones, especulaciones, referencias internacionales, etc. Sólo le puedo asegurar, que después de muchos años de lectura, documentales, y todo lo que caía en mis manos, la conclusión (sumamente documentada) a la que he llegado es la de mi post anterior, que es lo que creo que se debe referir aquí, y no un sesudo estudio de 500 páginas sobre el tema, si eso es lo que Ud. entiende como rigor histórico. No obstante, no me importaría entrar en detalle, si se tratase del tema concreto, p.ej: Calvo Sotelo, el Tte. Castillo, o la batalla del Ebro. Pero teniendo en cuenta lo genérico del artículo, que además es clarísimamente un copy-paste, y sin pretender desmerecer a nadie en comentarios que presumen de haber leído algún libro sobre el tema y se lanzan a unos post infumables, redundando en los tópicos, compréndame; esto no da mucho más de sí. Por otra parte, no entiendo su calificativo de tautológico a mi comentario, pues yo no estoy repitiendo ningún mantra, aunque he de reconocer, que muchas personas han expresado la misma opinión..., por algo será. Otro para Ud.

Yo leí el libro sobre la Segunda República y la Guerra Civil de Gabriel Jackson, que tiene casi 50 años, y nada de lo que dice aquí Julián contradice lo que yo ya sabía. Si acaso he echado de menos conceder mayor peso a la guerra interna que libraba la izquierda en su interior, pues no hay que olvidar que ni el PCE ni la CNT eran filorrepublicanas, sino más bien todo lo contrario...

Francisco, que tu te creas lo que dices lo tengo que respetar. Pero lo de los medios materiales está más que contrastado que no es verdad. La maquinaria que puso Hitler a disposición de Franco no se puede comparar con el apoyo soviético. Por no hablar de la no intervención británica o francesa o la ayuda, honesta, pero limitada de México o Brigadas Internacionales de aficcionados. Por favor, seriedad! Es triste que los libros más objetivos que leí nunca sean extranjeros porque nosostros los españoles no sepamos ser honestos con nuestra historia.

Es una desfachatez. La Guerra Civil comenzó en 1934 en Asturias, tuvo diversas pequeñas batallas diarias durante dos años y al final desembocó en un golpe militar provocado directamente por la no reacción gubernamental ante hechos muy graves, entre otros el asesinato de Calvo Sotelo. Las ayudas posteriores que se recibieron por ambos bandos, son muy similares en cuanto a números se refiere (tanto humanos como materiales).Lo que provocó la derrota de la República, fue solo la gran revolución en la que estaba sumida toda España, sencillamente. El orden y la disciplina del bando sublevado (con un número infinitamente menor de medios), contrastaba con la anarquía y la mezquindad existente en el bando republicano. Sindicatos, partidos, partidillos, caudillos cabecillas, separatistas y un largo etcétera de gentuza que se erigieron como salvapatrias en un momento crucial de la historia.
No le den mas vueltas. En cuanto a crímenes, ejecuciones (tanto sumarias como arbitrarias), las hubo en ambos bandos y no por igual, sencillamente las cifras que se acaban de dar en este artículo, son al revés: 100.000 corresponden a atrocidades cometidas DURANTE LA GUERRA en la zona llamada "roja" y en torno a 60.000 son las que corresponden al periodo de GUERRA y a la represión posterior.
Y esto es así, le duela a quien le duela.

Pues hay un libro editado en 1976 por Editorial Planeta, llamado Juan March y su tiempo, escrito por D. Ramón Garriga y que fue premio Espejo de España en 1976.
De la historia reciente, en donde se desmenuza lo ocurrido entre los años 1880 y 1961.
Descendiendo al detalle de personas particulares incluso recopilando datos hasta en los periódicos nacionales o extranjeros.
Narrando una historia contrastada a caballo del incipiente desarrollo industrial.
Compartiendo las distancias entre la España rural y la España industrial de la periferia.
Tratando los monopolios del tabaco, las navieras, los tranvías, las hidroeléctricas, y el nacimiento de una España diferente.
Las disputas del poder, entre los diferentes estamentos, las clases sociales, los sindicatos, los monopolios de las materias energéticas, el contrabando, Los personajes y sus trifulcas personales, las condenas por corrupción, los comienzos de la guerra civil y sus causas.
Las circunstancias internacionales coetáneas, la república, el frente popular, la Iglesia Católica.
La monarquía, el exilio, Norte América.
El ejército, los generales, los políticos, la CNT, las JONS, la Generalitat de Catalunya, Alemania, Italia, y sus líderes, sus ayudas.
La ONU, El Régimen del general Franco, condena y reconocimiento,
Sin ningún desperdicio y con abundancia de información comparada, demostrando que no hay nada nuevo bajo el sol que ya no hayamos visto.
En la historia no intervienen personajes únicos, en la historia de los pueblos intervienen poderes nacionales y extranjeros interrelacionados.
Sumando y restándose.
Siendo la historia el resultado final de todos ellos.
Nunca es culpa de un solo personaje.
Porque no puede ser así de simple, ni más ni menos.
Si hablamos de España.

.

Jesús M. .... jajajja, en cambio lo suyo si que es rigor historico!! ..jajajja... que bueno su comentario, no tiene ni idea pero lo escribe como si fuera tautológico... Pero bueno, me ha alegrado un poco esta lluviosa tarde... Asi nos va.. Un saludo

El artículo es un bodrio (para este viaje, no se necesitaban tantas alforjas), y los comentarios en general, de un desconocimiento histórico muy poco serio: ¿Qué Calvo Sotelo ni qué derechas ni qué izquierdas?. La explicación fue tan simple, como que un ejército, que desde Flandes no había ganado una guerra, surtido de golpistas y borrachos, conspirando en los cuartos de banderas, financiado por las mayores fortunas de este país (que ahí siguen estando y dominándolo) y que veían peligrar sus privilegios; se levanto contra un Régimen y un Gobierno legalmente establecido: La segunda República Española. Y eso sí, de lo poco que acierta este sesudo artículo, es que el pueblo defendió lo que había votado, entre otras cosas, porque sabían que si no serían masacrados, como así ocurrió, por eso hubo guerra. Los mercenarios moros, ladrones y violadores, los asesinos bombarderos de la Legión Cóndor nazi, y la División Littorio fascista, así como el famoso Comité de no Intervención que servía para bloquear los barcos con armas y aviones comprados por el Estado Español, no es comparable ni de lejos, con unos cuantos miles de de voluntarios no formados militarmente, las Brigadas Internacionales, que sabían que en España había comenzado la 2ª guerra mundial. De verdad, que si lo que aquí se publica, es lo que se supone que deberían haber estudiado nuestros hijos y nietos en la escuela, mejor que se hayan quedado como están.

Persiste un poso de violencia en la sociedad española. Una prueba más: http://tinyurl.com/oa45ygw

Bravo! Bravo a la imparcialidad y al comentario objetivo que este señor hace para contar su visión de la Guerra Civil. Estoy hablando en tono sarcástico por si no os habeis dado cuenta. Señores en una guerra no hay buenos ni malos.

Estas diciendo que un bando fue sanguinario y otro no? Ten por seguro que de producido un desenlace alreves de lo ocurrido, se habrian cometido las mismas atrocidades.

Llamas la guerra civil guerra de clases? Esto cada vez se presenta más como una declaracion de intenciones
que de un simple artículo histórico.


A ver si, de una vez por todas, despues de ¡80 años! dejamos ya de hablar de esto, la historia está ahí y es importante, pero de ahí decir que nuestros males derivan de un suceso de hace 80 años no tiene mucho sentido.

Ya esta bien de jugar con la propaganda partidista e idológica a modo de renacer viejos y anticuados sentimientos de odio. Ya está bien.

Gente como tu que lo único que hace es crear diferencias entre la sociedad, por que le recuerdo, que hay personas, por desgracia, en esta sociedad que es muy influenciable y tienen poca capacidad de juicio.

Si dejásemos apartadas, de una vez por todas, nuestras diferencias ideológicas y no actuar como hacen estos políticos que tenemos, malgastando el tiempo en criticarse los unos a los otros (Hacen eso por que tienen que cumplir y no tienen otra cosa mejor que hacer) y aunar fuerzas y capacidades para todos remar en el mismo sentido, que no es otro que el bienestar de los ciudadanos, entonces otro gallo cantaría.

Como una persona comento antes, nuestros políticos son el producto de la sociedad y es verdad, tenemos lo que nos merecemos, sinceramente y el que escribe esto, es una clara imagen de lo que digo.

Si, de verdad...esperemos que esta historia no sea la que se aprende en las escuelas

Cualquier Guerra SIEMPRE es una barbaridad. Algo de lo que el ser humano debe avergonzarse siempre.

Como he leido en muchos comentarios y creo que lógico, España estaba dividida en dos. La República y el Gobierno que ejercía su poder por aquellos años precedentes a la Guerra Civil, elegido democráticamente, se llenó del poder de las urnas para en muchos aspectos, campar a sus anchas y hacer lo que le venía en gana... A veces correctamente, otras veces no. Se cometieron también muchos actos deleznables durante esos años, por lo que en una España tan dividida y dado el panorama internacional de esos años, parece hasta casi lógico que una mitad se alzara contra la otra mitad, independientemente de quién obstentara el Gobierno (en este caso la Izquierda).

Pero bueno, pasó lo que pasó y se cometieron muchas barbaridades por parte de TODOS. Creo que los que me leeis podeis contar mil historias tanto de un bando como de otro... Una vergüenza para España.

Pero lo único que quiero decir aquí es lo siguiente. Esto pasó hace ya 75 años. Hubo una transición democrática después de la dictadura. Los partidos de las ideologías que había en la Cámara hablaron y se pusieron de acuerdo. Hicieron entre todos una Constitución y empezó una convivencia de TODOS dejando atrás lo que había pasado. Una NUEVA ERA. Un nuevo comienzo.

Durante muchos años, con algún que otro rocecillo en este sentido, ha salido todo a pedir de boca. Pero aquí surge el "amigo" ZP. Jose Luis Rodríguez Zapatero, para mi el gran error de la democracia en España. Remueve todos los cimientos de personas que trabajaron por la unidad y reaviva de nuevo los viejos fantasmas. Hace que gente que no conoció nada del conflicto como los de mi generación tengan ODIO hacia los demás...

Surge la Ley de Memoria Histórica como la ley de la ruptura nuevamente, porque no es una ley igualitaria para los dos bandos (que si lo fuera no se a que viene en estos tiempos). Se dan subvenciones y dinero público para la búsqueda y desenterramiento de fosas comunes de muertos republicanos, pero no para fosas comunes para muertos franquistas (que también las hay)

¿QUE NECESIDAD HABÍA EN HACER ESTO?

La Guerra es un error. Ha pasado mucho tiempo y cada vez hay menos personas que la vivieron y sinceramente creo que a los que vivimos hoy en España nos gustaría vivir en paz y sin rencillas. Pero muchos años después de ese error surgío otro ERROR que ha hecho que se enfrenten otra vez las personas y se llama:

JOSE LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO

Pocos izquierdistas defenderían a la segunda república si su policía hubiera acudido de madrugada a casa del jefe de las izquierdas y lo hubiera asesinado. Como la historia cuenta que eso le pasó al jefe de las derechas, la república se ha venido considerando un régimen ejemplar.

No se me descarga el audio de rtve q enlaza el artículo del último parte de la Guerra Civil. Enlazo otro link con este mismo audio con la voz de Fernández de Córdoba http://www.traigamelacuenta.com/2014/04/75-anos-del-fin-de-la-mayor-pesadilla.html

La bibliografía sobre la Guerra Civil es oceánica. No vale la pena duplicar una controversia que se manifiesta con regularidad entre los historiadores. Cualquier postura puede hallar un papel en que fundar una u otra afirmación. En general, las cosas están claras desde hace mucho tiempo y sólo el afán de la izquierda profesional con prurito historiográfico por enturbiar el campo de estudio con matizaciones marginales y discusiones interpretativas puede obnubilar la visión del no especialista. Un servidor no pretende haber nadado en todas las calas de ese océano libresco pero sí conoce la docena de bahías más relevantes, desde Tuñón a De Lacierva, desde Thomas hasta Preston, desde Jackson hasta Payne, y cierto número de obras sobre aspectos parciales de la cuestión.
Que la izquierda española tenía un carácter mayoritariamente revolucionario y escasamente democrático es imposible negarlo. Hasta el mismo Besteiro denunció esa deriva socialista, con la que no estaba de acuerdo. La insurreción antidemorática del 34 de socialistas y nacionalistas aparece en no pocos textos de izquierdas precisamente con el nombre de Revolución. Quizá haya quien pueda sostener que la abundancia de crímenes, asaltos y huelgas tras las elecciones de febrero del 36 no constituía el intento organizado de ocupar un poder que la izquierda ya poseía pero de lo que no cabe duda es que ese conjunto de sucesos tenía un carácter subversivo que el Gobierno no quiso atajar. Ha habido hasta una modelización sociológica de la situación creada que pone de manifiesto la semejanza de cuanto aconteciera en aquellas fechas con la interpretación marxista del conflicto sociopolítico:

https://www.google.es/#q=ramiro+cibrian+violencia+1936

Por otra parte, el asesinato de Calvo Sotelo acaso no fuera desencadenante único pero lo que sí fue, desde luego, es síntoma claro, demostración palpable, de la realidad política que condujera al levantamiento militar: la falta de legitimidad de un gobierno que era responsable de mantener de manera imparcial el imperio de la Ley. No se trataba sólo de que hubieran accedido al poder los mismos que unos meses antes se habían alzado contra la legalidad republicana sino de que esos mismos individuos daban muestras claras de usar los resortes del estado para acosar y destruir a la oposición (pucherazos electorales en distintos puntos, abusos en la comisión de actas, etc). La muerte de Calvo Sotelo fue la demostración de que lo que se había venido comprobado en las calles desde febrero había alcanzado el límite de lo intolerable. Si el gobierno del Frente Popular hubiera querido existir en completa legitimidad, le habría bastado con detener y condenar a los responsables del asesinato de Calvo Sotelo y, asimismo, depurar las responsabilidades políticas correspondientes en las personas que los ampararon desde el poder. Eso es lo se esperaría de cualquier democracia digna de tal nombre; sin embargo, nada de eso se produjo.
En cuanto a la controversia de las cifras, lo cierto es que no cambian el juicio histórico y la valoración moral la elevación o reducción del número de represaliados por uno u otro bando. Ambos bandos mataron a decenas de miles de no combatientes durante la guerra y el bando ganador mató a una cantidad semejante tras el fin de las hostilidades, como suele ocurrir en todo conflicto civil entre totalitarismos. El estudio más reciente de Martín Rubio, que desmonta algunas exageraciones tanto del primer estudioso del tema, Salas Larrazabal, como de los historiadores que trabajaran en la órbita de Santos Juliá, propone los números de 90.000 para la represión franquista (incluida la de posguerra) y 60.000 para la socialista (en sus diversas formas y apariencias).
Como síntesis de la cuestión, me atrevería a recomendar un libro reciente de Stanley Payne, ya en edición rústica, que tiene la virtud de contextualizar la Guerra Civil Española en el entorno que le corresponde: "La Europa revolucionaria. Las guerras civiles que marcaron el siglo XX" (Planeta,2011).
En cualquier caso, un servidor no quiere entrar en discusiones sobre algo que ya considera materia zanjada y sobre lo que no tiene más bando propio que el de quienes ven a aquellos sucesos como el error histórico y político de una España distante y ajena.

Para Pablo Antón; " Excusatio non petita, accusatio manifesta " ...

Una Republica en cuyo parlamento Calvo sotelo fue amenazado de muerte por miembros de la izquierda (y se cumplió..) ... o en cuyo parlamento Indalecio Prieto llegó a sacar la pistola (por defender sus ideales dirán algunos).... Esa es la Républica tan idealizada...que si que luego vino una dictadura cruel y represiva, pero por lo menos, a los que habaln de que con Franco se vivia bien se les tacha de trasnochados, fachas y locos... Un saludo

Me he leido un monton de comentarios, incluido el mio, y ninguno dice que la causa de la Guerra Civil fuera el asesinato de Calvo Sotelo por parte de cuerpos del estado... Solo reflejan la extrañeza de que no se nombre, igual que ni se nombre el anterior atentado por parte de grupos afines a a la derecha contra el Teniente Castillo... Porque son hechos historicos y bastante relevantes, aunque para algunos sean pueriles.....

Resulta cuando menos infantil que se utilice el asesinatro de Calvo Sotelo como la razón y justificación del comienzo de la sublevación militar. Sanjurjo estaba dispuesto desde Lisboa a dar el salto, Mola había preparado sus famosas y tristes columnas entre las que destacaba la "Quinta Columna", Franco entonces Capitán General de Canarias ya tenía preparado su disfraz y el avión inglés que le llevaría a Tetuán par inspeccionar las tropas allí dispuestas al asalto de la peninsula y ahora nos sale alguien - bueno varios - diciendo que fue el asesinato del apologista Calvo Sotelo el hecho que desencadenó la sublevación militar y Guerra Civil. Otros dirán que tienen pruebas de que fue la ETA. Y así como niños vamos dando opiniones que desde luego no ayudan a nada. Por favor un poco de seriedad.

Porqué se olvida que una de las causas fue la histórica y permanente problemática nacionalista/independentista vasco/catalana.
No entro en las razones/causas de ello ( da para muchos libros), pero creo que hay que sustanciar que ademas de la escisión social, existía la territorial.
Y la prueba es que ahora vuelve a presentarse. Es, por desgracia, el eterno problema de un Estado a punto de fracasar...

Y el asesinato de Calvo Sotelo ??? Me cuesta creer que no se nombre en un articulo que pretende mostrar la verdad sobre la Guerra Civil.... Pierde seriedad academica. Un saludo

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Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

El País

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