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Por: | 28 de diciembre de 2007

No hay aventura más grande que leer. Empecé a leer muy tarde, cuando ya casi era un adolescente; tenía a mi alrededor, aquellos primeros días, tres libros, uno de Dickens, otro del padre Coloma y otro de Julio Verne, y los leía casi al tiempo, vorazmente, como si hubiera descubierto una fruta secreta y la quisiera apurar para buscar otras en seguida. Lo hacía en la ventana de mi casa, oyendo subir y bajar el agua, ¿subir y bajar? Luego se´guí leyendo; leí a Pío Baroja, a Unamuno, a Albert; caí en los existencialistas y en los latinoamericanos. Abajo, en la habitación que hay junto al garage, en esta playa de El Médano, hay muchísimos libros de aquella época, está la colección casi completa de RTVE, con libros que entonces eran un tesoro en un tiempo en que no había bibliotecas, y ahora estoy pensando en todos los chicos que yo y como tantos entonces descubrían la lectura. ¿Qué será empezar a leer? ¿Cómo será la primera vez que leen? Yo me lo imagino: es como la primera vez que vuelves a leer. Acaso ustedes tengan otras respuestas.

Hay 29 Comentarios

"Nací en Sevilla y, como digo siempre, me crié en Málaga. De modo que de Sevilla sólo sé que nací allí, pero no tengo memoria de infancia. Todos mis recuerdos primeros de la vida son malagueños. Nací a la luz, e incluso a los libros, en Málaga –otro modo de nacer–, porque allí aprendí a leer, que es el segundo nacimiento."

-- Vicente Aleixandre--
“Apuntes para una autobiografía”, notas que el autor publicó en el diario “Ya”, de Madrid, el 4 de diciembre de 1977.

Qué bonito lo que me haces recordar Juan!!. Diría que la lectura ha condicionado mi vida, todo lo que soy. En mi casa, mi padre y un tío que vivía con nosotros leían mucho, y desde pequeña mi padre me leía, los clásicos infantiles y algunos otros libros. Me compraban y regalaban pequeños libros infantiles. Cuando comencé la escuela mi padre me hizo socia de la biblioteca. Hasta mi segundo año escolar la lectura era algo que me costaba, sobre todo en voz alta, pero mi padre me hizo perseverar y pronto descubrí el placer de leer libros más grandes, con menos imágenes. Recuerdo de esos años libros de Salgari y de Verne, eran los libros de mi padre, que me los iba prestando como premio y concesión a mi imparable avidez. También libros de la escuela, una enciclopedia universal Larousse que traía mitos romanos y griegos, además de hechos históricos y de interés. Leía tanto entonces... me ufanaba de leer un libro gordo por día al menos, y muchas veces si no encontraba que leer, leía las etiquetas de todo lo que encontraba a mano. También tuve acceso a clásicos por ese entonces, y eso me dió una ventaja enorme luego en la secundaria. Yo conocía de memoria libros y autores de quienes mis condiscípulos ni siquiera habían escuchado hablar. Antes de los 12 años ya había leído "La Eneida", "La Divina Comedia", "Oliver Twist", "La Metamorfosis" e incluso la Biblia completa (versión para adultos). Nunca podré dar suficientemente las gracias por todo eso, ampliaron mi mundo, me dieron una vida distinta.
Antes de entrar acá leía sobre el libro que va a salir acerca de los grabados de Goya y recordaba que supe de él cuando tenía 8 ó 9 años, por un librito que contaba su vida en forma de biografía novelada, desde entonces siempre lo admiré. Y es cierto, no importa desde cuando empiece uno a leer, probablemente no nos alcance la vida ni siquiera para leer a todos los clásicos, pero cada libro que leamo merece la pena.
Saludos desde el otro lado del Atlántico, desde ese país chiquitito llamado Uruguay.

Yo también empecé a leer muy tarde Juan, pero mucho más tarde de lo que crees por motivos que no diré y luego ya de mayor no deseaba leer porque pensaba que era inútil que no me daría tiempo de leer todo lo que no había podido en la infancia. Pero las secciones de literatura de los diarios me han ayudado mucho con los consejos de los destacados literatos y críticos.

Pero conforme pasan los años me he dado cuenta que ni aunque hubiese empezado desde temprano a leer leeré todo lo que se publica, porque el día que supe de la inmensidad de la Feria del Libro de Frankfurt (por ejemplo) me impresionó tanto, que me di cuenta que lo más importante desde luego es seleccionar bien la lectura y crearse el hábito de leer bien los buenos libros, que cuando las penas y la melancolía se han asomado por mi vera han sido una gran compañía.

Querido Juan,

aunque no es la primera vez que leo tu blog -por supuesto, tampoco la primera que leo tus artículos-, sí es la primera que me decido a escribirte. Quizá porque para todo, para todo incluso para leer, hay una primera vez.

Lo hago porque me has recordado no la primera vez que leí -ando corta de memoria- sino la primera vez que he releído, que he dejado atrás mi abulia, que me he refugiado en los libros para seguir creciendo, para buscar una compañía de la que sé jamás me arrepentiré, que, en caso de decepción, podré colocar de nuevo en la estantería y "si te he visto, no me acuerdo".

Gracias... y déjanos que sigamos leyéndote.

hola juan, soy nuevo en este blog, bueno, no exactamente porque todos los días leo lo que escribes y todos los comentarios pero nunca me habia decidido a escribir!!soy un madrileño de 27 años que primero felicitarte porque consigues que todo aquello que escribes se convierte en bello y haces que todos seamos, día a día, un poquito más felices!!!acabo de leer "Ojalá Octubre", me ha encantado, ya espero con muchas ganas tu proximo libro.
la lectura es uno de los mayores placeres de la vida, una aventura constante. los libros siempre me ha demostrado una gran fidelidad, han estado ahí en los peores y en los mejores momentos, han demostrado ser unos grandes amigos!!!yo empecé a leer (antes no me interesaba nada leer)por AMOR, que forma más bonita, no creeis?una chica, de la que estaba locamente enamorado me recomendó un libro, lo abrí por amor, lo leí y ya nunca más pude parar de leer y de comprar libros. la historia de amor con esa chica se acabó como se esfuman los sueños, de repente, pero siempre me acordaré de ella porque me dejó lo mas hermoso, el amor por los libros!!!! Ese libro fue "Edad prohibida" de Luca de Tena y aunque después he leido libros mucho mejores, este libro siempre será especial porque me recuerda a mi primer amor (ese q nunca se olvida, o si??) y a mi inicio en el mundo de la letura.
nada más, solo me permito la osadía de recomendar que busquemos todos ese libro, nuestro libro, que nos espera escondido en algún recóndito lugar. Aprovechemos estas fechas navideñas llenas de excesos para empacharnos con la lectura. Los libros, como cualquier otro vicio, crean dependencia, enganchan y nos ayudan a viajar, a soñar, a reir, a llorar, a enamorarnos...¿A QUIÉN LE IMPORTA SI LLUEVE O HACE FRÍO FUERA CUANDO SE TIENE UN MAGNIFICO LIBRO A LA ESPERA DE SER LEIDO?

feliz navidad a todos y en especial a ti Juan!!!!
1 saludo

Soy lectora habitual y recuerdo vagamente cómo nació mi afición por la lectura. Mis abuelos nunca leyeron y mi padre tampoco, dejando a un lado los periódicos y algunas revistas especializadas a las que estaba suscrito. A la única a la que veía a menudo con un libro entre las manos, era a mi madre, y era tanto el interés que ponía en la lectura que pensé que eso debía ser algo muy divertido. Así fue cómo pedí que me regalaran un libro de cuentos para mi séptimo cumpleaños, de eso me acuerdo muy bien. Estaba cumpliendo siete años, y mis padres me regalaron un libro de cuentos de Andersen que leía a todas horas. Cuando vieron que ya había llegado al final y empezaba a releer los cuentos, me regalaron otro y más adelante otro y luego otro. Creo que les solucioné la papeleta de tener que pensar qué regalarme en las fechas señaladas.

Daniel Pennac (que es un escritor francés que a lo mejor no conocéis, es profesor) era mal alumno y no leía y cuenta que empezó a leer gracias a su hermano que hablando de Guerra y paz le dijo "trata de una joven que ama a dos hombres y se casa con un tercero"

Venecia, tu itinerario me recuerda mucho el mío. Hubo una época (la de los trenes de nunca acabar) en que al pasar la frontera me compraba 5 Corin Tellado and Cº y ya tenía hasta Tortosa, con la ventaja que me quitaba el desfase de un año de ausencia, ya sabía por donde iban las costumbres y así seguí la evolución de la sociedad: del beso en la frente al final de la novela, a la chica enamorada del casado, y engañada, evidentemente la esposa era mala y al final moría porque claro cuando no hay divorcio ¿como arreglarlo?

Yo recuerdo (a veces pienso si imagino) la primera vez que leí algo y entendí lo que leía. Estaba en la habitación de mi hermano, donde había una colección de cuentos. Estaba leyendo Caperucita Roja cuando vino mi hermano y, al verme, me dijo que por qué no leía en voz alta. Por aquel entonces yo, a diferencia de mis compañeras de clase, ya no apuntaba con el dedo por dónde iba y además leía más rápido que ellas. Así pues, orgullosa, me dispuse a demostrar mi habilidad lectora a mi hermano. Leí un trozo y mi hermano me preguntó qué había leído.

Decepcionada, tuve que mirar la página para responderle. Desde ese día no me preocupé tanto por la velocidad sino por comprender lo que decía.

Y de ahí a aficionarme por la lectura, no hubo más que un paso. En una casa llena de libros como la mía, la señora de Círculo de Lectores que venía de vez en cuando y mi madre dando ejemplo, no fue difícil.

El hábito de lectura es una de esas pocas cosas que se aprecian mientras uno las tiene, no cuando se han perdido.

Un saludo

Empezar a leer es echarse a la vida. Volver a leer, después de esto, no puede igualarse: en ese retorno hay ya una búsqueda que en el inicio fue puro encuentro.

Hola Juan: de nuevo Eduardo Gómez desde Colombia.

Leer lo que escribes sobre leer trae a la memoria aquella pregunta usual pero bastante tonta: qué libro te llevarías a una isla desierta? En esto sí que es imposible la fidelidad!

Y leerlo me hizo recordar la vez que conocí a Fernández Retamar, el cubano; le dije: Su poesía me ha ayudado a vivir"; me dio un abrazo (se lo dio a un joven de menos de 20 años) y me regaló publicaciones de Casa de las Américas; lo curioso es que yo no me refería tanto a poesía política como, sobre todo, a un soberbio poema filial escrito a raíz de la muerte de su padre y digno de Manrique; se llama "Y Fernández?" (la pregunta de la madre del poeta, esposa del agonizante, al llegar al hospital).

El filósofo colombiano Fernando González dijo: Leer nos ayuda a encontrarle más matices a la vida.

Felicidades! Eduardo Gómez

No puedo evitar enviarle un recuerdo a un tal Adios Ayer, de parte de Madame Bova-ary, yo misma conmigo misma me tiro piedras en mi tejado.

Y a RC, mira RC, concí a un niño que ahora sigue siendo mi hijo, pero menos, porque con treinta y cuatro años, ya no es tan hijo, y sí más pariente plómez, que la sola mención de "La cerillera " de Andersen, le sumía en un llanto interminable e hiposo, ( claro que yo cargaba un poco las tintas, cosas de la hipergrifez ). Ahora de mayor escribe novelas sobre D.Pelayo ( "30 asnos salvajes", cuando salga, comprarla, hombre )y dice que la cerillera tenía que haber incendiado una mansión para calentarse en la hoguera de las vanidades, envez de contentarse con el tenue calor de una cerillita.

El primer libro que me compré en una feria de libro de ocasión fue Rimas y Leyendas de Becquer. Estaba abierto por la página de ¿Qué es poesia?...
Tendría unos diez años, me fui corriendo a casa y con lo que tenía en mi hucha me lo compré.
Después vinieron los Hermanos Grimm, Los cinco, y un libro precioso de Fábulas, siempre me los leía un montón de veces, y me daba mucha pena cuando se terminaban, por eso me gustaba mucho imaginar historias y cuentos paralelos, con unos cuentos clásicos en cinta de cassette, que también nos dejaron en Navidad.
Por ejemplo: si en vez de dejar pasar al lobo, los cabritillos le hubieran pillado la pata con la puerta, el cuento hubiera sido distinto, la madre cabritilla hubiera lucido estola, y los cabritillos, habrían tenido peluche articulado. Otro ejemplo, si la hija del molinero, retenida por el enano que además tenía que adivinar su verdadero nombre, condición indispensable para concebir un hijo deseado, si al enano, digo, le hubiesen hecho hijo predilecto, seguro, seguro, que ese cabreo de ir concediendo deseos condicionados, además con muy mala leche, se hubiera acabado.
Es que eso de hacer sufrir tanto a los protagonistas de los cuentos lo llevaba muy mal. ¿Y los niños abandonados en el monte?
Es ahora, y se les cae el pelo a los padres.
¿O no?

Tuve la suerte de tener muchos libros a mi alrededor desde pequeña. Mi madre es profesora de literatura y para mi los mejores cuentos eran los que ella se inventaba, a medida, para mi hermano y para mi. Hace seis meses tuve un hijo y durante el embarazo leí muchísimo, le leí a él muchas cosas (algunas terribles y bellas; bolaño, kohan, bellatín, almudena grandes,clarín, landero, piedad bonnett). Hace poco recuperé todos mis cuentos de niña y al bebé le llaman mucho la atención los colores y los dibujos. Su bisabuela le canta canciones preciosas y su abuela le cuenta esos cuentos que inventaba para nosotros hace treinta años. En fin, se trata de que mi hijo pueda ser feliz leyendo como lo hemos sido nosostros. Si quiere. Que los libros le llenen el tiempo en los malos ratos, y sí, acudamos al topicazo ese de que "le hagan libre". Si es que elige leer y si es que le apatece.

A ver, a ver, que se han dejado en el tintero estos malandrines ..... muchos recuerdos,y preciosas lecturas, Beatus, coincido contigo con el libro de Cela, "Armando Mondejar López es un niño preguntón, tiene el pelo colorado del color del pimentón", y el pobre "Mierda", que no entraba en un pueblo si ya había comido, dice J.M. Espinás, que Cela se inventaba cosas, estuvo a su lado en el viaje al Pirineo de Lérida ( ¿ quiero entender que Espinás crée que él es el autor ? ), y parece que al final del día, cuando no había salido de caminata, le preguntaba al bueno de Espinás ¿ que hemos visto hoy ?, y a partir de ahí, el libro.

La rivalidad entre iguales es legítima, entre profesor y alumno cuando el primero ya no está y el segundo cuenta anécdotas para vender por el título y la portada ( que lo dice todo, Cela cabalga a lomos del alumno ) es ser desleal y mezquino.

Mi libro preferido es Mariona Rebull, y su continuación, El viudo Rius, ó Nada, ó Madame Bovary, ó La Regenta ó Anna Karenina, y todo así.

¿Alguien ha leido la critica de las peliculas en el Pais de hoy?.

A mi personalmente,la referente a American Ganster,me parece esta escrita a contra pie del Libro de Estilo,especialmente la frase "tontos progres que dicen afroamericanos".

Como se puede llamar a esto: ¿evolucion retroceso o provocacion?

Pertenezco a alguna ongs.
Una de ellas a la cual ayudo algo,se llama "entreculturas",esta promovida por la Compañia de Jesus y trabaja esencialmente por la educacion entre los pueblos mas desfavorecidos.Cuando me entra la nostalgia o la depre,releo alguna de sus revista y me levanta el animo.

otra ong,se dedicada al mundo se los niños sordos.A algunos le sera muy dificil leer con facilidad no obstante todos estan contentos cuando tienen un libro que les gusta.Tratan de entender lo que alli se dice.

Personalmente creo que la lectura y la musica nos dan acceso a muchos mundos diferentes a los nuestros propios.

Recuerdo haber empezado a leer muy joven en aquellos libros de la Colección Historias que publicaba Bruguera si no me equivoco y que alternaban una página de texto con otra de viñetas. En mi casa no había muchos libros, no por falta de interés sino por falta de medios, pero todos los años por Reyes nos ponian a mis hermanos y a mi al menos un libro de esta colección y de ahí nació este vicio a la lectura que seguimos manteniendo y alimentando. Cuánto siento no haber conservado aquellos ejemplares.
Años después, cuando ya disponía de algún pequeño dinero compré La ciudad y los perros de Vargas Llosa y el Drácula de Bram Stoker en una edición mejicana que me hizo pasar noches en vela y cerrar el libro muerto de miedo para volver a abrirlo a continuación. Pero el libro que más veces he leído y regalado para evitar prestar mi querido ejemplar y que no me lo devolviesen es el Viaje a la Alcarria de Cela que me sigue pareciendo uno de los mejores libros de viajes que se han escrito.
Estos tres son los primeros que compré con mis ahorros y a pesar de lo mucho que ha llovido desde entonces los sigo conservando.

Para mí leer, o tener la posibilidad de leer ha sido siempre muy fácil, el haber nacido hace "poco" me ha dado la posibilidad de poder acercarme a le lectura. Cuanto me alegro. Y quizá por eso, porque a mí me parece lo más normal del mundo, me llama tantísimo la atención lo que algunos cuentan aquí. Eso de libros prohibidos, becas y trabajos para poder leer, conformarse con las novelas que había en casa, DESENTERRAR LIBROS!! Es impresionante... QUE ADMIRABLE!
Espero que nunca pierda el gusto por la lectura.

SALUDOS NAVIDEÑOS

Y los libros de Borita Casas, la serie de Antoñita la Fantástica, y los de Enid Blyton, que acompañaron mi infancia, y Julio Verne, y Rudolf Weiss con su "el robinson suizo", y Karl May, y con 17 años Martín Vigil (aquel "La vida sale al Encuentro" que por mucho que ahora nos pongamos "estupendos" nos marcó a una generación entera...y los primeros Machado, y el primer temblor con Así que Pasen cinco Años, y la belleza de Águila de Blasón, y Galdós contándonos la historia de una puta y una dama que nunca fueron lo que decían ni parecían lo que eran, y Neruda que nos hizo leer sus versos más tristes aquella noche, y tantos...tantos...
Ay señor...(De esta "ristra" de recuerdos tiene la culpa Venecia)...

Descubrí el placer de leer en mis más tiernos años.
Desde muy pequeña siempre preferí "ver" al gato con botas convirtiendo en ratón al ogro del castillo grande, o a Blancanieves mordiendo la manzana, o a Cenicienta con su carroza y su zapato mágico ,que jugar a las casitas o peinar a la Nancy.
Después pasé a Mujercitas ,al Principito y a Jean Eyre. Leía todo lo que caía en mis manos. Y cuando no tenía que llevarme a los ojos ,echaba mano de las novelillas de Marcial Lafuente que mi abuelo cambiaba en el Kiosko por un duro. O el guerrero del Antifaz de mis hermanos, o el Jabato, o el Capitán Trueno o el TBO , o novelillas de Corín Tellado.. El caso era leer . Siempre tenía hambre de letras. Un día un profesor me dejó KO cuando me dijo que nunca debía leer esas cosas, que eso era infraliteratura. Algo parecido a lo que ocurre ahora con las novelas de Stephen King. Siempre han despreciado a este escritor. No será Nobel ni tendrá lustre , pero es escritor y ofrece algo que leer. A veces muy malo por cierto.
A medida que fui creciendo mi apetito se fue triplicando , y como no podía acceder a tanto libro , me hice socia de biblioteca..de todas las que a mi paso encontraba. Todas las tardes pasaba mi ratito (hasta que cerraban y me echaban) entre Baroja , Unamuno, Delibes ,Clarín , Machado, Juan Ramón y las obras completas de Pearl. S. Buck. Cuando tocaban el timbre de salida , yo ya llevaba mi comida para el resto de la noche. Y al día siguiente volvía, y al otro y al otro..
Cuando pasé a la Uni, ya tenía mis posibles. Mis trabajillos y mis becas me daban para comprarme librillos . Poco a poco me fui metiendo en el mundo de Baudelaire, Camus, Malraux, Rousseau,verlaine, Rimbaud, Diderot,prevert,y mi favorito Proust.Fue una etapa de borrachera total con los clásicos.
Creo que esto de la lectura va por etapas y por enamoramientos. Un día descubrí a Vargas Llosa y me cogió tan bien cogida como en su día lo hiciera aquella " muchacha de las bragas de oro" o el Decamerón.
Para mí es el rey de la narración .No hay prosa más elegante que la suya. Será manía de lectora pero no encuentro nada de baja calidad en todo lo suyo. Pasión, pasión , sin duda.
En otra etapa me dió por la novela histórica combinada con la poesía de Quevedo y Góngora ¡vaya mezcla! , pero así somos los lectores..Imprevisibles y caprichosos.
Recientemente me preguntaron sobre que recomendaría para iniciar a un niño en la lectura. Sin dudarlo: los cuentos de siempre , los de toda la vida . " El enano saltarín, Los tres cerditos , La bella durmiente, El lobo y los siete cabritillos .. Todo todo lo de los hermanos Grimm o de Christian Andersen es fabuloso. Para más mayorcitos los fabulosos "Barco de vapor". Puse el grito en el cielo el sábado pasado cuando un padre quería meterle con calzador a su nene de doce años " Sinuhé el Egipcio" ( pa matarlo). Una barbaridad . Y para adolescentes recomendaría un libro precioso: " Como Saliva en la arena " de klaus Kordon de Alfaguara.
Perdón, perdón por extenderme tanto. En cuestión de lectura se me va el santo al cielo.

Seguramente será la misma sensación que tengo yo cada vez que empiezo un libro.El olor a libro nuevo es igual que el de ropa limpia,igual que el de tierra mojada, igual que el de gofio caliente recien molido, igual que el del mar, igual que el olor a noche, igual que el olor a hijo.Es igual que el olor a día por estrenar.

tenía 8 añitos, estaba en la mesopotamia argentina, en Saladas, provincia de Corrientes, trabajando un verano en la heladería de mi tío Antonio.
Eran los carnavales correntinos. Tío tenía un puesto de venta de aerosoles, serpentinas,y yo tenía que vender e inflar globos. muchos globos.
se me hincharon las amígdalas o algo así, me diagnosticaron injustamente unas paperas, y me pusieron en cuarentena en una piecita de un caserón de un árabe.
arriba de mi camita, mientras desde la calle llegaban los estruendos y la algarabía del carnaval, en una repisa había dos niveles de lectura. por un lado, una pila de revistas El Gráfico, de deportes, que yo detestaba porque me recordaban la peluquería donde me reprimían los rulos por orden de papá. al lado, solo, había un libro. de editorial Tor. la tapa era como de fantasía heróica, con guerreros escandinavos, espadas, un cementerio.
elegí con facilidad. leí con pasión ese libro de páginas amarillentas, ya en ese entonces.
era Hamlet. desde ese día, mi libro cíclico, al que vuelvo, el que abrió toda la sed que no cesa.

A mí me enseñaron a leer en casa. Un tío mío, cuando yo tenía tres años, porque yo soy disléxica. Me trajo una caja con dados que eran letras y me dijo: "Te voy a enseñar un Juego Mágico que te desvelará el mundo". Le pregunté: "¿cómo se llama?", y me respondió: "Se llama Leer".
Fue en el portal de entrada de nuestra Casa del pueblo, un verano. Durante quince días me enseñó a leer; con métodos que hoy parecen muy modernos, de asociación de sonidos a letras (hablo de 1963).
Aquel verano aprendí que las palabras eran mágicas, que nos llevaban a otros lugares, a otras gentes, y que yo podía trasladrme a través de ellas a donde quisiera...yo, que estaba en una cama durante meses y meses.
Desde entonces los Libros son para mí compañeros de vida, no recuerdo un solo día de mi vida que no haya leído. En casa todo el mundo me ha regalado libros desde entonces como un objeto precioso y mágico. Los aproximadamente cuatro mil libros que tengo son Amigos para siempre.
Nunca daré gracias bastantes por haber aprendido aquel Juego Mágico.

En mi casa no había libros sólo una enciclopedia... Eso me ha hecho recordar algo:

http://www.fotolog.com/voragine_74/12718386

Saludos blogueros. Gracias Juan.
Escribo aunque sea para mí y lo seguire haciendo.

Yo me acuerdo que leía a escondidas y muy pronto. Por la noche debajo de las sábanas, había que esperar que todos estuvieran dormidos si no... la que se armaba, o encerrada en el W.C. Lo leía todo hasta el trozo de diario que envolvía la compra. No me acuerdo de la primera vez, cuando llegaban los libros de clase, los únicos libros que estrenaba era un banquete , me los leía como novelas (supongo que los de ciencias no pero...)
El tesoro fue cuando desenterramos los libros de mi padre, escondidos durante la guerra en un hoyo bajo un algarrobo, aquello eran libros, además prohibidos ¿os dais cuenta? había poesías y libros en catalán y mi ansia de lectura hizo que aprendiera a leer en catalán así, sola, a escondidas, tenía que hacerlo en voz alta para entender lo que leía.
Estoy leyendo a Juan José Millás, el capítulo con el Vitaminas me ha entusiasmado. Como se nace escritor.
¿por qué les daba tanta rabia que leyera?

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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