Manuel Montobbio

Sant Jordi en Búnkeres

Por: | 23 de abril de 2014

5977416 búnker y árbol    Día de Sant Jordi, del libro y de la rosa, de los juegos florales. Día de celebración de la primavera, de la belleza, de la creación y de la vida, que florece en las rosas que crea la naturaleza, y en los poemas y las obras que creamos nosotros. Al regalarlos regalamos y nos regalamos la vida, y la celebramos. En el que hace hoy un año iniciamos en este blog, con la entrada Búnkeres en Sant Jordi, el recorrido en él acometido por la epopeya y el drama de la Albania contemporánea siguiendo el hilo conductor del poema Búnkeres de mi Guía poética de Albania. Búnkeres que son respuesta, mas también pregunta. De por qué y para qué se construyeron, cómo un país de la dimensión y población de Albania pudo bunkerizarse a tal extremo, con el esfuerzo y coste de oportunidad que ello supuso. Pregunta y símbolo que va más allá de su expresión material, reflejo afuera de los búnkeres que construye el poder dentro de cada uno y cada una. Símbolo, e hilo conductor: para retratar, a través de la construcción de los búnkeres de fuera y los que nos habitan por dentro y nos apresan el alma y su posterior deconstrucción tras la caída del régimen, al poder totalitario y su mentalidad y funcionamiento y la epopeya de la Albania contemporánea desde el régimen de Enver Hoxha a la transición y transformación que se sucede y vive hasta hoy.

 

Búnker en monetaña            Un recorrido que continuó después con Búnkeres: la razón militar; y, siguiendo el hilo conductor del poema, bajo la consigna “Construir el búnker / construir Albania”, con la relación entre Búnkeres, consignas y poder, el esfuerzo colectivo que supone supeditarlo y dedicarlo Todo para los búnkeres, La pesadilla de Enver Hoxha, a partir de la que Construir en secreto un búnker secreto en el interior de cada albanesa y cada albanés, y condicionar para ello la creación artística en sus diferentes expresiones, así como, avanzando en esa construcción y expresión del poder total, Decretar constitucionalmente la inexistencia de Dios y hacer de Albania el único Estado constitucional y confesionalmente ateo de la Historia, para hacer después un alto en el camino y considerar las relaciones entre Religión, política, identidad colectiva y construcción nacional, y concluir en Encerrar el alma en un búnker con ese enfrentamiento, esa aniquilación no solo de la inspiración o las ideas que vienen de fuera, sino también de dentro, de aquellos que tienen el alma tan grande que no puede ser encerrada en un búnker y por eso son aislados, apresados o suprimidos.

Caida estatua 2    Asistiremos a partir de ahí, bajo la consigna “Matar al búnker, / construir la vida” a la caída y desmoronamiento del régimen, marcada simbólicamente por el derribo de la estatua de Enver Hoxha; marcada, también, por la caída y desmoronamiento de los búnkeres que a los albaneses les habitaban por dentro, como si de repente un niño hubiera dicho que el Rey estaba desnudo. Caída descrita en El Rey desnudo y el búnker caído, a la que sigue La huida, - el mayo éxodo colectivo, en términos relativos, experimentado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial – y La anarquía provocada, entre otros factores, por las teorías de la destrucción creadora como vía para la transición hacia la democracia y el mercado. Lo que nos lleva a hacer un alto en el camino para considerar el proceso de transición, o fundación, a la democracia y el Estado de Derecho y de transformación socioeconómica tras la caída del régimen en ¿Transición o fundación? y El efecto placebo del factor internacional. Olvidados búnkeres, vestigios de un pasado que no ha de volver, que no queremos que vuelva, nos deja el paso del tiempo. Búnkeres que miramos sin ver en el paisaje confundidos, integrados en la vida como chiringuito, vivienda, cenicero, souvenir y reclamo turístico. Y sin embargo, demasiadas veces, sin que queramos reconocerlo o sin que nos demos cuenta, Nos pueblan todavía el alma y no nos dejan del todo ser quienes somos. Quienes somos en nosotros mismos, en uno mismo y en el otro, que hacia dentro buscamos intentando reunir los pedazos del alma caída, siguiendo los pasos que nos sugieren las “(Instrucciones / para deconstruir búnkeres)” con las que concluye.

    Un recorrido que sigue el del poema; y que es al tiempo un diálogo con el poema. Pues el del pensamiento, la reflexión, es camino que se hace al andar, diálogo peripatético con uno mismo o con el otro. No es esa revelación torrencial, vivencial, automática e impetuosa de la poesía en que el alma se hace presente. Con la que habla el corazón y nos expone las razones que la razón no alcanza. Sino, más bien, la conversación de la razón, el fruto del proceso de la mente que reflexiona y piensa sobre lo vivido, busca respuestas a las preguntas de la vida. Y a partir de esas preguntas, esa mirada a la experiencia, esa reflexión sobre lo vivido, deja a la luz de la razón, del entendimiento, alumbrar las palabras en un intento de explicar y explicarse. Un intento, un ensayo, a la manera en que diera vida al género Michel de Montaigne.

    Un recorrido y un diálogo que habrá llevado a quien lo haya realizado a leer el poema que lo origina y los sustenta. Mas no es lo mismo ese recorrido en conversación que la lectura de corrido, de un tirón; la contemplación del río trozo a trozo que dejarse en un solo viaje llevar por su fluir desde el nacimiento a la desembocadura. Pues responde el poema a una inspiración, una pulsión, una revelación. Eternidad concentrada en un instante, tiempo y espacio interior que aflora en el papel en blanco, Guadiana que a la superficie emerge, como si el escribir fuera el medio y la pluma la vara del zahorí. Como si tras esos primeros versos se hubiera abierto una puerta; y tras ellos, y el relato que inician, en las imágenes de los búnkeres y sus preguntas irrumpiera un torrente de imágenes, sensaciones y vivencias, ideas, preguntas, imaginaciones o hechos o historias que se hacen palabras, que con su fluir van alumbrando ese poema relato brotado de esa palabra: búnkeres.

    Por ello, a modo de regalo de Sant Jordi y para celebrarlo, a quienes en este blog me hayan acompañado durante el año transcurrido en ese recorrido y a quienes quieran ahora recorrerlo, les invito a continuación a navegar por el río de estos


BÚNKERES


    Cuenta la leyenda
que más de un millón Albania.-Bunkers-from-the-Cold-War
de búnkeres
nacieron
de la sonrisa
que el tío Enver
esbozó
cuando, tras bombardear
el primero
con granadas
minas
y tanques,
vio
que entre el humo,
más asustado
que vivo,
salía el ingeniero
al que había mandado
construirlo
y permanecer en él
para probar
con hechos
su palabra
de que eran
indestructibles;
de la sonrisa
y del brillo
de sus ojos
cuando tras felicitarle
le dijo:
“Me has convencido
y ahora construirás
construiremos
búnkeres
por toda Albania,
hasta que todas las hijas
e hijos
de las águilas
los tengan como nido
en el que refugiarse
cuando el terrible enemigo
que envidia
el paraíso
en la tierra
construido por el Partido
del Trabajo de Albania
bajo la clarividente guía
de su Líder Supremo
nos ataque
para destruirla
y cortarnos las alas
de la independencia
y la libertad”.

    Búnkeres
en las esquinas, Bunker_on_a_graveyard_in_Albania
en los corazones
de las ciudades
de Albania,
en los jardines
de las mansiones
de Tirana
donde los dirigentes
del Partido
trabajan por el bien
del pueblo,
desde los que por los túneles
pueden trasladarse
al Gran Búnker Central
del Comité Central
en el monte Dajti
u otros protegidos lugares
desde los que dirigir
la heroica lucha
del pueblo;
búnkeres
en las playas
de Vlora y de Durres,
del Lago Ohrid
y los lagos Prespa,
en las ruinas
de Apolonia
y Brutrint,
en los montes
de Gramoz
y en el Valle
del Thet;
búnkeres apuntando
hacia el Norte
y hacia el Sur,
hacia el Este
y hacia el Oeste,
hacia arriba
y hacia abajo,
apuntándose
unos a otros,
apuntándose
a sí mismos;
hacia todo
y hacia todos,
pues de todo
lugar
puede venir el ataque
del enemigo
del pueblo,
el enemigo
exterior
y el enemigo
interior;
búnkeres
nodriza
y búnkeres
lactantes
que no beben leche
sino miedo
de los pechos
de su madre;
búnkeres
comando
y búnkeres
comandados;
búnkeres
casados
y búnkeres
solteros;
búnkeres
gregarios
y búnkeres
sociales;
búnkeres
en grupos
y búnkeres
solitarios;
multitudes
de búnkeres,
granos
que como un sarampión
o como las flores
con que en ella estalla
la primavera
pueblan el rostro
de Albania.


“Construir el búnker
construir Albania”.

    Las vacaciones
de los niños Albania_bunker_line
en las escuelas
se pasaron
en inmortalizar
en la montaña,
escrita con piedras,
la nueva consigna
del Partido:
“Construir el búnker
construir Albania”;
y vamos con nuestros padres
los domingos por la mañana
a cavar el hueco
en el que el Ejército
verterá después
la gran mole
de cemento
y acero
indestructible
para protegernos el día
en que nos invada
el enemigo
para destruir
a nuestra gran familia
que es Albania.
Todos para uno
y uno para todos;
todos y todo
para los búnkeres
y un búnker
para cada uno:
todo el cemento,
todas las mujeres
y todos los hombres,
todo el acero
y todo el esfuerzo
del pueblo,
todas las carreteras,
todas las escuelas,
todas las fábricas de sueños
no construidas,
todos los poemas
no escritos
y todos los besos
no besados,
todos los anhelos,
todas las horas:
todas y todos,
todo
para los búnkeres,
hasta la vida.
Para construir los búnkeres,
para construir Albania,
para convertirla en búnker.

    Sigue el tío Enver
con fruición Enver Hoxha cuadro
cada día
los progresos
de la bunkerización
de Albania,
celebra
cada día
el nacimiento
de un búnker
nodriza
o de un búnker
comando,
de incontables
búnkeres
que registran
su fecha de nacimiento
en el Registro de Búnkeres,
que proliferan
en el mapa
en el que cada tarde
antes de cenar
clava chinchetas rojas
que van tiñendo
de sangre
el rostro
de su rojo país.
Cada día,
de lunes a viernes,
en el mapa,
el sábado los visita
y de vez en cuando
inaugura solemnemente
alguno especial,
como por ejemplo
el que hace
otro número mil
o el que termina el despliegue
en la población
que visita,
que celebra una fiesta
de bunkerización final.

    Mas no ocupan los búnkeres
sólo sus días, Brosen_tirana_hoxha_mausol
sino también
sus noches:
en ellos sueña
en sueños
en que victoriosos resisten
la temida invasión,
o en que ésta  triunfa
pero el enemigo abandona
al descubrir
que sólo está habitado
el país de las águilas
por búnkeres
habitados por albaneses
habitados por búnkeres;
sueña
en construir
un búnker
dentro de cada albanesa
y cada albanés,
un búnker
que les encierre
el pensamiento
y el corazón
y el alma,
un búnker
que obedezca ciegamente
las órdenes
del Gran Búnker Comando
del Comité Central
que dirige
el Gran Líder
en beneficio del pueblo,
un búnker
para seguir guiando sus vidas
más allá de su vida,
más allá de su muerte,
cuando su cuerpo repose
en el Gran Búnker Pirámide
que sueña
que construirá
en el Boulevard de los Héroes
del Pueblo
para recordar a las muchedumbres
que sigue ahí
en el pequeño búnker
que encierra su alma
y les habita por dentro.
Sueña que el día
de su funeral
entra su féretro
en la Pirámide
acompañado por las plañideras
vestidas de negro
de su Girokastra natal
que se arrancan los cabellos
mientras plañen su llanto
de nostalgia,
de pena
y de rabia
por el  joven Enver,
por el bello Enver,
por el querido Enver,
por el tío Enver
que se nos ha ido,
¿por qué?,
y Albania se ha quedado
huérfana,
se ha quedado
a oscuras
sin ti,
y emiten al unísono
un único grito
de dolor
y de rabia,
de pesadilla o de sueño,
o de algo
- huérfana sin ti
se queda Albania,
nos quedamos todos -
que no se sabe qué es,
pero que clama
a su fin;
y no lloran sus ojos
lágrimas,
sino búnkeres negros
búnkeres lágrima
o lágrimas búnker
que inundan la pirámide,
que inundan a las multitudes
que contagiadas lloran también
búnkeres negros
en el Boulevard de los Héroes
del Pueblo,
y en el  bloku donde habitan los dirigentes
del Pueblo,
y en las calles de Tirana
y de Durres,
y en las calles y los ríos
de Albania
hasta el castillo de Kruja
y el alma de Skanderberg,
hasta las cumbres del Dajti
y los montes de Gramoz,
hasta que todos los búnkeres
lloran también su muerte sumergidos
en un océano
de lágrimas búnker
hasta el Adriático
y las tierras que se extienden más allá
del estrecho de Otranto,
hasta donde en el horizonte
se pierde la vista
y más allá,
hasta que todo lo inundan,
hasta que el mundo es tan solo
un Océano
de lágrimas búnker
de cuyas profundidades marinas
emerge boca abajo su búnker Pirámide,
y con ella él resucitado
como nuevo Noé
navegando en la inmensidad
de la nada
en un arca cargada de búnkeres
búnkeres,
búnkeres hombres
y búnkeres mujeres
y búnkeres niños,
búnkeres árbol
hipopótamo chimpancé
elefante o jirafa;
y cuando sopla el viento
casi de frente
y les ordena
que ciñan las velas
le preguntan
con gesto rebelde:
¿por qué lo hiciste?,
¿por qué nos mandaste
construir los búnkeres?,
¿por qué meternos en ellos?,
¿por qué metérnoslos dentro?,
¿para qué?,
¿de qué enemigo
nos defendías,
si ya sólo queda
tras el diluvio
este Océano de lágrimas búnker
y la oscuridad de la noche
en la que navegamos perdidos
en busca de nada?,
¿por qué no nos dices
cuál es el secreto,
cómo podemos
destruir el búnker
y sacarlo de dentro,
y que no duela ,
o aunque duela,
pero sacarlo,
reconstruir la vida
reconstruir Albania
reconstruir el mundo?.
Y parte un relámpago
la oscuridad de la noche,
y clama una voz
en las alturas
“Hasta que no destruyas
los búnkeres
no amainarán
las aguas”,
y en ese momento,
sudoroso,
bañado en las aguas
de su propio sudor,
despierta.

    Despierta, sí,
y despiertamente Vilson Halimi_ Kudo jemi në ballë 1976
despierto
redacta
en secreto
el plan
secreto
para construir
en secreto
un búnker
secreto
en el interior
de cada albanesa
y cada albanés;
un plan secreto
que ejecutarán
en secreto,
sin darse cuenta,
la policía
secreta,
lo maestros
de las escuelas,
los dirigentes
del Partido,
de las prisiones, Shaban Hysa_ Më tej 1969
de las fábricas,
de las empresas,
de los periódicos
todos los dirigentes
dirigidos por él
para dirigir
a todos
y todo;
que ejecutarán también
los pintores
que pintan la alegría
del pueblo
conforme dictan los cánones
del realismo socialista,
los profesores de Universidad,
los traductores
de sus obras completas
y de sus memorias
que cambian
conforme hace la Historia,
los guionistas Llambi Blido_ Në pultin e komandimit 1971
y los actores
que en el Kinostudio
hacen películas
sobre la construcción
de los búnkeres
y la heroica resistencia
de Skanderberg
dirigiendo
desde su búnker comando
del castillo de Kruja
a todo su Ejército
de hombres búnker
y búnkeres hombres
desplegados
por todos los rincones
de Arberia
frente a la enésima invasión
otomana,
películas
sobre el mundo
para que los albaneses no vean
el mundo
ni las películas
que se hacen en él; Eduard Hila_ Mbjellja e pemëve 1971
y los obreros
de las fábricas,
los campesinos
de las cooperativas agrícolas,
los hombres nuevos
y las mujeres nuevas
siempre pintados con un único
rostro
sonriente.
Sin darse cuenta,
así,
poco a poco,
hasta que todos
los hijos e hijas
de las águilas
se construyan
a sí mismos,
sin darse cuenta,
un búnker
por dentro;
hasta que llegue el día
en que salgan con él
adentro
del vientre de su madre.

    Sabe que será más complicado construir
los búnkeres
de dentro Photo_7
que los búnkeres
de fuera,
sabe que será
lento,
sabe que no será
fácil,
que algunos se darán
cuenta,
que algunos tienen ya
un alma tan grande
que no puede encerrarse
en un búnker,
o están demasiado mal
acostumbrados
a la nefasta tarea
de pensar
y a preguntar por qué,
que algunos creen en la razón
y otros que el corazón
alcanza a ver
las razones que la razón
no alcanza,
y otros creen en Dios
y en la vida más allá Búnker iglesia
de la vida,
y otros en la libertad
y la justicia,
o simplemente
en el hombre
y en la vida
que no puede ser encerrada
en un búnker,
y hasta algunos son incluso
poetas
que escriben con la vida
en el mundo
y en la vida:
por eso no contempla su Plan
tan sólo
la construcción de los búnkeres
en el interior de todos las hijas y los hijos
de las águilas
que sea posible;
sino también
la contención
y el aislamiento
de quienes no se dejan
encerrar el alma
en un búnker
y hasta intentan incluso
despertar a los otros,
despertar las conciencias
dormidas
de quienes poco a poco
van siendo bunkerizados
por dentro.
La primera medida
es decretar constitucionalmente
la inexistencia de Dios:
Albania será con orgullo
el primer Estado
confesionalmente ateo
de la Historia;
destruidas sus iglesias
ortodoxas y católicas,
sus mezquitas y teke,
o reconvertidas en gimnasios,
en escuelas,
en depósitos de armas
o en almacenes de trigo,
cortadas las barbas blancas
de sus imanes y obispos
o cortadas también sus cabezas
y desterradas las circuncisiones
y los bautismos
a las catacumbas,
declarados el Evangelio y el Corán
libros prohibidos
quemados en las hogueras
de las plazas mayores
y desterrados sus sacerdotes y hoxhas
a la prisión
o a la tumba:
Dios no existe,
y la religión no es ya
el opio del pueblo:
es palabra del Gran Líder,
y no de Nietzsche,
ni de Marx,
ni de Dios;
y así lo mostró
el pabellón del ateísmo
del Museo Nacional de Historia
de Tirana.
La segunda
es aislar
a los que se resisten,
a los que se rebelan,
a quienes resulta imposible,
con las habituales medidas,
encerrar el alma
en un búnker:
aislarlos en las prisiones,
en las aldeas de reeducación
y los campos de trabajos forzados,
en los manicomios,
en su propia casa
convertida en infierno,
en lugares donde el horror
y la inhumanidad
deshace personas
y quiebra las almas,
donde la vida es dolor
y el hombre monstruo
para el hombre,
donde sin embargo
a pesar del dolor
en celdas perdidas enciende
la esperanza su luz
en la oscuridad
de la noche,
y bajo ella escribe Petro Marko Hasta_la_vista_novel
“Hasta la vista”,
y espera Fatos Lubonja
su segunda sentencia,
y mantienen
mujeres y hombres
de bien
su fe en Dios
y en la vida
y en el hombre,
y esperan que su esperanza
se esparza como perfume que impregne
todo el aire de Albania,
esperanza
de que al respirarlo
las hijas y los hijos de las águilas
ese aire disuelva el miedo,
disuelva los búnkeres
que los habitan
por dentro,
y les chupan la sangre,
y les aprisionan el alma.


Matar al búnker,
construir la vida.

    Aunque estábamos preparados
la invasión no llegó;
aunque la esperábamos Images subida barco
en los búnkeres
con la ilusión
de estrenarlos
o de que por fin pasara
algo
que nos sacara
de esta pesadilla
o este sueño,
permaneció inmutable
el horizonte
vacío
del enemigo
y los búnkeres
llenos
de telarañas
y miedo,
lleno
desde hacía unos años
el Gran Búnker Pirámide
de los restos eternos
del Líder eterno
que desde su estatua gigante
en la plaza de Skanderbeg
sigue vigilando
a todos y a todo
para que siga siendo eterno
su eterno régimen
que protegen sus búnkeres.
No, la invasión no llegó,
pero cayó el régimen
cuando derribamos
su estatua:
habíamos derribado antes
los búnkeres
que nos apresaban
el alma;
no sabíamos apenas nada
del mundo
y de la vida,
pero sentíamos
que podían ser
algo mejor
y distinto
de lo que nos habían dicho
y nos habían hecho
vivir o sufrir,
o nos lo habíamos hecho
a nosotros mismos
al construirnos el búnker
que nos habitaba por dentro.
No lo sabíamos,
y tal vez fueran acaso
terribles,
pero queríamos saber
cómo eran
el mundo
y la vida
más allá
de los búnkeres;
algunos habíamos escuchado
que en Berlín había caído
un muro
y que afuera el mundo
cambiaba,
otros que en diccionarios prohibidos
se escondía la palabra
libertad.
No lo sabíamos,
pero sospechábamos
que podía ser
más vida
la vida,
y queríamos la libertad,
aunque no supiéramos
lo que era:
tantas eran las cosas
que sabíamos
que no sabíamos,
pero queríamos
saber.
Por eso la derribamos.

    No llegó la invasión,
sino la huida:
de los minas que trabajaban Migration-1-verkleind
los presos políticos,
de las fábricas de sueños
y de búnkeres,
de las remotas aldeas
donde se reeducaban
desviaciones burguesas
o librepensadoras,
de las cooperativas
y de las prisiones
y de los archivos
de la Sigurimi
y de la Sigurimi,
de las casas que eran
como una caja de cerillas
donde resultaba triste
y desesperanzada
la vida,
del racionamiento
y del hambre
y de tener que decir
camarada
a cualquiera que se pusiera
por delante
y repetir automáticamente
las consignas del Partido
sin preguntar por qué,
sin preguntarse por qué,
del miedo a pensar
y del miedo a decir,
de vivir en el miedo,
del miedo a vivir,
de los búnkeres de fuera
y de los búnkeres de dentro;
en barcos abarrotados
de miradas atónitas
de desesperación
y esperanza
que piden limosna
de otra tierra
otra vida
en el estrecho de Otranto,
a pie
con el búnker adentro
y el dolor a cuestas
hacia Grecia a través
de los montes de Gramoz,
a través de la lluvia
de las lágrimas
que no lloramos,
de cualquier manera,
como sea,
huir;
hacia el futuro incierto,
hacia la vida que espera,
hacia lugares donde nadie sepa
quién somos,
qué nos pasó,
qué se siente
cuando un búnker
te aprieta el alma
por dentro,
lugares donde podamos vivir
nuestra vida,
donde podamos vivir
nuestro amor,
donde podamos  ser
finalmente
nosotros,
donde podamos ser.

    Olvidados búnkeres
pueblan Albania,
vestigios de un pasado Búnker maceta
que no ha de volver,
que no queremos
que vuelva;
olvidados búnkeres
donde habita
el olvido
de aquello que fuimos
y no queremos
ser,
no queremos
saber
si seguimos
siendo;
donde a veces furtivos nacen
los primeros besos
de los adolescentes,
donde a veces dormitan
quienes clandestinamente intentan
atravesar la frontera
del paraíso
que pretendían
defender,
donde otras se esconden
esclavas
o drogas Búnker manos
que ilícitamente atraviesan
el país de las águilas,
donde a veces simplemente
orina
o tira la basura
quien pasa.
Búnkeres chiringuito
donde se come pescado
en las playas
de Kavaja;
búnkeres con la cabeza cortada
sobre los que se instala
una mesa redonda
y un jardín
de cactus
y un mojito cubano
bajo la música reggae
en la playa de Drymades
Dhermi,
sobre la que escribió una vez
un poeta
un poema
sobre la vida y la muerte Bunker hamburguer
de sus seres queridos
mientras el Sol moría
en el mar
y en la tarde;
búnkeres pintados
como huevos de Pascua
para decorar los jardines
del Hotel Rogner
y armonizar
con las fachadas pintadas
de mil colores chillones
de las calles de Tirana;
búnkeres-cenicero,
búnkeres-posalápices
y búnkeres-llavero
que se venden
en las tiendas de souvenirs
y se van en las maletas
de los turistas
a adornar
los hogares del mundo;
búnkeres en folleto turístico
que seductoramente anuncia
“Ponga un búnker
en su vida”,
e invita al turista
a un recorrido único Búnkeres cenicero
de búnker en búnker
por Albania,
el país del millón
de búnkeres.
Olvidados búnkeres
demasiadas veces,
sin que queramos reconocerlo
o sin que nos demos
cuenta,
nos pueblan todavía
el alma,
y nos aprisionan
el ser,
y no nos dejan
serlo del todo;
olvidados búnkeres,
olvidados miedos,
olvidadas razones
o sinrazones
del yo que fuimos
o que no fuimos
o no nos atrevimos a ser
del todo
dictan más allá
de su tumba,
como el Gran Líder
de inextinguido poder,
el guión
de la obra
que interpretamos,
el argumento
de nuestra vida
que no puede ser así
la de la esperanza
que busca
su argumento,
la vida
que se nos pasa
o por la que pasamos
construyendo
o destruyendo
o visitando
búnkeres
sin saber
por qué,
como si fuéramos
otro,
ese extraño
al que le pasan
las cosas
y le crecen
los búnkeres,
que al final del camino
contemplamos
con asombro
que resultaba
ser yo.
Olvidados búnkeres
que nos llevan a repetir
las consignas,
los valores
y los personajes
que nos vienen
de fuera
e interpretar papeles
de otros
escritos
por otros,
como si no pudiéramos ser
o alguien nos negara
el derecho a ser el autor
de la obra de nuestra vida,
a escribir con ella
en el mundo y en la vida,
como si fueran posibles
sociedades
o mundos
o vidas
imitadas
de otros
y no salidas
de dentro,
como si
con prestigio internacional
y docta aureola
pudiera otro
mejor que nosotros
escribir el argumento
de nuestra vida
y de nuestro mundo
y pudieran éstos
ser nuestros,
como si pudieran valer
la comodidad
o la excusa
de dejárselo hacer
por nosotros;
como si nosotros no fuéramos también
él
o ella
o cualquier otro,
como si no fuéramos
todos,
todos y todas
y cada una y cada uno
de los seres humanos
en los que es el mundo
el mundo
y la vida
la vida,
como si yo no fuera

y tú no fueras
yo,
como si yo no fuera
el que es en ti
y el que te es,
como si tú no fueras
la que eres en mi
y la que me eres,
como si no me doliera
mi ausencia
cuando te alejas
y pudiera sobrevivir
sin ella
sin sentir
que estás siempre
conmigo,
como si pudiera
cabernos un búnker
cuando estamos
el uno
en el otro
y nuestras almas
se unen.
Olvidados búnkeres
que nos apresan
el alma
y no nos dejan
bucear hacia dentro
para saber
quiénes somos
y responder
a las preguntas
de la vida
y el mundo;
bucear hacia dentro
hasta encontrarte
a ti mismo,
al encontrarte,
hasta encontrarte,
hasta ser todos
los nosotros
que somos
y podemos ser,
hasta ser el nosotros
que somos
todos
y cada uno,
hasta que se encuentre
el alma
con sus otros pedazos
huidos
de otros búnkeres
en los que habían
caído.


(Instrucciones
para deconstruir búnkeres)

    Para deconstruir búnkeres
no basta con seguir
hojas de ruta 11.Concresco_David-Galjaard-640x512
para ser miembro
de la OTAN
o de la Unión Europea,
ni convocar
conferencias de donantes
a programas de deconstrucción
de búnkeres,
ni formar en el Ejército
batallones de deconstrucción
de búnkeres,
ni contratar ingenieros
que deshagan
lo que otros hicieron,
o firmar con una empresa multinacional
un contrato de desbunkerización total
con garantía de cien años
y seguro de accidentes
incluido.
Para deconstruir los búnkeres
mírate al espejo
y pregúntate
dónde te duele
el alma,
pregúntate
quién eres,
quién quieres ser,
qué obra quieres
escribir
con tu vida,
en quién quieres
ser tú
y quiénes quieres
que sean
en ti,
pregúntate
qué,
para qué,
por qué
quieres vivir;
y armado
o armada
con esas preguntas
y cualesquiera otras
que te haga el espejo,
date la vuelta a los ojos
y mira dentro de ti:
hacia dentro
navega,
hacia dentro
está Itaca,
dentro
tú,
dentro
el mundo,
dentro
todo
lo que eres,
dentro
todo
lo que puede llegar a ser,
dentro
mi yo
que te busca
dentro
de mí,
dentro
la respuesta
a las preguntas
que está
en buscarla
dentro.
Para deconstruir los búnkeres
cierra lo ojos
y mira
con el corazón,
mira con el alma:
escucha
lo que te digan
y vive
con ellos
la vida,
mira
con ellos
el mundo,
mírame
cuando te miro
con el corazón
o con el alma,
escribe
o lee
poemas
sobre búnkeres,
escribe
o lee
este poema
con la vida
o en la vida,
escribe poemas
con tu vida
en el mundo,
escribe poemas
con tu vida
en la vida,
escribe poemas
con tu vida
en mi vida,
escribe poemas
con tu vida
en tu vida

Dhermi junio 2010 (22)

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Sobre el autor

Manuel Montobbio, diplomático y doctor en Ciencias Políticas con formación pluridisciplinar, ha desempeñado diferentes responsabilidades en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y ha estado destinado en San Salvador, Yakarta, México, Guatemala y Tirana. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria académica y literaria, que le ha llevado a publicar diversos libros, ensayos y obras de pensamiento y creación como Salir del Callejón del Gato. La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global, Guía poética de Albania y Tiempo diplomático. Acaba de publicar Mundo. Una geografía poética.

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Mis libros

MUNDO Una geografía poética

MUNDO

Una geografía poética

Toda poesía reunida refleja un mundo, como el recogido en esta geografía poética que, siguiendo la figura del héroe que lo sostiene, ofrece al lector un viaje por éste en cuyas estaciones o etapas encuentra los poemarios y poemas que lo habitan, sean éstos los que sostienen el mundo o los que relatan sus lugares perdidos, soñados o encontrados, sus fronteras, viajes o lugares-siempre.

Tiempo diplomático

Tiempo diplomático

Una invitación a vivir un destino diplomático en sus diferentes etapas y una aproximación a las funciones del diplomático que, entre el ensayo y el relato, intenta responder a las preguntas de qué es la diplomacia, qué es y qué hace un diplomático y su sentido, y al tiempo va más allá.

Guía poética de Albania

Guía poética de Albania

Una aproximación a la esencia y el alma de Albania, su drama, sus mitos y su universo simbólico en un viaje sinfonía en cinco movimientos —Guía de Albania, Tirana, Búnkeres, Mujeres-hombre y Cielos de Albania—, en que nos adentramos en su realidad y referentes colectivos y en las grandes cuestiones y anhelos que afrontamos en nuestro navegar con la vida en el mundo.

Salir del Callejón del Gato

Salir del Callejón del Gato

La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global

Un viaje por los espejos que condicionan nuestra visión de la realidad y del mundo y de búsqueda de nuevos paradigmas sobre la democracia, el desarrollo, la paz, la diversidad cultural y otros elementos para la construcción de la gobernanza global.

La metamorfosis del Pulgarcito

La metamorfosis del Pulgarcito

Transición política y proceso de paz en El Salvador

Un análisis del proceso salvadoreño y la problemática de la construcción de la paz y la democracia en El Salvador desde la doble perspectiva de la Sociedad Internacional y la sociedad nacional, como proceso de paz y a la luz de las teorías de la transición democrática, la revolución y el contrato social, y sus lecciones para otros procesos.

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