La batalla de Barajas

Por: | 06 de octubre de 2013

Los Presupuestos del Estado de 2014 subrayan que las líneas estratégicas del sector aéreo “serían” (en potencial): mejorar la seguridad, los servicios y la protección de los derechos de los pasajeros, potenciar el sector como instrumento de vertebración territorial y la competitividad, reforzar la innovación y el liderazgo internacional y reordenar y modernizar el sector público aeronáutico. Hace bien en emplear el potencial, porque seguramente cuando esto se escribió nadie imaginó que la bronca que se estaba cerniendo en torno al aeropuerto de Barajas iba a poner en solfa toda esa bonita literatura.

Desde que se conoció que en agosto Barajas había perdido la hegemonía frente al Prat de Barcelona, el lío subió de tono. En la pelea se han implicado distintos ministerios (Fomento, Industria y Hacienda, porque Montoro “es ministro de todo”), la Comunidad Autónoma de Madrid y el ayuntamiento de la capital. Se creó un comité de coordinación de Barajas, a imitación del Comité de Rutas de El Prat, para buscar promocionar Madrid. Se buscan nuevas conexiones con China, a donde viajarán los ministros Ana Pastor (Fomento) y José Manuel Soria (Industria), para que sus compañías aterricen en la Terminal 4 (véase EL PAÍS de 22 de septiembre). Pero no ha servido para calmar la tormenta, en la que unos y otros se cruzan acusaciones, entre las que también palpita la prevista privatización de Aena, la firma de gestión aeroportuaria, que se ha retrasado hasta 2014.

Todo rota en torno a la subida de las tasas y la reestructuración de Iberia, que han sido esgrimidas por el presidente de la comunidad madrileña, Ignacio González, como los causantes de la crisis. González basa esas acusaciones en que, desde que comenzó la crisis en 2008, el número de pasajeros se ha mantenido estable en torno a los 50 millones anuales hasta que en 2012 descendió un 9% respecto al año anterior, coincidiendo con el incremento del 10% de las tasas aeroportuarias y del conflicto laboral de Iberia. La caída ha continuado en 2013 (-14%) hasta el mes de agosto.

Las tarifas por pasajero subieron un 97% en Madrid y un 94% en Barcelona entre 2011 y 2013. Las tarifas por aterrizaje y tránsito, un 11,4%, en ambos lugares; pero el coste de aterrizar en Madrid es un 13,59% más caro que en Barcelona y por pasajero, un 5,6%. Es, precisamente, de los datos de El Prat de los que González concluye que el conflicto de Iberia es también determinante, ya que, mientras ha perdido este año hasta septiembre un 17% del tráfico; Vueling, que también pertenece al grupo IAG y tiene su base en Barcelona, ha sunido un 28,2%.

Frente a ello, Aena, o sea Fomento, responde que no es culpa de las tasas. A su juicio, además del ajuste de Iberia (en lo que sí hay acuerdo), influyen la caída del tráfico nacional y la competencia del AVE, y no tanto de las tasas, que se encuentran entre las más baratas pese a haberse duplicado en dos años. La empresa que preside José Manuel Vargas sostiene que las aerolíneas así lo entienden y que por eso firmaron un acuerdo a cinco años (2014-2018) que plantea subidas más moderadas que las que contempla la ley por lo que retiraron el recurso judicial por el aumento de tarifas. Según su opinión, si las compañías repercutieran las tasas de acuerdo al nivel fijado por Aena, el impacto sería de 13 céntimos por pasajero.

Para cerrar, mete el dedo en el ojo de González: la culpa es de que no se hace buena promoción de la marca Madrid.

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Sobre el blog

Este blog intenta meterse en las cocinas donde se elaboran y se fraguan las noticias, dar claves sobre las decisiones de política económica y empresarial, aportar  pistas sobre las relaciones de poder de las personas que manejan los destinos del país, valorar la dimensión de la economía como determinante en la vida política y de los ciudadanos y analizar el alcance de las informaciones en materia económica.

Sobre el autor

Miguel Ángel Noceda

Miguel Ángel Noceda Llano, cántabro de Comillas, siempre ha estado ligado a la información económica. Lleva desde 1989 en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y es corresponsal económico. También ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y es Vicepresidente tercero de la Asociación de la Prensa de Madrid.

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