El negocio de la "vuelta al cole"

Por: | 12 de septiembre de 2012

GaliPor Josep María Galli,
profesor de ESADE y Consultor

www.josepmariagali.com

Precisamente hoy, muchas familias nos preguntamos por qué debemos gastar tanto dinero en libros y material escolar año tras año. Nos gastamos trescientos, cuatrocientos o quinientos euros por hijo y para la mayoría de familias de este país son cantidades que hacen daño. Hacen daño porque son importantes y porque además, cuando gastamos este dinero, tenemos la sensación de que nos están en cierta manera “extorsionando” —perdonen por la fuerza quizá excesiva del término—  por una vía legal, cosa que pasa mucho en este país, como cuando tienes que pagar tres mil euros a un aparejador que ni siquiera ha visitado la obra. Nos quejamos pero acabamos aceptándolo como quien acepta mojarse en medio de una tormenta sin paraguas.

Las librerías hacen una parte muy importante de su facturación (algunas hasta un 30%) con los pedidos de libros escolares. Muchas me dicen que sin estos ingresos tendrían que cerrar, porque aunque los márgenes no son espectaculares con ello consiguen  atraer un montón de clientes a sus tiendas  donde luego los venden otros productos que supuestamente necesitan para comenzar el curso. Y con estos sí que tiene margen. Las entiendo, pero entiendo que el mercado tiene que estar al servicio de los hogares y no al revés. Y las editoriales, que cada vez venden menos libros, encuentran en el mercado escolar un segmento cautivo y protegido.

Es difícil —a veces imposible— reciclar los libros de un curso al  otro. Las editoriales se han ocupado bien de que el libro deje de ser un libro y se convierta en un "consumible-fungible-efímero". Los expertos del marketing editorial saben muy bien cómo convertir un libro en un "consumible": lo bautizan con el nombre de "libro interactivo" , sutileza que consiste en que el chaval escribe en el libro cuando contesta las preguntas. Como la mayoría de veces lo hace con tinta, el libro queda inservible. Si lo hace con lápiz, cuando uno intenta borrarlo ve que no es tan fácil: queda marcada la respuesta. Finalmente acabas desistiendo de aprovecharlo, y  no te queda más remedio que comprar otro.  Yo recuerdo que en mi época no se escribía en los libros de texto. Pasaba de unas manos a otras en el mejor estado posible.

Yo recuerdo que los forraba con “aironfix”. Ahora los hacen llenos de dibujitos, de espacios para pintar y contestar, de incitaciones a la intervención directa sobre el papel para dejarlo inservible para el siguiente curso. Y si no lo consiguen el Ministerio se ocupa del resto. Pero cada vez hay más gente que dedica esfuerzos y tiempos a darle la vuelta a este “mecanismo” del que viven editoriales y libreros, en una perfecta simbiosis y complicidad. Algunas asociaciones de padres, hartas de tanto gasto se han organizado para reciclar libros.  Han establecido sistemas de colaboración y reciclaje entre padres en los que todos ganan.

El libro digital ha entrado también en algunas escuelas, y todo ello ha posibilitado una vía de salida a una situación de la que parecía que nadie podía escapar. Aunque otras soluciones se han visto: algunas en comunidades autónomas, a las que supuestamente sobraba dinero, pagaban con los impuestos de todos los libros escolares  (y negocios de las editoriales y los libreros). En ejemplo más de lo que en este mismo periódico describe magistralmente Cesar Molinas: "Otra burbujita que solo acaba beneficiando a los políticos populistas y a cuatro empresas y que acabamos pagando entre todos". 


Hay 10 Comentarios

No, lo que digo es que en otros sitios los padres pagamos los libros de nuestros hijos en la librería, y los de los hijos de otros en nuestros impuestos, que es diferente. Nosotros duplicamos el pago porque financiamos los de los demás y los nuestros.

Mientras que los que reciben esos libros presuntamente gratuitos en otras comunidades está claro que no aportan en conjunto, en sus comunidades, lo suficiente, vía impuestos, para pagarlos, ya que tienen que pedir "rescates" al Estado para pagarlos.

Pasa lo mismo con todo tipo de servicios en este país, las autonomías que presumen de ofrecer mejores servicios a sus ciudadanos, y se resisten a recortar, son las que terminan pidiendo "rescates" porque no pueden pagarlos y reclaman la solidaridad del Estado, para financiar a través de los impuestos y el endeudamiento de todos los españoles, lo que está por encima de nuestras posibilidades.

Si los libros no so gratis, ya explicas muy bien el mecanismo por el que no lo son y que, al parecer, "la gente" no nos damos cuenta de que existe; entonces considera que en Andalucía a los padres no se les hace pagar dos veces por esos libros, mientras que otras comunidades los pagan dos veces, vía impuestos, más la cantidad que tendrían que aportar para la compra directa en las librerías cada mes de septiembre

Ese es justo un gran error del que la gente no se da cuenta. Los libros en Andalucía no son gratuitos para todos, los pagan los dineros públicos de la comunidad autónoma, y por tanto salen de los impuestos de todos. Y cuando Andalucía pida el "rescate", será el Estado español el que termine subvencionando el funcionamiento erróneo del sistema y los sueldos de las editoriales. Y los ciudadanos de otras comunidades, además de haber pagado los libros de nuestros propios hijos, contribuiremos a que las familias andaluzas tengan "libros gratuitos".

Es curioso como la gente se empeña en pensar que las cosas que financiamos entre todos (y con el famoso endeudamiento de España) son gratis. Precisamente las burbujas salen de eso, de que los ciudadanos no son conscientes de esas subvenciones y alaban a sus gobiernos por conseguírselas. De esa manera las editoriales se permiten diseñar "proyectos" cuya compra cuesta trescientos o cuatrocientos euros por niño, más o menos lo que cobra un parado de larga duración para comer y pagar suministros básicos cada mes.

Aberrante, ¿no? Si todos los padres y los colegios fueran conscientes del coste real, si muchos niños empezaran el curso sin libros porque realmente eso no es sostenible y financiar esas editoriales está por encima de nuestras posibilidades, empezaría la contestación social a esto.

Sigue habiendo diferencias entre las comunidades autónomas: en Andalucía los libros son gratuitos en toda la educación obligatoria, lo que supone un ahorro sustancial para las familias.

mi hijo repite curso y los libros del año pasado no le sirven, a pesar de ser la misma editorial. El problema es que son "interactivos", como dice el artículo, así que están marcados ya que la elección del tipo de papel se hace para que no los puedas ni borrar. En Canarias también han quitado las ayudas a la compra de libros, Estoy harta ya de que me estafen en mi cara, y encima dentro de la legalidad. ¿y si mi hijo no lleva los libros qué pasa?¿lo expulsarán del colegio?

Desde mediados de agosto está abierta esta petición
http://www.change.org/es/peticiones/por-un-precio-justo-para-los-libros-de-texto
Ya somos casi 103.000 personas.
Muchas gracias
Elena Alfaro

Todos los textos en un e-book para cada niño y listo. Fuera mochilas que pesan 10kg, en espaldas de niños que pesan 30kg. En las aulas Pizarra digital, libros interesantes, que los de texto escolares que fabrican las editoriales, porque los fabrican en serie, son un somnífero. Y aprender a investigar en la red y en la biblioteca.

¿y por qué tiene que haber libros de texto? En el colegio público de mis hijas en Inglaterra no utilizan libros de texto. Por lo que tengo entendido, no es una excepción. Trabajan con pizarra digital, donde el profesor tiene preparada todas las materias.
Ah, y no hay deberes y pesadas mochilas a las espaldas. A cambio los niños leen un libro a la semana en casa.

No veo por qué hay que pintar en el libro. En mis días de cole teníamos cuadernos donde anotábamos la respuesta de los ejercicios y problemas y no había ningún idem. Otro tema es el cambio de libro de un año al siguiente. No hay justificación didáctica, porque los contenidos son los mismos y el profesor los tratará de la manera que considere, pero en ocasiones, el claustro escolar decide en función de la oferta de regalos que la editorial haga para el cole: un ordenador, una enciclopedia completa, colecciones de libros, material didáctico...

Estoy totalmente de acuerdo con el autor del artículo. En mi caso es más doloroso todavía. La congregación Marianista, dueña de la editorial SM y dueña también del colegio concertado al que van mis hijas ha decidido este año cambiar todos los libros a la vez, haciendo totalmente inservibles los del año anterior. Con el agravante de que es precisamente este año el que la Comunidad de Madrid hace desaparecer los cheques para libros que recibíamos todas las familias numerosas. Indignante, no tengo palabras.

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Es una ventana abierta para inspirar ideas y generar debate económico y social. Profesores y antiguos alumnos de ESADE reflexionan en este blog sobre los desafíos de la economía global, las incertidumbres socio-económicas de nuestro país y de Europa. Con estilo ágil y didáctico, los expertos ayudan a impulsar ideas en un mundo global

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