Leyendo el desempleo

Por: | 19 de agosto de 2013

Esther Sanchez2Por Esther Sánchez Torres Profesora de la Law School de ESADE

Es conocida la frase que algunos profesores de estadística comentan con sus alumnos: “hay verdades, hay mentiras...y hay estadísticas”.

Más allá de una lectura que pudiera llevarnos a pensar que la estadística no refleja la realidad o la describe en función del interés de aquél que la encarga, lo cierto es que esta frase es un reflejo de la complejidad con la que nos enfrentamos cuando queremos retratar la realidad.

Porque, como en la vida, la mayor parte de las cosas no son unidimensionales, ni admiten una lectura fácil, lineal y desconexa. Y porque, además, como en la vida, el éxito de una buena lectura no depende “del color del cristal con que se mire”, sino de que dispongamos de unas buenas gafas que nos permitan ver todos los detalles.

Uno de los temas que mejor ilustran esta situación, es el de las cifras del desempleo. ¿Cómo puede ser que los últimos datos de la EPA indicaran que en España hay 5.977.500 personas desempleadas, cuando pocos días antes los últimos datos del paro registrado presentaban una cifra de 4.763.680?

¿Cómo podemos evitar que este baile de cifras desconcierte a los ciudadanos y a la opinión pública, especialmente la internacional? Sencillamente, entendiendo las diferentes fuentes estadísticas, siendo conscientes que miden cosas diferentes y analizando de forma integrada los diferentes datos que nos ofrecen.

La Encuesta de Población Activa, es una encuesta que se realiza a unas 200.000 personas al año, sobre diversos aspectos del conjunto de la fuerza y del mercado de trabajo. Una de las preguntas que determina la inclusión en el cómputo del desempleo, es la de si el encuestado trabajó la semana en la que se le realizó la encuesta al menos 1 hora. Ello significa que estar o no contabilizado como desempleado, en buena medida depende de que se haya trabajado 1 hora a la semana, cuestión que más allá de ser discutible desde la óptica del “derecho al trabajo”, es la que explica que en Alemania tengan aproximadamente 4.000.000 menos de desempleados por obra y gracia de los denominados “minijobs”.

Por el contrario, los datos del paro registrado, únicamente miden el número de personas que se han registrado en las oficinas públicas de empleo, para buscar un trabajo o, lo más habitual, para poder gestionar una prestación, subsidio o subvención por desempleo. Más allá de cuestiones técnicas, lo cierto es que en la medida en que los servicios públicos de empleo se asocian a las “oficinas donde te dan el paro” y a organismos ineficaces en la intermediación laboral, en la práctica no se contabiliza a todos los desempleados. Quedan fuera los que están buscando trabajo a través de otras fórmulas y canales o todos aquéllos que no tienen derecho a ningún tipo de ayuda de la Seguridad Social, por no haber trabajador nunca, o por no cumplir con los requisitos legales de acceso.

Si acudimos a los registros de altas y bajas de la Seguridad Social, el riesgo de hacer una lectura sesgada también existe, ya que lo que se está midiendo, en primer lugar, está vinculado al cumplimiento por parte de las empresas de las obligaciones de alta, baja y cotización y, por otro, depende en buena medida del nivel de fragmentación y rotación de la contratación laboral.

En este marasmo de cifras, un paso de gigante en la política de transparencia de la Administración sería que la ciudadanía pudiera disponer de toda esta información en un mismo repositorio, con actualizaciones diarias (sería seguramente revelador de muchos de los comportamientos de nuestro mercado de trabajo) y a través de sistemas que permitieran su interoperabilidad.

Ello nos permitiría, cruzar la información con mayor facilidad, poder realizar las comparativas en serie cronológicas amplias y, sobre todo, entender que la problemática del paro no se puede ver sólo desde la ventana del desempleo, sino que es tanto o más importante ver la evolución de las tasas de actividad e inactividad, los flujos y tránsitos entre ellas, las tasas de cobertura en materia de protección social o los niveles, tipologías y duración de los contratos. Es esta lectura sistémica la única que nos puede dar la temperatura y el nivel de salud de nuestro mercado de trabajo, de nuestra economía y de las posibilidades de futuro de nuestra sociedad.

Hay 8 Comentarios

Tengo una duda y agradecería me la aclarasen. Dice la Sra. Sánchez que quedan fuera de los datos del paro registrado: ..."todos aquéllos que no tienen derecho a ningún tipo de ayuda de la Seguridad Social, por no haber trabajador nunca,"... En SEPE, indica, en 'Estadísticas', la evolución del paro registrado por sexo, edad y sectores económicos y sale muy claro que se incluye en 'Sectores' a " sin empleo anterior", eso contradice lo que más arriba indiqué que salía en el artículo que discutiimos ¿Me pueden aclarar a qué se debe esta discordancia? Gracias

¿Podemos decir que las estadísticas en otros países son más fidedignas que aquí? Seguramente, no. Si la EPA demuestra que tenemos 5.900.000 parados ¿Cuántos parados tiene Alemania o Inglaterra o EEU? ¿Quién se cree que en EEUU hay solamente un 7,6% de parados si ni siquiera saben con certeza cuántos homeless habitan en sus calles? Ya no digamos los que no figuran en ningún sitio como para ser registrados y confirmados que están en el paro o trabajando. ¿Seguro que en Italia hay solamente un 12% de parados?
Se puede dar el caso de que España sea el único sincero e ingenuo en dar las cifras reales, tanto de la EPA como del registro del paro. Mucho me temo que el resto de los países disfrazan esas cifras para no dar mala imagen, además de tener una prima de riesgo más asequible. ¿Cómo es posible que estemos a la misma altura que Grecia y no haya una revolución en las calles, de las de verdad? Somos quijotes hasta para decir lo que nos pasa y los demás lo ocultan por diversas razones.
Es más, las estadísticas estadísticamente mienten.

La aplicación de las matemáticas, en especial la teoría de probabilidades, es conveniente para un buen análisis de la realidad económica. Ahora bien, eso es ajeno a la manipulación informativa que altera los verdaderos resultados del análisis, vendiendo gatos por liebres. Un índice (indicador) cualquiera tiene que estar referido a un período determinado. Por ejemplo, los precios están al alza... si no se precisa el período anterior que sirve de referencia de nada vale el resultado que se informa..

Yo me quedo en la frase "hay verdades, hay mentiras y hay estadísticas", pero ante todo, yo creo que las estadísticas han de ser tomadas por y desde unos presupuestos los mas indoneos para el fin que se persiguen y, para ello debe de haber unas premisas similares y además múltiples. Similares para aquellas que sirven para comparar, como el paro entre colectivos, y múltiples de suficientes formas que permitan no confundir. Lo peor de las estadísticas es que cada colectivo las ha utilizado para su fin, para su beneficio, de ahí la gran facilidad de elaborarlas de tan distintas formas. Lo que se creó para dar una información que sirviera para tomar medidas de corrección ha sido utilizado para confundir.

Sujeto y predicado no van separados por coma

Sobre este punto, me dejaría dejar una aportación resolviendo aquellas dudas más frecuentes que se tienen cuando se llega a esta situación. http://perezpozo.wordpress.com/2013/04/08/las-preguntas-mas-habituales-sobre-el-paro/

Son muy interesantes las estadísticas sin duda alguna pero según quien las maneje y con qué fines se empleen pueden llegar a ser peligrosas. Por ejemplo augurar mediante resultados estadísticos qué un partido político que está de corrupción hasta la bandera si se presentara de nuevo a las elecciones las volvería a ganar, para así animar a sus votantes terriblemente desengañados de sus representantes. A saber quien paga al encargado de divulgar esos resultados..
A mi no me cabe ninguna duda que nuestros políticos no echan mano de las estadísticas si esas les obligan a hacer previsiones en las qué tienen que invertir recursos. Por ejemplo, saben cuantos niños de corta edad han nacido en una determinada ciudad qué van a necesitar en poco tiempo plazas de guardería, saben cuantos universitarios de cada una de las distintas carreras van a licenciarse aproximadamente en un plazo establecido y no hacen previsiones de ningún tipo. Ní hay suficientes guarderías municipales ni suficientes puestos de trabajo para la gente joven y así un largo etc...

Las cifras del paro las dan los datos del registro, pero estas cifras apuntas muchas más lecturas.
Empezando por describir una sociedad que fracasa en lo principal para con sus ciudadanos.
A los que les exige siempre el pago de unos impuestos, que luego no se traducen en el éxito y el beneficio esperado para con la ciudadanía.
Un fracaso imputable a una mala gestión de la administración, o a una orientación equivocada en la propuesta del gasto público.
Si a eso se añade malversación, entonces ya tenemos la tormenta perfecta.
Con los ojos cerrados y a doscientos por hora.
Las cifras del paro son los truenos y relámpagos de esa tormenta, que explota sin control por falta de un planteamiento equilibrado en la inversión pública.
sin sentido común, y sin formalidad en los pagos.
Abusando con descaro de la gente y de sus recursos.
Y de su buena intención.
Algo sin censura previa, que es incomprensible en un estado que se llama de derecho y que ampara los derechos humanos universalmente reconocidos.
Pero que en la realidad se quedan en papel mojado, a la vista de tanto desafuero consentido.
Y a la vista de todo el mundo.

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Es una ventana abierta para inspirar ideas y generar debate económico y social. Profesores y antiguos alumnos de ESADE reflexionan en este blog sobre los desafíos de la economía global, las incertidumbres socio-económicas de nuestro país y de Europa. Con estilo ágil y didáctico, los expertos ayudan a impulsar ideas en un mundo global

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