La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

 1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.  

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Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.  

   Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

Hay 351 Comentarios

Uf... visión justita, justita y algo inclinada hacia un lado... No, si va a parecer que la República era la leche... Nunca se vivió antes una situaciíon de persecución, amenazas y asesinatos como entre el 33-36... y por parte de los políticos!!!. El que luego llegase otro malo no hace buena a la República.. Cayó porque a los españoles nos gusta la gordo, lo zofio, lo barriobajero y sus políticos no eran más que una muestra de esa España. Siempre dispuestos a tomar por la fuerza lo que no se toma por la razón o es que nos hemos olvidado de Indalecio, Largo...?

@miguel, vaya al parque a menear su trapito de colores, que veo que la objetividad le induce un estado de angustia...

Bernardo, tienes una curiosa percepción de lo que es "feliz", llamar feliz a un día que condenó a 40 años de dictadura a un país es como mínimo curioso. Aunque también se puede pensar que una dictadura que se valía de la represión, la miseria de sus habitantes, el atraso económico, que más de la mitad de su pueblo fuera analfabeto y ser un país que a cada extranjera que venía le resultaba irrisorio, sin duda es una fecha para que marques en el calendario como "feliz".

Primer punto e importante: ¿Por qué hubo una guerra civil en España? Mas explicito no ha podido ser aunque falta un motivo, el mas importante, otra cosa es que se vea como se trata de ver por parte de quienes solo entendían republica como republica socialista."La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos."
Cuando habla de transformar la Iglesia, me imagino que se quiere decir, acabar con la Iglesia. En el ejercito se invitó a abandonarlo a quienes no comulgaban con la republica, al 90%. Y se olvida del punto mas importante, la justicia en las manos del pueblo que se consideraba con derecho a juzgar a cualquiera que no fuera partidario de la republica, de usurpar sus bienes y de llevarlos a las tapias de los cementerios para ir aplicando "la ley que ellos consideraban". Digo yo.... que estas personas tendrían el legitimo derecho a revelarse como así sucedió. Y ahora viendo el resurgir de banderuchas nostálgicas de aquella época me pregunto. ¿Todos los casposos que ondean dichas banderuchas creen que de convertirse el Reino de España en republica iba a llevar ese trapo como bandera? Y luego otra si cabe mas importante ¿Acaso creen que a dia de hoy una republica iba a ser necesariamente socialista? Debo recordar que en democracia, aunque haya una republica esta bien puede ser de derechas, salvo que se tenga la concepción que de llegar a convertir esto en una republica, esta fuera de ese tipo de democracia que entiende la izquierda, la totalitaria y que no es ni mas ni menos que una dictadura como lo fue la URSS, la RDA, Cuba o Corea del Norte. Eso aquí es imposible que exista.

A algunos, como al Doctor Strangelove/Peter Sellers de ¡Teléfono Rojo!, se les está disparando el brazo.

Magnífica exposición la de Julián Casanova... Buen relato, desapasionado y alejado del sectarismo. Siendo como es Casanova un hombre más bien cercano a la izquierda, no encuentro en su análisis el menor rastro de inclinación hacia aquella República de izquierda que tuvo que contener; primero, la revolución más o menos latente de quienes no veían cumplidas sus expectativas y aspiraban a la revolución total y, segundo, el de las fuerzas reaccionarias que, con una parte minoritaria del ejército a la cabeza logró sin embargo y a pesar del fracaso del golpe, imponerse en amplias zonas de España y, con ello desbaratar la estabilidad de la República y dar comienzo a una larga guerra civil.

Como veo que los ciberpepiños han convertido el hilo en un mero desahogo, me voy a permitir el mío ¡FELIZ DÍA DE LA VICTORIA! Y punto.

una visión de la historia que es como un chiste de sal gruesa. Ni Evolé

en el 39 no había nacido rouco Varela para prevenir la guerra civil... menos mal que hoy lo tenemos entre nosotros...

Algunos siguen con su único argumento "y tu más".
La guerra terminó hace 75 años. Yo no sé cómo empezó, ni como se desarrolló, ni por qué ganó Franco, ni si ayudaron los nazis o no...... y me da igual. Repito: la guerra terminó hace 75 años
Hagamos lo posible para que no se repita.

Más datos desconocidos, o conocidos pero incomodos:
La República se hizo con casi toda la flota de guerra (la quinta de Europa)...aunque sin oficiales pues fusiló a la mayoría.
El partido comunista fusiló a tantos troskistas del POUM como Franco. De hecho a su lider Andreu Nin, mientras que otro dirigente, Maurín, en zona nacional solo fue encarcelado.
El daño al patrimonio histórico producido en territorio repiblicano fue inconmensurable: obras de arte, iglesias, bibliotecas quemadas y saqueadas.

Se tergiverse la historia como se quiera, una cosa esta clara: los fascistas franquistas dieron un golpe de estado contra un gobierno elegido legalmente por el pueblo y mataron a más de 200000 civiles. Todo lo demás es justificación de conciencia de la derecha anti democrática.

Estos últimos comentarios, de @Eduardo y @Víctor, de lo más inteligente que se ha podido leer entre el intercambio de necedades en que se ha convertido este foro

Es curioso leer los últimos comentarios explicando el porqué de la derrota de la República como una aficionado del Madrid hablando de Undiano Mallenco. Gente, esto no va de disculpar la ineptitud sino de causas, pero a cámara lenta: 1. Hitler descartó la presencia de tropas alemanes prácticamente desde el primer momento 2. la aportación italiana (que sí tuvo alguna participación al principio) fue bastante ridícula. 3. la mayoría del ejército permaneció fiel al gobierno legítimo y si bien el sublevado era más experimentado el gobierno tenía a su favor todo el aparato del estado. 4. La República perdió porque lo hizo peor: fragmentación, indecisión, poca flexibilidad, incomunicación, imprevisión... 5. Un factor determinante fue la adhesión de muchos civiles en los prolegómenos y principios de la guerra, sugestionados por el terror al comunismo que determinados sectores habían difundido y hechos puntuales magnificados e impulsados por irresponsables afirmaciones de algunos dirigentes de la República.
Y hay que tener en cuenta que la democracia no era algo común entonces y ni siquiera contaba con muchos apoyos en el bando republicano y la cosa terminó siguiendo el triste curso de los miedos que los distintos sectores habían incubado.
Bien triste todo el asunto. Al final, siempre pasa lo que tiene que pasar dados unos factores (un poco a lo Psicohistoria de Hari Sheldon -Asimov-); en la línea de "con estos mimbres estos cestos", "donde no hay mata no hay patata", "de estos polvos estos lodos", "sanjoderse cayó en lunes"... y así. Pero tratar de montar un sistema democrático en un país desangrado por los conflictos civiles. surcado por la ignorancia y analfabetismo, con el caciquismo por bandera, y persistir en el frentismo, el sectarismo y la marginación y persecución de amplios sectores, no fue un buen planteamiento para tener la cosa en paz y haber permitido que la democracia arraigase en España. Y pasó lo que tenía que pasar, que cuando se da la llave a los bestias, los bestias (de cualquier bando), ganan, y es que la guerra es muy perra.

Algunas matizaciones sobre el artículo:
Poder Económico: la República se quedó con las zonas industriales y el Banco de España (la segunda mayor reserva de oro del mundo, 600 tms).
Ayuda Exterior: la República recibió aviones en calidad y cantidad similar a la España nacional y el doble de carros e infinitamente mejores que las tanquetas de Franco.
Represión: las cifras son muy discutibles pero la República solo pudo ejercer su repugnante represión sobre media España y antes de "poner las cartas boca arriba". La vengaza (y a veces, sí, JUSTICIA) nacional fue terrible e inmisericorde.
La República perdió por su desunión, indisciplina y desorden, una guerra civil comenzada por la izquierda en 1934.

"Cinco cosas de la Guerra Civil que no te enseñaron en las escuela" es un título perfecto para los discípulos entusiastas del marketing por encima de todo y de la prensa de titulares llamativos, aunque el producto final sea plenamente decepcionante, como ya nos tiene acostumbrados este periódico en los últimos años.
¿Se imaginan al New York Times o al Washington Post publicando una superchería como ésta en el aniversario de la Guerra de Secesión?
Parece ser que en las páginas de El País, como en los congresos universitarios, los ponentes están más preocupados por las dietas y la repercusión mediática que por ofrecer algo con la mínima calidad.
¿Necesitamos a un Catedrático de Historia para soltar cinco conceptos generales a nivel del perogrullo? ¡Si ni siquiera se lo ha tomado lo suficientemente en serio como para transcribir exactamente el parte de guerra (algo que hubiera evitado simplemente con tomarse el trabajo de oír la grabación que enlaza su propio texto)!
Claro que, teniendo como tienen a la sombra alargada del Cebrián uno no puede esperar más que esta "nadería", este paradigma del "pensamiento blando", viniendo de quien piensa que el periodismo ya no es "indagación" sino simplemente "mercancía".
Por cierto, la frase "La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia", un oximorón que equipara los conceptos liberalismo y democracia, ¿es también idea de Cebrian o de los accionistas?

La crisis de las democracias, creo que fue la clave, al dar las potencias occidentales la espalda a la republica.Una condena internacinal y una intervencion no necesariamente militar, creo que hubiese hecho que muchos abandonaran la idea de la sublebacion, y evitado la crisis interna.

Carlos, no insistas, por mucho que lo repitas una mentira no es verdad aunque se diga muchas veces. Como decía el amigo de José Calvo Sotelo. ¿Por qué no pones citas de las "perlas" que soltaba ese señor?
La guerra civil no empezó con el asesinato de Calvo Sotelo, tus autojustificaciones ideológicas no son más que historietografía, nunca historiografía.
Insisto en la idea principal de mi primer comentario, no tienes ni idea, tus opiniones valen para la barra de un bar, no para un debate serio. Así que ahí te dejo escupiendo tu basura. Saluda a Rouco de mi parte, pues sois iguales!

antimoa. Una de dos o no has leido mi comentario o si lo has leido no lo has asimilado. Porque si no no se.puede entender.

@Compostelaforever: ¿el otro bando estaba mayormente formado por demócratas? Eso es falso, el bando republicano estaba formado mayormente por anarquistas, que por definición no eran demócratas, de hecho, la gran parte de la clase trabajadora española se abstuvo de votar cuando la la vanguardia del movimiento (CNT) dio la consigna de NO votar. Si de los que no se abstuvieron, excluyes los votantes que corresponderían a la derecha, de ningún modo resulta que el bando republicano estaba formado en su mayor parte por demócratas.
La vanguardia del movimiento obrero en la España de la época era claramente de carácter anarquista.
El que no entienda esta diferencia, e insiste en hablar de "comunistas" o "demócratas", con las diferencias ideológicas y de actuación que esto implica, sencillamente debería informarse mejor.

Para mí hoy es un día para la nostalgia: ese último parte de guerra manuscristo por Franco puso fin a un proyecto humanístico público y dio la salida a la caza mortal de los que habían cometido el crimen de soñar.

@Pierre Anorax. Llevando el ascua a su sardina, inventándose el mundo y las ofensas... cierto es que hubo guerras, muchas, demasiadas, y por eso el extraordinario periodo de tranquilidad, paz, democracia y respeto lo quereis aniquilar... supongo que interpretando debilidad intentáis la enésima carlista... triste... Cataluña europeizar España, está bien, no bien sino muy bien, y por eso Cataluña quiere romper con España de repente, porque "ataca" la singularidad de Cataluña homogeneizar leyes e impuestos COSA QUE EN LA UE ESTAMOS HACIENDO CONSTANTEMENTE. Mira por donde, los proeuropeos catalanes están en contra de la uniformidad fiscal, económica, bancaria y fiscal, o sea, SINGULARIDAD, o sea volvamos al claustro materno, pero no, no es eso, es que España os agrede porque ahora que se os acaba el dinamismo (no es posible mirarse el culo y a la vez mirar al frente) económico, curiosamente con la llegada de los infantilismos de izquierda tipo ERC, CUP, etc., que curioso, ahora no os llega el dinero y resulta que España os roba, y vuelta la burra al trigo, y vuelta al Borbón invasor para esconder-ocultar-difuminar las propias responsabilidades. Y busquemos excusas para la guerra, que caramba, España intenta obligaros a hablar-educarse-estudiar en castellano, como habeis hecho siempre de siempre, pero ahora es tremendo agravio pretender que hableis la lengua del Estado, que tremendo agravio, justo ahora que teneis el mayor autogobierno que nunca se ha visto en región alguna del mundo, ahora que el catalán luce como jamás en Cataluña histórica, ahora que la cultura catalana se difunde por el mundo, ahora que teneis prestigio, y curiosamente, AHORA estais según vosotros en el límite de la explotación, y claro, no queda otra que empezar la enésima carlista. Por si esta vez la ganais...

Creo que media España se asustó con los mensajes revolucionarios marxistas que lanzaban Largo Caballero y la Pasionaria, sabiendo lo ocurrido en Rusia y Ucrania, aun mas tras el alzamiento revolucionario marxista de 1934, con asaltos y asesinatos de guardias civiles y frailes y la posterior excarcelacion de los asesinos revolucionarios por la Pasionaria; tambien estaba la amenaza de quitar la propiedad de la tierra en una España entonces basicamente de agricultores, para entregar los productos agrícolas y ganaderos gratis a los proletarios de las ciudadades, asi mismo entonces había mucho católico rustico, asustado por la persecucion masonica contra los frailes y curas.

Caimam. Ilustranos cual fue el motivo, que me discutas a mi es hasta normal pero a Paul Preston no tiene nombre.
Para acabar de.amargarte el dia te dire que el Guernica de Picasso representa una corridas de toros y su titulo inicial era España.

Es cierto que no nos podemos evadir del momento histórico que se vivía en nuestro entorno, a nivel europeo y a nivel mundial.
España era una país frágil en todos los sentidos, y atrasado, pero como república española tenía contacto y un comercio abierto con Europa y con La URSS.
Delante de la tormenta que se avecinaba a nivel mundial, España era un peón incómodo en el sur de Europa, que sufrió las consecuencias a nivel político, recibiendo solo reconocimientos sobre el papel.
Pero en la práctica estaba solo, siendo las milicias de voluntarios extranjeras la ayuda militar que llegó de las democracias.
La guerra sobrevino auspiciada por el soporte económico de un banquero, ya que sin el dinero contante no hay guerra que valga.
Pagando en efectivo las ayudas militares recibidas.
Por los dos bandos.
Las ideas no son suficientes por si solas, ni los asesinatos de personas o personajes.
El referente de la guerra civil española se apoya en varios soportes de dentro del país y de intereses internacionales.
La soledad de la república lo dejó claro.
Y las consecuencias se vieron después sobre el papel que empezó a jugar España en el terreno internacional.
La represión es una consecuencia directa de la desgracia de la guerra fratricida más por miedo a un rebrote que por otra cosa.
Porque de afuera, nadie hizo un gesto ni antes ni después.

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Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

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