Graciela Mochkofsky

Sobre el autor

Graciela Mochkofsky, periodista argentina, es autora de cinco libros de no ficción. Creó y edita, en colaboración, la revista digital el puercoespín. Ha escrito para los principales medios de su país y para varias de las revistas más importantes de América Latina. Es Nieman fellow 2009 de la Universidad de Harvard.

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México: el escalofriante récord de Calderón

Por: | 29 de noviembre de 2011

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(De la serie Marcha de las calaveras. Miles denuncian la violencia del narcotráfico. Fotografías de Alejandro Saldívar para la revista Proceso.)

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El viernes último, un grupo de intelectuales mexicanos, cuya cara visible es el abogado Netzaí Sandoval, presentó ante la Corte Penal Internacional una demanda contra el presidente Felipe Calderón y parte de su gabinete de seguridad, así como contra los integrantes del cártel de Sinaloa, por la comisión de delitos de lesa humanidad ocurridos en el contexto de la guerra contra el narco.

La demanda tiene el respaldo de más de 23.000 firmas. 

Se basa en 470 casos documentados de asesinatos, torturas, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores "que se han producido en un contexto generalizado de violencia sistemática que ha llevado a México a una crisis humanitaria, con más de 50 mil personas ultimadas, 230 mil desplazados y 10 mil desaparecidos". Hace responsable directamente al Estado mexicano por la ejecución de crímenes de lesa humanidad, como las violaciones sexuales perpetradas por miembros del Ejército Mexicano, y la esclavización de migrantes indocumentados por funcionarios en colaboración con grupos criminales. Denuncia asesinatos de civiles en retenes militares, desapariciones forzadas atribuibles a agentes estatales, el uso de la tortura como mecanismo para lograr autoinculpaciones, y ejecuciones extrajudiciales.

Las 23.000 firmas que avalan la demanda la convierten en la mayor denuncia civil recibida por la Corte Penal Internacional en su historia.

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El domingo, Calderón rechazó las acusaciones y replicó con una amenaza: "...constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales."

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G87-460x306El récord de Calderón:

* Llegó al gobierno el 1 de diciembre de 2006 y cinco días más tarde anunció el comienzo de "la guerra contra el narco".

Desde entonces, más de 50.000 soldados combaten a los carteles de la droga en todo México, mientras que el número de policías federales pasó de 6.000 a 35.000 durante su mandato. 

Un reporte de Human Rights Watch indicó que existe evidencia de que policías y soldados mexicanos participaron en 170 casos de torturas, 24 asesinatos y 39 desapariciones forzadas en cinco estado mexicanos. La comisión nacional de derechos humanos de México recibió más de 4.000 quejas por abusos cometidos por el ejército entre 2006 y 2010. En el mismo período, según Human Rights Watch, hubo reportes detallados sobre 65 casos en que se produjeron abusos por parte del ejército.

* La cantidad de muertos por la violencia en México desde diciembre de 2006 se estima entre 45.000 y 50.000 personas. 

* El sitio web Menos Días Aquí cuenta los muertos por violencia de cada día desde el 12 de septiembre de 2010. A hoy, 29 de noviembre de 2011, lleva contados 18.455.

Ruano-faxas.-libro-fuego-cruzado* En su excelente libro Fuego Cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra al narco, la periodista mexicana Marcela Turati señala que desde que Calderón entregó a los militares el control de la guerra contra el narco, "140 mil hombres fueron enviados al frente"; que "las fuerzas federales protagonizaron 963 batallas contra grupos criminales durante los primeros tres años. Un enfrentamiento por día, en promedio"; que la guerra "escupe un promedio de 20 (muertes) por día"; que se estima en 500 mil el número de mexicanos involucrados en el negocio del narcotráfico, "el doble de trabajadores que Wal-Mart, la principal empleadora mexicana"; que el negocio de las drogas ilegales genera 25 mil millones de dólares al año en efectivo.

Turati también afirma: "veinte ciudadanos son asesinados cada día por circunstancias relacionadas con el narcotráfico. La cifra acumulada de tres años y medio (a mediados de 2010) representa una tercera parte de los muertos en los 12 años de guerra civil de El Salvador y supera el número de desaparecidos durante las dictaduras argentinas de los años setenta. Son más numerosos que las víctimas de la mafia italiana en un siglo, que las del terrorismo de ETA". Los cálculos más modestos estiman que "hay 1.4 huérfanos por cada persona muerte, lo que sugiere que la guerra ha dejado sin padres a 32 mil infantes (otra estimación cuenta 50 mil). Al menos hay tres lesionados por cada asesinato, lo que equivale a 75 mil heridos. Cuando menos unas 20 mil mujeres quedaron viudas".

* Del ensayo Cómo reducir la violencia en México, de Eduardo Guerrero Gutiérrez, publicado en el libro que acaba de publicar el sitio web colaborativo Nuestra Aparente Rendición (que se sostiene en la premisa de que  sólo la sociedad civil puede salvar a México), una recopilación de artículos, crónicas, ensayos y poemas sobre la violencia en México:

"Se ha dicho que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto sólo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1 000 y 2 300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5 207. Si examinamos la evolución mensual de las ejecuciones, es posible distinguir dos grandes olas de violencia sin precedentes: la primera está ligada a la detención de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, y al consecuente desprendimiento de sus hermanos del cártel de Sinaloa. La segunda ola está ligada a la muerte de Arturo Beltrán Leyva, el Barbas, durante un operativo militar. Así pues, el súbito y radical aumento de la violencia entre mayo y noviembre de 2008, y entre diciembre de 2009 y mayo de 2010, está asociado al arresto o eliminación de dos capos de la misma organización".

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De El fracaso de una guerra brutal, por Alma Guillermoprieto, publicado en el mismo libro:

"El Distrito Federal tiene un índice anual de muertes por asesinato de ocho por cada 100.000 defunciones, algo comparable con Wichita, Kansas, o Stockton, California. El índice general de asesinatos en México es de 14 por cada 100.000 defunciones, pero en Ciudad Juárez es de 189 por cada 100.000. Y tal como en Tijuana, Reynosa o Nuevo Laredo —otras ciudades fronterizas también afectadas por una desenfrenada violencia— en Ciudad Juárez sólo un reducido número de víctimas no está involucrado, de una u otra manera, en el tráfico de drogas. La frontera es el paso de unos 300.000 millones de dólares de tráfico comercial legal, que ha crecido exponencialmente desde 1994, cuando entró en vigencia un tratado de libre comercio entre México y Estados Unidos".

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¿Qué se puede esperar de la guerra al narco en 2012, último año del sexenio de Calderón? 

Esto respondió Alfredo Corchado, mexicano criado en los Estados Unidos y uno de los periodistas más experimentados en la cobertura de la guerra del narco y la violencia en la frontera (ha cubierto la historia desde el comienzo para el Dallas Morning News, el principal periódico de Texas, y acaba de terminar un libro sobre el tema, que aparecerá en los Estados Unidos a fines del año próximo):

Graf1_gde"En México, el año de la eleccion presidencial se conoce como el año de Hidalgo (nombre del padre Miguel Hidalgo, héroe de la independencia de México). Es un viejo lema: “En el año de Hidalgo chingue a su madre el que deje algo": es el último año de gobierno, año en que todo se negocia por las buenas o por las malas. En estos tiempos sangrientos de la guerra contra el narco, se espera que la lucha derrame aún mucha más sangre como parte del acomodamiento electoral. Ya lo estamos viendo. La guerra ya es mucho más allá de Ciudad Juarez o la frontera con Estados Unidos. Está en Monterrey, en Veracruz, y, la semana pasada, en Guadalajara, donde encontraron más de 20 cuerpos en un lugar céntrico de la ciudad, que estaba a punto de celebrar la feria del libro.

Una teoría es que la cosa se pone peor como estrategia del crimen organizado de negociar con quien gane. Si el PRI, partido que gobernó Mexico por 71 años, gana, se espera que el crimen organizado pueda nuevamente negociar algún pacto para regresar al pasado. Entre más sangrientos sean los grupos, más poder de negociación tendrán con el nuevo poder.

Lo más notable (de este último año) ha sido la estrategia contra los Zetas, grupo paramilitar que ha demostrado ser el más sangriento de los carteles. Creo que en el 2011 hubo una reflexión, o un reconocimiento del gobierno, tanto mexicano como norteamericano, de que hay niveles de maldad. ¿Y cuál ha sido la conclusión? El gobierno mexicano tomó la estrategia de utilizarlos como los malos de la pelicula: el Al Queda de México. Lo hizo con la ayuda de inteligencia de los Estados Unidos. El resultado ha sido mucha más sangre derramada en todo el país. Porque negociar con el gobierno, según la logica de los Zetas, se hace a través de la sangre.

Todo el mundo espera que el PRI regrese al poder; entonces, la apuesta en el año de Hidalgo es posicionarse, prepararse para negociar con un partido, que aunque tenga cara bonita y linda, tiene la trayectoria y la historia de pactar. La pregunta para el 2012 es: ¿qué es lo que quiere el mexicano? ¿Regresar al PRI con la esperanza de un pacto, o seguirle? Si en las proximas semanas no se ve un mejoramiento, una baja de la violencia, no veo que el mexicano quiera seguir el mismo rumbo. Es muy probable que el PRI regrese."

Y esto me dijo Alejandro Vélez Salas, uno de los responsables de Nuestra Aparente Rendición:

"Creo que la situación seguirá igual, es decir, a ritmo de 250-300 muertos semanales y con la estrategia gubernamental invariable. Ayer el gobierno federal sacó un comunicado en tono muy amenazador acusando de calumniadores a los académicos ya activistas que osaron ir a la Corte Penal Internacional a entregar un expediente sobre la violencia en Mexico. Unas pocas hroas después mataron a Nepomuceno Ruiz, padre que llevaba años buscando a su hijo desaparecido a unas calles de la sede de gobierno de Saltillo.

La seguridad es una de las únicas cartas fuertes de la administración calderonista contra el PRI, al que se le acusa de haber pactado con el narco en años pasados. Así que en este juego, el PRI, que tendrá como candidato a Peña Nieto (favorito en las encuestas y heredero del grupo Atlacomulco), también se ha visto obligado a abrazar la misma estrategia frontal contra el narcotráfico para huir de esas acusaciones. El único que se salva -a medias de esto- es López Obrador, que ha cambiado su discurso de una manera evidente para sonar menos radical. En enero sacará su propuesta para la República amorosa y ha prometido que regresará ordenadamente a los militares a sus cuarteles, pero la verdad es que ya no tiene el apoyo popular de antes y sigue rodeado de muchos políticos oportunistas.

Desde la sociedad civil podemos hacer muchas cosas -como se han venido haciendo- tanto a nivel local, como nacional. En Ciudad Juárez, los estudiantes, los colectivos y ONGs son de lo más activo que hay y se desgañitan para recuperar espacios públicos y generar conciencia. Lo mismo pasa en Monterrey donde se juntan los familiares de víctimas de violencia los domingos. Hace falta que un grab segemto "apático" de la sociedad civil se implique. Estos segmentos viven tranquilos en ciudades grandes como el DF o Guadalajara al amparo de la violencia cotidiana, la que ya conocen, y se vanaglorian de que La Violencia, las balceras, los desmembramientos, las mantas, todavía no llegan a su ciudad."

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ACTUALIZACION: Había preguntado a Marcela Turati, que es tan minuciosa con las cifras en su libro, por qué la discrepancia entre distintas estimaciones sobre las bajas de la guerra contra el narco. Acabo de recibir su respuesta, que comparto:

"Lo de cifras de muertos es un desastre. El gobierno cada tanto nos da cifras (la fuente de las primeras eran el CISEN o el sistema nacional de seguridad pública) y siempre nos sorprenden, la última iba por 38 mil pero los periódicos le van sumando así que ya se estima extraoficialmente en 50 mil porque el ritmo de muertes es impresionante. Cifras oficiales no hay por el momento, la última la dieron los norteamericanos, que decían 43 mil según sus cuentas. Pero el gobierno federal siempre nos sorprende con números mayores a los estimados por todos. Hay una estimación de Eduardo Guerrero Gutiérrez (revista Nexos), y es conservadora: el sexenio acabará con 65 mi asesinados.

No sabemos de desaparecidos (se calcula en 12 mil, es la cifra que sacó Milenio y la que maneja el movimiento por la paz), no sabemos de huérfanos (yo estimaba, al año pasado, ayudada por un demógrafo, 50 mil), no sabemos de heridos (un día leí que por cada muerto hay 3 heridos, eso falta por hacerse), no sabemos de desplazados (lo mínimo son 220 mil, aprox, del consejo noruego, pero según una casa encuestadores, parametria, son 700 mil)...

Pensamos que el 2012 será más violento porque en México los años electorales han sido convulsionados, porque el narcotráfico se ha destapado como un poder que busca alcaldías y gubernaturas, porque este sexenio hemos visto como nunca un desfiles de alcaldes asesinados y también un candidato a gobernador (que nadie dudaba que iba a ser el gobernador de Tamaulipas). Esa es otra forma que tienen los narcos de mandar mensajes. En el horizonte no se vé que haya alguna frontera, alguna medida, algún retén próximo que pueda controlar la violencia, cada vez que pensamos que ya tocamos fondo ocurre algo que nos recuerda que esto apenas está empezando".

Obama y la izquierda: ¿desencuentro o malentendido?

Por: | 26 de noviembre de 2011

Adbusters_occupy-wall-street-198x300En el optimista invierno boreal de 2009, poco después de la asunción de Barack Obama, asistí a una charla con Marshall Ganz, un activista social devenido académico que tuvo un rol central en la organización del amplio movimiento popular que llevó a Obama a la Casa Blanca.

Ganz nos contó la historia de su vida como una parábola de la izquierda norteamericana.

En 1964, un año antes de graduarse, abandonó sus estudios universitarios en Harvard para enrolarse como organizador voluntario del movimiento de derechos civiles en Mississippi. Un año más tarde se unió en California al legendario César Chávez, líder del movimiento de derechos civiles de los inmigrantes latinos.

En 1968, Ganz festejaba en California la victoria de Bobby Kennedy en las elecciones primarias demócratas cuando éste fue asesinado. Todos los que estaban allí esa noche fatídica supieron que marcaba un final para la izquierda norteamericana.

El período revolucionario que había llevado a la debacle a la derecha norteamericana –con los triunfos de los movimientos de los derechos civiles, feminista, contra la guerra de Vietnam, luego el Watergate y la caída de Nixon—llegó a su fin. En las décadas que siguieron, la derecha protagonizó la contrarevolución: en los '80, las bases sociales de la Coalición Cristiana fueron esenciales para las victorias electorales de Bush; más recientemente, el fundamentalista Tea Party terminó de barrer a una dirigencia que aún no se recupera de la catástrofe del período de Bush. 

A comienzos de los años ‘90, convencido de que no volvería a ver en su vida un proceso de cambio por izquierda en los Estados Unidos, Ganz decidió regresar a Harvard, completar sus estudios y abocarse a la vida académica.

Pero apareció Obama y Ganz recuperó la esperanza. Se lanzó de cabeza a organizar el activo movimiento de base, con una fuerte presencia juvenil, que se entusiasmó como él no veía desde hacía más de 40 años. 

Uno de los periodistas que lo escuchábamos le preguntó si no temía desilusionarse de Obama. Ganz replicó que así como en los '60 el cambio había sido posible porque un gran movimiento social había aprovechado la ventana que J.F. Kennedy había dejado abierta, serían las fuerzas sociales las que traerían el cambio. En los Estados Unidos, aseguró, el cambio siempre ocurre “de abajo hacia arriba”.

Occupy-poster_occupy_wall_street_communists_obamaRecién ahora,casi tres años después de aquella charla y del comienzo de Obama, la izquierda ha reaccionado. El movimiento Occupy Wall Street, nacido como la idea de un viejo estonio y un joven anarquista místico, es la reacción natural a lo que expresa su contracara de la derecha: el descontento social con una potencia sumergida en una crisis social y económica en la que aumentan las brechas sociales y el desempleo y se palpa la decadencia que antecede al fin de un imperio.

En su origen, Occupy Wall Street fue bienvenido por Obama: "Estamos de su lado", proclamó. En cambio,el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg ordenó reprimirlo, y a partir de esa primera razzia policial la protesta por izquierda se extendió como una epidemia por los Estados Unidos.

Pero la represión generalizada a los manifestantes de la última semana en una ciudad norteamericana tras otra ha sido denunciada como una decisión coordinada del gobierno federal, más que como la reacción de intendentes locales que intentan restaurar el orden o cuidar la limpieza de los parques (nunca fueron reprimidas, en cambio, las manifestaciones del Tea Party).  

Si esto es cierto, la parábola de Ganz aún aguarda su moraleja:

¿Obama cedió hasta ahora ante la derecha por no contar con un contrapeso de la izquierda, y por eso dio la bienvenida a Occupy Wall Street? ¿O en verdad no desea este contrapeso?

¿Decidió Obama cerrar la ventana? ¿O nunca estuvo abierta?

Chávez y las culpas de los medios

Por: | 19 de noviembre de 2011

Pecado original (1)CAMBRIDGE, Massachusetts.- Los congresos sobre libertad de prensa en América Latina de los últimos años suelen ser un canto a la resistencia heroica de los medios frente a los abusos de poderes políticos autoritarios. Eso esperaba escuchar en el congreso en la Universidad de Harvard, organizado por la Nieman Foundation for Journalism, el Carr Center for Human Rights y el David Rockefeller Center por Latin American Studies.

Planeaba comenzar mi discurso, en el último panel de la jornada, aclarando que esa visión me resultaba incompleta –cuando no falsa. Que todos los periodistas que hemos trabajado para los medios tradicionales o poderosos de América Latina en el período democrático sabemos que, muchas veces, nuestra lucha no es contra el poder político sino contra nuestros empleadores, que pactan y negocian con los gobiernos a los que los periodistas queremos investigar y controlar y contra los se vuelven luego de la peor forma, cuando esos pactos se acaban; o que tratan de moldear la información en función de otros intereses políticos o comerciales. Que mantener la fe en la misión de este oficio ha sido en los últimos años, y sigue siéndolo, nuestro principal desafío.

En mi discurso, iba a explicar la complejidad de la guerra entre el kirchnerismo y el Grupo Clarín, que dominó la agenda pública de la Argentina de los últimos tres años. Que lo que ocurre en Argentina es que un modo de relación entre la prensa y el poder político, y en especial el que practicaba Clarín, ha estallado. Que las únicas dos versiones del conflicto que se dieron en Argentina en los últimos años –la de un poder autoritario tratando de eliminar toda prensa independiente para tomar control total del poder, o que Clarín era un poder monopólico absoluto que puede colocar en el poder al Presidente que le convenga-- son incompletas cuando no falsas. (Pueden leer una versión más extensa de esta idea al final de este post). 

Esperaba causar disgusto en la platea, mayormente integrada por colegas que, asumí, preferían escuchar el acostumbrado canto al victimismo.  

Estaba equivocada.

En la primera mesa de la mañana, el venezolano Boris Muñoz dijo, con impresionante claridad, lo que yo no había venido a escuchar. “Toda guerra tiene al menos dos lados (...) La extrema desconfianza de (el presidente Hugo) Chávez respecto de los medios privados tiene algunas bases. Durante la década pasada, varios medios privados han transformado la mayoría de sus programas de noticias y opinión en maliciosos propagadores de calumnias. Y, por supuesto, no es acertado decir que la confrontación entre el gobierno y los medios privados es nueva, o exclusiva de la administración de Chávez. Los medios privados y el gobierno se fueron involucrando en una más o menos abierta confrontación desde principios de los ‘80s, después de una dramática devaluación de la moneda que destrozó los sueños de Venezuela de convertirse en un país del primer mundo. Los medios de comunicación privados, en especial RCTV, de alcance nacional, comenzaron a criticar al gobierno y al sistema democrático en forma implacable. Los críticas se volvieron aún vez más severas después de que el levantamiento social de febrero de 1989 fuera reprimido brutalmente por el ejército. De modo que todas las posteriores administraciones  replicaron amenazando con cortar los recursos necesarios para mantener a los periódicos y estaciones de televisión en funcionamiento o peleando escaramuzas abiertas con los propietarios de los medios.Después del debut de Chávez en la arena pública en 1992, la confrontación aumentó". 

En Venezuela, dijo Muñoz, “los medios se volvieron las trincheras de la oposición”. Ya no se practica “el periodismo de hechos”, el periodismo de investigación “ha sido deplorablemente abandonado”. 

(Vale la pena leer su discurso completo. Pueden encontrarlo aquí.)

A lo largo de la jornada, otros periodistas tocaron este tema. Aquí un resumen:

-Fernando Berguido, editor de La Prensa de Panamá: Hace falta discutir nuestros modelos de negocios en América Latina porque muchos medio son de familias que los usan para hacer grandes negocios. En lugar de controlar a los gobiernos, se sientan con ellos a negociar contratos por la propiedad de aeropuertos o licencias. “Hay muchos conflictos de intereses. Y la gente lo sabe”.

-Carlos Huertas, de la revista Semana de Colombia: “La prensa ha abandonado su rol de control del poder en el continente”.

-Rosental Alves, director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas: La situación de la prensa en el continente era mucho peor antes. Recordó cuando los militares lo llamaban por teléfono durante la dictadura en Brasil para dictarle las órdenes de censura. El ecosistema de medios en el continente era el un desierto, en que sólo creen algunas pocas especies. Hoy, con el estallido de nuevos medios digitales, teléfonos celulares y redes sociales en todo el continente, el ecosistema es el de una selva tropical.

Medios_de_comunicacion_fullblock-225x300-Ricardo Trotti, subdirector ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa: “Los medios deben hacer autocrítica. Los periodistas están acostumbrados a criticar a otros pero no les gusta que los critiquen a ellos”.

-Pablo Correa, editor del sitio Nuestra Mirada: "Los gobiernos de la región han elegido en los medios al enemigo perfecto, porque a la gente no le gustan los periodistas".

Muñoz lanzó una propuesta: la creación de un "cuerpo regulatorio" de periodistas de los que no participen los dueños de los medios, idea que se discutió en Inglaterra en la estela del escándalo Murdoch. Rosental y Trotti replicaron que cuerpos semejantes ya existen en cuatro países del continente (Bolivia, Chile, Perú y Panamá) y son ineficaces. Muñoz insistió en que algo debemos hacer.

El video completo de la conferencia (en inglés), en la que se tocaron también otros temas, aquí.

***

El siguiente texto, que escribí a pedido de la revista argentina La Maga, resume los resultados de la investigación de mi último libro, Pecado Original: Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder (Planeta, 2011)

Néstor Kirchner estaba convencido de que el periodismo independiente no existía. Entendía a los medios como actores del juego del poder, con intereses e ideología. Otros presidentes y políticos de la democracia pensaban en privado de forma parecida; sin embargo, cortejaban en público, con actos y palabras, la idea de que, al menos en la representación colectiva de la sociedad, la prensa era algo más. Kirchner no, y no se molestaba en ocultarlo.

Apenas llegó al gobierno, trazó una línea entre aliados y enemigos, concedió a unos el acceso a la información y primicias, y retribuyó a los otros con silencio informativo y una confrontación pública en la que los señaló como opositores políticos. Desde el momento inaugural de su mandato, el adversario fue el diario La Nación, que quedó excluido del plan informativo del gobierno --de por sí, tremendamente restrictivo. Este enfrentamiento, definido por el propio Kirchner como ideológico, sirvió a los dos: al gobierno y al diario, cuya tirada volvió a crecer luego de años en caída.

Al mismo tiempo, Kirchner eligió a Clarín y a su CEO, Héctor Magnetto, como aliados. Como todos los presidentes de la democracia antes que él, Kirchner creía que un “sistema de buen trato” con Clarín le garantizaría “un buen trato” recíproco. Veía en Clarín mucho más que un diario, un canal de TV, una red de cables, de radios, etcétera: lo consideraba uno de los principales factores de poder de la Argentina.

Desde 1976, cuando el joven Magnetto dio su primer paso hacia la construcción del multimedios al negociar con la dictadura militar la compra de Papel Prensa, Clarín llevó adelante negociaciones con los gobiernos para obtener los beneficios económicos que lo convirtieron en el principal grupo de medios del país. Utilizó su gran poder de lobby para obtener de los gobiernos democráticos medidas oficiales, decretos necesarios para su expansión, incluso leyes (notoriamente, la de Bienes Culturales que le permitió sobrevivir a la crisis de 2001). Hizo acuerdos con presidentes para apoyar sus gobiernos y los rompió cuando no le convenían. Alfonsín y Menem lo declararon su adversario político.

Kirchner fue más lejos que sus predecesores: se fascinó genuinamente con Magnetto. Había entre ellos un entendimiento natural. Durante cuatro años se reunieron –almuerzos en Olivos, cafés en Casa de Gobierno--, compartieron ideas sobre el país y hablaron de negocios. Clarín apoyó las principales medidas del gobierno y --casi hasta el final del período-- se abstuvo de criticarlo en todo lo significativo. Magnetto obtuvo de Kirchner, entre otras cosas, la aprobación para la fusión de Multicanal y Cablevisión y la promesa de la adquisición de una parte de Telecom.

Cristina no llevaba cien días en el gobierno cuando se produjo la ruptura, por razones que detallo en mi libro Pecado Original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder (Planeta, 2011). Néstor abrió un frente de batalla tras otro, apuntó a dañar a Clarín en sus negocios e intereses directos, hasta intentó meter preso a Magnetto. Pero siempre se guardó una carta para negociar.

Esta era la situación cuando murió de un ataque fulminante al corazón. Parecía que Clarín había ganado: el mismo día en que había luto nacional, la Bolsa premiaba al Grupo con una suba espectacular 49 por ciento en sus acciones.

En el año transcurrido desde entonces, la mayoría de las acciones contra Clarín están demoradas en los tribunales y la Presidenta bajó el tono del enfrentamiento público. Pero aquella celebración anticipada fue un error. La Presidenta jamás compartió el entusiasmo de Néstor por el Grupo. “Ustedes son unos tarados que creen en Clarín”, reprochó alguna vez en privado a su marido y a su entonces jefe de gabinete, Alberto Fernández. Forzada a participar de comidas con representantes de la empresa en Olivos, se atuvo siempre a un rol estrictamente protocolar.

Ahora, envió claras señales de que avanzará con la ley de medios para obligar a Clarín a “desinvertir” (es decir, deshacerse de parte de sus señales de TV y cable) y que logrará la declaración de interés nacional del papel para diarios, lo que significaría un gran golpe contra Papel Prensa.

Poco después del triunfo de Cristina en las primarias de agosto, que prenunció su cómoda reelección de octubre, un ejecutivo de Clarín me confió, con profundas ojeras, que esperaban lo peor: la enemistad de la Presidenta sólo había crecido y nadie veía una salida negociada. La pelea por la supervivencia sería cruenta. ¿Cómo resistir cuatro años más?

La respuesta parece descansar más en las decisiones que tomen los accionistas de Clarín que en un improbable cambio de posición del Gobierno. Clarín ha visto disminuir su prestigio, su dinero y su influencia. ¿Cambiará para sobrevivir? ¿Aceptará lo que parece el resultado claro del enfrentamiento: que el modelo en que basó durante décadas su relación con el poder político ha terminado?

Argentina: la iglesia en su decadencia

Por: | 16 de noviembre de 2011

Bergoglio alalaUno de los principales enemigos del difunto ex presidente argentino Néstor Kirchner, el ex jefe de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Bergoglio, acaba de dejar su cargo.

Bergoglio, que intentó liderar la oposición al kirchnerismo, perdió la batalla política durante el debate por la ley de matrimonio igualitario, que el Parlamento argentino sancionó en 2010. Los argumentos de Bergoglio (uno de los papables en la elección que culminó en Ratzinger) contra la ley fueron tan retrógrados –culpó a la “envidia del Demonio que pretende destruir la imagen de Dios”—que ayudaron a la causa que combatía.

Tan contundente fue su derrota que, luego de la sanción de la ley, llamó en privado a líderes de la comunidad homosexual para que supieran que su posición dentro del Episcopado no había sido la más dura. Estos, con la magnanimidad que sólo da la victoria, le enviaron de regalo un rosario de cuentas multicolores --la bandera gay.

*** 

Durante meses, se especuló con que la relación de la Iglesia con el gobierno de Cristina Kirchner, que renovó mandato por otros cuatro años en octubre, dependería del hombre que los obispos eligieran para representarlos. Si elegían un “duro”, habría más enfrentamiento. Un “dialoguista” indicaría voluntad de recomponer la relación. Resultó elegido monseñor José María Arancedo, visto como moderado y dialoguista, pero que ayudaba a escribir los discursos de Bergoglio y no es tan distinto. Bergoglio mantiene el influyente cargo de arzobispo de Buenos Aires.

Buscan-despenalizar-el-aborto-argentina-L-y7YyItSi Néstor Kirchner echó al obispo castrense por su complicidad con la última dictadura militar, impulsó la ley de matrimonio igualitario, dejó saber que en un tercer período apoyaría la despenalización del aborto, la primera señal de Cristina ha sido de buenos modales: recibió a la cúpula eclesiástica al día siguiente de que le pidieran audiencia y sugirió que no apoyará el proyecto de ley sobre aborto que comenzó a discutir el Congreso. Pero también hizo saber a sus legisladores que no se opondrá a la ley si la sanciona el Congreso. El futuro de la relación depende de la Presidenta, no de la Iglesia. 

***

En el Congreso se debaten, por primera vez, leyes que afectan directamente la postura de la Iglesia en temas de derechos sexuales y sociales: cambio de sexo,fertilización asistida, despenalización del aborto, muerte digna, alquiler de vientres, y hasta el retiro de imágenes religiosas de los lugares públicos en la ciudad de Buenos Aires. El sólo hecho de que estos temas se discutan en el Parlamento es una novedad y un avance.

El escándalo de los obispos quedó reflejado en un reciente artículo en el diario La Nación: 'Las leyes no pueden basarse sólo en el consenso', explicó el obispo [de Mar del Plata], convencido de que hoy se impone una concepción muy positivista del Derecho. 'Muchos males en la humanidad tuvieron al comienzo altos consensos, como la barbarie nazi y la opresión comunista. Las leyes deben tener fundamentos más profundos que el simple consenso', añadió (el obispo)."

¿Cuál es el “consenso” que atormenta al obispo? La mayoría de los argentinos no están de acuerdo con penalizar el aborto, según encuestas publicadas en los últimos años, y el resto de las leyes en debate, incluida la muerte digna que avanza en comisiones, se discuten sin escándalo público alguno. La Argentina moderna, que aún se declara abrumadoramente católica, vive según reglas muy distintas de las que pregona la Iglesia.

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Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y principal experto en Iglesia católica argentina, lleva adelante una encuesta permanente sobre catolicismo, sociedad y poder en el país. Mallimaci sostiene que la Iglesia está en crisis con su feligresía, aunque conserva profundas relaciones con el Estado, en especial en las áreas de educación y ayuda social.

Algunas de sus conclusiones, en orden arbitario:

-Aunque los argentinos se siguen declarando mayoritariamente católicos, viven la religión según sus ideas particulares y no según las normas de la Iglesia. Por ejemplo: sólo entre el 7 y el 8 por ciento va a misa los domingos.

-Como en todo el Cono Sur, crecen las iglesias evangelistas. En algunas provincias del sur de Argentina, la afiliación evangelista y protestante llega al 20 por ciento.

-La iglesia católica está desprestigiada. Entre las razones: sus complicidades con las dictaduras militares ("no hay juicio por crímenes de la dictadura en que no aparezca señalado un cura, una monja"; hay incluso un sacerdote condenado por torturas y violaciones de los derechos humanos), por los casos de abusos sexuales, por su posición en el debate sobre matrimonio igualitario.

-Crece la desafiliación a la iglesia, "en una proporción mayor que la de todos los nuevos evangélicos juntos". Se trata de gente que no está agrupada pero que tiene una enorme presencia cultural, en especial en ciudades grandes y entre los jóvenes.

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Otra señal de que la amenaza con el castigo divino ya no es lo que era: antes de las elecciones primarias del último 14 de agosto, durante una misa en la catedral de la conservadora ciudad de San Juan, un obispo llamó a derrotar en las urnas a dos legisladores que habían votado en favor de la ley de matrimonio igualitario, en un caso, y permitido con su ausencia que se sancionara, en el otro.

Los legisladores obtuvieron un aplastante 68.8 por ciento de los votos.

"Prefiero morir en Israel a vivir en el Perú"

Por: | 14 de noviembre de 2011

Aquiles_larinconada

Esta semana recibí correo desde Efrat, una de las colonias judías arracimadas al sur de Jerusalén, a medio camino entre Belén y Hebrón, en los Territorios Palestinos Ocupados. Viven en ella 7.183 personas, con una fuerte presencia de sionistas religiosos y una mayoría de judíos ashkenazíes. Pero mi correo provino del más improbable de los vecinos de Efrat: el peruano Aquiles, a quien ví por última vez en 2004, al momento de tomar la fotografía que ilustra este relato en la puerta de su casilla sin piso, sin sanitarios, sin agua potable, del miserable asentamiento La Rinconada, en las afueras de la ciudad peruana de Trujillo.

Aquiles no era entonces judío; al menos, no formalmente. Presidía una comunidad de ex cristianos que esperaba la conversión. Yo había viajado hasta allí para reconstuir los pasos de la comunidad original, dos centenares de peruanos de Cajamarca y Trujillo que habían emigrado a Israel a comienzos de los años 90 siguiendo los pasos de su líder, Segundo Villanueva, protagonista de uno de los más extraordinarios procesos de conversión religiosa de nuestro tiempo.

Cuando era un adolescente pobre de la sierra cajamarquina, Segundo perdió a su padre de muerte violenta. Por todo legado, recibió la Biblia familiar. Fascinado con la historia que contaba, dedicó el resto de su vida a estudiarlo y a comprender qué le decía Dios en sus palabras sagradas. Su vida entera se fue en este intento autodidacta de conciliar Fe con Verdad. Lo primero que concluyó fue que el Libro tenía dos partes contradictorias: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Al no encontrar respuestas en la Iglesia Católica comenzó a buscar entre los evangelistas y protestantes que comenzaban a inundar el Perú. Pero tampoco encontró entre ellos la estricta coherencia que buscaba.

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