De cómo los hispanos se convirtieron en árabes

Por: | 01 de mayo de 2014

Alhambra Vista del mihrab en la Alhambra en una imagen del siglo XIX. / J. LAURENT (BIBLIOTECA NACIONAL)

Uno de los temas que más difícil nos resulta explicar a los historiadores es el significado que tienen los pueblos en la Historia. Hablamos de romanos, visigodos o árabes, pero pocas veces explicamos lo que queremos decir con esos apelativos. No es, pues, de extrañar que sigan muy presentes aquellas tediosas enseñanzas escolares que dibujaban a los romanos trayéndonos acueductos; a los visigodos, escudos y espadas; o a los árabes, en fin, regadíos y la Alhambra. Detrás de esta visión latía la idea de que "nuestros ancestros" habían sido dominados por estos pueblos en distintos momentos, mientras el "pueblo originario" -o los diversos "pueblos originarios", dependiendo del prisma nacionalista que se elija- continuaban su larga andadura histórica. Fruto de esta visión, forjada en púpitres de madera con tintero, es que un antiguo presidente del Gobierno de España tuviera la peregrina ocurrencia de declarar que los árabes tenían que pedir perdón a los españoles por haberles conquistado.

Las cosas afortunadamente son algo más complejas y también bastante más interesantes. Me centraré en el caso de los árabes, que es el que mayores confusiones genera, pues no en vano los nacionalismos ibéricos han hecho de la idea de Reconquista su santo y seña particular.

Es un error muy común creer que los árabes eran un pueblo de camelleros nómadas en estado semi-salvaje antes de la aparición del islam. Lo que se sabe de la Arabia preislámica, por el contrario, es que albergaba poblaciones muy diversas, algunas de ellas instaladas en ciudades con larga tradición comercial y una cultura nada rústica. Las miles de inscripciones encontradas allí hablan en distintos dialectos y caracteres de una sociedad estrechamente relacionada con los grandes imperios antiguos, y en la que existían también pujantes reinos e incluso una literatura muy interesante, que ha dejado restos de una excepcional poesía.

Las grandes conquistas producidas tras la aparición del islam no fueron provocadas por un alocado movimiento de tribus montadas en camellos, sino que estuvieron dirigidas por la élite árabe nacida al amparo de la nueva religión predicada por el profeta Mahoma. Lo que sabemos sobre esas conquistas apunta hacia un patrón casi siempre muy similar: la gran debilidad de los estados de la época hacía que dependieran mucho de la suerte del ejército de su rey o de su emperador, de tal manera que su derrota en una o dos batallas campales dejaba sin defensa a unas poblaciones que quedaban abandonadas a su propia suerte. Los ejércitos árabes podían tomar entonces las principales ciudades -Damasco, Jerusalén, Ctesifón, Alejandría, Cartago, Córdoba o Toledo- sin encontrar mucha oposición. Tras hacerse con los resortes de la administración conseguían que la posible resistencia en otras zonas no pudiera reorganizarse y que fueran muchos quienes optaran entonces por pactar con los invasores. Ello permitió conquistas fulminantes de las que se benefició inmensamente la nueva élite, que se hizo construir grandes y hermosos palacios en lugares de la actual Siria y Jordania. En uno de ellos, Qusayr Amra, unas pinturas realizadas para el califa omeya en la primera mitad del siglo VIII muestran al rey visigodo Rodrigo -con una inscripción que le identifica- junto a los emperadores bizantino y sasánida: los grandes derrotados por los ejércitos de los califas.

SelloPrecinto de plomo a nombre del gobernador árabe de al-Andalus Anbasa ibn Suhaym (721-726). Colección Tonegawa.

Se dice a veces que la conquista de Hispania del año 711 fue llevada cabo por tropas mayoritariamente bereberes -es decir, gentes procedentes del norte de África- lo cual significaría que de árabe no habría tenido mucho. Sin embargo, esa idea no es correcta, dado que tanto la dirección de la misma, como su orientación ideológica eran árabes, como también lo fue su resultado: la integración de Hispania -ahora llamada al-Andalus- en el imperio de los califas árabes de Damasco. De la misma manera que a nadie se le ocurre dudar del carácter de las conquistas de Roma por la variada procedencia de los legionarios que las realizaban, es erróneo poner en duda el carácter árabe e islámico de la conquista por el hecho de que muchas de sus tropas procedieran del norte de África. Además, en torno al año 741 un nuevo ejército árabe llegó a al-Andalus, y sus numerosas tropas se diseminaron por buena parte de este territorio, contribuyendo así a reforzar el carácter árabe e islámico de la ocupación. Quienes organizaron, dirigieron y administraron la conquista fueron, pues, los árabes, y los testimonios contemporáneos en papiros procedentes de latitudes como Egipto demuestran que, como todos los conquistadores, se tomaron muy en serio su papel de dominio sobre las poblaciones sometidas.

La consolidación de este dominio comenzó a cambiar las cosas. De hecho, es llamativo el destino de los bereberes llegados a la península. Perdieron rápidamente su propia lengua -que nada tenía que ver con el árabe- hasta el punto de que el castellano apenas incorporó palabras procedentes del bereber, al contrario de lo que haría con el árabe, del que proceden entre 4000 y 5000 vocablos. Estos bereberes, por lo tanto, se arabizaron muy rápidamente tanto en su lengua, como en sus nombres y usos culturales. Un sabio andalusí muy conocido, debido a que fue uno de los introductores del rito jurídico malikí, llamado Yahya b. Yahya (m en 848), tenía un nombre indistinguible de cualquier árabe, pero descendía de un ancestro bereber llegado con la conquista cien años antes.

También la población indígena comenzó a adoptar la lengua árabe de forma muy rápida. Hay muchas pruebas de ello. En un célebre texto, el escritor cristano Álvaro de Córdoba se quejaba en pleno siglo IX de que sus correligionarios más jóvenes apenas se interesaban por el latín y los escritos eclesiásticos, prefiriendo la lectura de los poetas árabes. Por la misma época, un gobernador árabe de Mérida, prendado de las antiguas inscripciones que todavía abundaban en la ciudad, quiso saber lo que decían, pero no encontró entre todos los cristianos a nadie que supiera descifrarlas, excepto un clérigo viejo y decrépito. Un siglo más tarde, libros sagrados como los Salmos o incluso el Evangelio tenían que ser traducidos al árabe, como también lo fueron los propios concilios de la iglesia hispana en pleno siglo XI. Todo ello demuestra que los cristianos que todavía quedaban en al-Andalus tenían que traducir sus textos religiosos al árabe para poder entenderlos.

Este proceso de cambio es conocido como arabización. A él contribuyeron también los matrimonios mixtos producidos después del año 711 entre mujeres indígenas y conquistadores. Fueron muy numerosos, -el más conocido el de Sara, la nieta del rey visigodo Witiza- aunque no eran muy bien vistos por las jerarquías eclesiásticas, tal y como demuestra una carta del papa Adriano, quien a finales del siglo VIII, se lamentaba de que en Hispania las gentes daban a sus hijas en matrimonio a los paganos. Estas quejas, sin embargo, poco podían hacer para detener unos procesos sociales imparables, que acabaron suponiendo la fusión de conquistadores y conquistados y la arabización completa de estos últimos. El resultado fue que varias generaciones después de la conquista mucha gente había perdido la conciencia de sus ancestros indígenas.

Escanear0434Un caso muy evidente -y siempre citado- es el del gran escritor Ibn Hazm [en la imagen], autor de un magnífico tratado sobre el amor, El Collar de la Paloma (Tawq al-hamama), quien con toda probabilidad descendía de indígenas, pero para el cual las principales referencias culturales eran árabes y, por supuesto, islámicas. Los casos más extremos de arabización eran los de personajes que, a pesar de que descendían de bereberes o indígenas, pretendían tener ancestros en la Arabia preislámica, lo que da buena muestra del prestigio que esta noción tenía en la sociedad andalusí. La arabización lingüística, por lo demás, ha sido brillantemente demostrada por arabistas españoles como Federico Corriente, que han sido capaces de establecer los peculiares rasgos morfológicos, fonéticos y léxicos que tenía el árabe hablado por la inmensa mayoría de las gentes en al-Andalus.

Siempre que se habla de estas cosas, sin embargo, uno debe temerse lo peor. Es inevitable que surja el Unamuno de turno, que se tome todo esto a la tremenda y nos regale atormentadas disquisiciones, que insisten en ver en lo ocurrido hace mil y pico años los gérmenes de nuestra contemporánea aflicción. Tampoco suele faltar una visión nacionalista árabe que intente demostrar la superioridad de esta cultura a lo largo de los siglos. Las gentes aquejadas por estas visiones tan trascendentalistas del pasado -a pesar de que éste insiste en ser miserablemente materialista- suelen discutir entre sí con gran pasión y con información no muy veraz, lo que provoca embrollos sin cuento, que mezclan lo ocurrido en los siglos medievales con situaciones contemporáneas para perplejidad de los más sensatos.

Me consta que a muchos de mis colegas estos embrollos les provocan cierto tedio y una comprensible desgana por embarcarse en la divulgación de los conocimientos que atesoran. Pero me temo que nuestro compromiso social de historiadores no nos deja elección, y que, a despecho de malentendidos y tergiversaciones, debemos explicar lo que la investigación ha venido sacando pacientemente a la luz y que, en muchos casos, no son meras opiniones, sino hechos plenamente verificados. Y uno de esos hechos es que, tiempo después de la conquista militar, los descendientes de los hispanos sometidos comenzaron a convertirse en árabes desde el punto de vista cultural y lingüístico: algunos siguieron manteniendo su religión cristiana -los llamados mozárabes-, mientras que otros muchos se convirtieron al islam. Queda para otra ocasión este tema, el de la islamización religiosa, del que apenas hemos podido hablar aquí y que merece también una larga explicación.

Mientras tanto quédense con esta idea. Contrariamente a lo que pretende el pensamiento histórico más conservador (que anda últimamente muy desbocado), la Historia es un proceso continuo de cambio y transformación.

Hay 106 Comentarios

La elite y la masa. Los "españoles" subyugan a los guaraníes hace más de 4 siglos, y a pesar de ser una lengua dominada y sin prestigio se sigue hablando en las calles de Enramada o de Limpio.

Excelente articulo. Me hizo pensar en el gran paralelismo que tuvo la conquista de Mexico con este proceso de arabizacion.

Le agradezco, señor Manzano, que se digne a bajar a la arena para explicarnos su visión (¿definitiva?) de esa ciencia (¿ciencia?) de iniciados. Como no tengo nivel, me permito ser burdo y ponerle un ejemplito, que le ruego me perdone: bebo Cocacola, llevo pantalones Lee, veo películas norteamericanas, leo libros de la misma nacionalidad, oigo música de allí, hablo (mal) inglés, a menudo me encuentro con términos anglosajones (especialmente cuando estoy con el ordenador)... ¿Ya no soy español? Habla de una cultura árabe rica y variada preislámica. ¿Es autóctona? ¿O es eco de la egipcia, persa, india, helena, nabatea...? ¿La alta cultura islámica es una evolución de la árabe preislámica o la base es la civilización persa? Cuando los legos decimos que en España apenas tenemos sangre árabe, nos estamos basando en estudios genéticos de una rama del conocimiento que pretende ser más científica que la historia, y que usted no tiene en cuenta. A todos nos aburre estar siempre discutiendo el abecé de todo. Pero, como se ve, nunca está de más.

Del siglo VIII al siglo VX Los musulmanes aportaron muchisimo a las ciencias, lo que los detuvo fue cuando un iman dijo que los numeros era cosa del diablo (siempre hay uno) la prueba es que la mayoria de las estrellas tienen nombres Arabes.

Gustave Le Bon
, en su obra “La Civilisation des Arabes” (1.884),
asegura: “Los árabes fueron los que
aportaron a Europa lo que ignoraba en el campo de l
os conocimientos científicos, culturales e inclusiv
e filosóficos.
Fueron ellos los que establecieron para Europa las
bases para la edificación de su civilización modern
a. El mundo
debe testimoniar este favor a los árabes”.
Defoe
, escritor inglés, asegura “que el legado dejado po
r los griegos no fue aprovechado por los romanos,
sin embargo, los árabes lo aprehendieron, lo cultiv
aron, lo mejoraron y lo desarrollaron para entregar
lo realizado a la
edad moderna...”, y reconoce que “los árabes son en v
erdad los maestros de Europa en todos los campos de
l
conocimiento humano”.

Voy a menudo a Francia. En ese país vecino hay un canal llamado Arte en el que a menudo ponen documentales dramatizados. Sería muy interesante que productores, actores, directores e historiadores colaboraran juntos para poner en imágenes historias como la que este hombre hoy nos cuenta. Sin quitar mérito a la lectura, me lo estoy imaginando en imágenes bien cuidadas y con iterpretaciones bien llevadas y creo que podría servir tanto o más como este artículo para que los españoles conozcamos algo mejor nuestra historia. Muchas gracias, un artículo que me ha parecido muy interesante.

Lúcido y aclarador texto. Los hechos objetivos de la historia, más allá de juicios de valor nos permiten extraer conclusiones. Cada sociedad se gesta de la anterior y da origen a la siguiente. Quedo a la espera de leer sus siguientes textos.

Comete el Prof. Manzano el error de confundir la parte por el todo. En aquellos tiempos los que leían y escribían probablemente eran el 1% de la población, por lo que su fulgurante paso al árabe no debe extrañarnos, y más si tenemos en cuenta el tremendo racismo de los árabes de la época. Racismo que llevaba a distinguir a árabes de Arabia como el estrato superior, por encima de los árabes sirios y ambos muy por encima de bereberes (estos a su vez escindidos tribalmente) y andalusíes y estos por encima de los esclavos (eslavos) convertidos, dejando muy poco sitio a las minorías religiosas de judíos y mozárabes (cristianos). A causa de esa estratificación racista, la gente se inventaba antepasados árabes de la misma manera que luego los conversos se inventarían antepasados cristianos. Mismo fenómeno, misma motivación. Los conflictos raciales entre musulmanes fueron una de las causas principales de su pérdida de la peninsula, con el abandono del tercio norte occidental tras la revuelta bereber del 750 y las sucesivas rebeliones y fragmentaciones en Taifas a menudo de origen racial.
El motor de la arabización del lenguaje escrito fue el racismo árabe. Nadie con los recursos para aprender a leer y escribir iba a emplearlos en aprender el lenguaje escrito de los parias, sino el árabe, para tratar de escalar en la empinada escalera racial de la España musulmana. Fue un motor potente y efectivo, pero en ningún caso admirable.

Una posible explicación del rápido progreso del islam en la Hispania del siglo VIII podría ser su proximidad como religión con el Arrianismo. En una ocasión se ha publicado algún interesante artículo al respecto que podría ser rompedor con la historia que todos hemos aprendido. El carácter no divino de Jesús lo colocaría al mismo nivel de profeta como Mahoma, creen en el mismo Dios y provienen de una zona geográfica relativamente cercana (Arabia y Palestina). El cristianismo se transformó enormemente al ser adoptado como religión oficial por parte del imperio romano, quien siguió con su estructura politeísta pero adaptada al cristianismo. El carácter divino de Jesús se estableció en un concilio pero al parecer no fue unánime en todos los territorios cristianos y en concreto en Hispania el Arrianismo tenía muchos adeptos.

¡claro que los árabes deben de pedir perdón! como los turcos a los armenios y a los serbios y griegos ¡como España pidió perdón a los pueblos indígenas de america! e

Historia cultural de la élite. Las fuentes solo reflejan la cultura dominante, todo lo demás no existe o no se ve. La filología y la genética, sin embargo, son tozudas y nos ayudan a rellenar los espacios en blanco.

Yo creo que fue el Islam, el que realmente conquistó los corazones de los hispanos, junto con el Corán, escrito en árabe. No se puede doblegar a millones de personas tan rápidamente con la espada sino hay un libro, creencia detrás. La poesía, la cultura, y la ideología del Islam cautivó a los jóvenes, hartos de ver peleas entre las facciones cristianas, y discusiones bizantinas, que al lado de algo tan directo, como el Islam, no tenía competencia. Decirle a un soldado al morir luchando, se va a un paraíso de huríes...¿no es la mejor manera de reclutarle para tu causa?.....Fue la modernidad del Islam lo que conquistó Hispania, no los ejércitos. Eso es lo que parece justificar su rápida expansión...

Qué agradable sorpresa que se trate este tema, aunque tan brevemente, tan sumamente interesante. Es muy ineresante destacar que los pueblos Árabes no son esencialmente islámicos sino que ya existían antes y poseían una sofisticada cultura, que la islamización se encargó de embrutecer. Por lo que se refiere a los pueblos bereberes, cuyos vestigios subsisten marginados en los actuales países del norte de África de mayoría árabe, también fueron conquistados y sometidos. Pero nos enseñan tan mal la historia.

Cuando la gente se pregunta cosas como las del comentario de Maynard,es porque en realidad no se han preocupado en historiarse un poco.
Si nada queda de ese periodo,es porque ya se encargaron ellos de borrarlo absolutamente todo con sangre y fuego.
Cuando digo ellos me refiero a la iglesia y a su brazo ejecutador,reyes catolicos.En Andalucia(de donde yo soy)despues de la -reconquista-de los reyes catolicos estaba penado con la muerte hablar la lengua de Al Andalus, no ir a la iglesia,dar muestras de no ser cristiano te podia costar la vida.Cualquier vecino podia denunciarte y eso costaba muy caro.
El simple gesto de no comer cerdo delataba a la gente,por eso tenemos ahora el dia de la matanza,las pobres gentes presionadas por el clero decidieron demostrar publicamente que eran cristianos comiendo cerdo.Por eso el dia de la matanza es tan conmemorado y sangriento.
Las huellas estan,solo hay que saber verlas

Muy interesante Prof. Moreno. Me gustaria saber mas sobre la influencia de las personas de origen persa y la de origen arabe en la cultura de Al Andalus. Un saluto

Sospecho que cuando el autor habla de la "arabización" tan intensa se refiere en particular a la actual Andalucía, más que a toda la actual España. Y lo que indica el ejemplo de Mérida citado, es que ya se hablaba poco el latín, pero se hablaría más el romance, no necesariamente el árabe.
Y me habría gustado que el autro tratara un poco más los "avances" de la sociedad árabe que explican su ràpida expansión: el factor religioso (es Islam en su inicio es un aporte de modernidad con respecto al catolicismo), pero también los avances sociales, políticos, militares, científicos, tecnológicos, etc.

La explicación más ponderada y probable me parece la de Manolo.

Interesante. Es muy posible que una cosa sea la historia y avatares de las élites, y otra la del resto de personas, especialmente explotadas en la Alta Edad Media.

Cuando un español me dice que es de pura cepa castellana, catalana, andaluza o gallega, me echo a reír por su ignorancia... Deberían leer este artículo y se darían cuenta que la sangre española está mezclada a tope...

viendo como estan los pueblos islamicos en cuuanto a democracia y ddhh desde hace varios siglos no simplemente ahora agradezco a los reyes catolicos que los hayan expulsado ,no asi a los judios aunque muchos quedaron convertidos al cristianismo .El islamismo es un imperialismo que esclaviza a los adeptos y los mantiene controlados con pautas de conducta cuando no tiene enemigos la enemiga es la mujer y por supuesto el poder siempre es dictatorial y sebasan en el sometimiento hasta en los paises mas ricos ,como los del golfo hay esclavitud.

Parece que como pueblo seguimos sin resolver la polémica ya tan vieja entre Sánchez-Albornoz (los árabes elementos no hispánicos) y Américo Castro (la herencia judía y musulmana fundamentales en la creación de eso que se llama España). Es una pena que sólo los historiadores parezcan ya haber superado esta falsa disyuntiva al haber abandonado ese mito de España como algo cuyo substrato permanece inalterado a través de los siglos desde antes de la conquista romana

También quisiera aprovechar para animar a los que pueden y saben que explotaran más la historía de España árabe la cual guarda un montón de relatos de todo tipo increíbles. NO entiendo por qué nos empeñamos en hacer películas o novelas sobre cosas no relacionadas directamente con España y su enorme influencia más allá del periodo oscuro de la inquisición. Hay que además evitar relacionar el islamismo actual con aquellas genios árabes y persas que han dado al mundo mucha sabiduría, incluida la Divina Comedia!!!

Interesante, gracias, aunque poco que no tengamos claro en Andalucia. Lo que no deje de sorprenderme es la profunda ignorancia de los hechos musulmanes en el norte de España. Supongo que será la continuidad de esa mentalidad de cristianos viejos que se apoderó de España tras la reconquista y que tantos aires ha dejado por allí.

Yo sólo sé que por casualidad todos los países que han expulsado a los judíos de su tierra han vivido a continuación una decadencia inversamente proporcional a la prosperidad de los receptores: Turquía, Norte de Europa, Inglaterra, USA... Ya te digo Lucas, uno de los más grandes sefarditas cinemáticos con el que comparto apellido extremeño :-D

Si en 40 años nos hemos catalanizado con los resortes de la educación, la imposición de leyes (multas de rótulos en castellano, etc.) y la presión en todos los ámbitos del gobierno catalán.
¿Qué no harían los árabes en 800 años? Su artículo es completamente creíble.

Hay que tener cuidado con el nombre "religiones". Lo digo porque no es el mismo concepto de cristianismo-islamismo de aquel tiempo, al de ahora. Entonces el islamismo era bastante más abierto y permisivo que el cristianismo. Ahora es al contrario. Por tanto, cuidado con esa premisa a la hora de enjuiciar aquellos tiempos. Por supuesto también hay que dejar aparte el concepto España, tal como lo tenemos hoy día: Hispania no era más que un territorio que fue conquistado por los visigodos, y crearon un reino; curiosamente, la historia ha tratado a los visigodos como "españoles" y no como conquistadores de la problación autoctona, por el contrario, la historia ha tratado siempre a los árabes como invasores. Esto, como se ve, tiene mucho que pelar, y lo voy a dejar aquí, para que extenderme más.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal