La huelga de Rajoy y el derecho de los sindicatos

Por: | 31 de enero de 2012

Ignacio Fernández Toxo, Cándido Méndez y Juan Rosell en un encuentro reciente en Madrid.


La declaración de principios que lanzó Mariano Rajoy en su estreno en el Consejo Europeo de Bruselas, en las que parece que también quiere tener su huelga general, ha dejado a los sindicatos boquiabiertos y a la expectativa. Han preferido callarse a la espera de alguna señal explicativa y exigirle una reunión urgente para que les explique sus intenciones. Pero de momento lo único que han recibido son declaraciones que no arreglan ni mucho menos las cosas por parte de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (“el Gobierno buscará consensos, pero está para hacer lo que hay que hacer”); la ministra de Empleo, Fátima Báñez (“la reforma laboral tendrá el respaldo de los ciudadanos”), y del vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, presto siempre a dar la cara por el jefe.
Lo peor de todo es que, aunque sea en un micrófono aparentemente traicionero, Rajoy adelanta acontecimientos cuando todavía no le ha explicado ni una palabra ni a Cándido Méndez, secretario general de UGT, ni a Ignacio Fernández Toxo, de Comisiones Obreras, de por dónde va a ir esa reforma laboral de la que tanto se teme. Y resulta que los agentes sociales -patronal y sindicatos— tienen derecho de que se les informe y consulte, según la legislación comunitaria. O dicho al revés, el Gobierno tiene el deber de informarles y consultarles. Luego hará lo que considere oportuno; pero ese paso resulta imprescindible y los sindicatos lo están esperando ante el inminente anuncio de la reforma laboral, que el propio Rajoy confirmó en Bruselas que será en dos semanas. Pero ni él ni nadie del Gobierno lo han hecho hasta la fecha.
Los sindicatos saben que no es la primera vez que el presidente hace ese tipo de comentarios en petit comité. Pero les resulta chocante cuando les consta que valoró muy positivamente el acuerdo sobre salarios alcanzado recientemente. Pero lo tira todo por la borda con esas declaraciones, en las que “en lugar de acreditar el valor del diálogo social, se decide a convocar una huelga general, patético”, coinciden fuentes sindicales.

Ahora, tras el exabrupto bruselense, los sindicatos, que han estado toda la mañana de hoy en ejecutivas y reuniones, van a exigir que sea el propio presidente el que les llame para informales de sus intenciones y les explique sus planes. Aunque se haya escapado por un micrófono informal, no deja de ser una presión más a sindicatos y patronal para que avancen hacia un acuerdo en la Negociación Colectiva (NC), mientras ellos han pedido tiempo y que les dejen conversar.
Hasta el momento, ha habido algunos trazos y globos sonda; pero no se sabe todavía cuál es el hilo conductor de esa reforma. Si va a apostar por el contrato único (por el que parecía abogar el ministro de Economía, Luis de Guindos) con una indemnización por despido de 20 días por año trabajado; a cuántos quiere simplificar el número de contratos y si apuestan por los minijobs; si quiere eliminar la ultraactividad (es decir, la prórroga automática indefinida de los convenios que no se renuevan); si va a permitir las prácticas de descuelgue de los convenios.

Los sindicatos piensan que a lo mejor se limita, en una primera instancia, a lanzar un plan de empleo juvenil y subvencionar a los emprendedores y a las pymes, a la espera de ajustar otras medidas de más calado para después. El Gobierno sabe que la reforma es un cartucho que quema y mucho; pero quiere llegar a la cumbre extraordinaria sobre empleo, que suele celebrarse a principios de primavera, con los deberes hechos. Sobre el plan de empleo juvenil, del que ya empieza a haber propuestas de organizaciones o movimientos (el jueves presenta sus propuestas el denominado Círculo Cívico de Economía que forma un grupo de profesionales del ramo) y apoyo a las pymes cuenta con fondos europoes por valor de casi 11.000 millones de euros.
Ya veremos hasta dónde llegan. Una fuente sindical ponía en solfa la actitud del Gobierno: “Tienen miedo a la reforma porque saben que no va a resolver nada del gran problema del paro. El propio Rajoy ya se ha puesto la venda cuando dice que nadie se crea que la reforma va a resolver el paro en seis meses. Lo dicen porque por mucho que hablen de herencia recibida y demás, saben que lo único que crea empleo es que la economía crezca al 2% y eso se resuelve con otras medidas”.


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Sobre el autor

Miguel Ángel Noceda

Miguel Ángel Noceda Llano, cántabro de Comillas, siempre ha estado ligado a la información económica. Lleva desde 1989 en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y es corresponsal económico. También ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y es Vicepresidente tercero de la Asociación de la Prensa de Madrid.

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