Manuel Montobbio

El Salvador en la memoria El Salvador en la esperanza

Por: | 16 de enero de 2014

Acuerdos Chapultepec    Se cumplen hoy veinte y dos años del momento que capta esta fotografía, de la firma de los Acuerdos de Chapultepec que trajeron la paz a El Salvador. Se cumple cada día la paz, el esfuerzo de construirla o hacerla, de seguir haciéndola. Y no vive esa fotografía solo en el recuerdo, en el pasado, sino también en el presente, y en el futuro, y en el siempre. En el presente, fruto de ese momento. En el futuro, pues a su construcción se dirigía y se dirige como necesario referente de lo que somos y podemos ser. En el siempre, pues difícilmente puede dejar de estar siempre presente quienes lo vivieron. Para las salvadoreñas y salvadoreños en su caminar e imaginario colectivo. Y para quienes no siéndolo acompañamos y vivimos ese proceso de paz y su esperanza, hicimos de la paz en El Salvador el argumento de nuestra esperanza.

    Por eso, aunque se cumpla cada día la paz, tal vez no haya ninguno mejor o más apropiado que hoy para reflexionar sobre ella, sobre la vida de esta fotografía, para recordarla y tenerla presente. Y para presentar a los lectores de este blog el libro El Salvador 20 años en la memoria, que acaba El_salvador_20_anosde publicar la editorial Icaria y que, a iniciativa de Clara María Hermida, ha reunido sesenta y un testimonios de extranjeros – “internacionales”, como se nos llamaba entonces -, en su mayoría españoles, que antes, durante o después de la firma de los Acuerdos estuvimos en El Salvador y acompañamos y vivimos su proceso; y al que he contribuido con un poema o poemario titulado Maquilishuats en flor con el que intento compartir esa experiencia, retratar el lugar-siempre de El Salvador de la construcción de la paz, y con el que concluye el recorrido que éstos ofrecen a través de sus páginas. Quien se adentre en ellas realizará, hasta llegar a éste, un viaje caleidoscópico y poliédrico a través de los cuatro capítulos en que, con criterio cronológico y temático, se estructura el libro: Refugios y final de la guerra; Retorno, acuerdos y transición democrática; Proyectos y reconstrucción; y Conclusiones. Caleidoscópico y poliédrico a través de las vivencias y los testimonios de quienes desde España y otros lugares fueron a El Salvador a contribuir a su proceso de construcción de la paz, la democracia y el desarrollo desde el acompañamiento a los refugiados, la cooperación, la defensa de los derechos humanos, la educación, el periodismo, la misión de paz de las Naciones Unidas o la diplomacia. Nos hablan de qué hicieron, qué encontraron, qué aprendieron. Y aunque cada experiencia y sea distinta y única, tienen todas algo en común: llegaron con la ilusión de contribuir a transformar El Salvador, y se fueron transformados por él. Nos ofrece así el recorrido una visión y vivencia del proceso salvadoreño y de la solidaridad y el aprendizaje del otro.


    Un recorrido que viene precedido por un prólogo de Fernando Álvarez de Miranda - quien, además de Presidente del Congreso de los Diputados que elaboró la Constitución de 1978 y Defensor del Pueblo fue, entre 1986 y 1989, Embajador de España en El Salvador, implicándose profundamente en su proceso y manteniendo desde entonces su compromiso personal con el país – y seguido de un epílogo de Ion Sobrino, algunas de cuyas palabras – reflexiones suscitadas por el libro y su lectura - quisiera compartir:

“Este libro es transparente. La realidad de los relatos habla por sí misma, y por ello no necesita ningún epílogo.

Para quienes vivimos en El Salvador durante los años ochenta y noventa, los relatos nos hacen “recordar”, es decir, “volver a pasar por el corazón lo ocurrido. Pero también hacen que lo ocurrido “vuelva a pasar por la mente”. Todavía nos comunican verdad importante sobre el país y sobre los seres humanos que lo componemos, su grandeza de ánimo y su mezquindad. Son relatos para la reflexión. Y para quienes no tuvieron experiencia directa de lo sucedido, los relatos ensanchan el conocimiento y siguen enseñando cosas de suma importancia, a veces solo conocidas de oídas: huidas en guinda, crueles torturas, bombardeos, muerte, asesinatos de hijos e hijas, esposos y esposas, papás y mamás, marchas masivas a lejanos campos de refugiados…

Y también pasan por el corazón y por la mente la esperanza indestructible, la convicción de que la bondad triunfará, la fortaleza para seguir adelante, la generosidad sin límites de un pueblo…

… Los relatos de este libro sí dejan hablar a la realidad, encubierta e ignorada según pasa el tiempo. Sin saberlo, los autores son instrumentos de que se cumpla lo que el teólogo Karl Rahner escribió hace medio siglo: “la realidad quiere tomar la palabra”…

    Un recorrido por sesenta y un recorridos que resulta posible gracias al recorrido y a la iniciativa de Clara Hermida, quien llegó a El Salvador acompañando a los refugiados retornados de Honduras y permaneció años en el país como cooperante. Y al irse se lo llevó consigo, y tuvo la iniciativa de contactar con tantas personas conocidas para recabar sus testimonios, y organizarlos hasta que han visto la luz en este libro.

    Hay lugares encontrados; y lugares que nos encuentran, en que nos encontramos. Que nos permiten, nos dan la oportunidad, de ser el que no éramos del todo. Lugares y circunstancias, lugares y tiempos, lugares-momento que en nosotros devienen lugares-siempre; pues no sólo en nosotros están, sino que siempre y para siempre somos el que en ellos ha sido. Tal es el caso – para mí y para cuantos conozco que lo vivieron – de El Salvador que vivió la negociación y ejecución de los Acuerdos de Paz; que vivió la esperanza y el esfuerzo, la angustia y la euforia del alumbramiento de la paz, en mi caso desde la atalaya privilegiada, y la responsabilidad, de haber estado destinado allí como diplomático en ese tiempo, encarnando o representando, entre 1990 y 1992, a la España que quería contribuir a la construcción de la paz.

    “De todos los yo que yo he sido, ninguno tan yo como el que he sido en El Salvador”: pronuncié esta frase en mi discurso de despedida en San Salvador; y la reproduje en el prólogo del libro, basado en mi tesis doctoral, que sobre la transición política y el proceso de paz en El Salvador publiqué en 1999 bajo el título de La metamorfosis del Pulgarcito. Transición política y proceso de paz en El Salvador, para explicar al lector que no se encontraba ante un autor que había buscado un tema para su tesis, sino La-metamorfosis-de-pulgarcito-transicion-politica-y-proceso-de-p-az-en-el-salvador-9788474263985ante  quien tenía un tema sobre el que escribir, sobre el que decir, y para ello había elaborado una tesis.  Para intentar reflexionar sobre lo vivido, aportar a ello la luz de la razón, analizarlo en gran angular y en perspectiva más allá de lo personalmente vivido, comprenderlo y aprehenderlo, explicármelo y explicarlo. Y recurrir para ello a los instrumentos analíticos de las Ciencias Sociales. Para ello había elaborado mi tesis con esa ambición intelectual, con esa motivación personal; mas también por las limitaciones que sentía que me imponía el personaje que en el proceso salvadoreño había representado. Una tesis que, en parte, era una manera de devolver a los salvadoreños lo mucho que sentía que me habían dado, de optar por permanecer y vincularme como persona más allá del personaje que pasa.

    “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada”: es lo que se siente cuando despiertas un día, y estamos en dos mil doce, y hace el soplo de veinte años de los Acuerdos de Paz, y sigue ese ayer tan vivo en el hoy. Y de pronto recibo la llamada que me informa de la compilación de este libro con la experiencia salvadoreña de aquellos años de españoles y otros “internacionales” que acompañamos el proceso, y me invita a participar. Y siento - como de hecho sentí cuando, en el afán de de explicar y explicarme el proceso salvadoreño, acometí la aventura de alumbrar La metamorfosis del Pulgarcito - que no ha llegado el momento de escribir lo que viví del proceso salvadoreño desde el personaje que fui; pero que no quiero dejar de estar presente como la persona que soy más allá de los personajes que pueda tocarme encarnar, la que siempre lleva a El Salvador dentro de sí. Y pienso que un poema o un poemario puede ser la vía para compartir la experiencia, la vivencia que como persona siento que quiero compartir. Y le digo que si me acepta un poema en lugar de un relato testimonial, contribuiré al libro. Y se me viene la imagen de los maquilishuats en flor.

    Árbol nacional de El Salvador, símbolo del Pulgarcito de América. Maquilishuats en flor cuya imagen inspira y guía la escritura del poemario que así se titula. Maquilishuats que florecen la paz en él. Sigue éste la estructura de una sinfonía en cinco movimientos, de los que quisiera compartir hoy con los lectores de este blog para concluir esta entrada el tercero, que describe aquel momento, aquel florecimiento y sus hechos y signos, ese estar entre y con los salvadoreños, y ese querer y creer todos hechos uno en el poder de un mundo distinto y mejor, de luz y de paz, la paz que se firmó tal día como hoy hace veinte y dos años.

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    Nosotros estuvimos allí 8008156674_4b22d4746a_h
vivimos
aquel momento
aquel florecimiento
aquel mirar
hacia delante
y soñar
que todo
pudiera ser
posible
allí
donde pasaron
las cosas
en las plazas
donde se celebró
la firma
de los Acuerdos
de Paz
en el retorno
de los refugiados
en el despliegue Hqdefault
de ONUSAL
en las reuniones
en que se intentaba avanzar
en la contrucción
de la paz
texto a texto
acción a acción
en el cese al fuego
y los puntos de concentración
del FMLN
en los trabajos
de la Comisión de la Verdad
en la observación
de las elecciones
en el seguimiento
de los largos debates
sobre la reforma
del artículo doscientos cuarenta y uno Maquilishuat
de la Constitución
de las rondas negociadores
de México
o de Nueva York
de los avatares
del juicio
por el asesinato
de los jesuitas
de la eternidad
del cuarto de hora
para las doce
de la última noche
de mil novecientos
noventa y uno
y de tantos otros instantes
de respiración contenida 14872895
en la tensión
de los momentos
en que todo parecía
descarrilar
en la magia
de aquellos
en que salía
un conejo
de la chistera
de Álvaro de Soto
o de cualquiera otra
de las imaginaciones
las ilusiones
que audaces alumbraron
la paz
en las veladas
en la UCA
en recuerdo 3917156631_ff08306b13
de los jesuitas
y en los aniversarios
de Monseñor Romero
en los treinta y cinco mil kilómetros
que recorrimos
por cada rincón
de Cuscatlán
en la alegría
de bailar de nuevo
en los bailaderos
de Boulevard de los Hérores
al son
de la negra Tomasa
que entonces se puso
de moda
y la juventud de la noche
en el bar de la Luna
-    espacio para la imaginación, 2035654485_4c13f04eea_o
la magia
y el sueño –
los atardeceres
en que no se ponía
nunca el Sol
en la playa del Cuco
ni en la luz
de tus ojos.
    Estuvimos allí
entre vosotros
con vosotros
navegando
conformando
la savia
que desde las raíces
hasta las flores Images
atravesaba
de vida
a los maquilishuats
veníamos
cada uno
de lejos
de España
o de otras tierras
donde no crecían
los maquilishuats
nunca
los habíamos visto
ni oído hablar
de ellos
no sabíamos Maquilishuat 008
de los trabajos
de navegar
en su savia
ni de los esfuerzos
y las emociones
de florecer
sus flores
alumbrar
la paz:
no sabíamos cómo
construirla
pero la queríamos
intuíamos
que tenía que ser posible
un mundo
                                                                        distinto
un mundo
                                                                        mejor
un mundo
en que no hubiera que
                                                                        matar
para
                                                                        vivir
y el bien
                                                                        del otro
fuera
                                                                        el propio
y la fuerza
                                                                        del amor
guiara los pasos
                                                                        de la vida
un mundo
                                                                        en paz
esa paz
que queríamos ayudar
a construir
                                                                        en El Salvador
y
                                                                        en cada uno
por eso
                                                                        vinimos
aunque tal vez
no lo supiéramos
                                                                        del todo
a eso
                                                                        vinimos
a vivir
a compartir
                                                                        la esperanza
de ser
una molécula
en el río
                                                                        de savia
que desde las más profundas
                                                                        raíces
de la Tierra
y del alma
pugnaba
                            por abrirse
                                                                        camino
entre las entrañas
de los maquilishuats
hasta alcanzar
                                                                        las ramas
hasta alcanzar
                                                                        el cielo
hasta sentir
                                                                        el Sol
y brotar
                                                                        florecer
en ellas
no sabíamos cómo
ser agua
                                                                        en el río
savia
                                                                        en la savia
pero queríamos
                                                                        serlo
estar allí
                                                                        con vosotros
                                                                        entre vosotros
como si importara
una gota más
venida de lejos
para alcanzar
                                                                        las ramas
para llegar
                                                                        al Sol
para nacer
                                                                        en flor
para alumbrar
                                                                        la paz
avanzar
                                                                        con vosotros
                                                                        entre vosotros
en la oscuridad
                                                                        de la noche
oscurecida
por los sabotajes eléctricos
-    sonaban a veces
en la distancia
las explosiones
de los atentados
contra las instalaciones
de CEL,
y temblorosas velas
iluminaban
los últimos besos –
y a pesar
de los apagones
de las tormentas
de la rabia de la lluvia
sobre los tejados de zinc
del desaliento
del parte de bajas
de cada mañana
del Comité de Prensa
de la Fuerza Armada
y tantas noticias adversas
tantos momentos difíciles
sentir
dentro
de cada uno
encendida
encenderse
la llama
la llamada
esperanzada
de la esperanza,
sentir
que se contagiaba
y se nos contagiaba
que si nos dábamos
la mano
y seguíamos
pese a todo
avanzando
la llama
                                                                        de dentro
salía
                                                                        fuera
y se hacía
                                                                        hoguera
se hacía
                                                                        fuego
se hacía
                                                                        Sol
se hacía
era
éramos
podíamos ser
                                                                        luz
que lo iluminaba
                                                                        todo
lo atravesaba
                                                                        todo
lo alcanzaba
                                                                        todo
y podía hacerlo
todo
                                                                        posible
que si nos dábamos
                                                                        la mano
y decíamos
                                                                        no
al miedo
que nos oscurecía
                                                                        las noches
que nos ennochecía
                                                                        los días
y dejábamos salir
o sacábamos
                                                                        de dentro
la llama
de la esperanza
del amor
                                                                        todos juntos
podíamos ser
                                                                        luz
podíamos ser
                                                                        agua
podíamos ser
                                                                        mar
podíamos ser
                                                                        ola
o tsunami
de savia
que alcanzara
las ramas
de los maquilishuats
y los inundara
                                                                        de flores
podíamos alcanzar
                                                                        la paz
podíamos ser
                                                                        paz
estar
                                                                        en paz
vivir
                                                                        en paz
ser
            todo
                                lo que podíamos
                                                                        llegar
                                                                                            a ser
(ser
                                lo que somos
pues somos
                                                                        lo que podemos
                                                                                                            ser).

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Sobre el autor

Manuel Montobbio, diplomático y doctor en Ciencias Políticas con formación pluridisciplinar, ha desempeñado diferentes responsabilidades en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y ha estado destinado en San Salvador, Yakarta, México, Guatemala y Tirana. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria académica y literaria, que le ha llevado a publicar diversos libros, ensayos y obras de pensamiento y creación como Salir del Callejón del Gato. La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global, Guía poética de Albania y Tiempo diplomático. Acaba de publicar Mundo. Una geografía poética.

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MUNDO Una geografía poética

MUNDO

Una geografía poética

Toda poesía reunida refleja un mundo, como el recogido en esta geografía poética que, siguiendo la figura del héroe que lo sostiene, ofrece al lector un viaje por éste en cuyas estaciones o etapas encuentra los poemarios y poemas que lo habitan, sean éstos los que sostienen el mundo o los que relatan sus lugares perdidos, soñados o encontrados, sus fronteras, viajes o lugares-siempre.

Tiempo diplomático

Tiempo diplomático

Una invitación a vivir un destino diplomático en sus diferentes etapas y una aproximación a las funciones del diplomático que, entre el ensayo y el relato, intenta responder a las preguntas de qué es la diplomacia, qué es y qué hace un diplomático y su sentido, y al tiempo va más allá.

Guía poética de Albania

Guía poética de Albania

Una aproximación a la esencia y el alma de Albania, su drama, sus mitos y su universo simbólico en un viaje sinfonía en cinco movimientos —Guía de Albania, Tirana, Búnkeres, Mujeres-hombre y Cielos de Albania—, en que nos adentramos en su realidad y referentes colectivos y en las grandes cuestiones y anhelos que afrontamos en nuestro navegar con la vida en el mundo.

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