Argentina, del Pleistoceno a los Kirchner

Por: | 21 de agosto de 2014

Argentina
Perón jura como presidente en su segundo mandato el 4 de junio de 1952 bajo la mirada de su esposa, Eva Duarte. / AP

Ahora que Argentina ha estado en las portadas por la suspensión de pagos, acuciada por los llamados fondos buitre, resulta interesante conocer la apasionante historia de este país que existe desde hace solo dos siglos. Ello se intenta en las casi 400 páginas de Historia mínima de Argentina (Turner), publicado este año. Coordinados por Pablo Yankelevich, doctor en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México, siete autores desarrollan desde la Prehistoria el devenir de este país de 3,7 millones de kilómetros cuadrados, "si se incluyen islas y parte antártica" y 40 millones de habitantes. "Hemos contado cómo se construyó esta nación, con miradas plurales y sin apologías", señala Yankelevich. Esta Historia mínima... se suma a la colección de libros de idéntica factura y título sobre España, País Vasco, México y Cuba, entre otros.



La obra arranca con el capítulo Tiempos prehispánicos, descritos por el profesor en historia de la Universidad de Buenos Aires Raúl Mandrini, que se remonta 14.000 años atrás para explicar que "los pueblos originarios" fueron diversos y experimentaron grandes cambios. "Tradicionalmente, la historiografía argentina había ocultado esa etapa anterior a la llegada de los españoles", subraya Yankelevich.

De la lucha por vivir de los primeros pobladores, cazadores y recolectores, después agricultores, que a veces guerreaban entre ellos, se pasó muchos siglos más tarde a la llegada, a comienzos del XVI, de "nueva gentes que no se asemejaban a nada conocido". Conquista y colonia es el segundo capítulo, escrito por Jorge Gelman, quien destaca que el dominio hispano fue "lento y difícil si se compara con territorios más complejos como México y Perú". Entre las razones, apunta a que era una tierra con menos riquezas y la población más escasa y dispersa. El asentamiento español no abarcó una fracción importante del territorio argentino, que siguió en su mayoría bajo control indígena. Fue Pedro de Mendoza, quien al mando de 2.000 personas emprendió la conquista hasta fundar en febrero de 1536 "la ciudad y puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre". Su aventura duró solo cinco años porque con un ejército aislado tuvo que abandonar el lugar por las enfermedades, el hambre y la hostilidad de los indígenas. La posterior reconquista convirtió a Buenos Aires en una capital fundada dos veces, la segunda en 1580.

Gelman detalla la "caída demográfica" por el sistema semiesclavista en que pasó a vivir gran parte de la población en las explotaciones agrarias y en las minas de la región de Potosí, que entonces pertenecía a la misma división administrativa, el virreinato de Perú, hasta que se estableció en 1776 el de la Plata. La Guerra de Independencia española frente a Napoleón abre, a su vez, la vía a la independencia de las colonias. El apartado El largo siglo XIX explica cómo el territorio argentino se convirtió en el primero que se desligó de España, en 1810. "Fue en un larguísimo proceso de guerra, hasta 1824. Además, de esta zona salieron los ejércitos que liberan Chile y Perú", añade Yankelevich.

Ese "largo siglo XIX" que explica Pilar González, doctora en Historia por la Universidad de París, es una lucha por cómo organizar políticamente el país: monarquía o república. Además, dentro de las filas republicanas hay dos bandos: centralistas y federalistas. Y a ello se añade el problema de la capital, Buenos Aires, el puerto que aúna el poder político y el económico por ser la gran aduana de entrada de mercancías y que "se niega a ser una más entre las provincias y a ceder parte de sus ingresos a la caja común", subraya Yankelevich.

A mediados del XIX comenzará un proceso que dibuja el rostro del país: la masiva emigración, fundamentalmente desde Europa, para poblar una tierra prometida que hay que explotar y en la que solo el 40% del espacio estaba habitado. "Se produce una cuestión central en la historia de Argentina", apunta el coordinador del libro. "La expansión de las fronteras se vincula al Ejército y se establece una estrecha relación entre los grandes propietarios de haciendas y el poder militar. El problema" -incide Yankelevich- "es que cuando el país crece económicamente y surgen nuevos sectores sociales" que reclaman participar en la política, el Ejército se resiste a abandonar su papel. De ahí el golpe de Estado de septiembre de 1930, que encabeza José Félix Uriburu.

En una de las sucesivas asonadas, la del 4 de junio de 1943, participó el coronel Juan Domingo Perón, "fascinado por la organización del Estado fascista desde su visita a Italia en 1939", apunta Loris Zanatta, profesor de historia de la Universidad de Bolonia, que explica cómo Perón se acerca a los obreros gracias a su uso de los medios de comunicación y a la ayuda de su joven esposa, la actriz Eva Duarte. "En el peronismo había una voluntad democratizadora y de aumentar los derechos sociales pero, a la vez, había una pulsión autoritaria, antiliberal y de represión a la oposición", dice Yankelevich.

El fervor por Perón lo convierte en peligroso para sus colegas del Ejército, que lo encarcelan. Sin embargo, la base social que había cultivado marcha hacia la capital y lo libera el 17 de octubre de 1945, un día que cambia la historia de Argentina en el siglo XX. Perón gana las elecciones de febrero de 1946 y comienza a alejarse de algunos sectores que le habían apoyado, como la Iglesia, espantada del culto a Evita, que muere en julio de 1952. Los problemas económicos y la inestabilidad social propician un golpe que derroca a Perón el 16 de septiembre de 1955. El líder se exilia en Madrid y su movimiento queda proscrito casi 20 años hasta que vuelve al poder en 1973 en la persona de Héctor J. Cámpora, respaldado por Perón, y después con la esposa del viejo líder, Isabel.

Sin embargo, la crisis económica, los enfrentamientos en las calles y los asesinatos políticos precipitan el último golpe militar el 24 de marzo de 1976, "el de los desaparecidos, con el asesinato de más de 10.000 personas", escribe Marcos Novaro. Del entusiasmo nacionalista por la victoria en el Mundial de Fútbol que organiza Argentina en 1978, se pasa a la derrota en la guerra de las Malvinas ante Inglaterra, en junio de 1982, que "pulverizó el poder militar".

Cristina
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, en su visita al Vaticano con el papa Francisco en marzo de 2013. / REUTERS


La estabilidad política no trajo la económica (suspensiones de pagos en 1989, 2001 y la de ahora). Historia mínima de Argentina se detiene con la sucesión de Néstor Kirchner en su esposa, Cristina Fernández, en 2007. "Es un peronismo que recupera las banderas más combativas de los jóvenes de los 70", apunta Yankelevich. "La muerte de Néstor Kirchner reconcilió a la opinión pública con su viuda", según Novaro, lo que le llevó al triunfo en las presidenciales de 2011.

Yankelevich quiere ser optimista con el futuro. Más que los fondos buitre, prefiere la "gran noticia" de que la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se haya reencontrado casi 40 años después con su nieto, uno de los bebés robados por la última dictadura. Si como cantaba Gardel en Volver, "20 años no es nada", los dos siglos de vida de Argentina han dado para muchísimo.

Hay 7 Comentarios

Doy fe de que Argentina tiene su propio territorio antártico ya que estuve viviendo en la base San Martín durante 1 año en tareas científicas. Un saludo

Interesante reseña, detecté un error: la viuda de Perón que llegó a la presidencia luego de su muerte se llamaba Estela Martínez, no Isabel. "Isabelita" era el apodo con que se la conocía antes de que se dedicara a la política. Por otro lado, la Argentina sí tiene presencia efectiva en el territorio antártico ya que existen bases permanentes y temporales del ejército.

Interesante articulo con intencionalidad oportuna de momento.

Todos sabemos íntimamente el potencial que tiene la Repùblica Argentina. Independientemente de sus notables dotes en materias primas, me refiero al capital intelectual que posee. No en vano Google prefirió poner sus oficinas en Centro y Latinoamérica primero en ese paìs por eso razón,

País apasionante, donde han visto la luz el porcentaje más elevado de la intelectualidad latinoamericana del pasado siglo, castellanos desde una visión propia, italianos en la mezcla de lo que es, en definitiva, algo tan propio como maravilloso. Sólo con Sábato, Cortázar, Bioy Casares, Gelman, Arlt, Borges ó, en la actualidad, una generación de la que Martín Caparrós pone la frente, ya merece una nación tener tal denominación.

http://casaquerida.com/2014/08/21/disquisiciones-veraniegas-iii-estivales-v-petroleras/

Para usted será poco serio, pero para la totalidad de los argentinos el territorio al sur del paralelo 60° entre los meridianos 25°O y 74°O forman parte del territorio nacional, y junto con las Antillas Australes forman parte de la provincia de Tierra del Fuego. Tiene presidenta, gobernadora, banderas y escudos nacionales y provinciales. Tiene población permanente, escuelas, bases cientifico-militares permanentes desde 1904, la primer pista de aterrizaje y el primer nacimiento del continente en 1978. Además Argentina tiene dos campañas polares exitosas e innumerables rescates humanitarios. Fue la primera en hacer cruceros ecoturísticos y la primera en hacer vuelos transpolares transantárticos uniendo Buenos Aires con Sidney. También se han lanzado cohetes argentinos Castor desde nuestras bases portando instrumental meteorológico y sensores de distinto tipo.

Que haya un Tratado Antártico podría decirse que es un logro de Argentina y Chile y algunos países mas en frenar las intensiones de los EEUU y Gran Bretaña de extender la militarización de la zona (Inglaterra con barcos de guerra y 32 marines expulso a dos ocupantes de una base Argentina, la destruyó e hizo lo propio con una base chilena abandonada).

Debido a la guerra fria EEUU hizo maniobras militares y tenía intenciones de utilizar la Antartida como tierra de prueba de ensayos nucleares.

Para nosotros es territorio argentino; cuando llegue la hora de discutir, se discutirá.


es poco serio que a la hora de hablar de ARG incluya a la antartida reclamada, pues nadie lo reconoce como tal en el mundo y no tiene presencia efectiva allá. Es como si al hablar de ESP incluyera al Sahara, el cual según la ONU es aún territorio administrado por ESP

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Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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