80 años del Frente Popular: lecciones para la España de hoy

Por: | 16 de febrero de 2016

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El presidente de la República, Manuel Azaña, en un mitin en la plaza de toros de Bilbao (autor desconocido).

Se cumplen hoy martes, 16 de febrero, 80 años de las elecciones en las que triunfó la coalición del Frente Popular, las últimas de la Segunda República antes del golpe de Estado que abrió paso a la Guerra Civil, las segundas en las que votaban las mujeres en la historia de España. Los españoles no volverían a tener unas elecciones democráticas hasta junio de 1977, 41 años después.

El 7 de enero de 1936, ante la profunda crisis gubernamental de la coalición entre la CEDA y el Partido Radical, Niceto Alcalá Zamora, presidente de la Republica, firmó el decreto de disolución de las Cortes y encargó a Manuel  Portela Valladares la tarea de organizar nuevas elecciones. Ya no había posibilidades de formar más gobiernos efímeros de derechas. Unas nuevas elecciones decidirían el rumbo de la República.

En los meses anteriores, Manuel Azaña e Indalecio Prieto habían mantenido correspondencia sobre la necesidad de construir una coalición reformista similar a la que había gobernado los dos primeros años de la República. Francisco Largo Caballero, desde la dirección de la UGT, se opuso a ese acuerdo, aunque ante la convocatoria de elecciones accedió a incorporarse, con la condición de que, después de las elecciones, si la coalición ganaba, debían gobernar sólo los republicanos y además el PCE debía entrar en esa coalición electoral.

Los comunistas la bautizaron Frente Popular, nombre que nunca aceptó Manuel Azaña, y el pacto oficial de creación se anunció el 15 de enero, con la firma de los dirigentes de los partidos republicanos de izquierda, Azaña, de IR, y Martínez Barrio, de UR; del movimiento socialista, que incluía al PSOE, a la UGT y a las Juventudes Socialistas; del PCE; del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), una organización nueva, creada en septiembre de 1935, resultado de la fusión del Bloc Obrero y Camperol, de Joaquín Maurín, y de Izquierda Comunista, de Andreu Nin; y del Partido Sindicalista, creado por Ángel Pestaña tras su salida, expulsado, de la CNT.

La derecha no fue esta vez tan unida como en 1933, y la CEDA, dependiendo de las provincias, estableció acuerdos electorales con republicanos conservadores, radicales o con fuerzas monárquicas y fascistas. En Cataluña, la CEDA, la Lliga, los radicales y los tradicionalistas formaron un amplio Front Català de l´Ordre. Los radicales, desacreditados y hundidos tras los escándalos por corrupción, tuvieron que presentar sus candidaturas al margen de las dos alianzas principales.

La izquierda publicó un manifiesto con la petición de “amplia amnistía” y readmisión de los despedidos como ejes comunes. La CEDA centró su campaña "¡Contra la revolución y sus cómplices!", con una visión catastrofista de lo que había significado hasta entonces la República. Para la izquierda, quedaban atrás dos años de destrucción de las reformas republicanas, el "bienio negro". La CEDA, que no había podido cumplir su objetivo de rectificar a fondo el rumbo reformista, prometió la revisión total de la Constitución. La extrema derecha, con Calvo Sotelo a la cabeza, consideraba ya acabada a la República y presentaba, sin ambigüedades, su Estado autoritario y corporativo. La fecha de las elecciones para decidir todo eso, un nuevo rumbo para la República o su muerte definitiva, era el domingo 16 de febrero de 1936.

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El poeta Rafael Alberti pronuncia un discurso tras la victoria del Frente Popular. / EFE (reproducida del libro 'Retrato de Rafael Alberti', de María Asunción Mateo.


La coalición del Frente Popular salió victoriosa de las urnas, y eso significó para muchos el segundo acto de una obra iniciada en abril de 1931 e interrumpida en el verano de 1933. Una segunda oportunidad, efectivamente, para Manuel Azaña, de nuevo en el poder y con las multitudes en las calles; para los socialistas, que volvían a poseer una notable influencia en los poderes locales; y para los anarcosindicalistas, que podían recuperar su capacidad de agitación y algunos de los apoyos sociales perdidos.

Pero por mucho que retornaran sus protagonistas, el ambiente tras ese triunfo político de la izquierda en poco o nada se asemejaba al de aquella primavera de 1931 que había inaugurado la República. El Partido Radical, el más histórico de los partidos republicanos, fundador de la República y partido gobernante desde septiembre de 1933 hasta diciembre de 1935, se hundió en las elecciones. La gente de orden se sintió amenazada por el nuevo empuje de las organizaciones sindicales y de los conflictos sociales. La derecha no republicana, derrotada en las urnas, ya sólo pensaba en una solución de fuerza contra el Gobierno y la República. Un sector importante del Ejército conspiró y no paró hasta derribarlos.

El 72% de la población española, hombres y mujeres, votó en febrero de 1936, la participación más alta de las tres elecciones generales que tuvieron lugar durante la Segunda República. Como demostró hace años Javier Tusell, fueron también unas elecciones limpias, en un país con instituciones democráticas y con muchos sectores de la población que consideraban ese acto electoral decisivo para el futuro. Por eso la campaña electoral fue tan intensa, agitada. El Frente Popular planteó un programa moderado, que atrajo a muchos antiguos votantes del Partido Radical, con la amnistía y la vuelta a las reformas, a las soluciones políticas, como puntos básicos. La derecha no republicana, que derrochó medios y toneladas de papel, recordó los horrores de la revolución de Asturias e insistió en que era una batalla "¡Por Dios y por España!", entre la "España católica... y la revolución espantosa, bárbara, atroz". La ultraderecha, monárquica y fascista, apelaba ya la lucha armada y a la salida dictatorial.

Al margen de esa agresividad verbal, hubo pocos incidentes durante la campaña electoral. Ganó por pocos votos el Frente Popular, aunque el sistema mayoritario establecido por la ley electoral le dio una holgada mayoría en las Cortes. Los partidos más votados fueron la CEDA y el PSOE, seguido muy de cerca por Izquierda Republicana, mientras que el Partido Radical, que presentó casi todos sus candidatos al margen de las coaliciones principales, quedó reducido, tras la revisión de actas, a cuatro diputados, 99 menos que en 1933. Alejandro Lerroux ni siquiera salió elegido en la lista del Front Català d´Ordre.

El Frente Popular obtuvo 263 escaños, la derecha 156 y los diferentes partidos del centro 54. El electorado votó sobre todo a socialistas, republicanos de izquierda y católicos. En el Frente Popular, los primeros puestos en las candidaturas los ocuparon casi siempre los republicanos del partido de Azaña, y en la derecha fueron a parar a la CEDA, lo cual no confirma, frente a lo que se ha dicho en ocasiones, el triunfo de los extremos. Los candidatos comunistas siempre estuvieron en el último lugar de las listas del Frente Popular y los 17 diputados obtenidos, después de conseguir sólo uno en 1933, fueron el fruto de haber logrado incorporarse a esa coalición y no el resultado de su fuerza real. La Falange sumó únicamente 46.466 votos, el 0,5% del total. Había 33 partidos representados en las Cortes, de los que sólo 11 consiguieron más de 10 diputados. Un parlamento muy fragmentado, más que polarizado, en el que además el partido que había presidido los gobiernos en los dos años anteriores se convirtió en un mero espectador.

Portela, antes las presiones de unos y de otros para que declarara el estado de guerra y anulara los resultados de las elecciones, asustado por los rumores de golpe militar y por los disturbios provocados en varias ciudades para liberar a los presos políticos, dimitió el 19 de febrero. Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República, llamó a Manuel Azaña para encargarle la formación del Gobierno.

En el Gobierno sólo había republicanos, tal y como había pactado Azaña con los socialistas antes de las elecciones, sobre todo porque los socialistas rechazaron la posibilidad de volver a formar un gobierno de coalición con los republicanos. Nueve ministros eran de Izquierda Republicana, tres de Unión Republicana y había también un independiente, el general Carlos Masquelet, antiguo asesor de Azaña en los primeros años de la República, a quien ahora nombre ministro de la Guerra. Era un Gobierno moderado, mal llamado de Frente Popular, formado por catedráticos y abogados en su mayoría. En las primeras declaraciones, Azaña pidió unión bajo una misma bandera "en la que caben los republicanos y no republicanos, y todo el que siente amor a la patria, la disciplina y el respeto a la autoridad constituida".

Pero la amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen corría también más peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española desde que el proyecto reformista de los primeros gobiernos republicanos chocó con obstáculos insalvables. La violencia, además, hizo acto de presencia con algunos atentados contra personajes conocidos y los choques directos armados entre grupos políticos de la izquierda y de la derecha plasmaban en la práctica, con resultados sangrientos en ocasiones, los excesos retóricos y la agresividad verbal de algunos dirigentes. Y por si eso no bastara, los dos partidos con más presencia en las Cortes, el PSOE y la CEDA, tampoco contribuyeron durante esos meses a la estabilidad política de la democracia y de la República.

La política y la sociedad españolas mostraban signos inequívocos de crisis, lo cual no significaba necesariamente que la única salida fuera una guerra civil. Pero la hubo y comenzó porque una sublevación militar debilitó y socavó la capacidad del Estado y del Gobierno republicano para mantener el orden. En febrero de 1936 hubo elecciones libres y democráticas; en julio de 1936, un golpe de Estado. La historia se aceleró en aquellos cinco meses.

Julián Casanova es autor de República y guerra civil (Crítica/Marcial Pons).

Hay 61 Comentarios

Cuanto más sé de la 2ª República más claro tengo que se la cargó la izquierda. Violencia en 1931, violencia en 1934 y violencia en 1936. Franco a su lado un franciscano

La derecha se sigue comportando como niños en patios de colegio, es tan sencillo para ellos y ellas sentirse los elegidos para defender a "dios y a la patria" y en su nombre acrecentar sus privilegios de "casta", que incluso se sienten vencedores de caminar sin cabeza, su corazón y mente esta en sus intestinos, de otra manera no se entiende que quienes abolieron las libertades y la democracia se sientan "vencedores", es como si se sintieran vencedores de haber propagado la peste bubónica, pero cuando en la mente de estas gentes no cabe otra cosa que la defensa de la "casta", hablarles de solidaridad, de justicia, de distribución de la riqueza, de evitar las bolsas de pobreza, de derechos humanos, de igualdad ante la ley, de reforma agraria, de denuncia del Concordato con la "santa sede", entendiendo que en ello no hay anticlericalismo y si la necesidad de conformar un Estado laico, respetuoso con todas las religiones, fomentar encarecidamente la cultura el amor por la ciencia y como motor del desarrollo la investigación, sin más trabas que las éticas del mundo civil y académico, y lo que más les quema a estos bien pensantes sean de derechas o falsamente de izquierdas, EL DERECHO A DECIDIR DE LOS PUEBLOS, es un derecho esencial en cualquier Estado, bajo esa premisa todos trabajaríamos para que esa unidad que nos favorece a todos, fuera engrasada con los buenos modos de unos y otros, la imposición de la unidad da lugar a las continuas corrupciones y a los abusos legitimados a través de una falsa unidad, y con el aberrante articulo de la Constitución de que el ejercito es el garante de la unidad de España, cuando debe ser la voluntad de los pueblos permanecer unidos para prosperar, no como ahora, unidos para envilecer el arte de hacer política apoyados en la ley mordaza.
Juicio a Aznar por Iraq, salud

Semejante artículo es muy propio de un panfleto como el País.

"Una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en una verdad" es una frase que se le atribuye a Goebels, pero en realidad es algo anterior en el tiempo: comenzó en España con el golpe de estado del 11 de abril de 1931 y alcanzó su máximo grado con las elecciones del 16 de febrero de 1936. La izquierda repitea diario la misma mentira no mil veces, no un millón de veces, convencida de que nos puede engañar. Pero, no, ya no engaña más que a los incautos que la votan por sistema.

Señor Julián Casanova: Terminado de leer su comentario en el periódico "EL PAIS. ESP" con fecha actual, Le felicito por todas las verdades mencionadas por usted. Al mismo tiempo tengo el presentimiento que todo el pasado se volverá a repetir (por desconocerlo el pueblo) Procuraré publicar mi biografía antes de las elecciones, ya que todo lo viví personalmente. (Si es que me lo permiten) En ella relato lo ocurrido en julio 1936, y sobre todo en los hecho de mayo 1937 en Barcelona, demostrándolo documentalmente con los teletipos cruzados entre el presidente de la Generalidad y el Central.
Cordialmente un amigo admirador de usted. Antonio Guardia

perdon, el 19 de febrero fue cuando el sr Azaña se puso al frente del Gobierno, tras la primera vuelta de las elecciones (la 2ª no llegaria a celebrarse).

La visión de Casanova no casa con la realidad. La república estaba carcomida por un gobierno sectario incapaz de entenderse con la mitad parlamentaria del país. Tras el levantamiento militar del 18 de julio, las sesiones de las Cortes -que se hallaban suspendidas tras el asesinato de Calvo Sotelo- nunca volvieron a reunirse. La causa es que el gobierno del FP declaró ilegal a todos los partidos de derechas liquidando el moribundo parlamentarismo.

El 16-2-1936 se celebrò la primera vuelta de las Elecciones Legislativas (47% en 16 listas frenterepublicanas y 43% en 3 listas no frentistas), no se celebro la segunda vuelta el 2 de marzo pues el 10 de febrero Azaña se habia convertido en primer ministro a peticion de la calle y se constituyeron las nuevas Cortes (256 frentepopulistas contra 210 "traidores"), que el 10 de mayo DEPUSIERON al Presidente de la Republica sr Alcala-Zamora. ¿quien violó la Constitucion? Comenzò el poder de la calle y en julio estalla la Guerra Incivil.

Ojalá que la historia no se repita

La ultima conclusion de Payne es q en España no existio el fascismo!!!

Para saber la verdad leed a Stanley Payne, JA JA JA. He leido varios libros de él sobre el tema y actuemte estoy leyendo "40 preguntas sobre la guerra civil española. Solo puedo decir que a ese señor se le ve el plumero de forma.descarada, sobre todo para ser un historiador con supuesta vocacion de objetividad.
Pues bien, las principales conclusiones q se sacan de sus libros son que la guerra comenzo el 34, como ya decia Pio Moa (otro historiador objetivo), que el levantamiento del36 basicamente fue provocado y recibido con gusto por el gobierno del frente popular y la tercera y mejor de todas ojo! : en Españ

Según el articulista (ni me he molestado en leer su nombre, con lo que ha escrito ni me merece la pena) la guerra "comenzó porque una sublevación militar debilitó y socavó la capacidad del Estado y del Gobierno republicano para mantener el orden"... Y olé tus eggs! podríamos añadir. O sea, que en una situación en que había asesinatos a diario desde hacía meses, muchos de ellos perpetrados por gente afín a los partidos integrantes de la coalición, y donde un líder opositor es sacado de su casa y asesinado a sangre fría por la propia guardia que se suponía debía "mantener el orden"... resulta que el golpe de Estado fue el causante de que el gobierno perdiera la capacidad de mantenerlo. Alucinanate, delirante, surrealista...

Desde luego que sirve de lección, sirve para demostrar que el sistema de partidos es una autentica ruina, así acabó ganando el fascismo en Italia, así llegó Hitler al poder, así se destruyó España en la II República y así se va a destruir ahora. El Estado de Partidos no es democrático, en el no hay una separación de poderes y por supuesto, tampoco hay representantes que estén bajo el mandato imperativo del programa con el que se presentaron y de sus electores.

La segunda república fue un enorme fracaso y no era democrática, esas grandes diferencias en escaños en apenas dos años como la del PRR nadie con sentido común lo puede ver normal, pero obviando esos detalles, el ciudadano no elegía directamente al presidente del gobierno -con presidencialismo no hubiera habido guerra, el presidente elegido en una circunscripción nacional, vigilado pero no dependiente de un parlamento la habría evitado por ser el presidente de todos los ciudadanos- y tampoco elegía representantes, el ciudadano solo votaba siglas de partidos, listas, las personas de listas de partido no son representantes porque se deben a quien les ha metido en la lista y por eso que están bajo mandato imperativo del jefe de filas, por eso que se habla de "transfuguismo" en este tipo de régimen.

La lección que se puede sacar 80 años después es que es patético que España volviera a un sistema que ya fracasó y que no es democrático, el Estado de Partidos (partidocracia) ,su nombre correcto, puesto que parlamentarismo solo hay en R.U y otros países anglosajones. Llevamos casi 40 años viendo los resultados en España, corrupción insoportable, un Congreso alejado de los ciudadanos que no representa la realidad de España, una clase política que solo crea problemas y una constitución que solo se debe calificar de pésima, ahora lo vemos, podemos estar mas de 2 años sin un gobierno electo y las alternativas pasan por minorías separatistas o gente dispuesta a pactar con estos. Esto es el Estado de Partidos (Partidocracia) y esta es la constitución. No se aprendió de IIRepública y la única razón de que no haya guerra es, a pesar del 20% de paro vivimos en un país desarrollado y no se pasa hambre, solo eso evita la guerra en un país que está siendo destruido por la clase política y por los siervos que siguen acudiendo a las urnas para legitimar esta vergüenza, incluso el que vota en blanco es culpable por legitimar la partidocracia.

Nos acaban de contar el cuento de Caperucita y el Lobo Feroz (no hace falta decir quien es quien...). Ni media palabra sobre las intenciones del sector dominante en el PSOE de avanzar en una estrategia revolucionaria para instaurar un república socialista (precisamente por eso no quisieron hacer parte del gobierno de Azaña, esperando que se desgastara, la situación se le fuera de las manos e irrumpir ellos tomando el control). Ni mención de la estrategia de Moscú de hacer participar al PCE en la coalición para, una vez dentro, trabajar en pos de la revolución... Nada, para qué?? otra vez la historiografía española maniquea, sectaria y fuertemente ideologizada y parcial, ni Viñas lo hubiera hecho "mejor".

Las elecciones fueron una estafa doble o triple como dice Azaña en su libro, la izquierda robo cientos de miles de votos de varias circunscripciones denunciadas, lo admite Azaña y fue denunciado en su momento, despues sumados estos cientos de miles de votos les daban unos poquitos mas que a la derehca. Otra estafa es que conunos poquitos votos mas tenian 100 escaños que vaya disparate. Y por ultimo la estafa roja dentro de la izquierda que tomo las riendas de la republica. Quien mas enseña la banderita es el que esta mas engañado.

Ah y me olvidé,mi padre era republicano, mi familia también, y un tío de él proclamó la república en su pueblo, pero la república aquella les hizo anti-republicanos.

¿Todo el mundo tiene partido tomado?. Se que los que opinan lo hacen desde sus verdades particulares y mas que opiniones son convicciones. Los datos estan ahí. ¿Se conocen todos? Quizás no. La pasión existe y calienta cabezas y corazones.

A todos nos afecta la historia y debemos saber que es facíl comenzar un incendio y difícil apagarlo.

Las sociedades cambian pero los peligros permanecen. Seamos mas pragmáticos y mas tolerantes.

España nos lo agradecera

Recuerdo que mi padre me contaba que vivía en Madrid en la primavera de 1936 y que un día saludó desde el balcón de su casa a una novia que estaba en el balcón de la casa de enfrente en la calle Fernando VI y la saludó levantando la mano como se suele hacer. Un vecino, dentista por más señas, creyó que hacía el saludo fascista y le amenazó de muerte, diciéndole que tuviese cuidado porque iban a ir a por él. La guerra estalló pero mi padre estaba en Gran Canaria y eso le salvó la vida. Yo creo que esta anécdota explica muy bien como estaba el ambiente en aquella primavera y que la guerra no surgió porque unos generales se sublevasen sino por eso y por muchísimas más cosas que se combinaron entre sí y dieron lugar a esta confrontación. También me contó los insultos que sufría por ir en el tranvía con corbata o los que sufrían a la salida de misa las personas por parte de los piquetes de organizaciones de izquierda por el simple hecho de ir a misa. Ahora el relato es que España tenía un sistema democrático, que lo tenía, que fue aplastado por una sublevación, que fue aplastado, pero eso es una verdad ni siquiera a medias, es una verdad al diez por ciento. Saludos

En España, basta como guía vital y valores verdaderos, tener unas pocas cosas claras y listo. Hay que decidir si ser del Madrid C.F o del Barcelona C.F., ser taurino o anti-taturino, ser de derechas de toda la vida o ser de izquierdas de lo mismo y por supuesto estar a favor, en lo referente a la mal llamada "Guerra Civil" pro 18 Julio o pro República. Teniendo estos temas vitales claros, no hay problema para el ibérico , es el camino a seguir con seguridad, aplomo y sin resquicio para la duda. Si algo esta claro para el español, es que el otro, es el que siempre se equivoca y además, de no tener nunca la razón. Y si tiene razón, se le niega, es de cobardes reconocerlo. Por lo tanto asunto zanjado, no hay mas verdad que la propia y lo demás son sandeces y perder el tiempo.
Historia, documentos, razonamientos ajenos...¿para qué? Cada cual carga su mochila ideológica vital y que no me la toquen, ojito, que se lleva dentro a LA VERDAD.
País el mio, y el suyo, con virtudes muchas, pero también con sus defectos y uno de ellos quizás sea un excesivo culto a la yo, y en ocasiones, al peor de los yo. Y ya de paso, lo de colaborar y llegar a acuerdos, ¡¡vamos ¡¡...cuesta y bastante, somos individualistas en extremos y nos encanta hacer las cosas, por que nos salen de los h.... ¿A mi con razones y con verdades?... Anda ya.

No hay que olvidar que el orden público se socavó tanto por las izquierdas como por las derechas: en España se tenía muy poco sentido de la democracia; el pensamiento estaba entre la revolución y el conservadurismo clerical. No vendió bien la república el buen producto que contenía.......Y claro, tenía pocos clientes.

Qué porqueria de artículo tendencioso y falto de información. Parece que en los meses previos al golpe militar no pasaba nada y los militares se sublevaron como "por deporte"… La realidad fue muy diferente: se asesinaba a derechista, se torturaba a religiosos y el gobierno republicano era incapaz de mantener el orden. Los comunistas y anarquistas tomaron las riendas y la calle y el país estaba abocado a una dictadura totalitaria de izquierdas: De eso en ese artículo basura no se habla...

El Pais, al igual que la derecha más reaccionaria al servicio del miedo y de los intereses mas bastardos.

DIEZ, ¡ no te confundas de fecha!, la Guerra Civil comenzó con el golpe militar del 17/18-7-1936, ¡ ya estamos hartos de que nos volváis a contar la HISTORIA FRANQUISTA!, la gran tragedia de la historia reciente de este país no fue la GC, que también, fue que venciesen los FASCISTAS y tuvieramos 40 de 'Pax' Franquista y los subsiguientes de pseudodemocracia

En esta ocasión ni venceréis, ni convenceréis; y el Imperio que os apoye sucumbirá, como sucumbió el Imperio Austrohungaro que apoyo a los carlistas, el Imperio Nazi o el Facista Italiano que apoyo a Franco. Apoyar a la Inquisición Española, ladrona y embustera, tiene precio y se llama extinción. ¿Probarán los norteamericanos?

Sigue persistiendo una versión buenista y edulcorada de la II República española. La historiografía está plagada de obras escritas por los que se ven como herederos de quienes la trajeron y luego la destruyeron con su alarmante incapacidad para gobernar. Ya entonces había dos españas y las dos estaban helando el corazón de los españolitos. Enaltecer el recuerdo de aquel desastre es propio de nostálgicos de sus aspiraciones. Si quieren que no se repita deben de hacer la crítica neutarl que aun está por hacer

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Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

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Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

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