Manuel Montobbio

Del contrato social europeo

Por: | 04 de junio de 2012

    ¿Cómo se transforma el contrato social, como decíamos en la anterior entrada de este blog, de principio en fin?.

    No se instaura históricamente - al menos, en la Historia que se proyecta en el presente - el contrato social por el pacto, sino por la revolución. No abandonan los seres humanos el estado de naturaleza hobbesiano o rousseauniano, sino que, seducidos por las ideas que implican sus relatos, por la idea del contrato social, en su nombre, o en el de su ausencia, empuñan las armas contra el poder, cuestionan su legitimidad, lo derrocan, hacen la revolución. Y una vez conformado de nuevo el monopolio del uso de la fuerza que caracteriza el poder del Estado, o mientras se conforma, se convoca la Convención o Asamblea Constituyente de la que nace, como en las revoluciones americana o francesa, la primera Constitución que afirma la soberanía popular y la ley como expresión de ella; de manera que, a partir de ese momento sí, puede considerarse que se cumple la indicación del Rousseau en Del contrato social, de que "obedeciendo la ley se obedece uno a sí mismo".

    Obedecer la ley puede ser, en determinadas épocas de la Historia, en sistemas políticos democráticos, obedecerse a sí mismo. No obedecerla es siempre afrontar la sanción que la propia ley establece para su incumplimiento, para cuya imposición recurrirá el Estado al uso de su poder de coerción, de la fuerza de la que ostenta el monopolio del uso legítimo. Pues es la ley en esencia una norma de aplicación generalizada en la sociedad, que ambiciona regular su funcionamiento y el comportamiento de los individuos, en la que confluyen la legitimidad de la que emana y el monopolio del uso legítimo de la fuerza por parte del Estado al servicio de su aplicación.

    Legitimidad que ha variado a lo largo de la Historia, de las decisiones de las asambleas de ciudadanos de las polis griegas a los mandamientos revelados por Dios a Moisés en el Sinaí; sean las del Senado romano o las del Emperador de proclamada divinidad. Y que a partir de su irrupción con Las Luces va reclamándose del contrato social y su realización en la Historia.

    Realización del contrato social en la Historia en buena medida, paradógicamente, a través del retorno al estado de naturaleza al que se equipara la guerra. Pues si la ley de legitimidad y origen distinto frente a la que se contrapone se apoya en el monopolio de la fuerza, sólo cuestionando éste, formando un  monopolio alternativo, recurriendo a la violencia organizada como vía de acción colectiva, podrá plantearse, negociarse, la elaboración de un nuevo contrato social, de una Constitución, por los representantes de los ciudadanos, base de un ordenamiento jurídico cuyas leyes sean resultado de la voluntad colectiva de aquellos que deben obedecerlas.

    Realización del contrato social que puede llevar y ha llevado, en la confrontación de su alumbramiento, a la alteración del quiénes de la sociedad sobre la que rige el ordenamiento jurídico que fundamenta. Tal fue, en definitiva, como señalaba en mi artículo "La Pepa y los bicentenarios de la independencia" (El País, 19 de marzo de 2012), el resultado de la confrontación entre la legitimidad de "la Pepa" y la del retorno al absolutismo, al preferir frente a éste los liberales americanos instaurar su propio orden constitucional, en buena medida en ella inspirado, e incluso el propio Riego dedicar el ejército destinado a embarcarse hacia América a reinstaurar su vigencia en la propia España.

    Sea con la alteración del quiénes por fracturación o ampliación - como en el caso de las unificaciones alemana o italiana -, sea con su mantenimiento, nunca ha ido sin embargo la instauración en la Historia de un contrato social - una Constitución elaborada por representantes electos de la comunidad política -, ley fundamental en la que se basan todas las leyes - fundamento del ordenamiento jurídico o vértice la pirámide kelseniana del Derecho -, sin el paralelo monopolio del uso de la fuerza de coerción o violencia legítima por parte del Estado en que rige dicha ley, garantía y al tiempo instrumento de su aplicabilidad y aplicación.

    ¿Nunca?. Nunca, hasta la creación del Derecho de la Unión Europea. Pues constituyen sus normas, en virtud de los principios de aplicabilidad directa y primacía del Derecho comunitario, las primeras leyes comunes no garantizadas por un poder de coerción común; las primeras que rigen en un conjunto de estados que ponen su monopolio de la fuerza sobre el territorio, su sistema judicial y sus instituciones al servicio de la aplicación no sólo del ordenamiento jurídico emanado de la Constitución emanada de la representación de la comunidad política de sus ciudadanos, sino también de la del común emanado de las instituciones de una Unión de estados y pueblos que se pretende cada vez más estrecha.

    Asistimos con ello al alumbramiento de una nueva posibilidad de concepción y existencia efectiva de la ley. Y tal vez del contrato social, de la manera de construir el orden internacional, de crear estabilidad en él, de evitar la guerra asociada al estado de naturaleza, construir la paz.

    ¿Cuáles son sus consecuencias y potencialidades?. ¿Cuál la esencia y potencialidad del contrato social europeo, su lógica y coherencia última?. Intentaremos responder a estas preguntas en próximas entradas de este blog.

 

Hay 1 Comentarios

Yo creo que no es tiempo para la paz. Demasiada paz veo. Toda la Humanidad gobernada por cárteles, que acumulan todo el poder, de manera creciente. Yo creo que no tenemos tiempo que perder. Vamos contra reloj.

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Sobre el autor

Manuel Montobbio, diplomático y doctor en Ciencias Políticas con formación pluridisciplinar, ha desempeñado diferentes responsabilidades en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y ha estado destinado en San Salvador, Yakarta, México, Guatemala y Tirana. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria académica y literaria, que le ha llevado a publicar diversos libros, ensayos y obras de pensamiento y creación como Salir del Callejón del Gato. La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global, Guía poética de Albania y Tiempo diplomático. Acaba de publicar Mundo. Una geografía poética.

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MUNDO Una geografía poética

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Toda poesía reunida refleja un mundo, como el recogido en esta geografía poética que, siguiendo la figura del héroe que lo sostiene, ofrece al lector un viaje por éste en cuyas estaciones o etapas encuentra los poemarios y poemas que lo habitan, sean éstos los que sostienen el mundo o los que relatan sus lugares perdidos, soñados o encontrados, sus fronteras, viajes o lugares-siempre.

Tiempo diplomático

Tiempo diplomático

Una invitación a vivir un destino diplomático en sus diferentes etapas y una aproximación a las funciones del diplomático que, entre el ensayo y el relato, intenta responder a las preguntas de qué es la diplomacia, qué es y qué hace un diplomático y su sentido, y al tiempo va más allá.

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