El BCE en el alambre

Por: | 02 de mayo de 2012

JM.Comajuncosa 
Por Josep Manel Comajuncosa,
Profesor de Economía de Esade

 Cuando en mayo de 2010 se generó la crisis de la deuda soberana se creó el programa del mercado de valores por el cual el BCE podía, de forma esporádica, comprar deuda pública de países de la zona euro para aliviar las presiones sobre las primas de riesgo de los títulos públicos. Se trataba de una medida excepcional pues por definición la única función del BCE es cuidar de la estabilidad de precios. Y por ello ha sido utilizada sólo de forma puntual, siempre expresando reticencias e insistiendo en el carácter excepcional de estas actuaciones.

La más importante de las actuaciones se dio entre diciembre de 2011 y febrero de 2012 cuando el BCE concedió préstamos a la banca europea por un valor superior al billón de euros, que esta utilizó para comprar títulos de deuda pública de los estados miembros. Con ello contribuyó a apaciguar los mercados financieros. Pero en las últimas semanas las turbulencias han aparecido de nuevo. Los títulos a diez años de la deuda pública española han superado el 6% y los italianos no han estado muy lejos.

Además, durante este año 2012 la recesión se ha ido extendiendo desde los países de la periferia, directamente afectados por la crisis de la deuda soberana, hacia los países más fuertes. Hasta el punto que incluso Alemania y los países de su entorno experimentan en este momento un crecimiento negativo. Con ello se constata que la austeridad, que es necesaria después de un exceso de endeudamiento, en el corto plazo no es suficiente para generar actividad económica. Las reformas estructurales que con menor o mayor disciplina se han realizado no dan resultados inmediatos. La llamada “devaluación interna”, es decir la caída de precios y salarios que ha de permitir volver a ganar competitividad, es en proceso lento y doloroso que mantiene a las economías en recesión durante varios años.

Ante este escenario, los países que tienen su dinámica de endeudamiento bajo control y que cuentan con una buena productividad, como Alemania, Holanda, Austria o Finlandia, se pueden permitir medidas fiscales expansivas que estimulen su demanda. Pueden mejorar el flujo de crédito hacia las familias y empresas. Esto les permitiría recuperar el crecimiento. Pero también sería de gran ayuda para la periferia de Europa y muy concretamente para España, cuyo sector exportador ha evolucionado bien en los dos últimos años, aportando cifras positivas al crecimiento.

El BCE, como ningún otro banco central del mundo, no es ni puede pretender ser una fuente sostenible de crecimiento. El crecimiento sólo se obtiene mejorando las condiciones de producción de los bienes y servicios y la productividad en general. Pero también es necesario en un clima de confianza entre consumidores, empresarios e inversores. En este sentido el BCE puede actuar para hacer la transición más llevadera y disminuir el costo de esta en crecimiento. Y puede contribuir a mejorar la confianza de consumidores y empresarios aliviando la crisis de la deuda.

Para ello debería seguir comprando deuda pública en los momentos de mayores turbulencias. Utilizar la estrategia de compras para presionar a determinados gobiernos a que tomen decisiones estructurales difíciles de tomar es comprensible hasta cierto punto. Pero una vez esto se ha conseguido es también imprescindible recuperar la estabilidad de los mercados financieros para volver a una senda de crecimiento sostenible.

Hace unos días Mario Draghi, presidente del BCE, anunció que no se volverían a producir inyecciones como las realizadas hace unos meses. Pero en el mundo de los bancos centrales las palabras cuentan tanto como los hechos. Quizá evitando esas palabras se conseguiría una mayor confianza y evitaría incluso la necesidad de realizar tales inyecciones.  Resulta evidente que en estos momentos la política del BCE consiste en caminar sobre un fino alambre. De un lado están las presiones alemanas hacia la ortodoxia. Del otra las de los países de la periferia (un territorio en expansión por cierto, que podría incluir a Francia en el futuro próximo) para una mejor disposición hacia el mantenimiento de las medidas excepcionales. El éxito político del BCE se medirá por su habilidad para mantener un equilibrio entre esas posiciones. Su éxito económico podría consistir en darse cuenta que las posiciones maximalistas del todo o nada podrían llevar a la inviabilidad de la moneda única.

Hay 3 Comentarios

¿Si? pues vaya.
Yo solo se que ellos cada día tienen mas y yo menos, que falta poco para que ellos tengan todo y yo nada.

El BCE tiene como única función servir a los intereses de los banqueros, que básicamente consisten en atracarnos a los ciudadanos a mano armada. Por eso presta dinero a bancos gratis para que nos cobren un dineral. Es la banca la que provocó la crisis. Con razón, les pagamos y aún ganan más que con la bonanza económica.

...banda de funambulistas de baratillo...

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Idearium

Sobre el blog

Es una ventana abierta para inspirar ideas y generar debate económico y social. Profesores y antiguos alumnos de ESADE reflexionan en este blog sobre los desafíos de la economía global, las incertidumbres socio-económicas de nuestro país y de Europa. Con estilo ágil y didáctico, los expertos ayudan a impulsar ideas en un mundo global

Sobre los autores

ESADE

ESADE es una de las más reputadas escuelas de negocios europea y mundial. Con campus en Barcelona, Madrid, Buenos Aires, Sao Paulo y Munich, en sus aulas se han formado 44.000 alumnos que ejercen cargos de responsabilidad en empresas de los cinco continentes. Es, precisamente, su red de antiguos alumnos una de sus fortalezas tras 53 años formando directivos y profesionales. Dispone de Facultad de Derecho y del parque de negocios EsadeCreápolis.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal