La monstruosidad cometida

Por: | 06 de abril de 2007

Ya que la Iglesia católica tiene estos días tanto protagonismo, conviene que miremos hacia su historia civil, de la que aún no se ha arrepentido. Apoyó el levantamiento de Franco contra el poder legítimamente constituido, luego desfiló como su sostén espiritual, legitimó --católicamente-- al dictador, haciéndolo desfilar bajo palio, le permitió que nombrara a los obispos, se convirtió en un elemento principal de la represión espiritual de los españoles y contribuyó de manera decisiva a que este país se parara durante al menos cuarenta años.

Muchos de los que abrazaron la fe católica, curas y seglares, se mostraron ajenos a esa ignominia, y algunos de ellos sufrieron la misma represión que sus compatriotas cíviles díscolos. Les pasó entonces mucho más que lo que les pasa ahora a los sacerdotes madrileños de Entrevías, a los que la prensa de ultraderecha, e incluso la que no es de ultraderecha pero que a veces se suma al carro de la ultraderecha, tacha de progres, como si el viejo calificativo ya fuera un estigma, y hace burla de esa iniciativa que a mi me ha parecido fantástica, la de sustituir las hostias por rosquillas.

Estos sacerdotes zaheridos están también en la historia como otros sacerdotes represaliados a lo largo de los decenios en que Franco y la jerarquía católica ocupaban el mismo carro de fuego.

Les conté que me he traído el libro de Julián Casanova República y guerra civil, y ahí viene una perla muy temprana que me resulta como la caja negra de la ignominia franquista, con cuyo sello vive ya para siempre la Iglesia católica hasta que se arrepienta de su irresponsable actitud civil.

Es una carta que el obispo de Tarazona, Isidro Gomá, le enviaba al cardenal de Tarragona Francesc Vidal i Barraquer, el 15 de abril de 1931, unas horas después de que el pueblo decidiera y el Rey asumiera ("no tengo el amor de mi pueblo") que la Monarquía se había consumido.

Sobre esa decisión de raíz popular, el obispo Gomá le decía a su colega de superior rango: "Hemos ya entrado en el vórtice de la tormenta. Soy absolutamente pesimista. No me cabe en la cabeza la monstruosidad cometida. No creo hay ejemplo en la historia, con ser tan copiosa en ejemplos. Que Dios guarde la casa, y paz sobre Israel".

Había estallado la tormenta (en el caso de Gomá, también la tormenta sintáctica) y ellos se aprestaban a echar leña al fuego.

Por cierto, para seguir leyendo: lean ustedes estos días y siempre, a Fernando Savater, y en estos días en que vuelven a caer sobre él tantas ignominias, diviértanse con su humor, siempre pleno y vital, a pesar de las circunstancias. Y si quieren un libro para empezar, o para seguir, lean La vida eterna (Ariel), que explica muy bien por qué a Dios hay que mirarlo desde otro lado, aunque uno sea agnóstico.

Hay 38 Comentarios

Muchá, cómo es que te gusta el Sabater? Si es más ruin que las papas pelucas...

Sobre la actual demonización de la Iglesia Católica.

No entiendo por qué se ha puesto últimamente tan de moda meterse con la Iglesia Católica. Sabemos todos, más que de sobra, que la I. C. ha cometido muchos errores (algunos muy graves) históricamente. Pero no es la única institución que los ha cometido. Estando, como está, compuesta por seres humanos es lógico que así sea. Pocas -muy pocas- personas están limpias de pecados (entiéndase vilezas).

A la Iglesia se le reprocha que se alía con los ricos. Y, ¿de dónde iba a sacar el dinero que necesita para la ingente obra social que realiza en el mundo si no se acercara a los económicamente poderosos?

Si hacemos un estudio diacrónico de la labor realizada por la Iglesia Católica a lo largo y ancho del mundo, el resultado sería muy positivo, a pesar de la Inquisición: a ningún ser humano se le puede perseguir por sus ideas, religión o raza; pero las estadísticas del nazismo y el bolcheviquismo dejan a la Iglesia Católica en mera aprendiz.

Cirscunscribiéndonos al siglo XX, y a lo que llevamos del XXI, queda muy, pero que muy claro que quien más y mejor atiende a los paupérrimos e indigentes del mundo es la Iglesia Católica a través de sus heróicos misioneros, quienes se juegan la vida a diario en las ciudades y poblados más alejados de la civilización; en los que la hambruna y la ignominia son lo único que conocen los desheredados.

Esos hombres heróicos son los que se juegan la vida atendiendo a los enfermos de sida de todo el mundo, a los intocables y a los leprosos de la India (la Madre Teresa y su gente, por ejemplo), entre otros muchísimos desamparados.

¿A cuántos políticos conocemos que se hayan ido a bregar personalmente a los países del tercer mundo en favor de los pobres? Se limitan a ayudar económicamente cuando los grupos de presión les exigen que destinen el famoso 0,7 a los menos afortunados.

Recuerdo que cuando se quiso sustuir en nuestro país a las monjas enfermeras por enfermeras seglares cada monja hubo de ser sustituida por 2.2 enfermeras seglares. ¿Qué revela esta desproporción? Que las monjas siempre estaban de guardia y no se tomaban casi vacaciones.

Y en el peor de los casos, la religión sirve para muchas personas que no se pueden pagar un psiquiatra. El ambiente creado por la Iglesia del siglo XX es, en principio, fraternalmente agradable, y procura el entendimiento de las personas de todas las clases sociales y de las más diversas razas. Los curas retrogrados están bastante pasados de moda. La Iglesia currante es bastante más abierta que la Iglesia institucional, como es sabido.

Si todo lo anterior es cierto, que lo es, ¿por qué los políticos e intelectuales de izquierdas se empeñan en echar detritus sobre la noble labor realizada por una institución de la que la sociedad no puede prescindir? Ser de izquierdas no debe estar reñido con ser creyente. ¡Ay de los Estados que osen perseguir y destruir a una institución cuya labor no tiene precio! Harían aguas por todas partes.

La Iglesia Católica necesita la autoridad que ostenta para llevar a cabo los nobílisimos
proyectos que tiene en marcha. Si la arrinconamos le haremos un flaquísimo favor a los pobres.

Y no olvidemos lo que dije al comienzo de este largo post: sin los ricos la Iglesia no tendría esos cuantiosísimos dineros que se ahorran los Estados. Su misión es lograr el equilibrio de la riqueza mundial: que no es poco.

Es verdad. Es imperdonable que me haya olvidado de Vicente Aleixandre. Por cierto, aprovecho el momento para recomendar un libro extraordinario, de Vicente Molina Foix, titulado El Abrecartas. Lo publicó Anagrama y tiene a Aleixandre como personaje principal. Una maravilla, de escritura y de estructura. Y a quien me dice de las ´mayúsculas: tiene razón. Creo que la ciberescritura está destruyendo la corrección ortográfica. Perdón.

Querido Juan, ¿cómo has podido olvidar a Vicente Aleixandre en tu lista de los nobel de lengua española, si tanto lo veneraste en vida y tras su muerte? IMPERDONABLE.

Un saludo.

Publicado por: juan cruz | 06/04/2007 13:57:00

Querido Juan Cruz Otro: qué fue de las mayúsculas.

Publicado por: Peter | 06/04/2007 13:31:14

Considera Ud., entonces, que el PSOE es un continuum temporal y que las culpas se heredan, y que el Partido Socialista de hoy debe pedir perdón por los errores cometidos por el socialismo de antaño..., hmm...

Con tal criterio de heredabilidad de los deméritos, España como gobierno debería pedir perdón, qué sé yo, a toda Latinoamérica, por las demostrables tropelías causadas por "nuestras" tropas hace siglos en el nuevo continente...

Si es que...

querido apo, la intuición le ha fallado. yo soy yo, o, como diría jorge luis borges, soy también el otro.

Hablando de historia civil y de arrepentirse, todavía estoy esperando alguna disculpa de algunos partidos que aún existen (PSOE, ERC) y que tuvieron sus chekas, organizaron sus "paseos", colaboraron en el asesinato de miles de inocentes desde "el poder legítimamente constituido".

(Por cierto: me da en la nariz que el jcruz de los comentarios no es el J. Cruz del post. Nada, intuición... Si es que...)

Que expresiones como "obispo de Tarazona" o el más recientemente citado "obispo de Huesca", o "arzobispo de Madrid" o, para más inri, "Cardenal Primado de España" poseen notable tradición en nuestro país es claro. Hasta en diarios de tendencias digamos progresista e izquierdista se emplean con profusión. Pero desde una posición laicista (en la que me sitúo) creo que conviene comenzar a abrir el debate de hasta qué punto es tolerable seguir manteniendo la vieja denominación de los obispos, consistente en referirla mediante la adición, con la preposición "de", del nombre de la ciudad en la que ejercen el cargo. Insisto: los obispos y otros altos cargos de la institución no oficial llamada "Iglesia Católica" ejercen su cargo EN alguna ciudad y sobre alguna diócesis o, en su caso, "provincia eclesiástica", ámbitos que carecen de toda oficialidad pública y que no forman parte desde hace décadas del entramado administrativo español.

España tiene Jefe de Estado (nuestro Monarca); presidente (primer ministro) del gobierno central; ministros; viceministros en su caso; secretarios de Estado; fiscal general, etc. etc. etc. Pero no tiene nada que se llame, por ejemplo, "Cardenal Primado DE España".

Creo, en fin, que esa breve e inocente preposición ("de") posee más carga ideológica de la que aparenta en las denominaciones que he comentado.

Un saludo muy cordial, Sr. Cruz.

para el amigo apo que me dice que vigile la expresión obispo de tarazona. acabo de comprobarlo en el libro, que tengo al lado; debía ocurrir que entonces si hubiera un obispo en tarazona que se llamaba con propiedad obispo de tarazona. en tarazona hay ahora una buena escuela de traductores, que dirige francisco uriz, el hombre que pasaba al sueco todas las biografías de los nobel en español: García Márquez, Cela, Paz... Yo creo que es mejor tener una Escuela de Traductores que un obispado. Es una opinión personal. Gracias por la nota, en todo caso.- Juan Cruz

Estimado Sr. Cruz:
En uno de los párrafos de su último post escribe Ud., por ejemplo, la expresión "obispo de Tarazona". Me permito modestamente recordarle que las capitales de provincia u otras ciudades importantes españolas no poseen obispo, esto es, que el obispo o el obispado no son, en nuestra España constitucional y democrática, cargos públicos algunos. Las tales capitales y ciudades tienen, como cualquier municipio, sus alcaldes, sus concejales, sus jefes de policía, sus magistrados jefes, etc. etc. Pero no obispo. Así pues, le recomiento vivamente el uso de expresiones alternativas, como por ejemplo "obispo en Tarazona".
Enhorabuena por su trabajo y que tenga Ud. muy buenas vacaciones.

La Iglesia sí que es porno en contraposición a lo que dice la Santa Iglesia etc... que es porno o nocivo o malo o cochino o eso caca. Su ejemplo de la guerra civil es otro ejemplo y es que hay cientos. Y lo decimos por si empezaramos una lista con lo de los preservativos, la eutanasia, las monsergas arzobispales, lo que dicen ellos que es la familia (la suya claro), los nazis en su tiempo, Franco en su tiempo (alguno todavía sigue ahí, o al menos eso piensa), etc...

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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