Manuel Montobbio

Occidentalismo

Por: | 03 de junio de 2014

    Coincidiendo con el décimo aniversario del fallecimiento de Edward Said, acometimos el año pasado en una serie de entradas de este blog un recorrido intelectual por el orientalismo y sus efectos, que nos llevó a la consideración De Oriente, el orientalismo y Edward Said; Del por qué, para qué y cómo del orientalismo; De Oriente y el Islam; y De los efectos del orientalismo y el reto de su superación en el décimo aniversario del fallecimiento de Edward Said. Y decíamos al abordar el análisis de sus consecuencias y efectos que si entre ellas hubiera que destacar esencialmente dos, tales serían la orientalización de Oriente y la exaltación de las diferencias entre éste y Occidente. Y apuntábamos que la superación del orientalismo se plantea como la superación de una inercia, de un fracaso de identificación humana, un esfuerzo de hacer consciente lo inconsciente, de conocerlo, de adquirir la conciencia del espejo para aprehender mejor y menos distorsionadamente la realidad. Pero no, en modo alguno, como el abandono del espejo cóncavo por el convexo, la sustitución del orientalismo por el occidentalismo. Pues paradójicamente, tal sería la más orientalista de las repuestas al orientalismo posibles, aquella que multiplicaría indefinidamente la imagen de un espejo en el otro y no nos permitiría nunca salir del Callejón del Gato.

    Y sin embargo, el espejo cóncavo tiene su simétrico espejo convexo. La respuesta al orientalismo es, en algunos casos, el occidentalismo. O, en cualquier caso, la respuesta a Occidente. La respuesta, al menos en parte, a la pregunta de por qué nos odian, que tantas veces nos hemos hecho en Occidente tras el 11-S, el 11-M o en tantas otras ocasiones de la Historia reciente y el acontecer cotidiano.

Just before the second airplane crashes to the World Trade Center, New York, 11 Sept 2001 2


    Resulta comprensible, inevitable quizá, que aquel para quien Occidente es el otro, para quien la modernidad y la universalidad han venido y vienen del otro que viene a su encuentro para transformar las cosas y la vida, cuyo encuentro no puede evitar, no se limite a recibir pasivamente el discurso y la acción de Occidente, sino que reaccione – se afirme, se construya, se libere - frente a ella. Reaccione elaborando o reelaborando el discurso sobre sí mismo, sobre su nosotros, y el mundo. O sobre Occidente y su universalidad.

Tren11m    Y sin embargo, no por constituir relatos cosmogónicos alternativos, afirmativos de lo propio, antioccidentales o críticos con Occidente cabe calificar a éstos como occidentalistas. Sino de entre ellos aquel o aquellos que, al igual que el orientalismo respecto a Oriente, despoja de humanidad al occidental, le otorga esa otredad necesaria para convertirlo en enemigo, presenta a Occidente como causa de la destrucción o amenaza de la propia esencia y supervivencia, y propugna como única vía posible para evitar ésta, para la supervivencia del nosotros, el ataque y la destrucción del mismo, la imposición universal del propio discurso cosmogónico.

    Construcción de Occidente como amenaza o como enemigo, del nosotros por contraposición a Occidente, nacido tanto en el seno de las propias sociedades occidentales como en aquellas a las que la modernidad llegó de Occidente.

    En el seno de las propias sociedades occidentales, pues las luces y las ideas de la Ilustración no se alumbran y realizan en la Historia solo con la razón, sino también con la fuerza: la instauración de regímenes políticos liberales y la revolución industrial, el progreso, no se instalan sin luchas, sin dolor, sin derrotas, sin lágrimas por paraísos perdidos o mundos pasados que no volverán, “jirones de la Historia” – en expresión de Lampedusa en Il Gatopardo – cuya nostalgia dará lugar a algunas de las páginas más bellas de la Literatura, y también, como en España sin ir más lejos, a rebeliones al grito de “¡Vivan las cadenas!”, a guerras civiles, revoluciones, luchas sociales y confrontaciones de occidentes y occidentales que no querían ser este Occidente. Que lo contemplaban, como los románticos, como la pérdida del espíritu del pueblo y su esencia en las redes del individualismo y de la razón; o, desde sectores religiosos, como una traición del hombre a Dios y sus leyes. Y si bien la mayor parte de dichas reacciones, individuales o colectivas, se quedaron en la nostalgia o la resistencia, otras se plantearon con la vocación y ambición - como el nazismo o el fascismo, o el comunismo y el socialismo realmente existente - de constituir una alternativa global a Occidente, a este Occidente. Y de hecho han constituido hasta ahora la mayor amenaza y alternativa global a la que éste se ha enfrentado.

    En el seno de las sociedades a las que la modernidad llega de Occidente, a las que se plantea el reto de afrontar ésta y al tiempo afirmar – definir y redefinir – su propia identidad, de que modernización no signifique necesaria y miméticamente occidentalización. Tal vez por ello grandes movimientos transformadores planteados como impulsos modernizadores – como la revolución mexicana o el Japón de la era Meiji – se han planteado al tiempo como movimientos de recuperación de la esencia nacional y de afirmación de la misma a través de un renacimiento y nuevo protagonismo colectivo nacional o internacional. Tal vez por ello también la Unión Soviética se presentó frente a sí misma y frente al mundo su propio modelo como una vía alternativa a la occidental para la superación de la Historia y el acceso a la modernidad.

    Reto que se afronta igualmente, en otros casos, con la ruptura, a menudo brutal y traumática, con la propia Historia y tradición, y la adopción sin matices, como de nueva planta, de la modernidad del otro, de sus modelos. Occidentalización que ha llevado a transformaciones exitosas, como la metamorfosis del Imperio Otomano en la Turquía moderna de la mano de Ataturk; pero también a estrepitosos fracasos y experiencias traumáticas, a menudo en el origen del retorno y reafirmación de la esencia y del occidentalismo que florece en muchas sociedades no occidentales.

    Occidentalismo, como nos señala José María Ridao en La paz sin excusa. Sobre la legitimación de la violencia (Barcelona, Tusquets, 2004), fruto de volver al revés el relato cosmogónico por parte de las víctimas, de generar frente al espejo cóncavo uno convexo contenedor de un relato cosmogónico alternativo, confrontado o confrontable.

Paz-sin-excusa-sobre-la-legitimacion-de-la-violencia-9788483109816    “Quizás una de las más inquietantes derivas ideológicas observadas a partir del último tercio del siglo XX es que, ante la obstinación en seguir cometiendo abusos con la coartada de una superioridad que se confunde con el universal, según ha venido haciendo un Occidente que se considera depositario de todos los avances de los que la Historia ha sido testigo, las víctimas han terminado por alterar radicalmente su respuesta. En lugar de continuar denunciando que el universal y la superioridad son conceptos distintos, prefirieron, llegado un punto, asumir como propia la imagen en que Occidente las confinaba. Y al objeto de hacerla confortable, de despojarla de la carga peyorativa con la que estaba lastrada, comenzaron a volver al revés el relato cosmogónico, de manera que el “aún no” remitiera en su caso a la catástrofe que supuso el choque con la evangelización, la colonización y el resto de proyectos de expansión europeos y, después, occidentales. Esta modificación de la perspectiva – el cambio cosmogónico no entrañaba progreso sino destrucción – solo coincidiría en un primer momento con una reivindicación del relativismo, mientras fraguaba la reconstrucción de una Edad de Oro autóctona; una vez elaborada ésta, el relato cosmogónico de las víctimas desencadenó las mismas certezas que el relato cosmogónico de los verdugos y, en definitiva, proporcionó los mismos avales, idéntica suspensión de los juicios morales acerca del propio comportamiento, idéntica impunidad.

    En este punto se encuentra el origen de la inestabilidad política contemporánea, la sensación de que nos aproximamos al abismo y de que no seremos capaces de evitarlo…” (Ridao, 2004: 114-115).

    ¿De qué está hecho ese relato; cuáles son los leit motivs, los mitos, las ideas fuerza o los temas que lo conforman, definen y sostienen?. Intentaremos responder a esa pregunta en una próxima entrada de este blog…

Hay 4 Comentarios

Ah, las contradicciones de la moral, de la democracia, de la economía y demás temas que me recuerdan la fábula de los Tres Ciegos, tratando de describir a un elefante.
Cada ciego, por supuesto, creía que lo que él describía era cierto y que los otros dos estaban equivocados.
Y es precisamente este elefante que cada nación trata de describir, amoldar a sus intereses, sinn importar la verdad. Pero lo que es peor, es que los medios de comunicación, incluído El País, venden sus morales por el consabido plato de lentejas.
Las cosas no son cómo la prensa las pinta, sino todo lo contrario.
Tomemos el 9/11, por ejemplo. no es que " la pregunta de por qué nos odian," tenga una iota de verdad, sino que los mercenarios de ideologías venden sus paquetes Chilenos para vender o mejor decir, estafar a las masas.
Los Arabes, Musulmanes no odian a los Occidentalistas; lo que ellos no ven con Buenos ojos es esa interferencia en sus quehaceres diarios y así subjugar más a ésos que no comulgan con sus deseos imperialistas.
El 9/11 pasó, cómo bien lo sabe el mundo, porque con la invasion de Kuwait por Saddam Hussein, los déspotas de Arabia Saudita pidieron que el tío Sam viniera a salvarlos del lobo feroz y es aquí donde el porque nos odian, se transforma en porque no salvamos a una tiranía poniendo tropas extranjeras en lugares que los Arabes, Musulmanes consideran sagrados, ergo, no pueden haber tropas extranjeras en esas tierras.
Ossama Bin Laden, el mejor amigo de por vida que tenía EE UU, durnate la invasion Rusa, les dijo muy claramente que si no retiraban esa tropas, habría Guerra. Y cómo también todos sabemos, el resto ya es conocido por todos y se volvió historia.
Pero, todo el mundo también sabe que el retardado perverso de Tejas sabía que esos ataques venían y esos avisos no venían de Al Qaeda, sino de varias oficinas del FBI. La respuesta a esos avisos de que los ataques venían quedaron grabados también y la respuesta del retardado perverso fué: O.K. You covered your ass que implica que sabía y que no iba a hacer nada. Y es aquí que la democracia dejó de ser lo que había sido antes.
Hasta que no se acepte la verdad, no habrá nunca más democracia.
Lo mismo pasa con Ucrania. El gobierno legítimo es depuesto por la CIA y ahora, los que empezaron la Guerra, los ven los EE UU como patriotas y a Rusia que está por la ley y el orden, son ahora los "terroristas."
Tengo miles de cosas más, pero tengo que volver al mundo cruel y terrorista y quehaceres domésticos que hacer. No todo lo que brilla es oro y no todo lo que diga la prensa escrita se puede creer. Si fuera apostador empedernido, yo apostaría que todo lo que la prensa hablada y escrita diga no se le puede creer ni con un granite de sal.

La diversidad cultural del G-5 emergente (BRICS) contrasta con la identidad cultural de 6 de los miembros del G-7 (habiendo sido Japón parcialmente asimilado desde la Revolución Meiji, y sobre todo tras la ocupación militar de EE.UU., del que Japón no deja de ser un mero Protectorado)
¿Qué grupo representa mejor a la Tierra? Sin duda el G-5 Emergente de los BRICS con un estado Occidental (Brasil), otro Ortodoxo (Rusia), otro Confuciano (China), otro Hinduísta (India) y otro Africano (Sudáfrica)...estados a los que se podría añadir próximamente Irán (Islámico Chiita) o Turquía (Islámico Sunita)...o ambos.

Leo en EL PAIS "El pulso con el G-7 arrincona a Putin"....quien no participa en la reunión que estaba previsto celebrar en Sochi (Rusia)

Sin embargo, el titular que hace dos décadas podría ser cierto, ahora es engañoso.

Rusia siempre ha sido un miembro artificial del G-7+1, tanto por su nivel de desarrollo como por sus dimensiones. Rusia parecía un extraño invitado a una fiesta por un grupo de amigos, todos ellos bajo el Protectorado militar de los Estados Unidos.

Eso no sucede con los BRICS, el G-5 emergente del que Rusia es miembro fundador. Ahí sí es relevante y activa la presencia de Rusia, y especialmente de Vladimir Putin, invitado de honor a la fiesta.

Más aún, si comparamos el G-7 con el grupo BRICS, nos podemos preguntar quién es el arrinconado ya que la población conjunta del G-7 es de 750 millones de habitantes, la polbación conjunta del G-5 emergente (BRICS) es de 2.700 millones de personas.

Sí, es cierto que el PIB conjunto del G-7 es de $ 33 Tr. comparado con los $ 15 Tr. de los BRICS...pero en éste caso se trata de mercados emergentes, nuevos, no de mercados maduros, casi agotados.

El G-7 es básicmante un grupo de países de tradición Occidental, a los que se ha unido Japón tras su derrota en la II GM y la siguiente ocupación norteamericana.

En el G-5 Emergente (BRICS), por otra parte, podemos ver un país occidental (Brasil), otro país básicamente europeo (805 de su población) aunque de tradición orodoxa oriental (Rusia), un país de tradición oriental con la mayor población del Mundo (China) y una economía mayor que la de cualquier país europeo, un país oriental de tradición hindu (India), el segundo más poblado, y con un PIB similar al de Italia, Francia o Gran Bretaña (igualmente en el caso de Rusia). Y, por último, la segunda mayor economía del Continente Africano (Sudáfrica)
Por tanto, es difícil saber quién está aislando a quién.

Adolf Hitler, Benito Mussolini y Francisco Franco eran occidentales y occidentalistas.
Recordemos que Franco era el "centinela de Occidente" y Adolf Hitler emprendió la Operación Barbarroja como una defensa de los valores occidentales frente a la Rusia Oriental, a la que consideraba heredera de la Horda de Oro creada por el mongol Batu Kan.
Durante los últimos quince años, los EEUU bajo la batuta alienante de los Neoconservadores, han alentado la idea occidentalista como oposición al orientalismo. Nada nuevo respecto a los tiempos de Adolf Hitler. La Operación Barbarroja continúa...pero es posible que termine como la anterior.

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Sobre el autor

Manuel Montobbio, diplomático y doctor en Ciencias Políticas con formación pluridisciplinar, ha desempeñado diferentes responsabilidades en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y ha estado destinado en San Salvador, Yakarta, México, Guatemala y Tirana. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria académica y literaria, que le ha llevado a publicar diversos libros, ensayos y obras de pensamiento y creación como Salir del Callejón del Gato. La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global, Guía poética de Albania y Tiempo diplomático. Acaba de publicar Mundo. Una geografía poética.

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Mis libros

MUNDO Una geografía poética

MUNDO

Una geografía poética

Toda poesía reunida refleja un mundo, como el recogido en esta geografía poética que, siguiendo la figura del héroe que lo sostiene, ofrece al lector un viaje por éste en cuyas estaciones o etapas encuentra los poemarios y poemas que lo habitan, sean éstos los que sostienen el mundo o los que relatan sus lugares perdidos, soñados o encontrados, sus fronteras, viajes o lugares-siempre.

Tiempo diplomático

Tiempo diplomático

Una invitación a vivir un destino diplomático en sus diferentes etapas y una aproximación a las funciones del diplomático que, entre el ensayo y el relato, intenta responder a las preguntas de qué es la diplomacia, qué es y qué hace un diplomático y su sentido, y al tiempo va más allá.

Guía poética de Albania

Guía poética de Albania

Una aproximación a la esencia y el alma de Albania, su drama, sus mitos y su universo simbólico en un viaje sinfonía en cinco movimientos —Guía de Albania, Tirana, Búnkeres, Mujeres-hombre y Cielos de Albania—, en que nos adentramos en su realidad y referentes colectivos y en las grandes cuestiones y anhelos que afrontamos en nuestro navegar con la vida en el mundo.

Salir del Callejón del Gato

Salir del Callejón del Gato

La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global

Un viaje por los espejos que condicionan nuestra visión de la realidad y del mundo y de búsqueda de nuevos paradigmas sobre la democracia, el desarrollo, la paz, la diversidad cultural y otros elementos para la construcción de la gobernanza global.

La metamorfosis del Pulgarcito

La metamorfosis del Pulgarcito

Transición política y proceso de paz en El Salvador

Un análisis del proceso salvadoreño y la problemática de la construcción de la paz y la democracia en El Salvador desde la doble perspectiva de la Sociedad Internacional y la sociedad nacional, como proceso de paz y a la luz de las teorías de la transición democrática, la revolución y el contrato social, y sus lecciones para otros procesos.

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